sábado, 24 de septiembre de 2011

La supremacía de los falsos opuestos. Un simulacro llamado democracia.

Leviatan, la tiranía del dios estado.

Detrás del rey hay un poder mayor que el reino mismo.

Rey por la Gracia de Dios... habilidad, destino o derecho divino a marcar el límite entre la coerción legítima o admisible, y la coerción ilegítima o inadmisible, como primer objetivo de toda lucha por el poder. La explicación tradicional de por qué el poder se transmite a traves de los siglos por la sangre ha sido la mística del Derecho. Afirma que un rey es creado por Dios, y que la autoridad real reside en la sangre, independientemente de cualquier otra cosa. Inclusive hay una razón genética legítima ancestral detrás del denominado Derecho Divino de los Reyes.

Si existe un pueblo racial, una comunidad de sangre, siempre se conformará en su seno una Aristocracia del Espíritu, de donde surgirá el Rey Soberano que ostente el grado más alto de la Aristocracia, la Sangre Más Pura, quien posea tal valor será reconocido carismáticamente por el pueblo y regirá por Derecho Divino del Espíritu.

Su Soberanía no podrá ser cuestionada ni discutida y por lo tanto, su Poder deberá ser Absoluto. Nada hay Más Alto que el Espíritu y el Rey de la Sangre expresa al Espíritu. Y en la Sangre Pura del pueblo subyace el Espíritu, y por eso el Rey de la Sangre Pura, que expresa al Espíritu, es también la Voz del Pueblo, su Voluntad individualizada de tender hacia el Espíritu. De manera que nada material puede interponerse entre el Rey de la Sangre y el Pueblo.

Por el contrario, la Sangre Pura los une carismáticamente, en un contacto que se da fuera del Tiempo y del Espacio, en esa instancia absoluta más allá de la materia creada que es el Origen común de la Raza del Espíritu. Y de aquí que todo cuanto se conforme materialmente en relación al pueblo le deba estar subordinado al Rey de la Sangre. Todas las voluntades deben sumarse o doblegarse frente a su Voluntad, todos los poderes deben subordinarse ante su Poder. Incluso el poder religioso, que solo alcanza los límites del Culto, debe inclinarse bajo la Voluntad del Espíritu que el Rey de la Sangre manifiesta.

De una monarquía absoluta donde el poder e soberano y emana del mismo Rey por voluntad divina, a otra evolucionada monarquía pactista medieval, donde el Rey es un primus inter pares, que para ser proclamado como tal debe jurar ante los fueros e instituciones de los distintos territorios integrantes del Reino, cual fundamento legítimo de todo Estado que trasciende su principio de autoridad soberana.

Ante el Estado moderno que es la unidad suprema, abstracta y fundamental del gobierno; en último término, la rendición de la mayoría a la osadía siniestra de unos pocos, incluso cuando los elementos del estado estaban presentes y funcionaban con vigor y no existía una conciencia objetiva de lo que aquello significaba, fue necesario modificar el orden jurídico existente, circunscribiendo el Derecho al ámbito de establecer un Derecho civil separado que exige inevitablemente la separación de Poderes.

Las teorías del pacto social sirven pues para dar una apariencia de continuidad entre el orden jurídico político constituido y sus orígenes coactivos y violentos. El Derecho establece retroactivamente la ficción que siempre ha existido vigente el Estado basado en el Derecho. Tal violencia triunfadora se puede legitimar a sí misma como fundamento de derecho y a partir de tal origen inaugurar la ficción de orden jurídico que borre la memoria colectiva del trauma fundador, al igual que la violencia revolucionaria queda legitimada por la victoria de la revolución. Una minoría absoluta no puede tener cualquier otro medio eficaz para influir en el curso de los asuntos que no sea a través del uso de la violencia. El principio organizador de cualquier sociedad se basa en la guerra. La autoridad del Estado por encima del pueblo se apoya en los poderes bélicos.

Las guerras existieron antes que las naciones y son el ‎único marco que puede permitir a los pueblos decidir su propio destino. El problema ‎de los pueblos no es a qué escala ejercen su soberanía sino el hecho mismo de poder ejercerla. 

´El Estado es el conjunto de todos los fenómenos sociales, identificándolo con la sociedad en el sentido de una totalidad orgánica, en contraposición a cualquiera de sus manifestaciones parciales. La sociedad es pues el concepto genérico y el estado el concepto específico. Con carácter de realidad, la característica esencial del Estado es la soberanía, y en última instancia el estado sería el símbolo del principio altruísta-universalista mientras la sociedad es el principio egoísta-individualista´. Hans Kellsen.

Hay un sujeto y un objeto políticos, o un universo dado de ciudadanos, y el poder constituido al que se someten en Ley. Sólo un poder entendido como relación da cabida a la política. El poder implica siempre un contra poder sobre el que se ejerce en correlación de fuerzas, y no como una sustancia que se puede tener o tomar. El poder nunca se da, sólo se tiene. Parafraseando; los derechos de la ´corona´ son en gran parte ceremoniales.

Para las naciones la fecha de consolidación o independencia es una variable de estado que determina la soberanía frente a otra nación, imperio o administración colonial de la que se la obtuvo. Para otros países, la fecha indicada no representa necesariamente la independencia en su sentido estricto, sino más bien algún evento importante de la nación, como la fecha de fundación, unificación, federación, confederación, creación, cambio fundamental en la forma de gobierno, o una sucesión de estado.

Las sociedades colonizadas se dividen en dos grupos: los que no pueden olvidar y los que prefieren no recordar. Los que no pueden olvidar son los pueblos aborígenes quienes son lo que tuvieron que construir y hacer suya la ´patria´ que les fue impuesta por los extranjeros. Los que prefieren no recordar son los colonizadores y sus descendientes, aquellos que tienen dificultades para reconocer que la patria que ahora es compartida por todos tiene sus raíces en una injusticia de gran violencia histórica, el colonialismo. Así, el país es compartido por todos, pero no tiene por qué ser compartido de la misma manera.

El proceso de desarrollo de los mecanismos del estado como un producto intelectual ha sido históricamente acumulativa, pero en realidad poco ha cambiado desde la aparición de los primeros estados en el mundo antiguo. Desde siempre el estado como tal tiene una visión idealizada de si mismo, una ideología y una identidad única. Con ello se impone unos objetivos y trata de alcanzarlos mediante la presentación de figuras e imágenes irresistibles de poder, que ayudan a movilizar los recursos y las energías de las poblaciones, lo que de modo característico se logra a través de la burocracia.

La ideología, las imágenes de un poder terrenal y la fuerza normativa de la burocracia hacen que el organismo del estado tenga los elementos básicos que contienen y refuerzan con igual eficacia el papel del dirigente y de los ciudadanos. Ideología que lleva implícita una ordenación social definida y por lo general poco permeable al ascenso. La ideología necesita de un pasado histórico que reafirme su validez política y de un partido o una organización política de representación de intereses.

Bajo el supuesto de una autoridad central acordada por la sociedad misma para hacer cumplir leyes en procura de un beneficio colectivo, el gobierno en una democracia republicana es coercitivo, monopolístico y socialista. En último término, consiste en que los ciudadanos eligen por mayoría a la persona que ha de obedecer a quienes mandan.

Desde el comienzo el orden social estuvo sometido a la fuerza bruta y a la astucia. Código cuya tiranía no es otra que violencia en principio, e hipocresía como precepto de gobierno. Sostiene que se obtienen mejores resultados gobernando en ‘democracia’ mediante la violencia y el terror.

La estructura de dominación se basa en la legitimidad misma de quien detenta el poder autoritario. Los privilegios estamentales constituyen la recompensa del personal administrativo, y el miedo a perderlos es el motivo decisivo de la lealtad del funcionario ante el detentador del poder en un sistema político burocrático. En la dominación del Estado la excepción es siempre relativa, pues es un elemento irrenunciable del funcionamiento ´normal´ del Estado. En suma, los pragmáticos creen en el poder como elemento determinante de la política frente a los retóricos, quienes creen que los valores de la sociedad son decisivos.

Desde la aparición del Estado constitucional y la instauración de la democracia, el demagogo es la figura típica del jerarca político.

El estado moderno es una organización de dominación institucionalizada que monopoliza con éxito el uso de la fuerza física legítima dentro de un territorio nacional definido, porque ha reunido todos los medios de funcionamiento en manos de sus dirigentes, legítimos no ya en una virtud consagrada por la religión o la tradición, sino por una necesidad primordial sea plutocrática o gremial, y bajo un programa de gobierno puramente retórico. Mediante una laxa asimilación ideológica gradual, los cuerpos legislativos son engañados, sobornados o intimidados.

`Cualquiera que sea el origen de un estado, o de la agrupación política de un pueblo, sólo acreditará su vitalidad siempre y cuando se transforme de violencia en fuerza. La historia nos enseña que el poder en sí es maligno, que al estado se le reconoce independientemente de toda religión el derecho del egoísmo que a todo individuo se le niega. Las naciones débiles son sojuzgadas y anexionadas o se las somete de otro modo cualquiera, no para que no puedan seguir hostilizando al estado que las domina, sino para que otro no se apodere de ellas y las ponga políticamente a su servicio`. Jacob Burckhardt.

En general, con la fórmula de elecciones prefabricadas desde arriba, dos partidos alternan su turno en el poder para proveer de cargos públicos a sus respectivas clientelas, tratando al estado en último término como una institución compleja de distribución de prebendas. Así establecen al gobierno y a la oposición al gobierno como una unidad de facciones antagónicas ilusorias, además combinando un sistema de dinero que encarcela para siempre a las personas en una quasi deuda hereditaria permanente.

Muchos de los recursos de inversión entrelazan con tanto éxito la esfera política con la corporativo financiera que es imposible ver una separación clara. No obstante, entre amplios segmentos población, los ciudadanos votantes siguen convencidos de la idoneidad de las autoridades elegidas. Esas convicciones se basan en una publicidad falsa, y que los votantes no saben de la fusión entre el capital y la exitosa ocupación de campañas y puestos realizada regularmente tras el humo y las pantallas espejo de los medios de masas. En casos importantes movimientos de oposición y protesta son comprados y escenificados.

La necesidad de que toda política tuviera una dirección centralizada en un único dirigente surgió de manera definitiva e imperiosa con el desarrollo constitucional. El supuesto auténtico soberano, el pueblo, no tiene ninguna influencia real sobre la dirección del gobierno, más si apenas cree elegir a ciertos cargos directivos nominados de antemano por la dirigencia política. Las razones de estado son pues los intereses vitales del sistema dominante y el discurso con el que legitima el poder que ostenta.

La actividad política amplia es organizada por pequeños grupos de personas interesadas con fines electorales para captar la mayor cantidad posible de seguidores en un mercado electoral dado. Se presentan a si mismos o a protegidos suyos como candidatos, reúnen los medios económicos y van a la captación de votos, lo que significa la división de ciudadanos con derecho a voto como sujetos políticamente activos y políticamente pasivos. Por eso es fundamental establecer obligatorio el derecho a voto de las masas, la publicidad intensiva y la disciplina partidista.

Todo gobierno está compuesto por subgobiernos integrados en triángulos de hierro: el poder ejecutivo, subcomisiones parlamentarias burocráticas y grupos de interés o de presión, con relaciones estables y estrechas entre si. Con ello se persigue la negociación y el consenso al interior del triángulo de hierro, para así evitar el riesgo de introducir nuevos grupos. Los triángulos de hierro son autónomos de otros sistemas y adoptan sus decisiones en el ámbito de la política pública. Existe una competencia natural con otros triángulos de hierro. La actividad pública es la resultante de la acción de todos los triángulos de hierro con capacidad decisoria.

La estructura de poder piramidal se encuentra en toda la cultura occidental. Las corporaciones y organismos gubernamentales clásicamente utilizan esta estructura para gestionar sus actividades. En cada nivel de la escala de promoción hay mayor poder. Y cuando uno llega a la cima, toda la estructura se puede controlar por uno mismo. El fundamento basal de lo que llaman la economía de mercado de una democracia parlamentaria multipartidista. Una vez que se tiene poder, su papel puede ser cambiado progresivamente de tal manera que comienza a haber una agenda oculta para aplicarla el momento adecuado.

El poder de `desequilibrio` es el énfasis excesivo en dividir la estructura en dos partes aparente y naturalmente opuestas: el hombre a la mujer, el conservadurismo al liberalismo, el estado o la empresa privada, y así sucesivamente. Esto tiene el efecto de generar profundos desequilibrios dentro de la mente humana, y el deseo innato de volver a un estado de plenitud puede ser objeto de uso en extremos aún más negativos. Para que este principio sea efectivo, hay que disuadir a la gente que el estado de desequilibrio es natural. Esto se hace a través de otro principio bien conocido, el principio de la desconexión con la fuente vital que norma la cultura.

Todos los procesos revolucionarios han sido de gran utilidad para implicar a los pueblos en la defensa de estructuras autoritarias y patriarcales de poder. Una masa humana que de otro modo jamás hubiera pensado en actuar voluntariamente a favor de tales estructuras de dominación, las cuales a su vez provocan un ajuste social que conduce a sustanciar los ciclos de la producción y el consumo. Lo importante no es quién o porqué se ejerce el poder, sino que las estructuras de dominio sigan siendo las mismas y el sistema autoritario sobreviva.


El Estado es una ficción.

En general, los individuos aspiran al poder por el sentimiento de prestigio que les otorga. Los seguidores, funcionarios y empresarios del partido que ponen en marcha dicha maquinaria esperan la victoria del líder como una retribución personal en cargos públicos u otras ventajas diferenciales.

´El argumento de que hay dos partidos con políticas e ideales opuestos, uno de derecha y otro de izquierda, es una noción burda aceptable sólo para los doctrinarios y los pensadores académicos. La cuestión es que ambos partidos deben ser esencialmente idénticos, para que el pueblo no pueda deshacerse de los farsantes en cualquier tipo de elección, ni llevar a cabo ningún cambio profundo y extenso en la política establecida´. Carroll Quigley.

El líder político o estadista dirigente tiene su propia y exclusiva responsabilidad por lo que decida y haga. La toma de partido, la lucha, la pasión constituyen el elemento y la razón del político. La pasión en el sentido de estar volcada su entrega al dios o demonio que la gobierna y a la causa que la guía de manera decisiva en su acción pública, en teoría respetando la distancia con relación a los hechos y a las personas, venciendo los acosos de la vanidad humana, o sea el distanciamiento de si mismo, y conservando el instinto de poder al servicio de la causa.

Los rasgos, el efecto carismático y demagógico del líder sobre las masas son fundamentales para ganar las elecciones a nombre del partido. El sentimiento de poder le otorga al político la sensación de influir sobre las personas y por extensión gradual al conglomerado humano a su alcance. El demagogo resulta ser un actor que confía sólo en el efecto que produce su discurso y su acción derivada, en la finalidad exclusiva de disfrutar el poder en toda su apariencia de brillantez y no como poder real con finalidades y rendimientos objetivos, e incluye también el engaño que el demagogo es el único proveedor posible de lo que necesita el subordinado.

