lunes, 5 de septiembre de 2011

Morfema de perpetrar

´Sólo los muertos han visto el final de una guerra´. Platón.

Cuando el dinero habla la verdad calla.

Desde que el ser humano Es ha estado en guerra. Primero con los miembros de su propia tribu, después con sus coterráneos y finalmente contra otras tribus y naciones. Los conflictos permanentes son el carácter impuesto a la condición humana. La historia de la Tierra ha sido tradicionalmente fabricada por los asesinos más hábiles.

La conspiración de las conspiraciones es sistémica. Hace mucho tiempo hay dos gobiernos en Estados Unidos. Uno visible; y otro invisible, que refiere a un gobierno oculto y profundo que no está controlado por el presidente electo. El primero es el gobierno respecto del que los ciudadanos saben por las noticias y que los jóvenes estudian en sus libros de educación cívica. El segundo es la maquinaria entrelazada a la sombra que planifica y ejecuta operaciones secretas en todo el planeta, y puede penetrar en lo más profundo de la estructura social y manipularla o perturbarla de forma duradera.

En toda conspiración debe haber un enorme secreto. Una 'operación de falsa bandera' es una acción encubierta llevada a cabo por una agencia del gobierno, una corporación u otra organización secreta con el fin de engañar a su propia gente haciéndole creer falsamente que la operación se llevó a cabo por el enemigo. Eventos estructurales profundos o de falsa bandera estructural, son aquellos que afectan fuertemente con un gran impacto la estructura de la sociedad. Por otra parte, implican actos delictivos o violentos, como acciones para una estrategia de la tensión. A menudo son perpetrados por una fuerza desconocida a la sombra. Una súper organización clandestina y activa, anidada en los mismos órganos de Seguridad del Estado -servicios secretos y del poder político del ejército- capaz de desarrollar semejantes actos de estrategia político-militar.

La ‘seguridad nacional’ es el manto que el Poder Ejecutivo del Estado profundo utiliza para asegurarse que el gobierno estadounidense sea inextricable. Una matriz de extorsión con su propia red de comunicación, armas, explosivos y los hombres entrenados para utilizarlos, el Gobierno Secreto es una compleja trama de complicidad que involucra a funcionarios, espías, mercenarios, ex-militares, especuladores y falsos patriotas. Por varias razones estas personas operan fuera de las instituciones legítimas del Estado. Acumulativamente tales acontecimientos tienen un profundo resultado estructural: la erosión de gobierno constitucional establecido, y su sustitución gradual por el control de una fuerza represiva. Y siempre se puede hablar de un gobierno secreto esperando su turno.

El primer tercio del siglo XX tuvo revoluciones de ambición planetaria, cambios veloces en las formas de vida, guerras mundiales y genocidios en masa, hundimiento de las maneras políticas decimonónicas, explosión de la técnica, universalización del dinero, surgimiento de la figura del trabajador promedio; y desde el 11 de septiembre de 2001, la misma Corporation, ha destruido total o parcialmente ocho países y ahora se enfrenta a Rusia tanto en Siria como en Ucrania.

La producción de estupefacientes en Afganistán financia el narco yihadismo salafista, y es parte de la presión continua para establecer y mantener la supremacía de los Estados Unidos desde el final de la segunda guerra mundial, o dominacionismo. Ahora la maquinaria de guerra domina el proceso político en los Estados Unidos, y ha desarrollado maneras de neutralizar permanentemente cualquier movimiento efectivo contra la guerra. Inmediatamente después del 11 de septiembre de 2001, se puso en práctica un plan para derribar muchos gobiernos satélites de Rusia, incluyendo Irak, Libia, Siria e Irán, justo en el período de reestructuración del país tras el colapso de la Unión Soviética. Este proyecto aún no ha sido finalizado en Siria e Irán.

Una hábil resistencia irakí aisló al más poderoso ejército imperial de todos los tiempos y de paso provocó el colapso del entramado industrial, militar y financiero que hizo de los Estados Unidos la única potencia hegemónica predominante desde el año 1990, y efímeramente la primera potencia global de la historia humana. En Irak, como antes en Vietnam, se cumplió aquella sentencia de toda victoria militar en una campaña de contrainsurgencia se convierte en una derrota política, ya que en un conflicto de baja intensidad, el poder de fuego es inútil si desde el inicio la población civil no se somete a las razones y al auto engaño del invasor.

Su guerra permanente contra el terrorismo en realidad persigue otros objetivos: el control militar con el fin de reservar para los núcleos de la civilización occidental -Estados Unidos, Europa y Japón- el acceso exclusivo a los recursos del planeta. Contra intuitivamente, Estados Unidos es en la actualidad una nación en vías de subdesarrollo, el ´tercer mundo´ de los países industrializados y el primer imperio ´financiero-bananero´ de la historia.

La puesta en escena de una guerra preventiva en el actual Irak, una de las cunas fundamentales de la civilización occidental, fue un crimen que desató el primer genocidio del siglo XXI. La cultura de Sumer en Mesopatamia inventó la escritura silábica de 26 letras, fue pionera en organizar ciudades, instituyó la monarquía, el cálculo de tiempo, el uso del dinero y el registro de la propiedad.

La supervivencia del Estado moderno hace necesaria la existencia del terrorismo, ya que de este modo se presenta ante la sociedad una opción maniquea: o el Estado o el terrorismo. Cualquier problema real queda siempre al margen por el escenificado y palpable asunto del terror político. Las nuevas formas de terrorismo en realidad encarnan la fase superior del hiper-capitalismo. La privatización de la economía y la financiarización de la violencia se han vuelto el paradigma de un gobierno clerical oscurantista, punitivo y autoritario, sin base productiva. Al margen de cualquier propósito religioso, la guerra santa fue ganando terreno como una actividad mercenaria rentable.

Estados Unidos tiene una vasta experiencia en hacer la guerra por encargo, encubierta a través de ejércitos mercenarios sustitutos (proxy army) en Centroamérica, Asia, África, y Oriente Medio. Todo un manual de guerra sucia no convencional mediante una serie de medios de apoyo a la insurgencia sectaria para eludir la confrontación militar directa convencional.

Un requerimiento sustancial para la ocupación colonial consiste en que los territorios conquistados apoyen a la fuerza expedicionaria de conquista. Lo significativo de la historia colonial o de intentos de conquista de Afganistán es que en ningún período de los últimos ocho siglos de historia, han existido las condiciones para obtener una ventaja que permita mantener o sustentar un ejército regular, local o foráneo.

Desde su origen la nación afgana no fue capaz de recaudar una cantidad mínima de recursos ni siquiera para desarrollar las funciones más básicas de un Estado, que como el afgano siempre ha dependido de la ayuda externa. El intento de la colonización británica fracasó en Afganistán por la dificultad de identificar un conjunto de intereses locales para sustentarlos y subsidiarlos hasta generar un mínimo de autosuficiencia. Algo similar a lo que un siglo después les pasó a los soviéticos y ahora les está ocurriendo a los estadounidenses. Parece ser que las lecciones de la historia no cuentan a la hora de la ambición de expandirse.

A este rasgo fundamental hay que agregar la disparatada conformación de la territorialidad afgana, cuyas fronteras surgen de los acuerdos de las potencias coloniales. La variedad de grupos étnicos que habitan dentro de las fronteras afganas son el resultado de esa partición impuesta exacerbada con el paso del tiempo, precisamente al no poder Afganistán construir un Estado propiamente dicho y permanecer como un territorio de varias naciones pequeñas dentro de una más grande que no funciona o que casi no existe.

Ahmed Shah Massoud fue el jefe tayiko de la resistencia afgana contra la invasión soviética, un verdadero muyahidin de la guerra de guerrillas, el comandante que logró cohesionar a las principales fuerzas afganas aunque no pudo mantenerlas integradas una vez lograda la expulsión del ejército soviético, tanto que entre los años 1992 y 1996, habiendo tomado Kabul, fue incapaz de contener la destrucción de la capital afgana ni tampoco pudo evitar la muerte de 50.000 civiles. Ante el avance del Talibán apoyado por Estados Unidos, debió abandonar la capital Kabul sin luchar.

El Partido Democrático del Pueblo -PDP- llegó el poder en Afganistán en el año 1978, convirtiendo al literato Noor Mohammed Taraki en su primer presidente democrático. El ascenso al poder del PDP se volvió de inmediato un problema de seguridad nacional para Estados Unidos, ya que ponía en peligro sus intereses económicos en la región. Hafizulla Amin, del que se sospechaba que había sido reclutado por la CIA en sus años de estudiante en Estados Unidos, dio un golpe de estado, ejecutó a Hafizulla Taraki, congeló las reformas sociales progresista de su antecesor, encarceló y asesinó a miles de militantes y simpatizantes del PDP.

El gobierno demócrata de James Carter había entregando ayudas secretas multimillonarias a los opositores del gobierno afgano, en especial a extremistas musulmanes, para provocar la caída del PDP, mucho antes de que se produjera la intervención soviética a finales del año 1979. A los pocos meses del golpe de estado, militares afines al PDP derrocaron a Hafizulla Amin y restablecieron el gobierno.