El poder es el medio ineludible de la política y la ambición al poder una de las fuerzas que impulsan toda política, pero la adoración del poder como tal conducen inevitablemente a la demagogia, desconociendo así el carácter trágico en que está envuelta toda acción humana y en especial la acción política, al servicio de una causa idealizada e ideologizada, aunque con absoluta y paradójica frecuencia no haya cualquier correspondencia son su sentido originario, es una especie de suerte de nulidad creadora. Cuando de poder se trata, siempre es necesaria una alternativa, aunque sea hipotética.

El demagogo es el tipo de dirigente predominante desde el establecimiento de la democracia occidental. El periodista resulta ser actualmente el publicista político que mejor representa la figura del demagogo. Hace falta ser muy ingenuo para confiar en las intenciones de personas cuyo oficio es tomar el poder y ejercerlo. Los periodistas mienten abiertamente, son criados y resultan herramientas del medio para el que laboran. Las necesidades cruzadas hacen que el trabajo periodístico tenga que realizarse con rapidez, por encargo de alguien y deba producir un efecto inmediato. Sólo el periodista es un político profesional pagado y por ende sólo la actividad periodística es una actividad política continuada.

La aparición de un demagogo hábil con capacidad para organizar un movimiento de multitudes y determinado a alcanzar el poder político, forjan el fascismo, que en esencia es la nación Estado moderna como régimen de turbas, constantemente estimuladas mediante ataques retóricos dirigidos contra minorías expiatorias o cualquier grupo humano que por casualidad lleve el estigma de El Otro en una cultura determinada, dinámica que hace que el fascismo, o cualquiera sea su nombre, resulte siempre irracional y destructivo. No obstante las turbas y multitudes no se formen lentamente, sino que se materializan al instante, de manera espontánea, con poca o ninguna advertencia, incubadas por la acción y el discurso de gobierno.

Partidos políticos desprovistos de convicciones, puras organizaciones de cazadores de cargos, que elaboran para cada elección programas distintos según las posibilidades coyunturales de obtener votos, mediante la corrupción y el despilfarro de recursos. Verdaderos empresarios capitalistas que logran votos por su cuenta y riesgo, exclusivamente en busca de poder como fuente de dinero, pero también por el poder mismo en un sistema de compra de cargos sin partidos con principios políticos. La disyuntiva es o una democracia de líder con partido, o una democracia sin líderes, o sea, la dominación de políticos profesionales sin cualidades carismáticas.

El bipartidismo es para el sistema de discurso y apariencia democrática la herramienta más útil posible, pues además de proporcionar un falso aire de dualidad en debate, ofrece la posibilidad de renovar gobiernos excesivamente desgastados por las diferentes crisis políticas que se acumulan, sin necesidad de tener que alterar ni cambiar la estructura interna del sistema, ya que a través del partido que en un determinado momento se encuentra en la oposición, puede manipular más fácilmente a la sociedad, canalizando sus aspiraciones hacia una vía muerta, o al nivel conveniente en que no sea peligroso para la supervivencia del sistema en sí.

El poder debe ser entendido como la capacidad de causar sufrimiento y en esencia se basa en los sentimientos y las emociones que dividen y separan a la gente. Bajo este concepto el poder no necesita resolver los problemas, ya que ellos son la fuente misma de su dominio, el sufrimiento que genera las emociones de los cuales ese poder se nutre. Se necesitan los problemas para justificar su existencia, así que no se previenen ni resuelven sino que se incrementan con soluciones contraproducentes que no persiguen las causas sino que enfrentan los efectos y las consecuencias, hasta generar grandes crisis. Sin romper los ciclos del círculo vicioso, se promulga el caos y luego se impone un orden conveniente.

´Existen en verdad buenas razones para creer que los códigos de ley tuvieron su origen en las reglas de conducta establecidas por los militares victoriosos hacia sus enemigos derrotados, que luego se vieron adaptadas para aplicarse sobre todas las poblaciones sujetas. La autoridad básica del estado moderno sobre su población reside en sus poderes de guerra. La guerra ha sido el principal mecanismo evolutivo para mantener un equilibrio ecológico satisfactorio entre la población humana bruta y los recursos disponibles para su supervivencia´. L.Gumplowicz.

El lastre de las dos grandes plagas de la modernidad fueron la tecnología y el liberalismo económico. Ambas dieron lugar a un estado de esclavitud real, burocrática y disciplinaria que se ejerce sobre los cuerpos y los espíritus. La disciplina nada más es que un conjunto de reglas y técnicas concretas de vigilancia jerárquica, sanción normalizadora y control, destinadas a estandarizar la conducta humana bajo determinadas pautas a fin de optimizar las facultades productivas de las poblaciones.

Estar en el cargo no significa tener el poder. La manipulación del poder por medio de su exhibición es una clase poder y el aura sexual de fascinación es su característica, en realidad una ilusión de poder sin la sustancia carismática del líder pero con la manipulación que conlleva usar la máscara del poder, con apenas el prestigio del ardid o la ilusión con la que se impresiona. Es una era de asesores de campaña y realidades virtuales que ajustan hechos, tuercen y trucan las palabras y las imágenes para que no se pueda distinguir entre lo aparente y lo real, la memoria y la imaginación, la ilustración y la ilusión. Es preciso reconocer que la hipertrofia de la comunicación se puede convertir en una enfermedad endémica de la cultura electrónica, porque el secreto y la mentira están en el centro mismo de la razones de Estado.

En general el poder no emana de la gente como expresión de la voluntad popular, sino que viene de arriba, por lo que la violencia facciosa y la coacción son elementos consustanciales orgánicos del poder, que no es un simple sistema de gobierno y hombres que gobiernan, es también religión, cultura y visión integral de la existencia. Si el golpe militar representa la forma de asalto al poder más horrenda y atroz, cualquier uso político de la religión resulta en sí mismo un modo peor de violencia, no solo contra el cuerpo, sino también contra el espíritu humano. La religión pertenece exclusivamente a la esfera privada del individuo, mientras que los derechos de la sociedad y del ser humano son públicos, civiles y sociales.

La ley religiosa es en sentido estricto un asunto individual, y oponerse a cualquier forma de interrelación entre la religión, de un lado, y el Estado y las instituciones sociales y sus políticas, por otro, es absolutamente elemental. Por su propia naturaleza, toda norma religiosa estipula esa mutua exclusión. Quien hace política pacta con los poderes divinos y diabólicos que acechan en torno al poder. Quien busca la salvación de su alma y de la de los demás se arriesga por el camino de la política, porque el genio de la política vive en tensión con lo establecido. Sin embargo la actividad científica, fuente mágica de poder, ha sido usada por el ser humano como vía de usurpación y de autonomía en relación con el espíritu, y también se ha satanizado. De por sí existe una enorme permisividad de las autoridades civiles hacia la élite eclesiástica. En muchos países son un verdadero cogobierno a la sombra. Los pilares de la civilización occidental son el cristianismo, el crimen, el miedo y la mentira.

La noción de ‘guerra justa’ o ‘justa causa’, es un concepto desarrollado por filósofos del derecho cristiano para regular las relaciones entre Estados, y esencialmente implica una causa justa en la legítima defensa o la salvación de inocentes, y la implicación directa como último recurso, en proporcionalidad y con probabilidad de éxito.

La dicotomía entre Imperio como unidad política con un fin común trascendente - universal y espiritual - en el bien común; contra imperialismo, que es el medio de explotación económica internacional, sistema donde el núcleo central impera sobre el resto a modo de extractor de recursos.

La idea detrás del esquema de poder de falsos opuestos ideológicos, es que quienes dirigen la conspiración mundial puedan utilizar las diferencias de las llamadas ideologías, a fin de dividir en facciones más grandes a la raza humana, campos opuestos de modo que armados y adoctrinados luchen y se destrocen los unos a los otros, y en particular destruyan todas las instituciones políticas y religiosas. El marxismo, el comunismo y sus derivados como el socialismo, o la derecha liberal o conservadora, en la práctica no son más que el capitalismo de estado y el gobierno de una minoría privilegiada, un ejercicio del control despótico y absoluto sobre la mayoría a la que se deja prácticamente sin bienes y derechos legales. La democracia es un sistema de estado con dos partidos políticos en lucha aparente que están controlados por la misma fuerza, que disputan por cuestiones insignificantes para dar la impresión de oponerse entre sí, pero que siguen las misma ideología básica, razón por la cual las sociedades tardan en descubrir que nada cambia nunca no importa a ​​quienes voten. La política es poder y nada más.

Todas las facciones de un estado pueden ser controladas desde una sola fuente. En cualquier democracia hay dos organizaciones distintas en el juego político. La abierta y visible, cuyos miembros están a cargo del gobierno; y la cerrada o invisible, compuesta de individuos que controlan esa organización visible y donde reside el poder real, a través de las finanzas y el uso de la propaganda. Herramientas que se pueden utilizar para promover la verdad o la falacia, la prosperidad o la ruina nacional. Por lo tanto la fuerza de una democracia se encuentra a merced de líderes invisibles que no siendo responsables, no pueden ser llamados a responder por las consecuencias de los actos del gobierno bajo su control, lo que constituye además la debilidad inherente de cualquier forma de gobierno por el control del estado desde las mismas fuerzas. Entonces sólo los títeres cambian, mientras que el gobierno de los individuos a la sombra quienes controlan la maquinaria del estado continúa sin obstáculos, y el privilegio del derecho al voto resulta así una farsa propagandística.

'Las repúblicas de transforman en democracias, y las democracias degeneran en despotismo´. Aristóteles.

En promedio cada cuatro años, los procesos electorales resultan mini-revoluciones. En lugar de dejar que la tensión se acumule durante décadas y termine en una revolución violenta, la democracia abre una válvula de escape en forma de elecciones. Al demorar la volatilidad, es más probable que los gobiernos terminen en revoluciones violentas en lugar de transiciones pacíficas.

Todos los descubrimientos científicos provienen de individuos, en una especie de salto intuitivo o corazonada. Ningún escéptico ni comité se ha inventado nunca nada. Eso es porque el escéptico está tan ocupado defendiendo el status quo que es incapaz de ser original, mientras el comité está derrumbando ideas brillantes con el fin de aferrarse a lo factible, que en esencia es el mínimo común denominador del colectivo. La política opera sobre todo por comités. No es de extrañar que sea tan mezquina, sórdida e ineficiente.

Los políticos sólo pueden sobrevivir en una sociedad irracional, y por tanto en constante necesidad de crear problemas y luego apelar a la emoción para posar como los salvadores, en un intento de seguir siendo relevantes y tomar o mantener el poder. El mundo irracional actual crea una gran oportunidad para que los sujetos políticos que intuitivamente se sabe en un mundo racional habría poca demanda de sus servicios. Sólo en un universo emocional irracional es donde los oportunistas pueden acceder a los medios de comunicación y visibilizarse para expresar ´sentimientos´ y tratar de tomar el terreno moral, no importa cuán infundada esa realidad sea; y también sólo en un entorno de este tipo pueden sobrevivir sin tener que lograr rendimientos prácticos y productivos, en lugar de prosperar y beneficiarse de palabras vacías y actuaciones miméticas. 

61 comentarios:

  1. La política es una proceso del arte de gobierno cuya falsificación se ha vuelto sinónimo de egoísmo artero y estafa. La globalización supone un inmenso mercado financiero mundial basado en la asociación de tres niveles de poder: gobiernos, corporaciones y mafias.

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    1. Cualquiera que sea el origen de un estado, o de la agrupación política de un pueblo, sólo acreditará su vitalidad siempre y cuando se transforme de violencia en fuerza. La historia nos enseña que el poder en sí es maligno, que el estado se le reconoce independientemente de toda religión el derecho del egoísmo que a todo individuo se le niega. Las naciones débiles son sojuzgadas y anexionadas o se las somete de otro modo cualquiera, no para que no puedan seguir hostilizando al estado que las domina, sino para que otro no se apodere de ellas y las ponga políticamente a su servicio.
      Jacob Burckhardt.

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  2. Marketing político.
    El asesinato del presidente o jefe de estado en funciones de una nación está prohibido y condenado en toda legislación internacional.

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  3. Lo económico y lo político no son entidades en sí, son estados o dimensiones de la entidad social, y las contradicciones nacen en lo social, repercutiendo en la dimensión económica o política o en ambas a la vez. Sería un absurdo suponer falibilidad en lo económico y a la vez, una infalibildad en lo político.
    En el caso de los banqueros, el poseer ellos el dinero, por ser sus creadores, sin conocido límite, no puede determinar el fin de todas sus ambiciones. En razón directa a la satisfacción está la ambición. Y de todas, la que más, la ambición del Poder. ¿Por qué no han de sentir el impulso al dominio total, al poder total? 
    El poder, si en realidad es absoluto, solo puede ser uno. La idea de absoluto excluye la de pluralidad. Por al ser absoluto y por ser ambos en un orden mismo, en el político, han de ser un solo e idéntico Poder. El Poder absoluto es fin en sí o no es absoluto. Y hasta hoy no se inventó otra máquina de poder total más que el Estado Comunista. El poder capitalista, aún en teoría con la encarnación de la divinidad en los Faraones y Césares de la antigüedad, el tipo económico de vida en aquellos estados primitivos y el atraso técnico del aparato estatal, dejaban siempre un margen de libertad individual. Ese explica que los que dominan ya relativamente sobre las naciones y los gobiernos de la tierra pretendan el dominio absoluto, que es el único no alcanzado por ellos.
    “Ellos” no son ninguno de los hombres que aparecen ocupando cargos en la política o en la Banca mundial, porque no emplean en la política y en la finanza más que hombres interpuestos. Naturalmente, hombres de toda su confianza, con una fidelidad garantizada por mil medios distintos, así que cabe asegurar que los banqueros y políticos, tan solo son sus “hombres de paja”, por grande que sea su rango, y aun cuando aparezcan personalmente como autores de los hechos.
    Debe tratarse de hombres con una personalidad quasi mística y sin espectacularidad. Místicos del Poder puro, despojados de sus groseros accidentes, porque el recurso mas inteligente de todo conspirador, por grande que sea su fuerza, es el anonimato.

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  4. Con el marxismo sucede igual que con las antiguas religiones esotéricas, sus fieles debían saber solo lo elemental y hasta lo grosero si se quería suscitar la fe, algo absolutamente necesario, tanto en religión como en Revolución. El marxismo, antes que sistema filosófico, económico y político, es una conspiración para la Revolución, y la única realidad absoluta; filosofía, economía y política son verdad en tanto y cuanto llevan a la Revolución. La verdad intrínseca, subjetiva en la filosofía, economía y política y hasta en la moral no existe; será verdad o error en abstracción científica; pero al ser subordinada a la dialéctica de la Revolución, únicamente realidad y por tanto, la única verdad de ser así, debiendo obrar en consecuencia. Toda realidad, toda verdad, era relativa, frente a la única y absoluta: la Revolución. Un revolucionario, un conspirador, jamás revela a su adversario el secreto de su triunfo. Jamás le da información; le da desinformación.
    Si la lucha de clases en el área económica es, en su primer efecto, reformista y contraria por ello a las premisas teóricas determinantes del advenimiento del Comunismo, en su auténtica y real trascendencia es puramente revolucionaria. Pero subordinándose a las reglas de la conspiración; es decir, a la disimulación y ocultación de su verdadero fin. La limitación de la plusvalía y por tanto, de la acumulación, en virtud de la lucha de clases, tan solo es apariencia, un espejismo creado para provocar el movimiento revolucionario primario en las masas. La huelga es ya un ensayo de movilización revolucionaria. 

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  5. Independientemente de si triunfa o fracasa, su efecto económico es anárquico. Al fin, este medio para mejorar el estado económico de una clase es en sí un empobrecimiento de la economía general; sea cual sea el volumen y el resultado de una huelga, ésta es una merma en la producción. Efecto general: más miseria, de la cual no se libra la clase obrera. Ya es algo. Pero no es el único efecto, ni siquiera el principal. Como sabemos, el fin único de toda la lucha de clases en el ámbito económico es ganar más y trabajar menos; traducido a efectos económicos, es consumir más produciendo menos. Tal absurdo económico pasa inadvertido por las masas, cegadas de momento por un aumento de salario, que es automáticamente anulado por un aumento en los precios, y si éstos se limitan por coacción estatal, ocurre igual, la contradicción de querer consumir más produciendo menos es remediada con otra: la inflación monetaria. Y así, se provoca ese círculo vicioso de huelga, hambre, inflación, hambre. 
    Tomese cualquier anuario de la economía de un país y divida las rentas y utilidades totales entre los asalariados y se verá qué cociente se logra. Es ese cociente lo más contrarrevolucionario, y debemos guardarlo en el mayor secreto. Porque si del teórico dividendo se resta los salarios y gastos de dirección que se producen al suprimir al propietario, resulta casi siempre un dividendo pasivo para los proletarios. Pasivo en realidad siempre, si computamos la disminución del volumen y la baja de la calidad. Proclamar la huelga es luchar por el bienestar inmediato del proletariado, solo es un pretexto necesario para lanzarlo al sabotaje de la producción capitalista; sumando así a las contradicciones del sistema con la del proletariado; doble arma de la Revolución… que, como es evidente, no se producen por sí mismas, porque hay organización, hay jefes, hay disciplina y, sobre todo, ninguna estupidez. Se puede sospechar que las famosas contradicciones del Capitalismo, de las Finanzas específicamente, son también organizadas por alguien. La Internacional Proletaria en su lucha económica coincide con la Finanza Internacional, produciendo la inflación, y donde hay coincidencia puede haber acuerdo. Objetivamente, son idénticas. La primera, secundada por los reformistas y por todo el sindicalismo, provoca la anarquía de la producción, la inflación, la miseria y la desesperación de las masas, la Finanza, sobre todo la Finanza Internacional, secundada consciente o inconscientemente por las finanzas privadas, crea las mismas contradicciones, pero multiplicadas. Si tiene la Finanza una aliada es la masa proletaria.

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  6. La clandestinidad sólo favorece a quien mejor se mueve en ella y no hay duda que el Estado tiene en ese aspecto una considerable ventaja, pues nada hay más oscuro que los intereses del Estado. La mayor ambición de lo espectacular de la acción de gobierno sigue siendo que los agentes secretos se hagan revolucionarios y que los revolucionarios se hagan agentes secretos. Un espectáculo que organiza con maestría de la ignorancia acerca de lo que está pasando, y acto seguido el olvido de cuanto a pesar de todo acaso se haya llegado a saber. Entonces si lo más importante es lo más oculto.

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    1. O entonces resta decir ´que el pueblo ha perdido la confianza del gobierno y que sólo con mucho esfuerzo podrá recobrarla. ¿No sería mejor que el gobierno disuelva al pueblo y eliga otro?´ Berthold Brecht.

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  7. Si las finanzas controlan la política a través de las marcas electorales que tienen posibilidades de gobernar, las elecciones sólo sirven para legitimar la política a favor de la oligarquía financiera.
    Georges Papandreu en Grecia y Silvio Berlusconi en Italia no han dimitido debido a derrotas electorales, ni siquiera al voto de censura de sus respectivos parlamentos: estos votos de censura nunca tuvieron lugar, ni en Atenas ni en Roma. Ambos fueron los eslabones mas débiles de la cadena de jefes de gobierno de la zona euro, cayeron derrocados por los mercados o sea, por la presión de los de la banca de los fondos de pensión, hedge funds, fondos de inversión, etc.
    En menos de una semana tres hombres acaban de encarnar y de prestar su rostro a los golpes de Estado de los mercados. El tercero en discordia es Mario Draghi, banquero, vicepresidente del banco de negocios Goldmann Sachs-Europa, el cual había ayudado a Grecia a maquillar sus cuentas, y después gobernador del banco de Italia, quien toma ahora la presidencia del Banco Central Europeo.

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  8. Las personas más poderosas en una democracia son las que cuentan los votos. Si a los pueblos se les permite votar es unicamente porque ello no hace ninguna diferencia. De todas maneras la élites se salen con la suya. La premisa ´una persona un voto´ es una formalidad creada para inducir a su cumplimiento.
    La democracia erosiona la comprensión de la gente en los derechos naturales y en los cimientos del gobierno, y en su lugar convierte las elecciones en concursos de belleza. La democracia permite que el gobierno haga lo que quiera, siempre y cuando la gente vaya a la cita electoral para apoyar esa ficción.
    Con el acceso al gobierno la actividad política resulta una manera ´normal´ de adquirir riqueza. Pero ¿qué ocurre si la actividad política incluye todas las cuestesion parasitarias y destructivas que el gobierno hace? Es obvio que los gobiernos se crearon bajo la suposición de proteger la libertad de la gente, aunque siempre se conviertan en empresas políticas que procuran expandir su poder y aumentar el control sobre la población.
    La combinación de un gobierno fuerte y democracia sólo trae dependencia porque destruye la motivación de la gente y convence con la idea que la única democracia que necesitan es ir a votar y estar de acuerdo con lo que haga el gobierno. Así la tiranía de la mayoría en una democracia no reconoce límites a su poder, y el gobierno sigue siendo el mismo no importa quien gane las elecciones.

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    1. La justicia es una esclava de la política. Cuanta más leyes tenga un país, más corrupto es. Tantas que la corrupción está garantizada. Un club exclusivo de personas poderosas comete actos ilegales, luego consigue que se aprueben las leyes necesarias para legalizar esas prácticas, con lo que obtiene la amnistía y al final la impunidad.

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  9. Todo Estado soberano lo es en la medida en que es capaz de mantener la paz interior y de acabar con la violencia interna. El Estado moderno prohíbe y sofoca las guerras privadas tan frecuentes en el régimen feudal. El Estado tiene el monopolio de la guerra y ejerce su derecho a hacer la guerra hacia el exterior de sus fronteras. Nunca contra su propia población. Un Estado que hace la guerra contra su propia población -por no hablar de sus componentes más débiles- pierde por ello mismo la soberanía interior: deja de ser un Estado, pues devuelve la sociedad al estado primitivo natural. Tal es al menos la doctrina clásica, pero al considerar que la guerra de clases o la guerra contra una guerrilla admiten una importación al interior del Estado del nivel de violencia aplicable hacia el exterior, además sin las restricciones que rigen cuando se combate a un "enemigo justo", esto es, a otro Estado. Estas inconsecuencias no tienen sin embargo que ver con el concepto jurídico del enemigo, sino que obedecen a su contaminación política, que reconoce existe un "enemigo interior".
    La paz es el resultado de la obediencia al mandato del soberano, el cual expresa el decreto común de una comunidad política. La obediencia puede, sin embargo, obtenerse de muy diversas maneras: por el simple temor al castigo acompañado siempre de la esperanza de evitar el castigo o por la adhesión interna del ciudadano. No es lo mismo obedecer para el sabio que conoce las ventajas de la vida en común y de la paz social que para el hombre pasional que sólo busca su propio interés en una feroz competición con los demás e ignora la existencia de lo común. En ambos casos, subsiste el Estado: en el primero, es débil y frágil. Débil pues no puede contar con la aquiescencia activa de los ciudadanos, que sólo obedecen por evitar un mal y se ven conducidos por pasiones tristes que limitan su capacidad de actuar tanto en su interés propio como en el del conjunto de la comunidad política. Frágil también, pues es poco capaz de adaptarse a las transformaciones y sucumbe en lugar de renovarse ante cualquier cambio importante del humor de la multitud, ante cualquier forma algo radical de antagonismo interno. Tal es el caso de los grandes imperios que se hunden de la noche a la mañana al no poder plegarse a las nuevas circunstancias.

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  10. Un partido político no es, como dice la teoría clásica, un grupo de personas que intentan fomentar el bienestar público a base de un principio sobre el cual se han puesto de acuerdo. Un racionalización seductora pero peligrosa. Todos los partidos políticos en una época dada, se equiparan con una arsenal de principios o puntos programáticos, los cuales pueden ser tan característicos del partido que los adopta y tan importantes para su éxito como los son para un almacén las marcas de la mercadería que vende. Pero ni un almacén puede ser definido por la marcas ni un partido por sus principios. Un partido político es un grupo de miembros que se proponen actuar de consuno en la lucha de competencia por el poder político. Si eso no fuera así no sería posible a partidos políticos diferentes adoptar casi exáctamente el mismo programa. No obstante, como se sabe, es común que suceda.
    Los partidos y los agentes electorales del partido son la respuesta al hecho que el mercado electoral es incapaz de otra acción que la estampida y simplemente representan un intento de regular la competencia política de una masa humana, similar a las practicas correspondiente de los asociados o de los comerciantes. La pirotécnia y la propaganda de partido, las consignas o las temas musicales son elementos esenciales de la política, tanto como lo es el cacique político.

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    1. El fin primero y principal de cada partido político es prevalecer sobre los demás para conseguir el poder o permanecer en él. El método democrático -aquel sistema electoral en el que los individuos adquieren el poder de decidir a través de una competencia por el voto del pueblo- es único su cualidad dramática, el ejemplar excepcional de una especie normal de ´deporte´ de la política.
      Así las colectividades actúan casi exclusivamente mediante la aceptación de caudillaje; éste es el mecanismo esencial de toda acción colectiva que no sea algo más que un reflejo. El poder ejecido por un jefe político dentro su partido a menudo se basa en la aceptación tácita de su caudillaje.

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    2. Evidentemente, la voluntad de la mayoría es su voluntad y no la voluntad del ´pueblo´. La aceptación del caudillaje es la verdadera función del voto del electorado.
      Crear un gobierno nacional significa prácticamente decidir quien debe ser la persona que lo acaudille, lo que no implica que el designado esté dotado de las cualidades del caudillaje. Hay situaciones políticas favorables a la elevación de individuos faltos de cualidades de caudillaje, por desfavorables al establecimiento de posiciones personales fuertes, una situación reconocida como patológica y causa típica de fracaso.
      La democracia no determina que el pueblo gobierna efectivamente, en ninguno de los sentidos de las expresiones ´pueblo´ y ´gobernar´. Quiere decir que el pueblo tiene la oportunidad de aceptar o rechazar a las personas que han de gobernarle, algo que el pueblo puede decidir por métodos en absoluto democráticos. El método democrático elabora la legislación y la administración como un subproducto de la lucha por la conquista del poder.

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    3. Adolf Hitler, necesitó del socialismo para vencer al socialismo. De ese su socialismo antisocialista que fue el Nacional-Socialismo alemán. Joseph Stalin nece necesitó de un comunismo para vencer al comunismo. De ese su comunismo anticomunista que fue su Nacional-Comunismo soviético. El paralelo es evidente. Pero a pesar del antisocialismo hitleriano y a pesar del anticomunismo estaliniano, ambos, a su pesar, objetivamente contra su voluntad, hacen Socialismo y Comunismo, ellos y muchos más. Quieran o no quieran, lo sepan o no lo sepan, construyeron un Socialismo y un Comunismo formal. Sencillamente porque así lo dispone quien manda en él. Hitler y Stalin solo fueron condotieros del Capitalismo internacional.

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  11. La democracia moderna es un producto del proceso capitalista. El método democrático crea políticos profesionales, a los que convierte después en administradores y ´hombres de Estado´ aficionados, que se enfrenan a la solución de los problemas sin los conocimientos necesarios, cual jueces sin saber derecho o diplomáticos que no saben idiomas, que acaban arruinando la burocracia y desalientan a los mejores elementos.
    Las cualidades de inteligencia y carácter no son necesariamente las que hacen a un buen administrador y una selección organizada mediante el trinufo en las urnas puede eliminar a personas que tendrían éxito en la dirección de los negocios del país. Aun cuando el producto de dicha selección resultara un éxito en el poder, estos logros personales podrían ser muy bien el fracaso para la nación. El político que es un buen táctico puede sobrevivir con éxito a cualquier número de fracasos administrativos.
    El método democrático no selecciona los políticos entre toda la población que tiene vocación política, sino únicamente entre los que se ofrecen para la contienda electoral.

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  12. La democracia no exige que todas las funciones del estado estén sometidas al método democrático. En la mayoría de países democráticos se concede a los jueces un alto grado de independencia respecto a los organismos políticos. El poder político para designar el personal de los organismos públicos no políticos, si se emplea de una manera descarada en favor de sus parciales, bastará por si mismo para corromperlo. ¿Cómo puede esperarse que le vaya a una nación si todas sus actividades, incluyendo en éstas la totalidad del proceso de producción, han de quedar a merced de la política, cuando la extensión de la esfera de atribuciones del estado en los asuntos públicos es muy amplia?

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    1. Los gobiernos son dirigidos por aficionados y personas de segun­do orden. Los métodos de las administraciones públicas llevarían a la quiebra a cualquier empresa particular. Los procesos legislativos avergonza­rían a cualquier junta de accionistas. Los dirigen­tes políticos simulan adquirir el saber por la experiencia, pero es­tán lejos de cualquier conocimiento pragmático, y cuando lo adquieren no tienen el valor de aplicarlo. En suma, no hay Gobiernos sino sociedades anónimas del capital humano, encargadas, no de hacer Historia, sino de expresar aspectos diversos de la fatalidad histórica.