Estados Unidos ha gastado millones de dólares para suministrar a los escolares afganos libros de texto repletos de imágenes violentas y enseñanzas islámicas militantes. El adoctrinamiento sobre la yihad o guerra santa se hace con dibujos de armas de fuego, balas, minas, soldados y bombas, textos extremistas publicados en las lenguas dari y pashtun, predominantes en Afganistán, que desde entonces han servido como plan de estudios del sistema escolar afgano que excluye al sexo femenino, y que aseguraron la casi desaparición de las instituciones educativas seculares.

Incluso el Talibán utiliza los libros de texto que Estados Unidos produce y distribuye en el país. En el idioma pashtún, la palabra taliban significa estudiantes graduados de las madrazas o escuelas coránicas, establecidas por las misiones integristas de Arabia Saudita, con el apoyo de la CIA, y que alcanzan las 40.000 madrazas.

El servicio secreto pakistaní, los Interservicios de la Dirección de Inteligencia -ISI-, que prácticamente se lo puede considerar una filial de la CIA, desempeñó un papel crucial en canalizar el apoyo a los grupos paramilitares islámicos en Afganistán y posteriormente en las repúblicas musulmanas de la antigua Unión Soviética.

Estuvo implicado en el reclutamiento, entrenamiento, apoyo logístico y militar de unos 35.000 brigadistas musulmanes provenientes de más de cuarenta países islámicos que combatieron en la yihad afgana. Anuncios pagados con fondos de la Agencia Central de Inteligencia fueron publicados en los periódicos y boletines de noticias de todo el mundo ofreciendo incentivos y motivaciones para unirse a la guerra santa. Las madrasas en Pakistán también fueron financiadas por organizaciones sauditas y se instalaron con apoyo de Estados Unidos a fin de ´inculcar valores islámicos´. El entrenamiento de la guerrilla yihadista internacional incluyó adoctrinamiento religioso e ideológico, asesinatos selectivos y atentados con coches bomba. Desde entonces el procedimiento operativo estándar es utilizar extremistas takfiristas para desestabilizar gobiernos.

En diciembre del año 1984, la Ley de la Sharia -jurisprudencia islámica radical- era establecida en Pakistán después de un referéndum fraudulento promovido por el entonces presidente Muhammad Zia-ul-Haq.

El Islam radical es una imposición política deliberada de los Estados Unidos que sirve a sus intereses geopolíticos en el sur de Asia, Asia Central y Oriente Medio. Muchas de las actuales organizaciones fundamentalistas islámicas fueron producto de ese encubierto apoyo estadounidense ejecutado a través de Arabia Saudita y de los Estados del Golfo Pérsico. El petro-dólar convertido en espada de una guerra contra el Islam.

Bajo la administración Reagan-Bush, la política exterior de Estados Unidos daba su apoyo incondicional y el respaldo a los que describía como ´luchadores por la libertad´ islámica. En la actualidad aquellos ´luchadores por la libertad´ son etiquetados como ´terroristas islámicos´ y se han convertido en sofisticados activos de inteligencia que no son conscientes del hecho de ser un producto diseñado para tornarse el enemigo creíble que justifique las guerras de rapiña de los Estados Unidos. La finalidad colateral es crear divisiones dentro de las sociedades nacionales de Oriente Medio y Asia Central, y al mismo tiempo provocar una lucha sectaria de desgaste dentro del Islam.

Ahmed Shah Massoud fue asesinado por mandato estadounidense el 9 de septiembre de 2001, apenas dos días antes de los ataques contra Nueva York y Washington. Parece ser que Estados Unidos temían lograse organizar el país una vez arrinconado el Talibán.. Uno de los primeros actos de gobierno del presidente títere Hamid Karzai, pashtun impuesto por los estadounidenses, fue visitar la tumba deAhmed Shah Massoud. No obstante, en aquel inicio de milenio catastrófico inicio, la guerra de Karzai para derrotar al nuevo Talibán -coalición de neotalibanes afganos y Tehreek-e-Taliban pakistaníes- se decidió mucho tiempo antes del 11 de Septiembre de 2001.

A partir de junio del año 2001, el propio Talibán aseguraba que Estados Unidos y la OTAN se preparaban para invadir Afganistán por el norte antes del 15 de octubre del año 2001, premisa que se surtía en dos claras opciones: sea porque el Talibán acabara de tomar el control de Afganistán, sea por un ataque de gran envergadura contra los intereses estadounidenses tanto dentro de los Estados Unidos como en otros lugares del mundo.