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  13. La soberanía política y legal de las naciones Estado ha sido considerablemente debilitada, mientras la función de los parlamentos es limitada por el poder de burocracias públicas y privadas, incluyendo la burocracia judicial y los tribunales constitucionales. Al mismo tiempo, el poder ejecutivo tiende a asumir una función hegemónica sin tomar en cuenta la división de poderes que ha sido el sello distintivo del Estado constitucional europeo continental y del Estado de derecho.
    La democracia parlamentaria cede el paso a la “telecracia”. Los canales de televisión públicos y privados son instrumentos muy efectivos de propaganda política. El enorme poder de la televisión ha causado un cambio de rumbo de la relación entre ciudadanos que controlan y ciudadanos que son controlados. La minoría limitada de representantes elegidos controla a las masas de votantes y no viceversa. Por ello estamos en un régimen al que no es retórico calificar de “tele-oligarquía post democrática”, en el cual la vasta mayoría de la gente no “escoge” y no “elige” sino ignora y obedece.
    Es el progresivo e irreversible debilitamiento de las funciones políticas y económicas de Estados individuales y la dominación de algunas elites económicas y políticas que sirven intereses privados intocables. Es la así llamada “nueva clase capitalista transnacional” que domina los procesos de globalización desde la punta de torres de vidrio de las grandes orbes.

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  14. La soberanía se basa en la exclusión de la multitud, esto es de los individuos reales, del ámbito de la decisión pública. La multitud sólo tiene cabida en la vida pública en tanto que representada por el soberano, unificada por él como pueblo. El pueblo no es una realidad espontánea ni natural, sino el resultado de la abolición de la multitud en la representación, es decir de la sustitución de los individuos reales por las instancias de representación, individuales y colectivas que configuran al soberano. Se presume en este esquema que, una vez representados, los ciudadanos deben acatar lo que decidan sus representantes, pues al haberles otorgado su representación, han renunciado a actuar por sí mismos y aceptado hacerlo exclusivamente a través de aquellos. Este tipo de funcionamiento no es sólo el del Estado absolutista, sino el de las democracias liberales modernas que desde el punto de vista institucional son herederas de la lógica representativa del absolutismo.
    La multitud es siempre pluralidad libre, multiplicidad, variedad, mientras que la masa, la de los desfiles de los cuerpos armados militares o policiales en formación es siempre un grupo de individuos homogéneos, sometidos a un amo o a un jefe. De la multitud, con sus distintos pareceres, surge el mejor antídoto contra la irracionalidad de los gobernantes, pues es mucho más difícil que una gran asamblea decida algo absurdo que un único gobernante lo haga. De ahí también que los actos de barbarie perpetrados por las masas se caractericen no tanto por la libertad de sus ejecutantes, como por su obediencia a un mando único.
    Cuando el pueblo no puede ya obedecer al soberano sin sufrir graves perjuicios, rompe el pacto político de sujeción y vuelve a ser multitud. Surge en los indivuduos que componen la multitud, en primer lugar la indignación por el mal que el poder hace a sus semejantes y a ellos mismos, en segundo lugar la desobediencia y la insurrección, produciéndose por último a consecuencia de estas últimas, la caida del régimen, pues todo poder se basa exclusivamente en la obediencia de la multitud y no en una virtud propia de los gobernantes. Un régimen que no genera obediencia, sencillamente ha dejado de existir, por la irrupción, siempre exterior al poder constituido, del poder constituyente, de la potencia de creación institucional de la multitud.

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    1. La forma tradicional de gobierno en Occidente es la monarquía teocrática. La monarquía occidental es una expresión del paradigma bíblico monoteísta. Un Dios arriba, un monarca por derecho divino a continuación. ¿Quién administra la doctrina del derecho divino? La Iglesia.
      Cuando la mirada de Occidental comenzó a alejarse de la Biblia y del púlpito, fue hacia la naturaleza y junto a la ciencia moderna levantó la ´teología natural´, el segundo gran desafío al orden tradicional. Con la Revolución Americana, el deísmo y otras formas de teología natural se volvieron un activo del modo de vida occidental.
      Bajo el paradigma bíblico, el flujo de potencia soberana es el de Dios, la Fuente o soberano definitivo; el rey, soberano temporal, y la nobleza, nombrada por el rey. El supervisor de este sistema de ´transferencia de poder´, la Iglesia. La visión deísta elimina por completo a la realeza, la aristocracia y al clero; el flujo de poder es el de Dios en la naturaleza, escritura y palabra vivas.

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    2. El concepto de realeza comenzó con un solo gobernante divino de quien todos los reyes humanos posteriores son descendientes; se remonta a la civilización de Sumeria y de las otras culturas mesopotámicas que le siguieron; caldeos, asirios y babilonios.
      Cuando James VI de Escocia ascendió al trono de Inglaterra para convertirse en el rey James I de Gran Bretaña, utilizó su discurso de coronación para recordar la antigua creencia tradicional que un monarca es elegido por Dios para ser su emisario y representante en la Tierra, y que por lo tanto debe ser responsable ante nadie más que Dios. En otras palabras, el rey James estaba afirmando ´El Derecho Divino de los Reyes´.
      Citas de aquel discurso dicen: ´El estado de la monarquía es lo más supremo en la Tierra, ya que los reyes no son sólo los lugartenientes de Dios en la Tierra, sino que se sientan en el trono de Dios, incluso por el mismo Dios se llaman dioses… en las Escrituras los reyes son llamados dioses… un rey es verdaderamente parens patriae, el padre político de su pueblo… los reyes son llamados dioses para que ejerzan a semejanza el poder divino en la Tierra: porque si se le consideran los atributos a Dios, ustedes verán cómo están de acuerdo en la persona de un rey… tocar el poder de los reyes con este axioma de la divinidad: que como para disputar lo que Dios puede hacer es blasfemia ... así es que hay sedición en los sujetos por disputar lo que un rey puede hacer en el apogeo de su poder´.
      Aunque fue James I quien hizo famoso el concepto, ciertamente no inventó la idea del derecho divino, tan antiguo como la civilización misma.
      Sin la doctrina del Derecho Divino, el catolicismo romano habría dominado la historia mucho más allá de la Edad Media. Además, el Derecho Divino hizo posible que tenga lugar la Reforma Protestante en Inglaterra, y que madurara y se extendiera por el mundo.
      El Derecho Divino practicado por los monarcas europeos se basa realmente en una doctrina más antigua aplicada por los monarcas de Judá y de Israel en el Antiguo Testamento, descrita en términos divinos. Tal línea de descendencia es conocida como el ´Linaje sanguíneo del Grial´.
      El rey se distinguió muy por encima del común de los mortales, lo que hace de él santo y su persona sagrada. Derrocar al rey era la rebelión más atroz y una afrenta a la deidad que lo había nombrado monarca.
      Como tal, los reyes se asociaron fuertemente con el sacerdocio, y también en algunos casos asumieron funciones sacerdotales.
      En la cultura egipcia las funciones reales y sacerdotales eran inseparables. Los faraones eran considerados descendientes directos de deidades, siendo de hecho ellos mismos deidades.
      Los egipcios creían que los dioses les habían dado la institución de la monarquía en sí. Su primer rey fue uno de sus principales dioses: Osiris, quien se espera que todos los reyes humanos emulen, ´ impartió una ley sabia y sabiduría espiritual para el pueblo´.
      Habiendo sido los reyes predestinados al trono divino por los dioses desde los principios del tiempo, a través de un matrimonio sagrado tenían una unión metafísica con la diosa madre, que les llena de vida, de fertilidad y de bendiciones que pasan a su pueblo.

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    3. La monarquía fue la primera forma de gobierno observada por la humanidad, y era, de acuerdo con casi todas las culturas, creada por Dios mismo. Es la forma primordial y arquetípica de gobierno, la más natural, la que todas las demás formas de gobierno en vano tratan de imitar, mientras al mismo tiempo viola la mayoría de sus principios básicos.
      Desde hace miles de años la monarquía era todo lo que el ser humano sabía. La idea de no tener un monarca, una figura paterna para velar por ellos, para mantener la relación de la comunidad con lo divino, representándolos, equivalía a la no libertad, al caos, la incertidumbre, y en un corto tiempo, a la muerte.
      Además, sabían que podían contar con su rey o reina para velar por ellos como lo harían sus propios hijos, para ser justos y honestos, para protegerlos de la invasión, para mantener la adecuada relación entre Dios y el reino humano. Ellos deseaban hacer que su reino en la Tierra reflejara el orden y la perfección que existía en el reino de Dios en el Cielo.
      La monarquía se presentó como un baluarte contra la desintegración de la unidad social, proporcionando una estabilidad que de otra manera no podría ser alcanzada. Si la monarquía no se hubiera inventado, la historia humana nunca podría haber sucedido. La forma monárquica de gobierno ha sido la base de casi todas las civilizaciones.
      El sistema de gobierno republicano no se basa en la libertad del individuo, sino en el libre flujo de dinero, la deuda, la usura, y la inflación, en un recurso monetario piramidal de reserva fraccional de préstamos. Bastaría un colapso importante y ligeramente prolongado de este sistema monetario para eliminar esta forma de gobierno. En ese momento, el ser civilizado tendrá esencialmente dos opciones: la anarquía o la monarquía; y si la gente tiene algún sentido común elegirá la monarquía, en lugar de someterse a una sucesión caótica de déspotas intercalados.

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  15. Ludwig Von Bertalanffy, al desarrollar la Teoría General de los Sistemas señala que en ellos, sean biológicos o sociales, existe la entropía negativa como una tendencia a generar un mayor y más complejo número de elementos y de relaciones entre estos. Es claro que los sistemas políticos hipermodernos sí han cumplido esa previsión, generado incesantemente más instituciones y reglas hasta frenar con ellas la capacidad creadora y productiva de las sociedades. Y lo peor es que lo han hecho escudándose tras el cliché del Estado de Bienestar y explicando que para acercarse a los habitantes debe crear más instituciones, lo que en última instancia ha causado un brutal endeudamiento de quienes consumen muy por encima de su capacidad de producción.

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  16. El poder político es fundamental, debe ser cultivado con perseverancia y cuando sea necesario se lo debe usar con una agresividad y determinación que aplique enérgicamente sus grandes talentos en la preservación del propio sistema.
    Las cualidades de apertura, honestidad y equilibrio que son esenciales por su significación intelectual permiten una gran oportunidad para la acción constructiva. Las facultades de ciencias sociales, ciencias políticas y económicas, tienden a ser de pensamiento liberal incluso sin la presencia de gente de izquierda, pues ello es esencial para un punto de vista equilibrado, algo que ha producido un enorme impacto en millones de estudiantes. Educados así, todas las universidades más importantes licenciaron a muchos jóvenes brillantes que desprecian el sistema político y económico, y en esa medida estos jóvenes buscan oportunidades para cambiar el sistema al que les han enseñado a desconfiar y despreciar, encontrando empleo en los centros de poder e influencia como son los medios de comunicación, especialmente la televisión, el gobierno, y la política, como conferenciantes, consultores y escritores, y en las mismas facultades a distintos niveles.
    Aquellos que esquivan el centro del sistema permanecen a menudo en posiciones claves de influencia desde donde moldean la opinión pública y conforman, frecuentemente, la acción gubernamental. En muchas ocasiones estos intelectuales acaban en agencias legislativas o departamentos gubernamentales con gran autoridad sobre el sistema en el que no creen.
    Una de las claves del éxito de los profesores progresistas y de izquierda ha sido su pasión por la publicación y las conferencias académicas. El primer elemento esencial es pues establecer plantillas de eminentes académicos, escritores y oradores, que pensarán, analizarán, escribirán y hablarán en público. Elocuentes y bien informados, capaces de ejercer el grado de presión pública y privada que sea necesaria para asegurarse las oportunidades de intervenir. El objetivo debe ser siempre informar y educar, y no sólo hacer propaganda.
    Los ingredientes esenciales de todo programa semejante serán la responsabilidad y el control de calidad. Las publicaciones, los artículos, los discursos, los programas de los medios de comunicación, la publicidad, los informes presentados ante los tribunales, y las intervenciones ante los comités legislativos, deben cumplir con los estándares más exigentes de precisión y excelencia profesional, y merecer el respeto por su nivel de erudición y responsabilidad pública, esté uno de acuerdo con los puntos de vista expresados o no.

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  17. La historia política se basa y asienta en el poder, en la violencia y en el crimen, antes y ahora se loa y escribe al servicio de los potentados y de la mentalidad dominante, y lo mismo ocurre normalmente con la historia que se narra, y que la mayoría de las veces presenta de modo reluciente a los actores de la historia, a la pequeña pandilla de déspotas que la protagonizan, y raramente o nunca los males y horrores de aquellos que los soportan.

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  18. Conceptualmente, la post-historia lo simplifica todo. El flujo de la historia se degrada como falso. El simulacro vence a la realidad. Vemos a la historia repitiéndose no como tragedia y farsa sino como una doble farsa; un ejemplo superpuesto son los yihadistas de Siria armados como los antiguos “combatientes por la libertad” de Afganistán en la yihad antisoviética de los años ochenta, combinándose con la banda occidental en el Consejo de Seguridad de la ONU que trata de aplicar a Siria lo que logró en Libia: el cambio de régimen.
    También vemos la historia repitiéndose como clones; neoliberalismo con características chinas que derrota a Occidente en el juego de la industrialización –en términos de velocidad– mientras al mismo tiempo repite los mismos errores, desde los excesos atolondrados de una mentalidad de adquisición a la falta de respeto al medio ambiente.
    Sobra decir que la post-historia entierra la Ilustración al favorecer la emergencia de todo tipo de fundamentalismos. Por lo tanto también tuvo que enterrar el derecho internacional; desde dejar a un lado a la ONU para lanzar una guerra contra Iraq en 2003 al uso de una resolución de la ONU para lanzar una guerra contra Libia en 2011. Y ahora Gran Bretaña y Francia se extralimitan en el intento de soslayar a la ONU o incluso a la propia OTAN para armar a los “rebeldes” de Siria.
    Por lo tanto tenemos un nuevo medievalismo que no puede sino corresponder a la neoteocracia acaudalada como en Arabia Saudí y Catar; porque son aliados, o títeres, de Occidente, internamente pueden seguir siendo medievales. Superpuestas, tenemos las políticas del miedo que esencialmente dominan a la Fortaleza EE.UU. y a la Fortaleza Europa: temor del Otro, que puede ser ocasionalmente asiático pero casi siempre islámico.
    Lo que no tenemos es una visión política/filosófica del futuro. O un programa político histórico; a los partidos políticos solo les preocupa ganar la próxima elección.

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  19. Hay que distinguir entre dos formas de dominio de las poblaciones: la disciplina y el control. La disciplina pretende normalizar a los individuos de tal modo que su conducta sea previsible y ´normal´. Lo consigue mediante aparatos como la cárcel, la escuela, el cuartel o la fábrica de producción en serie, todos ellos basados en un mismo dispositivo o esquema de poder: el panóptico.
    El control prescinde de esta normalización individualizada y gestiona globalmente la conducta de las poblaciones determinando, no a nivel atómico sino a nivel molar, los límites aceptables de esa conducta sin recurrir a ninguna norma ni valor previos. Una sociedad de control permite por ejemplo, ciertos niveles de violencia y de delincuencia, integrándolos en un cálculo utilitarista que compara ventajas e inconvenientes de las diversas conductas y establece sus niveles aceptables de peligrosidad o de riesgo. La corrupción puede así convertirse en una práctica delictiva perfectamente aceptable en cuanto agiliza las transacciones mercantiles y ciertos niveles de violencia pueden también tolerarse en función de su utilidad para una muy rentable industria de la seguridad y del control.
    La sociedad de control es también una sociedad del espectáculo en cuanto muestra de manera casi exhaustiva la cotidianidad pacífica o violenta a través de medios de observación perfeccionados. Estos medios no tienen sin embargo una finalidad disciplinaria como el panóptico, en el cual todo individuo internado en un espacio de encierro, sea fábrica, prisión, escuela, se sabe potencialmente observado y ajustaba su conducta a este temor.
    Hoy la observación es total: las cámaras de vigilancia están presentes en todos los rincones de las calles y a veces, incluso en las casas, pero el espacio observado es un espacio abierto y sobre todo, no existe una norma establecida a priori que se intente imponer a las conductas. Se ha perdido, como afirma el discurso ordinario, todo horizonte, todo norte moral. Lo único que cuenta es el resultado global. No se trata ya como en el régimen disciplinario de que no ocurran acontecimientos ´anormales´, sino de que estos acontecimientos se conozcan públicamente a través de la visión, como espectáculo y puedan ser objeto de una constante evaluación comparativa sin unidad de medida ni valor previo. La propia violencia cambia así de sentido y se convierte en un acto que sus propios actores saben destinado a ser visto. Añádase a esto que las funciones de observación que eran en el régimen disciplinario un monopolio del Estado hoy se han privatizado mediante la profusión de cámaras privadas que van de las cámaras de seguridad de las viviendas o los comercios a las cámaras portátiles que llevan hoy incorporados casi todos los modelos de teléfono móvil.
    Esto nos permite introducir una nueva característica de la sociedad de control. La violencia en la sociedad de control es violencia espectacular que se inmuniza a sí misma, vista a distancia incluso por quienes la protagonizan. Hoy todo el mundo es actor y todo el mundo es cámara de cine. De este modo, nada nos afecta directamente: la realidad se vive en el registro de la ficción, como algo filmado o filmable. La consecuencia de ello es que el dolor, aun cuando existe, queda anulado, convertido en mera imagen del dolor. La imagen nos inmuniza contra el dolor.

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    1. Una década antes del advenimiento de Hitler al poder, el constitucionalista alemán Carl Schmitt expuso en sus dos libros titulados, La Dictadura, escrito en 1921, y Teología política, elaborado un año después, los fundamentos del estado de excepción. Teorizando primero el estado de excepción en su libro La Dictadura en base al análisis del artículo 48 de la Constitución de Weimar que, según el constitucionalista, es en varios aspectos ambiguo, Schmitt sustituyó luego, en su libro Teología política, el término de excepciónpor el de soberanía, introduciendo la noción de decisión que lo lleva a afirmar que ´es soberano aquello que decide de la situación excepcional; y aquello que maneja el estado de excepción controla el Estado´.
      Ello facilitó la legitimación del estado de excepción y lo que asimila a éste, que es la dictadura, pero la ´dictadura soberana´, una dictadura constituyente, porque está directamente relacionada al poder constituyente. Como lo dice Schmitt, la dictadura soberana ´no suspende una Constitución en vigor en virtud de un derecho fundado en ella, y conforme a la Constitución. Busca más bien instaurar un estado de cosas que haría posible una Constitución que la dictadura soberana considera como la verdadera Constitución. En otras palabras, la dictadura soberana es un poder constituyente y que se está constituyendo, puesto que apunta hacia la conversión del orden político existente en un orden nuevo, lo cual hace de la dictadura soberana un estado legítimo de transición. Entre los poderes excepcionales concedidos al presidente del Reich para cumplir con esta tarea, se preveía la convocación del ejército para salvar al país de la guerra civil, de la amenaza revolucionaria y del régimen de los partidos.
      Esta situación de estado de excepción era inédita por el hecho que funcionaba como un poder dual, pero sin embargo omnipotente, frente a la Constitución de Weimar que siguió existiendo porque nunca se revocó. No se puede decir en este caso que el Derecho estaba en suspensión, dado que fue simplemente sustituido por normas con carácter de ley que son manifestaciones de un estado de excepción.

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  20. Se da por un hecho supuesto que los Estados modernos se basan en un principio de soberanía interior y exterior que sirve de base a su ordenamiento interno y a sus relaciones con otros Estados. La soberanía exterior exige que los demás Estados reconozcan a un determinado Estado como la potencia que ejerce de manera exclusiva la administración efectiva de un territorio. La soberanía interna hace del soberano el detentor exclusivo de la autoridad política y del poder legislativo en un territorio determinado. Todo el sistema de garantías democráticas de los Estados liberales se basa en estos dos principios, pues si un Estado no puede ejercer su soberanía en su territorio, tampoco puede garantizar las libertades y derechos de sus ciudadanos.
    Tras la caída de los grandes imperios europeos que se repartían el mundo y el fin del reparto imperial de la Guerra Fría, se configuran nuevos tipos de Estado. En primer lugar los Estados premodernos, a menudo excolonias, cuyos fracasos han conducido a una guerra de todos contra todos. En segundo lugar están los Estados postimperiales postmodernos que ya no piensan en la seguridad primordialmente en términos de conquista. Un tercer tipo de Estado lo constituyen los Estados modernos tradicionales que se comportan como siempre lo han hecho los Estados, conforme a su interés y a la razón de Estado. El sistema postmoderno en el que vivimos no se basa en el equilibrio, ni pone el acento en la soberanía ni en la separación de los asuntos interiores y exteriores. La Unión Europea se ha convertido en un modelo altamente desarrollado de interferencia mutua en los asuntos internos de los otros. Si la descolonización que acabó en los años de la década de 1960 con los imperios coloniales europeos reconociendo la igualdad de todos los Estados como Estados soberanos, esta igualdad es cuestionada ahora desde las antiguas potencias coloniales: la idea de un derecho internacional universal desaparece en favor de la doble vara de medir o doble estandar. Entre ellos operan sobre la base de leyes y de una seguridad abierta y cooperativa. Pero cuando se trata con Estados a la antigua, fuera del continente postmoderno europeo, hay que regresar a los métodos más bruscos de una era anterior: la fuerza, el ataque preventivo, el engaño, todo lo que sea necesario para hacer frente a quienes siguen viviendo en el mundo decimonónico regido por el principio de ´cada Estado por sí mismo´. La violencia imperial y la ilegalidad siguen así rigiendo como principios cuando se trata relaciones de poder.

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    1. La liquidación del orden jurídico no se para en las fronteras del mundo postmoderno. También los Estados europeos tienen sus jerarquías internas, como se puede apreciar en la actual gestión de la deuda soberana de los países del sur de Europa, pero sobre todo, están sometidos todos ellos a la potencia hegemónica estadounidense, cuyas órdenes, incluso administrativas o policiales, adquieren rango y fuerza de ley. Existe así imperialismo voluntario con instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que deciden también la suerte de los países desarrollados, que no oculta la asimetría profunda de la relación con los Estados Unidos. La transparencia, para los Estados Unidos, es meramente unilateral: como soberano efectivo de ese ficticio mundo postmoderno, tienen pleno derecho a vigilar a administraciones y personas por todo el planeta, y lo tienen con el pleno reconocimiento y la plena aceptación de las autoridades locales, en un acto de voluntad consciente y automática del hecho económico La mundialización neoliberal necesita un soberano: en la mayoría de los países este soberano son los Estados Unidos.

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  21. La acusación es la potencia más importante del Legislativo, porque es la que protege a los ciudadanos, la Constitución y las otras ramas del gobierno de los abusos del poder ejecutivo. Si no se utiliza para remover a los funcionarios abusivos del ejecutivo, tal poder de acusar deja de existir. La energía no utilizada es como una ley en letra muerta. Su autoridad desaparece. Al consentir la anarquía del Poder Ejecutivo, el Congreso le permite situarse por encima de la ley y la rendición de cuentas para escapar de sus violaciónes de la ley y la Constitución.

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  22. En una democracia como dios manda el auténtico propósito de la propaganda es dirigir el pensamiento de la mayor parte de la gente. Pero la cuestión clave es la de controlar el pensamiento de los miembros más inteligentes de la sociedad, quienes a su vez diseminán la propaganda elaborada, y cuando esa propaganda que dimana del estado recibe el apoyo de las clases de un nivel cultural elevado y no se permite ninguna desviación en su contenido, el efecto puede ser enorme.
    La verdadera revolución en el arte de la democracia consiste en utilizarse para fabricar consenso, es decir, para producir en la población, mediante las nuevas técnicas de propaganda, la aceptación de algo inicialmente no deseado. Una buena idea necesaria debido a que los intereses comunes esquivan totalmente a la opinión pública y solo una clase especializada de hombres responsables lo bastante inteligentes puede comprenderlos y resolver los problemas que de ellos se derivan. Solo una élite reducida -la comunidad intelectual- puede entender cuáles son aquellos intereses comunes, qué es lo que conviene a todos, así como el hecho de que estas cuestiones escapan a la gente en general.
    En realidad este enfoque se remonta al planteamiento típicamente leninista, de modo que existe una gran semejanza con la idea que una vanguardia de intelectuales revolucionarios toma el poder mediante revoluciones populares que les proporcionan la fuerza necesaria para ello, y conducir después a las masas a un futuro en el que estas son demasiado ineptas e incompetentes para imaginar y prever por sí mismas. Es así que la teoría democrática liberal y el marxismo-leninismo se encuentran muy cerca en sus supuestos ideológicos, y una cuestión de ver dónde está el poder, en cuyo caso es simplemente apoyar a los que detentan el poder real: la comunidad de las finanzas.
    Resulta poues ua teoría lo bastante elaborada sobre la democracia progresiva, según la cual en una democracia con un funcionamiento adecuado hay distintas clases de ciudadanos. En primer lugar, los ciudadanos que asumen algún papel activo en cuestiones generales relativas al gobierno y la administración. Es la clase especializada, formada por personas que analizan, toman decisiones, ejecutan, controlan y dirigen los procesos que se dan en los sistemas ideológicos, económicos y políticos, y que constituyen un porcentaje pequeño de la población total.
    Por supuesto, todo aquel que ponga en circulación las ideas citadas es parte de este grupo selecto, en el cual se habla primordialmente acerca de qué hacer con aquellos otros, quienes, fuera del grupo pequeño y siendo la mayoría de la población, constituyen el rebaño desconcertado que hay que domesticar y proteger incluso de si mismos cuando brama y pisotea. En tal democracia se dan dos funciones: por un lado, la clase especializada, los hombres responsables, ejercen la función ejecutiva, lo que significa que piensan, entienden y planifican los intereses comunes; por otro, el rebaño desconcertado también con una función en la democracia que consiste en ser espectadores en vez de miembros participantes de forma activa.

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    1. Sin embargo, dado que hablamos de una democracia, estos últimos llevan a término algo más que una función: de vez en cuando gozan del favor de liberarse de ciertas cargas en la persona de algún miembro de la clase especializada; en otras palabras, se les permite decir queremos que seas nuestro líder, y todo ello porque estamos en una democracia y no en un estado totalitario. Pero una vez se han liberado de su carga y traspasado esta a algún miembro de la clase especializada, se espera de ellos que se apoltronen y se conviertan en espectadores de la acción, no en participantes.
      Por ello es necesario algo que sirva para domesticar al rebaño perplejo; algo que viene a ser la nueva revolución en el arte de la democracia: la fabricación del consenso. Los medios de comunicación, las escuelas y la cultura popular tienen que estar divididos. La clase política y los responsables de tomar decisiones tienen que brindar algún sentido tolerable de realidad, aunque también tengan que inculcar las opiniones adecuadas. Aquí la premisa no declarada de forma explícita tiene que ver con la cuestión de cómo se llega a obtener la autoridad para tomar decisiones. Por supuesto, la forma de obtenerla es sirviendo a la gente que tiene el poder real, que no es otra que los dueños de la sociedad, es decir, un grupo de élite bastante reducido.
      Si los miembros de la clase especializada pueden aceptar y darse cuenta por si solos el ser útiles a esos intereses, entonces pasan a formar parte del grupo ejecutivo. Y hay que quedarse callado y portarse bien, lo que significa que han de hacer lo posible para que penetren en ellos las creencias y doctrinas que servirán a los intereses de los dueños de la sociedad, de modo que, a menos que puedan ejercer con maestría esta autoformación, no formarán parte de la clase especializada.
      Así, existe un sistema educacional, de carácter privado, dirigido a los hombres responsables, a la clase especializada, que han de ser adoctrinados en profundidad acerca de los valores e intereses del poder real, y del nexo corporativo que este mantiene con el Estado y lo que ello representa. Si pueden conseguirlo, podrán pasar a formar parte de la clase especializada. Al resto del rebaño desconcertado básicamente habrá que distraerlo y hacer que dirija su atención a cualquier otra cosa. Habrá que asegurarse que permanecen todos sin mucho lío en su función de espectadores de la acción, liberando su carga de vez en cuando en algún que otro líder de entre los que tienen a su disposición para elegir.

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    2. En suma, la actual sociedad industrial está dentro de un sistema capitalista de Estado, en general con dos partidos políticos que son facciones del partido del poder financiero y empresarial, y medios de información que constituyen un monopolio corporativizado donde todos expresan los mismos puntos de vista. La esencia de la democracia es la fabricación del consenso por la comunidad financiera y empresarial dominante, que priva al resto de la población de toda forma de organización para evitar así los problemas que pudiera causar.
      La mayoría de los individuos mastican religiosamente el mensaje, que no es otro que dice que lo único que tiene valor en la vida consiste en consumir cada vez más y mejor para vivir igual que una familia de clase media estándar y exhibir valores tales como la unidad, la armonía y el orgullo patriótico. Además, hay que hacer que conserven un miedo permanente, porque a menos que estén debidamente atemorizados por todos los posibles males que pueden destruirles, desde dentro o desde fuera, podrían empezar a pensar por sí mismos, lo cual es muy peligroso ya que no tienen la capacidad de hacerlo con criterio, y por ello es importante distraerles y marginarles mediante mensajes vacíos de contenido. El rebaño desconcertado nunca acaba de estar debidamente domesticado, lo cual es una lucha permanente, e incluso ha ido creciendo el escepticismo respecto al poder.

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    3. Los dos partidos que se hayan concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobre y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla.
      No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes y legislarán sin ninguna eficacia práctica.