Ese mismo mes de junio del año 2001, los gobiernos de Rusia, India y Pakistán fueron avisados que habría una intervención militar estadounidense en octubre. Los pashtunes tribales, desde Afganistán oriental hasta Pakistán occidental, nunca renunciaron a estar unidos en un solo estado sin fronteras. La región sigue pagando el precio de la decisión británica 'divide e impera' del año 1897, que separó a las tribus pashtunes a través de la llamada línea Durand, una muralla imaginaria que continúa siendo la frontera entre Pakistán y Afganistán. A noviembre del año 2009, con el regreso del Talibán afgano bajo la consigna ´queremos el Islam no la democracia, hacemos la yihad para echar a los extranjeros´, el fin del gobierno proestadounidense en Kabul es sólo una cuestión de tiempo.

Reducida a su mínima expresión en la región, al Qaeda, sobre todo árabe saudí pero de alcance internacional, fue identificada con el Talibán, puramente afgano, aun cuando son cuestiones muy diferentes. Los Talibán s nunca invitaron a Osama bin Laden a Afganistán, estaba en el país cuando tomaron el poder, además como aliado de un señor de la guerra que se había sido hostil a ellos. Osama bin Laden llegó de Sudan, expulsado por el gobierno de ese país después de una acusación de terrorismo por Estados Unidos. Los Talibán le otorgaron la hospitalidad propia del código pashtunwali, como señal de aprecio por la lucha antisoviética durante la década de los años ochenta, que como se sabe los norteamericanos financiaron en su totalidad.

Hamid Karzai es el único político pashtun importante, el grupo étnico que es la base de apoyo para los Talibán, y por tanto es quien puede tener la esperanza de llegar a un acuerdo político con alguno o todos los grupos Talibán que controlan de hecho once de las veintiún provincias afganas, objetivamente 80% de las zonas más pobladas del país. La legitimidad del clan Karzai no ha dependido nunca de las elecciones, que en cualquier caso se falsean siempre, sino de la fuerza invasora estadounidense y de la OTAN. Lo que en realidad es una estrategia contra insurgente se le vende al público norteamericano como una táctica antiterrorista.

Afganistán es un mosaico de etnias que constituye un claro ejemplo geopolítico de área crítica, donde las tensiones entre las grandes potencias se descargan hace tiempos inmemoriales. El actual poder político afgano se ha estructurado por la dominación de las tribus pashtunes sobre las étnias de tayikos, hazaras, uzbecos, turcomanos y baluchis. Pero parece ser que por esas providenciales ironías de la historia, el paupérrimo y primitivo Afganistán será quien termine con el opulento y ultra moderno imperio estadounidense.

Además, Afganistán esconde en la inmensidades de la cordillera del Hindu Kush entre otros, depósitos minerales de litio, hierro, cobre, cobalto, uranio y oro no explotados ni explorados, por un valor de al menos 2 billones de dólares, tan grandes que podrían transformar al país en uno de los centros mineros más importantes del mundo.

Sin inteligencia en el terreno las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN son inútiles en la infiltración de los Talibán históricos del mullah Mohamad Omar –también conocidos como la shura de Quetta, o el alto consejo Talibán– basados en Baluchistán: la red Haqqani en el norte de Waziristán y la red Hezb-i-Islami, controladas por el ex primer ministro Gulbuddi Hekmatyar. Pakistán se alineará con los Talibán bajo cualquier circunstancia porque así protege el lado vulnerable contra su enemigo nuclear, la India. Islabamad requiere que los Talibán Haqqanis y Hezb-i-Islami controlen el sur y el este de Afganistán, para prevenir otro de los temores fundamentales de Pakistán, que pahstunes descontentos se unan y hagan lo posible por formar un Pahstunistán que desborde la artificiosa línea de frontera Durand establecida por los invasores británicos. En la misma medida en que durante los años de la guerra afgano pakistaní de la administración Bush-Cheney, Pakistán era dirigido desde Washington, en los años de la continuación de esa guerra del premio nobel de la paz Barack Obama, la Casa Blanca es un rehén de Pakistán.



La razón por la cual Osama bin Laden no es mencionado como el más buscado en la página del FBI sobre el 11 de septiembre de 2001, es porque no hay evidencia convincente de su conexión en los atentados contra Nueva York y Washington. Osama bin Laden no ha sido acusado formalmente por tales hechos. El FBI recoge evidencias, que una vez recolectadas se las envía al Departamento de Justicia, donde finalmente se decide si existen suficientes pruebas como para presentárselas a un gran jurado federal.

En el caso de los atentados del año 1998 con carro bomba contra las embajadas de Estados Unidos en Tanzania y Kenia, Osama bin Laden fue formalmente procesado y se le formularon cargos federales. Si no ha sido procesado ni se le han formulado cargos en relación con los ataques contra Nueva York y Washington se debe a que el FBI no posee evidencia dura que conecte a Osama bin Laden con los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

Así lo declaró Rex Tomb, jefe de Publicidad Investigativa del FBI. Ante semejante declaración la pregunta obvia es: ¿Por qué Estados Unidos y la OTAN invadieron Afganistán e Irak si Osama bin Laden y Saddam Hussein nada tuvieron que ver con los atentados del crucial 11 de septiembre de 2001? Poco antes de la invasión del Irak, el 51% de los estadounidenses estaba convencido de que Saddam Hussein había participado personalmente en los atentados del 11 de septiembre de 2001; en cuanto a Osama bin Laden su culpabilidad al respecto es casi unánime.

¿Cuál es la razón de este gran engaño mediático? Que los medios de comunicación de masas han logrado diseminar su particular verdad de los hechos mediante una exhaustiva y científica campaña de desinformación cuyo núcleo es el desvío de la atención del público hacia todo tipo de temas triviales.

Toda la evidencia de la culpabilidad de Osama bin Laden en los atentados contra Nueva York y Washington se basa en una cinta de video divulgada a través de la CNN: Rudolf Guliani, alcalde Nueva York en la época de los ataques, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa durante el primer mandato de George W. Bush, y el senador republicano por Alabama Richard Shelby, vicepresidente del Comité de Defensa del Senado, daban el video necesariamente como prueba irrefutable de la culpabilidad de Osama bin Laden.

Pero hay fundados indicios que sugieren que la cinta es una falsificación cuyo origen se puede rastrear hasta los cuarteles de la CIA. Para saberlo a ciencia cierta habrá que esperar 44 años todavía, tiempo que falta que se desclasifiquen los archivos de esta operación psicológica de desestabilización interna.

A la red al Qaeda ´comandada´ por Osama bin Laden se le acusó oficialmente del primer ataque al World Trade Center en el año 1993; de los mortales atentados con carro bomba contra las embajadas de Estados Unidos en Nairobi, Kenia, y Dar es Salaam, Tanzania, del año 1998; y del ataque con lancha explosiva contra el buque USS Cole en la bahía de Aden, Yemen, el 12 de octubre del año 2000.

Al Qaeda es una lista de paramilitares, traficantes, sicarios y pistoleros reclutados del lumpen, a cargo de la CIA y la inteligencia de Arabia Saudita, empleados en la guerra clandestina de ocupación contra las sociedades de fervor islámico, ricas en hidrocarburos o situadas estratégicamente en las rutas energéticas.

La sede de este movimiento integrista radical fundado por Osama bin Laden está en Londres, capital mundial del terrorismo, gobierno con el que mantiene un pacto de paz. Su mentor y primo es el jeque anglófilo Salim bin Laden, uno de los cuatro ciudadanos sauditas que tienen permitida la entrada al exclusivo Gran Bretaña 1001 Club, el canal financiero del Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF -World Wide Found-, una organización de fachada del neocolonialismo europeo, que controla el 12% de la superficie del planeta, y que está diseñado para transferir las deudas de los países pobres a esta especie de ´banco mundial de la naturaleza´ a cambio de sus tierras.

En el año 1979 Salim bin Laden fue socio de negocios de George W Bush, en las empresas petroleras texanas Zapata Oil y Arbusta Ltd. La mayoría de sus dirigentes, como el ahora al mando, el egipcio Ayman al Zawahiri, o la actual figura en ascenso Anwar Awlaki, son reconocidos agentes dobles del MI-6 británico y la CIA estadounidense. La creencia fundamental sobre la que se estructura al Qaeda es la ideología con que dichas agencias de inteligencia la dotaron, que todos los actuales gobiernos árabes y musulmanes son ilegítimos, lo que resulta en una lista muy simple de objetivos de gobierno que se debe atacar y desestabilizar.

Al Qaeda surgió del mismo entorno político de la Ikhwan o Hermandad Musulmana, creada y financiada por los servicios de inteligencia británicos en Egipto durante la década de 1920. Los Estados Unidos y Gran Bretaña utilizaron después a la Hermandad Musulmana como movimiento de oposición al presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, dirigente árabe que logró para su país la nacionalización del Canal de Suez y la construcción de la presa Asuán, sin la cual Egipto moderno es inconcebible.