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  23. Todas las encuestas de opinión pública tienen sus orígenes en la sociometría o sociología estadística desarrollada por la Escuela de Frankfurt, para la medición de los estados emocionales momentáneos, o dictámenes, sobre los temas propuestos. Esto proporciona un perfil detallado de los prejuicios y suposiciones de una población blanco. Como tales, las encuestas pueden ser útiles para las campañas de lavado de cerebro de masas que se utilizan con la finalidad de cambiar opiniones por quienes las dirigen. Los medios de comunicación impresos, radio y televisión, se convirtieron en los principales vehículos para la promoción de dichos cambios.
    El pensamiento creativo desafía la medición en términos cuantificables. Es imposible llegar a una correlación estadística, basada en encuestas, que pudiera determinar si una idea creativa es mejor o más válida que otra, o si va ser aceptada por la sociedad como útil, importante o verdadera. No obstante, las opiniones pueden ser fácilmente contadas como determinantes de lo que la gente piensa en ciertos temas, y son susceptibles a la manipulación de resultados de la encuesta, la aceptación de las cifras de las encuestas como verdaderas, y ser guiada en sus acciones por una supuesta ´opinión de la mayoría´.
    Los resultados han demostrado la eficacia de las encuestas de opinión pública para perfilar poblaciones y determinar sus debilidades subjetivas a los efectos de la manipulación. El estudio más notorio fue el titulado ´La personalidad autoritaria´, que se utiliza para promover la creencia todavía generalizada que el fascismo deriva de ciertos tipos de personalidad patológica, cuyas mediciones y descripción se han usado para dirigirse contra cualquier enemigo de los intereses de la política dominante. En suma, la difusión sistemática de encuestas sirve para hacer creer a la gente lo que el manipulador quiere que crea.
    En la actualidad, las encuestas de opinión pública son una industria multimillonaria, con la participación de decenas de miles de agentes, y cientos de miles de encuestas anuales. Aparte de la aparición diaria de los resultados electorales en los medios impresos y electrónicos, empresas y otros líderes empresariales utilizan encuestas para orientar sus decisiones en todo, desde el momento de mejor anunciar despidos, a qué colores deben tener los autos del año. Las figuras políticas, del presidente para abajo, se basan en las encuestas y los encuestadores para determinar lo que deben decir y cómo deben actuar.

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  24. La dictadura totalitaria es una extensión lógica del propósito de la sociedad industrial capitalista, que considera todas las leyes ordinarias simplemente como expresiones de las leyes de la naturaleza y la historia, basadas en la conquista del mundo existente.
    A través del disfraz de la ´Justicia´, un porcentaje relativamente pequeño de la población, un núcleo duro sin cuestionamientos dedicado a la ideología, dispuesto a imponer en todos los sentidos la aceptación general de un partido político que está jerárquica y oligárquicamente organizado, y por lo general entrelazado con la organización de un gobierno burocrático.
    En suma, un sistema de control policial supervisado por sus líderes, y característicamente dirigido no sólo contra los ´enemigos´ demostrables del régimen, pero también en contra de las clases seleccionadas arbitrariamente de la población, mediante el aprovechamiento sistemático de la ciencia moderna, y específicamente la psicología científica, condicionado así el casi total monopolio del control de los medios de comunicación de masas eficaces, y de todos los medios de la lucha armada eficaz, en dirección de la economía en su conjunto mediante la coordinación burocrática de sus entidades corporativas, y que implican a la mayoría de otras asociaciones y actividades de grupo.

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  25. Según textos sumerio-acadios, los gobernantes Custodiales hereditarios fueron los primeros reyes de la Tierra. Ellos implantaron su sistema monárquico en la sociedad humana. Antiguos relieves mesopotámicos representan a los ‘dioses’ llevando los ahora símbolos máximos de la monarquía occidental: el cetro y la tiara.
    Los textos sumerios afirmar que los primeros reyes humanos en la Tierra eran descendencia de los gobernantes Custodiales que se aparearon con las mujeres humanas. Esas uniones trascendieron a la descendencia para convertirse en los tempranos monarcas semi-divinos en la Tierra. Así nació el concepto de ‘sangre real’ y la importancia percibida de mantener la pureza apropiada para asegurar una continuada línea de sangre real humana.

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  26. Todo el mundo, desde los economistas adoradores del Leviatán, políticos y politólogos que les sirven, periodistas, abogados y la opinión pública considera al evasor de impuestos como un criminal y el gobierno que lo castiga como el defensor de la sociedad, no importa cuán corrupto y abusivo pueda ser. Pero desde hace tiempo, el evasor fue visto como un héroe que se enfrentó a un estado ladrón. Los valores invertidos de los tiempos actuales tienen un fondo de hipocresía que nadie puede negar.
    Los países cuyas las legislaturas promulgan impuestos están compuestos principalmente por políticos profesionales que mediante la concesión de beneficios especiales quieren mantener a los grupos de presión y los donantes de campaña ricos satisfechos. Los grupos de interés y los operadores políticos están dispuestos a conceder a otros beneficios con la esperanza que las arcas fiscales soporten los costos.
    Todo es una negociación de intereses cruzados que conducen a regímenes fiscales enredados, completamente alejados de los predicamentos demagogicos de solidaridad, equidad y eficiencia que en última instancia no son más que una cubierta más para defender intereses privados.
    Los economistas, abogados, expertos fiscales y otros técnicos que asesoran a los gobiernos en el diseño de las reformas fiscales estructurales, que se anuncian periódicamente pero nunca llegan, en general son también asesores de empresas e individuos ricos que buscan reducir sus aportes impositivos.
    La clase media se defiende mediante la subfacturación o no facturación de lo que constituyen pasivos y gastos en sus declaraciones de impuestos.
    Los más pobres, que por lo general sólo son alcanzados por los impuestos indirectos, se unen a las protestas de los funcionarios que viven de los impuestos.
    Ese es el fondo común de lo que se llama el estado, del que todo el mundo quiere obtener una gran cantidad y contribuir poco. Pero eso sí, todos denuncian la evasión de impuestos.
    Los gobiernos en su incesante lucha contra el problema de la evasión de impuestos creado por sí mismos con su voracidad fiscal y el desempeño corrupto han decidido formar una coalición internacional impropia contra los llamados paraísos fiscales, mientras esos mismos funcionarios buscan refugio para su bien o para mal habida fortuna.
    Este nuevo y siniestro status internacional será una amenaza importante para la movilidad del capital y la libertad individual. Sin embargo, debido a que supuestamente el mundo ultra-marino u off-shore sólo afecta a los ricos, todo el mundo aplaude en una expresión universal de envidia e hipocresía.
    El problema de la evasión nacional e internacional no se resuelve con la creación de una policía fiscal universal, sino con gobiernos pequeños, moderados, austeros, y sistemas fiscales ajustados a las reglas trubutarias simples e indelebles.

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    1. Cuando sistemáticamente altos funcionarios denuncian hipócritamente las estrategias de evasion de impuestos que ellos mismos practican ¿por qué no puede ser la evasión de impuestos una forma legítima de autodefensa? En algunos países y circunstancias, lo es. A pesar de lo que los políticos quieren hacer creer, existen paraísos fiscales porque algunos países se han convertido en infiernos fiscales por funcionarios empeñados en la "justicia social" y "redistribución del ingreso" como pretexto para pagar en precio de sus corruptelqas. A veces, esos mismos políticos encabezan la lista de titulares de cuentas en ultra-mar tratando de evadir impuestos.
      En conclusión: a saber, los impuestos son en general un mal menor que otras formas de pago de los servicios públicos. Sin embargo, para evitar el exceso de impuestos perjudiciales, los impuestos excesivos son un poderoso estímulo para la evasión, por lo que las sanciones a los infractores crecen proporcionalmente a la tentación que lo causa.
      En contra de los principios de la justicia, la ley plantea por primera vez la tentación de violar y luego castiga a los infractores. Y si se añade la corrupción y el gasto excesivo de los impuestos excesivos, los motivos de evasión de impuestos están completos. Por tanto, en todos los países donde hay un gobierno corrupto y donde se sospecha que se incurre en grandes gastos y los ingresos del gobierno se los utiliza de forma inadecuada, muy a menudo las leyes que protegen a las contribuciones no son respetadas.

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  27. El instinto malo es en el hombre más poderoso que el instinto bueno... el temor y la fuerza tienen mayor imperio sobre él que la razón... Todos los hombres aspiran al dominio y ninguno renunciará a la opresión si pudiera ejercerla.
    Todos o casi todos están dispuestos a sacrificar los derechos de los demás por sus intereses. ¿Qué es lo que sujeta a estas bestias devoradotas que llamamos hombres? En el origen de las sociedades está la fuerza brutal y desenfrenada de la astucia...

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    1. Una sociedad, que rechaza definitivamente y en conformidad con su instinto la guerra y la conquista, está en declive y madura para la democracia y el gobierno de los mercaderes.
      Friedrich Nietzsche.

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  28. La Teoría de la Complejidad refiere um método de conocimiento y análisis científico integral y dinâmico que incluye dentro de sus observaciones la observación a sí mismo, de modo que se autocuestiona y es capaz de denunciar sus propias deficiencias y contradicciones.
    La teoría de la complejidad es una categoría científica en formación, fundada en gran medida sobre la teoría del caos, y que se aplica a los sistemas complejos de la realidad.
    Plantea procesos causales no lineales y comportamientos no deterministas. Concibe el movimiento como la forma de existir de la materia y del pensamiento. Las partículas que integran la materia se encuentran en continuo movimiento. Ninguna manifestación de la materia ni del pensamiento está en quietud o en reposo.
    El mundo como un todo está cada vez más presente en cada una de sus partes. Este es el punto de vista central de la teoría de la complejidad,que descubre en toda la compleja profundidad de lo real, que permite asociar en la unidad elementos antagónicos pero complementarios, reconocer la dualidad en el seno de la unidad y ver la cohabitación del orden y el desorden en todas las cosas.
    A cada nivel de complejidad corresponden propiedades completamente diferentes de las cosas y en cada etapa de su evolución son necesarias nuevas leyes y conceptos. Forja un pensamiento multidimensional capaz de aprehender la complejidad de lo real. Combina el conocimiento científico con la quimera, la civilización con la barbarie, en un mundo de complejidades insondables.
    Lo cual explica que la sociedad combine su desarrollo econômico y tecnológico con el subdesarrollo ético, psíquico, y afectivo. A su alrededor la civilización y la barbarie están a un paso, relacionadas entre sí de múltiples maneras, en una suerte de “juego de humo y espejos” en que se reflejan mutuamente.
    La complejidad tiene la forma de una paradoja, siendo la unidad de una multiplicidad en autopoiesis, por la capacidad de producir y reproducir por sí propia los elementos que la constituyen, y no sólo sus estructuras, sino también los elementos de que está compuesta.

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  29. O ato de votar numa eleição é uma ferramenta para criar a ilusão do consentimento. Mesmo muitas verdadeiras ditaduras realizam eleições políticas como ferramentas para fabricar a ilusão de consentimento para o seu partido.
    Muitos países ocidentais não são ainda uma ditadura, mas sim uma oligarquia com grandes sonhos de se tornar uma.
    Como tal, ainda estão em transição para fora da ideologia da liberdade pessoal e de auto governo, sendo dependentes do ritual do voto como o reconhecimento deste património, embora a seleção de um presidente nada sirva para influenciar favoravelmente a direção que a nação faz.
    A oligarquia ainda precisa das pessoas para fazer acreditar que são livres e que nunca iram levar a sério a revolução, e a votação é a melhor ferramenta para manter essa ilusão. Ela serve o duplo propósito de fornecer uma saída para a justa indignação, pacificar a raiva e minar qualquer unidade política e assim agir como uma pesquisa para determinar quais políticas servem na finalidade de lograr o mínimo de resistência popular, sabendo muito bem que os candidatos que já foram apresentados não representam as ambições populares para a nação, estando tacitamente a expressar a sua vontade de ser governados dessa maneira.
    Os povos estão contribuindo para a percepção de que os governantes tem sua permissão para continuar, e ao fazer tal, concordam cada vez mais ao seu domínio sobre as sociedades.

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  30. La banca internacional está realizando un inventario global de todo. Planea categorizar e identificar lo que considera es "todo" suyo, incluso nosotros a quienes llaman ganado.
    Es sobre lo que tratan los objetivos de la Agenda 21 de Naciones Unidas, la llamada "Agenda de la Tierra del Futuro".
    La NSA sirve al monitoreo global y el seguimiento de esto en tiempo real. Tal vasta y enorme red de vigilancia fue planeada en la década de los años treinta y denominada Technocracy. Ella creó el concepto de calentamiento global por dióxido de carbono. La falsa afirmación que se ha convertido en la excusa perfecta para la implementación global de una retracción planificada y totalitaria de la sociedad.
    Un sistema donde el falso gobierno de la banca y la pseudo-ciencia monitorean y controlan todas las facetas de la vida personal y social, que es también un sistema de partido político único para el control tiránico.
    Los seres humanos somos considerados un recurso humano y un recurso energético que debe ser monitoreado y medido para que este sistema totalitario funcione. Con el fin de medir la distribución y el racionamiento de recursos energéticos, el sistema debe registrarse en una base continua para la conversión neta total de energía.
    El Global Smart Grid facilita esta enorme recolección de datos que la NSA utiliza para rastrear a cada uno de nosotros proporcionando el registro específico del tipo de consumo de todos los bienes y servicios, cuando se producen y donde se utilizan.
    El registro específico de cada individuo, además de un registro y descripción del individuo, es almacenado en los sistemas informáticos cuánticos de la NSA, la conocida Inteligencia Artificial de Cerebro Global, el gran objetivo final de la élite globalista.