Jonh O`Neill, quien fuera subdirector del FBI, y principal agente a cargo de la persecución a Osama bin Laden, investigaba las conexiones de los ataques del año 1993 al World Trade Center, la destrucción de un campamento militar estadounidense en Arabia Saudita en 1996, los mencionados atentados del año 1998 a las embajadas en Africa y el bombardeo al USS Cole en el año 2000, renunció a su cargo apenas dos semanas antes  del 11 de septiembre de 2001.

John O´Neill dejaba el FBI en señal de protesta por la obstrucción del gobierno federal a su trabajo: `Los principales obstáculos en la investigación del terrorismo islámico residen en los intereses de las corporaciones petroleras estadounidenses y en el papel que juega Arabia Saudita en aquél`. Al agente federal que sabia más que nadie de Osama bin Laden se le boicoteó su trabajo. John O`Neill por razones de salario aceptó un empleo como jefe de seguridad del World Trade Center, murió allí en los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Se quiere hacer creer a la gente que al Qaeda es dirigida por este millonario saudí con el objetivo fundamental de unir en una sola causa a la civilización musulmana para establecer un califato islámico mundial que siga la ley coránica. Esta historia o comprensión del enemigo oculto y casi intangible ha sido meticulosamente construida a la medida para presentarse ante la opinión pública internacional como una versión incuestionable de los hechos. Mediante fragmentos de audio, entrevistas con fuentes oficiales, se ha ido contando como entender esos eventos por parte de una serie de expertos, ejecutivos y editores de la información.

Lo cierto es que la historia de al Qaeda resulta mucho más compleja de lo que se quiere hacer creer a la opinión pública. Osama bin Laden es el mejor engaño de las fuerzas de inteligencia occidentales y seguramente su estrecho colaborador y cómplice. Todos los vínculos alegados a al Qaeda están en apariencia relacionados con prácticamente cada acto terrorista en el mundo actual. En realidad ambos son un invento de los principales medios de comunicación, y la explicación simplista de una compleja red de organizaciones lideradas y forjadas por agentes dobles y personajes ficticios.

Pero esa al Qaeda es irreal y existe apenas como una especie de franquicia del terror político. La misma administración Bush-Cheney admitió no tener cualquier evidencia de que bin Laden haya estado implicado en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Fue Zbigniew Brzezinski, principal asesor de política internacional de la administración Obama-Biden, de quien salió la idea de fundar, entrenar y financiar a los muyahidines afganos que constituirían luego la base funcional de al Qaeda. Desde el vecino Pakistán y sin revelar el papel de los Estados Unidos, durante el año 1979 él personalmente construyó una milicia islámica basada en la fe religiosa musulmana.

Conocida como operación ´Ciclón´ tuvo una inversión de 20.000 millones de dólares. En colaboración con la CIA, equipó y entrenó durante años a estas milicias antisoviéticas como parte de una estrategia de la Guerra Fría para provocar la implosión de la Unión Soviética y de paso controlar los grandes recursos petroleros de Asia Central. Aunque la implicación de la CIA con los muyahidines y señores de la guerra empezó antes que los soviéticos invadieran Afganistán, de hecho se hizo con la intención de inducir la intervención militar del ejercito soviético en Afganistán.

La CIA no recogió una movimiento preexistente de luchadores por la liberación de su país para ayudarlos en su guerra contra el invasor soviético, sino que reclutó mercenarios islámicos con el propósito de provocar la invasión de Afganistán por la Unión Soviética. Los Estados Unidos fomentaron pues a estos elementos extremistas entre los insurgentes afganos para conformar una fuerza de combate efectiva. Es de este grupo de muyahidines que emergieron los llamados luchadores árabes, para quienes la expulsión del ejército soviético de Afganistán sería apenas su primera guerra, porque enseguida fijaron su capacidad mercenaria en otras causas.

Estados Unidos decidió realizar su operación ´Ciclón´ a través de las milicias que estaban a disposición del Inter Services Intelligence -ISI-, los servicios secretos pakistaníes, dos señores de la guerra con una base de apoyo muy restringida entre la población afgana, Abdul Rasul Sayyaf y Gulbuddi Hekmatyar, a quienes dirigió el dinero estadounidense y saudita, para iniciar el cultivo y la exportaron masiva de opiáceos en la década de 1980.

Durante la campaña antisoviética, las fuerzas de Hekmatyar confrontaron a muerte a las tropas de Ahmed Massud, la principal amenaza para los planes del ISI pakistaní y Hekmatyar, que consistían en dominar Afganistán tras la retirada de la Unión Soviética, y cuando los Estados Unidos utilizaron a Hekmatyar para impedir la constitución de un gobierno de reconciliación nacional, lo cual condujo de inmediato a una sangrienta guerra civil en el año 1990. La operación ´Ciclón´ es considerada la acción clandestina más existosa en la historia de la CIA, significó establecer la red terrorista al Qaeda, uno de las grandes excusas para el aumento incontrolable de los presupuestos de defensa, y hacer de Afganistán un narcoestado ingobernable.

La visión geopolítica de los Estados Unidos requería que el país no estuviera directamente implicado en semejante operación de injerencia, y peor que se supiera en el ámbito interno que se financiaba y dirigía a los muyahidines árabes ni lo que aquello abarcaba.

La historia oficial muestra a los Estados Unidos fundando y entrenando exclusivamente a las milicias de resistencia afgana, siendo secreto que los muyahidines árabes, de los que emergió al Qaeda, o la base de datos de aquellos mercenarios extranjeros, estaban a sueldo de los saudíes bajo estricto control estadounidense y con intermediación de los servicios secretos pakistaníes. De hecho uno de los aliados más fuertes de los Estados Unidos en el mundo es Arabia Saudita. Poderosos lazos políticos y económicos ligan a estos dos países desde hace décadas. La familia bin Laden es una de las familias más ricas del reino saudita, sólo superada por la misma familia real. 

En el año 1992, el entonces presidente Ronald Reagan dedicó el lanzamiento de la nave espacial Columbia al pueblo afgano. Sus palabras, fueron `el lanzamiento del Columbia representa las aspiraciones del hombre en las áreas de la ciencia y la tecnología, así también los esfuerzos del pueblo afgano representan las más altas aspiraciones de libertad, dedico en nombre del pueblo estadounidense 20 segundos del lanzamiento de la nave espacial Columbia al pueblo de Afganistán`.

El flujo de dinero estadounidense a al Qaeda bajo este esquema de triangulación establecido ha sido constante. Para vender en Estados Unidos la protección contra el enemigo fantasma al Qaeda la élite política de Washington debía conseguir un delicado equilibrio entre dos necesidades, por un lado, darle credibilidad a al Qaeda como milicia terrorista de alcance global, y a la vez garantizar su existencia. Colocar bombas en objetivos estadounidenses alrededor del mundo no fue tan complicado, pero proteger a bin Laden y su red después de ganada la reputación de enemigos letales de los Estados Unidos no les ha sido fácil.

Desde un punto de vista estrictamente técnico, el departamento de operaciones secretas de la CIA corresponde a la definición de organización terrorista que hace el FBI. El `terrorismo` es según el FBI: `el uso ilegal de la fuerza o de la violencia contra las personas o bienes con el fin de intimidar y obligar a un gobierno, una población civil o segmento de ésta a perseguir ciertos objetivos políticos o sociales`.

En teoría todos los servicios del gobierno estadounidense están obligados a justificar ante la ciudadanía la legalidad de sus actos. En la práctica nada hay tan falso. La CIA fundamenta sus negativas a cooperar invocando dispensas que le permiten bloquear la aplicación de la ley sobre libertad de información y que en realidad le sirven para encubrir cualquier asunto ya que excluyen todo documento clasificado como `confidencial` en virtud de una decisión tomada por el Ejecutivo en interés de la Defensa Nacional o de la política exterior estadounidense. La CIA no está dispuesta a rendir cuentas ante nadie.

Barak Obama es premio Nobel de la Paz gracias a sus enternecedores discursos y a pesar de su política internacional belicosa que asegura más presupuesto para armamentos y tropas a fin de expandir la `democracia` a través del mundo. Pero ¿hay alguna guerra que no se haya hecho en nombre de la paz? ¿Existe alguna invasión que no se haya hecho por el bien del invadido, para llevarle la paz, la democracia y el progreso? Por lo que se sabe, la guerra es buena para los negocios.

La política es una continuación, por otros medios, de la guerra. El ala tecnológica del complejo militar-industrial no necesariamente quiere ganar las guerras que promueve, pero seguro que las prolonga. Barak Obama formará junto a Henry Kissinger, Menajem Beguin, Frederick de Klerk, Simon Peres, James Carter y Al Gore el selecto grupo de genocidas que han recibido tan publicitado como inútil galardón.

Los Talibanes están reforzados mediante alianzas con líderes tribales y señores de la guerra. El conflicto se ha extendido a Pakistán y el masivo uso de la violencia por parte de las tropas de ocupación y el estado afgano han radicalizado aún más a los Talibanes, quienes muestran además una sorprendente flexibilidad táctica.