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  31. Algo va mal, y lleva mucho tiempo yendo a peor en las élites que gobiernan el mundo.
    La democracia es la decadencia corrosiva del Estado que substituye el derecho divino de los reyes por el derecho legalista de la masa, que cuando protesta es rencorosa y de un sentimentalismo pueril, y cuando manda es despótica y sanguinaria, glorificación de la manada y el apabullamiento del individuo; tiranía de una multitud que es una dictadura multiplicada.
    Democracia significa la oportunidad de ser esclavo de todos. Un partido político quiere tener el poder por obsesión al poder mismo, y así la democracia no es más que una dictadura elegida por el pueblo.
    Los ciudadanos deben entregar sus mentes al sistema, que no es político o económico, sino un sistema de conciencia. La democracia es un sistema de conciencia. La gente no se percata de ello, pero su mente y sus mismos deseos ya están determinados por este sistema totalitario.
    La democracia es una farsa de la que se ha servido la masonería, para hacer creer a una mayoría confundida y desorientada que se está haciendo su voluntad y que ésta es forzosamente buena. Lo real es que los principios de la democracia liberal son falsos e inaplicables en sí mismos. La democracia es el camino que han escogido las fuerzas internacionales de la subversión satánica para alcanzar el poder omnímodo.
    Democracia y comunismo son lo mismo, ambas ideologías siempre han generado miseria, esclavitud y genocidio allí donde se han aplicado, y cuanto más ideales se presenten en sus formas, más miseria, esclavitud y genocidio generarán.
    Son ideologías de carácter desviado, es decir, que sólo pretenden la consecución del poder en beneficio del gobernante. Lo único que realmente importa es la existencia de este grupo de creadores de democracia.
    Por encima de cualquier otra consideración, la democracia es el derecho de exclusión. Es decir, el derecho que creemos tener a excluir de la sociedad a quienes no nos gustan. La democracia es por tanto puro totalitarismo y su expresión durante un tiempo prolongado tiene la consecuencia de un auténtico genocidio.
    La democracia no permite al individuo tener control autónomo sobre el gobierno, y por tanto es falso que permita aumentar su grado de autonomía personal, ni hacer que el gobierno actúe de acuerdo a sus intereses, ni prevenir la dominación por parte de otros.
    Los votantes optan de manera persistente por ciertas políticas perjudiciales y son sistemáticamente malos a la hora de elegir a candidatos competentes y honestos. Además, tienden a escoger el sentido de su voto, no de forma independiente, sino influidos por familiares, amigos o personajes públicos.
    La verdad es que la democracia es una ideología que no admite posiciones enfrentadas a sus axiomas.
    El estado democrático moderno no es más que totalitarismo, y la democracia el nombre del partido con el cual se manipula tal estado totalitario.
    La democracia no es viable en territorios extensos con sociedades complejas.
    La dictadura surge sin esfuerzo de la democracia para crear un nuevo orden mundial mediante su difusión.
    La democracia es un término que depende de la opinión pública autoritaria. Está prohibido en cierto modo no ser demócrata. Exactamente se da por descontado que la humanidad aspira a la democracia, y toda subjetividad de la que pueda suponerse que no es demócrata se considera patológica.
    ¿Es cierto que todos y cada uno deseamos vivir en democracia? Las evidencias fácticas y genéticas demuestran lo contrario. Según la Ley Natural, cada quien desea gobernarse a sí mismo.

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    1. No hay nada más dogmático, excluyente, autoritario y discriminatorio que la democracia, porque implica destruir la independencia de pensamiento.
      La democracia es una opción política, en consecuencia, ésta podría ser objeto de imposición sobre aquellos individuos que no desean este tipo de sistema. Es decir, no es cierto que la democracia haya sido el único sistema político anhelado por la humanidad, ni significa que tenga libre consentimiento popular a través del voto.
      Por supuesto, el sufragio universal no garantiza ningún resultado político determinado, y las elecciones no pueden ni siquiera asegurar su propia supervivencia como imposición de las decisiones de la mayoría a la minoría desde el inicio; no se puede imponer democracia a quien no la quiere.
      El peor sistema político posible y del que es más difícil salir es aquel en el que la igualdad se pone por encima de la libertad en nombre de la democracia.
      La teoría marxista de conquista del poder por parte del proletariado a través de la revolución, no se entiende sin tener en cuenta su relación con el movimiento democrático de masas; una Tiranía de las Mayoría políticamente correcta que nadie se atreve a contradecir ante la opinión pública y así parece que todo el mundo está de acuerdo.
      Las elecciones solo sirven para dividir a la sociedad y tomar decisiones irracionales mediante la ignorancia de la fuerza. La mentira elegida pasa a los registros permanentes y se convierte en la verdad.

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  32. El Imperio español en su estructura revelaba un genio de singulares aptitudes para la organización del Estado.
    El Municipio de Indias era el castellano, ` al modo y forma que se solían hacer y practicar en los Reinos de España`:
    Fuero Juzgo - el código legal visigodo del siglo VII.
    Fue un sistema de derecho local utilizado en la Península Ibérica a partir de la Edad Media y constituyó la fuente más importante del Derecho altomedieval castellano, también usado en ciertas zonas de Francia
    En América se enlazaba el sentido de Cruzada y Reconquista sobre los territorios del Nuevo Mundo. Ambas empresas alentadas por el mismo espíritu y unidad en continuidad de acción.
    El mismo año que se completó la reconquista de Granada, la gesta se dilató más allá del mar océano por un Estado central que se había ido consolidando sobre la dividida y enfeudada Península Ibérica, con sus reyes-caudillos, nobles levantiscos, y ciudades engreídas sobre las tierras reconquistadas al Islam.
    Una cosa era el Municipio entonces con todas sus facultades y otra ahora cuando el fetichismo constitucional ilustrado ha impuesto la llamada división de poderes o funciones bajo la dirección exclusiva del Estado central.
    El Municipio, la ciudad de origen medieval castellano en donde el gobierno y la administración se entrelazaban a las facultades legislativas, ejecutivas y judiciales; de hecho y de derecho entidades autónomas.
    Muchas repúblicas efectivas, abajo, y una Corona más nominal que efectiva, arriba.
    Añadiendo a esto los círculos nobiliarios y oligárquicos, con los fueros de las poblaciones, de los gremios y de los estamentos, así como una Iglesia poderosa, el poder de la Monarquía no fue absoluto de ninguna manera, sobre todo ante una naciente casta oligárquica proto-burguesa.
    Las ciudades hispanoamericanas y sus jurisdicciones en la práctica eran semisoberanas, extendiéndose tal naturaleza hasta la misma formación de Juntas Supremas como evidencia de la amplitud de su poder.
    Los Virreyes, Presidentes, Oidores y demás cargos hoy gubernativos o profesionales de carrera, no podían intervenir en estas elecciones ni realizar actos que las desvirtuaran. Ninguno podía pedir votos.
    El Antiguo Régimen de la Monarquía Hispánica no era un régimen absoluto de fuerza, ni un régimen de opresión preventiva, era una comunidad de intereses y tradiciones de elementos singulares propios, respetada y bien definida, donde todos se movían libremente dentro de una concepción teológica del Poder y del Estado, cuyo nexo estaba en la Corona y en la Iglesia católica, que en cada provincia y en cada caso se adaptaban al medio y a la tradición.

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  33. Las bases jurídicas de los cabildos hispánicos como unidades políticas precipitaron el desarrollo de las comunidades locales y estatales de la América Hispánica.
    La historia de América del Sur es la historia de sus Ciudades-Estado. El fenómeno de la fundación de ciudades por Castilla en América y su desarrollo posterior, se puede considerar como unos de los mayores movimientos de creación de ciudades en la historia.
    Este proceso desde el principio da testimonio de un urbanismo consciente. La operación de poblar no se hace por casualidad. Las normas dictaminadas por la Corona se codificaron en términos precisos, tanto como las alternativas que el fundador podía adoptar para llegar a una idea generalizada en forma de un patrón común y unificador.
    En general, las nuevas poblaciones fundadas por los hispanos en América, concentran el Gobierno de la región que las circundan, administran la justicia y sirven de núcleo difusor de la cultura occidental y la religión católica.
    Los conquistadores, dueños de las armas y del poder efectivo, pudieron haber desecho la autoridad real cuando quisieran, pero no fue así. Esos hombres de guerra se sometieron a las leyes existentes y rindieron sus armas a los cabildos - la institución civil por definición de ayuntamientos y municipios - que se iban fundando, hoy las más antiguas, continuadas y vigentes en América, que de una forma u otra son las bases efectivas de todo el continente.
    Los centros urbanos que constituyeron los principales focos durante la época de la Monarquía Hispánica en América, son hoy son centros regionales y metropolitanos de gran parte de las naciones hispanoamericanas.
    Los Municipios se constituyeron en otras tantas pequeñas Cortes permanentes de pequeños territorios aislados. Las ciudades-Estado eran cabezas de los reinos de su jurisdicción, poseyeron medios e instrumentos políticos que permitieron un auto-gobierno autónomo.
    El Gobierno representativo del Municipio de las Ordenanzas seculares de Castilla, sirvieron en el siglo XVIII de base jurídico-política a los Estados Unidos
    El self-government de los anglosajones que nos han querido poner como ejemplo, era una Institución con tres siglos de antigüedad en el Imperio Hispánico, la cual fue destruida por las repúblicas para instaurar una oligarquía centralizadora y tiránica.
    La eliminación de los organismos intermedios se dirigía hacia un tipo diferente de organización social basada en el individualismo. La aplicación de la teoría liberal en la sociedad tuvo como resultado que surgieran el ingreso y la riqueza como principales determinantes.
    De allí en más sólo importaría la igualdad basada en el oro de la ley republicana, con ciudadanos inermes ante la dictadura del dinero.

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  34. La alternabilidad entre derecha e izquierda es un principio subversivo que en lo político es llevado adelante gradualmente por gobiernos de derecha e izquierda en contubernio.
    Primero, la derecha liberal toma el gobierno y economiza de la comunidad, después la izquierda sube al poder y utiliza esta financiarización del hombre para poder despojarle de toda visión trascendente rebajándole a una condición vegetativa.
    Así, lo que la derecha no alcanza a subvertir, se lo deja a la izquierda, y viceversa, hasta esclavizar por completo a l ficción legal homo economicus en pos de la corrección política al servicio de la sinarquía internacional.
    El hombre primitivo tiene credos que son vagos e inciertos, como aquel de representar en un Tótem su conjunto de creencias ligadas a un mundo no material.
    El hombre moderno también las posee en una sociedad urbana y tecnológica. En tal contexto, las creencias primitivas no son más extrañas que las modernas y científicas; los unos tienen Tótems, los otros la mayoría que siempre tiene la razón por el mero hecho de ser mayoría.
    Las pruebas científicas han comprobado tal cosa…, la mayoría está de acuerdo con…, el consenso es que… premisas absolutas que sólo tienen cabida en una mentalidad quebrada y dividida.
    Si la ciencia o la mayoría dice que algo es verdadero, lo es. La mayoría se arrodilla ante la deidad de la ciencia, y así se afirman mutuamente.

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  35. El fundamento de todo Estado verdadero es la trascendencia de su principio de la soberanía, de la autoridad y de la legitimidad.
    En épocas precedentes se pudo hablar de un carácter sagrado del principio de la soberanía y del poder, o sea del Estado… idealmente, una única línea conduce de la idea tradicional de ley y de Estado a la de Imperio… Un ordenamiento político, económico y social creado en todo y por todo para la sola vida temporal es cosa propia exclusivamente del mundo moderno, es decir, del mundo de la anti tradición.
    El Estado tradicionalmente, tenía en vez un significado y una finalidad en un cierto modo trascendentes, no inferiores a los mismos que la Iglesia católica reivindicó para sí en Occidente: él era una aparición del ‘supramundo’ y una vía hacia el ‘supramundo’… Después, los Imperios serán suplantados por los ‘imperialismos’ y no se sabrá más nada del Estado a no ser que como organización temporal particular, nacional y luego social y plebeya. Julius Evola.

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  36. Una definición aproximada para Imperio es la de Estados sometidos a una soberanía común.
    No obstante ¿porqué un pueblo y no otro llega a serlo? Es cual un vórtice de energía que no obedece a un claro designio humano. No se sabe que fuerzas subyacentes lo hacen posible.
    La palabra Imperio tiene hoy la connotación de imposición por la fuerza, ninguna potencia la emplea para nombrarse a sí misma.
    Un Imperio perdura de las alianzas con los pueblos afines que se benefician de él, y se debilita si esa comunidad de intereses se rompe.
    Cuando se trata de una potencia que privilegia la fuerza sobre las alianzas, no califica como imperio.
    En cambio, los imperios generadores suelen tener fronteras con diversos tipos de pueblos con los que aprende a convivir. Practican así el sistema de alianzas.
    Otros llaman a las potencias agresivas, el caso del británico, Imperios predadores, sin cuya expulsión en el siglo XVIII, Estados Unidos habría corrido la suerte de sometimiento que tuvo la India o Pakistán.
    Lo ocurrido en Australia ilustra el tipo de colonización inglesa: Al llegar a Australia en 1770 la declararon "terra nullius" - es decir, sin habitantes humanos, y procedieron a exterminarlos.
    La asociación geográfica inglesa calculó que había 900.000 personas nativas. Oficialmente las definieron como "fieras para cazar". Pocos sobrevivieron. Por contraste, bajo el Imperio de Castilla y Aragón, desde el siglo XVI la Iglesia Católica había dictaminado que los aborígenes tenían alma. En consecuencia, creó El Consejo y la ley de Indias.
    Para las leyes británicas el trato debido a los indígenas en los territorios que se iban conquistando en Norteamérica o planes para su integración simplemente no existieron. Nadie se plantea, los clérigos tampoco, que tengan alma, o que se pueda pactar con ellos.
    La colonia holandesa en Manhattan pagaba a los colonos por cada cuero cabelludo aborigen, mientras los peregrinos puritanos ingleses, vendían a los indios como esclavos.
    Ese método aceptado de gobierno creó tal problema demográfico que las 13 colonias no lograron poblar sino una mínima extensión. Estados Unidos debió primero independizarse para llegar a abarcar el resto del territorio. Sin ello no habría alcanzado la potencialidad que lo convirtió en Imperio.
    Estados Unidos se forjó como mezcla de anteriores colonos entre franceses, españoles, africanos esclavizados, remanentes indígenas, y de colonos ingleses perseguidos en su país por ser calvinistas no anglicanos. El común denominador de esa variedad era creer ser la antítesis del régimen inglés.

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    1. La característica del Imperio generador es la acción expansiva con violencia sí, pero acompañada también del consenso entre los pueblos que lo constituyen. Esos Imperios reproducen sus instituciones, su tecnología - que nunca es neutra - y sus valores en las zonas conquistados.
      Sin duda usaron de la fuerza, pero de cualidad distinta a la de una potencia predadora. Buscan convencer y convertirse en un referente. Aun así, esos imperios crean resistencia a la vez que admiración.
      En el auge imperial las fuerzas centrípetas de unión, predominan en la consolidación del gran conglomerado.
      Fuerzas centrifugas, localismo, tribalismo y nacionalismo, empiezan a prevalecer de manera paulatina, pero con insistencia, en su ocaso.
      El fenómeno imperial a veces viene en pares de gemelos contrapuestos. Desde luego hay abismos entre cada Imperio así sean de la misma cepa de poder. La tensión no se zanja por un mero cambio de régimen o de ideología en uno u otro imperio. El antagonismo continúa incluso si hay coincidencias ideológicas.
      Llegada cierta duración los Imperios implosionan, caen sobre sí mismos. Sus antiguos aliados se hunden con ellos. Aunque llamen independencia a esa calamidad. El Imperio no puede ser destruido sin derribar también a aquellos que lo destruyan. Todas las ventajas del soporte de la organización se pierden con la caída del Imperio. El fin de un Imperio, como un símbolo que indica universalidad, es apocalíptico.

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  37. El patriotismo remite al hecho de sentirse parte de una familia común. Cada uno de nosotros es ‎hijo de sus padres, quienes son a su vez hijos de sus propios padres y así sucesivamente. ‎Nos sentimos en deuda con nuestros ancestros, cuyo legado defendemos. Si entendemos como ‎ancestros no sólo a nuestros padres biológicos sino a quienes nos formaron, nos educaron, ese ‎concepto adquiere un carácter universal.
    En cambio, el nacionalismo remite al hecho de sentirnos hijos de la misma madre. ‎Etimológicamente, la palabra “nación” viene del latín nascere, o sea “nacer”. Ese término ‎subraya la existencia de caracteres comunes. En la mayoría de las civilizaciones antiguas, ‎la nación se definía por la comunión entre sus miembros a través de un mismo culto.
    En la Edad Media, el continente europeo constituía una sola nación: la cristiandad. Con la ‎separación entre protestantes y católicos, y las subsiguientes guerras entre ambos bandos, ‎apareció una distinción entre naciones protestantes y naciones católicas, según el principio ‎‎Cujus regio, ejus regio, o sea «Cada región, su religión». Posteriormente, ‎el Estado fue tomando el lugar de la religión como carácter común alrededor del cual se une ‎el Pueblo.
    Pero una sociedad que acepta la libertad de culto no podía seguir proclamando que su rey ‎gobernaba por orden de Dios. La Revolución Francesa planteó entonces que para ser legítima, ‎la autoridad política tenía que ser escogida por el Pueblo.
    Nación: Persona jurídica que se compone del conjunto de individuos que forman parte ‎del Estado. Decreto del rey Luis XVI emitido el 23 de julio de 1789.‎
    En contraposición:
    La fuente de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ninguna corporación ni ningún ‎individuo pueden ejercer autoridad alguna sin que esta emane de ella de forma explícita. Artículo 3 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto ‎de 1789.
    Esta definición de la Nación es hoy casi universal, con dos excepciones notorias: el pensamiento ‎político anglosajón y la ideología islamista. Pertenecer a una nación es aplicar la ley común, ley ‎cuya legitimidad reside en el hecho de que todos reconozcamos colectivamente la misma ‎autoridad. ‎
    Por el contrario, la ideología islamista - la que predican la Hermandad Musulmana y los ‎yihadistas - vuelve a la definición de la Edad Media: la religión es lo único que define la nación. ‎Según ese principio, existe una Nación islámica pero no hay nación que se fragüe alrededor de ‎un Estado.
    Los anglosajones, por su parte, mantienen como referencia la definición anterior a la ‎Revolución Francesa. Para ellos, la nación es un grupo políticamente organizado de personas con ‎un origen, una lengua y costumbres comunes.
    “Nation: A large group of people having a common origin, language, and tradition ‎and usu, constituting a political entity.”‎ Black’s Law Dictionary (edición de 2014).
    Esta definición etnicista de la nación justifica la continuación de la estrategia colonial de «divide y ‎vencerás» (Divide ut regnes).
    En resumen, si bien el patriotismo es visto como un valor universal, no sucede lo mismo con el ‎nacionalismo ya que los anglosajones y la Hermandad Musulmana ‎todavía no lo comparten como valor con el resto de la humanidad.

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    1. El nacionalismo es el peor enemigo del imperialismo cartaginés-anglosajón, cuyo Principio Supremo es el Principio de la División, en oposición al Principio del Honor, que fundamenta el Imperio Universal Ario. Pero si bien, el “Principio de la División” es esencialmente no ario, el hecho que los fenicios-cartagineses-anglosajones lo hayan empleado intensiva e profundamente, no quita que Reinos arios donde la hipocresía sacerdotal haya predominado durante algún período, el Principio de la División también haya sido usado, dado que las castas Sacerdotales infiltradas y la Sinarquía registran ambas intereses comunes.

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  38. Si un pueblo desea ser imperialista, la Historia le ofrece dos modelos clásicos. Uno es el modelo heredado del antiquísimo concepto de “Imperio Universal” Ario. Roma dio uno de los últimos ejemplos, sólo exige que los restantes pueblos sean sometidos militarmente, no culturalmente; así los pueblos de distinta idiosincrasia podían integrarse al Imperio conservando su Cultura, lengua y costumbres, y si eran lo suficientemente aguerridos para resistir con orgullo la pax romana, podían obtener concesiones extraordinarias, como la ciudadanía y el control del ejército, o del Imperio todo como lo logrado por los germanos. Ello fue posible porque en ese modelo de Imperio el valor se asentaba paradójicamente en el valor real de los pueblos - era más valioso el más valiente. Este principio tenía carácter indudable y nadie temía el ascenso imperial de un pueblo valiente pues era obvio que tal pueblo resultaba valioso para el Imperio. En ese primer modelo no es necesario practicar el adoctrinamiento cultural de los vencidos, emplear el lavado de cerebros, destruirlos moralmente, corromperlos, mantenerlos en la barbarie o regresarlos al salvajismo. Eso no le convenía a nadie, iba contra la esencia jurídica del Imperio Universal Ario.
    Y aquí está el meollo de la cuestión, el soporte ético de cuantos constituyen el Imperio Universal, es el Principio de los principios, el Principio Supremo que es piedra fundamental de la estructura jurídicosocial del Estado nacional: el Principio del Honor. La justicia con que el Imperio tratará a un pueblo conquistado o aliado, de la que dependerá su existencia y desarrollo, sólo requerirá la garantía del Honor. El imperialista con Honor, no necesita desmembrar ni imponer la lengua, ni aniquilar ni someter a la esclavitud, ni destruir para aceptarlos sin prejuicios como federados al Imperio.
    El otro Modelo de Imperio es el típicamente no ario, el llamado fenicio-cartaginés al que han adherido ingleses y norteamericanos a través de Venecia, pueblos completamente judaizados por la sistemática e incansable labor de la Fraternidad milenaria.
    Pueblos de mercaderes carentes de principios éticos, sólo hábiles para el comercio y la piratería, famosos por los sacrificios humanos que ofrecen a su Ídolo materialista. Cartagineses, ingleses, y yanquis, como sus predecesores, piensan que los restantes pueblos de la Tierra son un artículo de consumo para sus apetitos insaciables, para quienes los pueblos sometidos no tienen el valor en sí mismos sino en la medida en que sean útiles al Imperio. Así, el pueblo conquistado o dominado resulta esclavizado, humillado, deshumanizado, vaciado de su propio valer, transformado en herramienta, en mero utensilio: vale mientras sirve.
    Principio judaico del valor que no es casual hallar en la cúspide del imperialismo anglosajón. Si un pueblo “colonial” sirve, entonces debe ser explotado sin límites; si puede servir, entonces debe ser adoctrinado para que brinde utilidad, lo que representa una inversión que habrá que proteger y recobrar con intereses. Si algo se opone a la explotación, debe ser neutralizado. Si no se procediese así, se justificarán hipócritamente de no se estar “ayudando” a ese pueblo a recobrar su valor, es decir, su utilidad. El hombre tiene un precio, como las mercancías: vale por lo que hace, y puede valer más por lo que es capaz de hacer.
    El Imperio cartaginés-anglosajón se comprometerá a extraer el máximo valor utilitario de los pueblos, concediéndoles la posibilidad de valer mucho produciendo mucho. Lo que se oponga a esta magnánima concesión de los que detentan el Poder del Mundo, será destruido, en provecho de los que están sometidos pero que pueden demostrar su valor en defensa de la posibilidad de ser útil a los imperialistas, posibilidad a la que denominan seriamente “libertad democrática”.

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    1. Según sus propias pautas culturales, en el modelo cartaginés-anglosajón hay que aplicar permanentemente el principio “vale mientras sirve”, lo que obliga a someter a los pueblos vencidos, o dominados, mediante las prácticas más viles. Y aquí también al meollo de la cuestión: el soporte jurídico de cuantos constituyen el Imperio cartaginés-anglosajón, es el Principio de los principios sinárquicos, el Principio Supremo que es piedra fundamental de la estructura juridicosocial del Estado sinárquico: el Principio de la División. ¿División de qué? De todo, porque el Principio de la División otorga al Emperador o Rey, cartaginés o anglosajón, el derecho a dividir la estructura de los pueblos.
      El Principio de la División de los imperialistas cartagineses-anglosajones es fundamentalmente jurídico y amoral, el derecho a dividir para asegurar el valor de los que sirven, para proteger la libertad democrática de valer siendo útil, produciendo, sirviendo. Aquí están las diferencias fundamentales de ambos modelos: lo ético contra lo jurídico; la obligación moral de procurar el bien común, contra el derecho amoral de dividir el bien común para extraer su valor utilitario.
      El imperialismo ario produce “ciudadanos del Imperio”, honroso título que de ningún modo menoscababa su nacionalidad u orgullo racial. El imperialismo cartaginés-anglosajón modela “ciudadanos del Mundo”, ambiguo y deshonroso título que la más de las veces oculta la traición inconfesable.

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    2. A los ciudadanos del Imperio ya se los conoce por la Historia. En cambio, los “ciudadanos del Mundo” es título análogo al de “esclavo de la Sinarquía”. Pues se trata de seres que han sido conformados de acuerdo al modelo cartaginés-anglosajón, vale decir, seres que han padecido todos los modos del Principio de la División.
      Son habitualmente internacionalistas porque su nacionalidad ha sido dividida y disgregada: creen que lo internacional salva la diferencia entre los pueblos. Son decididos pacifistas porque su estructura psíquica fue dividida y su instinto guerrero calificado de “tendencias agresivas primitivas que se originan en el cerebro animal, y surgen a través del Inconsciente”.
      Para la Cultura psicoanalítica, el instinto guerrero es un impulso vergonzoso, casi animal, sumamente peligroso “porque puede encarnarse en el Mito del Héroe” y tornarse dominante en la conciencia. Quienes están así adoctrinados, identifican guerra con salvajismo, y creen que la paz debe conseguirse a cualquier costo pues en ese estado social es posible demostrar la utilidad sirviendo al imperialismo pacifista del Gobierno Mundial de la Sinarquía, o como quiera que se llame el sistema que los explote. Estos ejemplares son daltónicos a la nacionalidad y se les ha bloqueado el instinto guerrero, carecen por lo tanto de heroicidad, de capacidad de reacción patriótica, son seres psicológicamente mutilados que creen en la unión de varios conceptos imposibles de unir bajo un imperialismo cartaginés-anglosajón: paz, felicidad, creación, progreso, libertad, civilización del amor, fraternidad universal, etc.
      Naturalmente, en esta época, pueden ser buenos comunistas o buenos liberales, indistintamente. Pero además de internacionalistas o pacifistas pueden ser colaboradores del sistema imperial cartaginés, trabajando desde adentro de sus Naciones, en las que no creen, para favorecer la contribución de valor utilitario que los imperialistas le han asignado a su pueblo o país; o pueden ser agentes internacionales del imperialismo y consagrarse a ejecutar sus planes. De cualquier modo, su tarea consistirá, desde adentro o desde afuera, en dividir, en aplicar el Principio de la División allí donde exista algo unido que se oponga al imperialismo cartaginés-anglosajón: la intriga, la corrupción, el maquiavelismo, el soborno, la insidia, la difamación, la publicidad, la desinformación, etc., todos los medios y crímenes serán válidos para dividir los todos y fortalecer las partes que sean útiles y sirvan al imperialismo extranjero. En la formación de lacayos de esta clase, el imperialismo cartaginés-anglosajón siempre ha descollado: el tipo clásico es el “cipayo”, la clase de hombre “valioso a su servicio” que los expoliadores fabrican dividiendo todos sus principios.

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  39. La prueba de su origen no ario está, como no podía ser de otro modo, en su procedencia bíblica. El Principio, que da el Derecho a Dividir, aunque antiguo y no ario, halla su formulación jurídica en el pueblo que adora un Dios de Justicia, que pone las Tablas de la Ley, y ese pueblo es Israel, el ´Pueblo Elegido´.
    Para presentar el Principio de la División los Doctores de la Ley lo expresan mediante una metáfora en el Libro I de los Reyes. A partir de esa figura se extraerá el Principio y se lo reglamentará legalmente, reconvertido en derecho Divino de Reyes y Emperadores, y modernamente, en derecho no declarado propio de los jerarcas del imperialismo cartaginés-anglosajón, de manera tal que el derecho ejercido lógicamente se convierta en Principio Supremo y Ley Primera. Un juez así sólo puede ser “el hombre más sabio de la Tierra y de la Historia”, y también debe ser Rey, porque el Principio de la División otorgará el derecho sólo a Soberanos del modelo cartaginés.
    “... Voy a concederte lo que pides: Te daré un corazón tan sabio e inteligente, como no ha habido otro antes de ti ni lo habrá después de ti”. (I Reyes 3,7). Ya está presentado el personaje: es sabio por disposición de Dios, su juicio es inapelable, y es Rey. Debe, a continuación, ejercer el Derecho a Dividir, para que se convierta en Principio Supremo y Ley Primera.
    Este es el famoso “juicio salomónico” que legaliza el derecho del Rey a dividir si ello es útil. Hay que advertir que se ha dejado bien claro el carácter Sacerdotal de la Investidura: el Rey no porta la Espada, la solicita, es un Sacerdote.
    Y siendo la Biblia un Libro Sagrado, en ella hasta el último ápice tiene significado. Quienes creen ciegamente que ello es cierto son Rabinos Cabalistas, los mismos que manejan secretamente la Masonería y las decenas de Sociedades Secretas de la Sinarquía, organizaciones en las que casualmente militan los “hombres de Estado” que dirigen el imperialismo cartaginés-anglosajón. Por lo tanto es cosa muy seria el Principio que se desprende de la metáfora bíblica.
    ¿Qué significan, en términos rabínicos, aquellas imágenes? Que el Sacerdote-Rey tiene el derecho de solicitar la Espada y dividir, y que ese hecho siendo justo es la fuente de la Justicia que se hizo presente a posteriori de que el Sacerdote-Rey ejerció el derecho de dividir.
    El Sacerdote-Rey toma la Espada, “el Poder del Estado”, y ejerce el derecho de dividir, y ello es justo, produce la Justicia, el propio fundamento del Sacerdote-Rey. Conclusión: el derecho del Rey a dividir sus bases justifica la ruptura y fortalece el Trono. Con su acostumbrado realismo, los Rabinos han interpretado de este modo el juicio salomónico y lo han sintetizado en el Talmud, de donde seguramente lo aprendió Maquiavelo: “el Rey debe dividir para reinar”.
    Este principio no ario, judaico y amoral, se ha constituido en el axioma rector de los imperialistas cartagineses-anglosajones. Ellos todo lo dividen, y aún en el momento de retirarse, por ejemplo de una colonia, la dejan dividida en todos los órdenes posibles, desde el territorial hasta el político y económico, contando para esa tarea, desde luego, con sus cohortes de cipayos.
    El principio talmúdico dice: “el Rey, si es Sabio, debe dividir a sus bases para reinar”; “el Rey es el único todo, al que no pueden alcanzar ninguna de las partes”; “las partes del Reino, valen mientras sirven”. Naturalmente, este Reino es Malkhut, el décimo Sephiroth.

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