El halo de cementerio de imperios que rodea a Afganistán está intacto, ni los británicos ni los soviéticos lograron imponerse a pesar de los medios que invirtieron para lograrlo. ¿Con qué perspectivas de victoria pueden contar los ejércitos occidentales perdidos en la montañas afganas, en el tráfico de drogas y sospechosos de hacer la guerra al Islam por recursos energéticos? Esta larga guerra no terminará con la victoria, pero si por el agotamiento y la insolvencia, cuando Estados Unidos se quede sin fuerzas ni dinero.

En un círculo vicioso de necesidades imposible de resolver, los contratistas militares privados de Estados Unidos compran protección a la insurgencia para mantener las rutas de abastecimiento estadounidenses. Es un hecho aceptado en la operación logística militar en Afganistán que el gobierno de Estados Unidos financia a las mismas fuerzas contra las que combaten sus soldados. Y es una ironía letal, porque esos fondos representan una cantidad inmensa de dinero para los Talibanes.

En la práctica, funcionarios militares estadounidenses en Kabul calculan que un mínimo del 10% de los contratos de logística del Pentágono -cientos de millones de dólares- se utilizan para pagar a los insurgentes. Básicamente, el ejército invasor paga a los Talibanes para que no les ataque, con dinero del Departamento de Defensa.

'Seamos francos: Osama bin Laden, al Qaeda y sus partidarios no representan a 20 millones de afganos. La tergiversación de los hechos ante las poblaciones, las evaluaciones masivas y la investigación defectuosa por parte de los medios y de los expertos han incitado al mundo contra los afganos, deshumanizándolos. La satanización de la cultura afgana al dar la impresión de que son salvajes mientras los estadounidenses representan a la cultura burguesa o civilizada es inmoral. Este tipo de división del mundo entre civilizados e incivilizados no terminará con el terrorismo dirigido contra estadounidenses y afganos. Esta retórica está basada en modelos racistas arraigados en ideologías eurocéntricas del siglo XIX`. Mir Hekmatullah Sadat.

Así Estados Unidos puede confundir intencionalmente a al Qaeda con otros grupos alrededor del mundo que luchan por su independencia y liberación, ya que es una forma conveniente de obtener apoyo y mantener a la gente asustada en una pesadilla mediática, al acusarlos de auspiciar el terrorismo de estado. La guerra global contra el terror político es un tipo de guerra abstracta imposible de ganar.

Los ataques aéreos de aviones bombarderos no tripulados teledirigidos capaces de lanzar bombas de 250 kilogramos fueron el camino elegido para minimizar las bajas en el ejército estadounidense, pero a costa de muertos y heridos civiles afganos. Entre un 60 a 70% de los civiles muertos por fuerzas de los Estados Unidos y la OTAN han sido mujeres y niños. Simplemente Estados Unidos ven a Afganistán como un espacio vacío que pueden acabar controlando con un costo mínimo en soldados y recursos estratégicos. Pero lo cierto es que la sobre extensión de las fuerzas imperiales en el terreno mucho más amplio de los hechos llevaron a los Estados Unidos a la bancarrota.

El imperio británico y la rusa zarista lucharon por más de medio siglo tres guerras en Afganistán. En el ámbito del llamado `gran juego`, Rusia, potencia de tierra, en su impulso hacia el océano Indico, India y China chocó con la potencia marítima británica que, a su vez, intentaba cercar y penetrar la masa euroasiática en Oriente hacia Birmania, China, Tibet y la cuenca del río Yangtsé, pivotando sobre la India, y hacia occidente en dirección al actual Pakistán, el mar Negro, Mesopotamia y el golfo Pérsico.

Los soviéticos en cambio trataron de proteger al gobierno secular en Afganistán y desalentar el fundamentalismo islámico, una amenaza potencial para las repúblicas soviéticas centro asiáticas vecinas. Pero Estados Unidos estaba determinado a expulsar de Afganistán a un gobierno de la órbita socialista y apoyó logísticamente bajo cobertura  saudita y pakistaní a las fuerzas irregulares, y a quienes instaba a ver su lucha armada como una yihad o guerra santa, hasta el colapso total de la sociedad afgana tras una guerra civil que enfrentó a tayikos y pahstunes luego de la derrota soviética.

En un principio esta legión extranjera islamista que desestabilizó Afganistán a finales de los años setenta, la integraban mercenarios iranies de la Savak al servicio de la CIA, la temible policía política secreta que aterrorizó Iran durante el gobierno del sha Mohammad Reza Pahlevi.

No obstante es en la década de los años ochenta cuando la CIA era dirigida por Willian Casey en el gobierno Reagan-Bush, que Estados Unidos se implica directamente en la ocupación de Afganistán, hasta convertir el país en una inmensa narcoeconomía y asiento del islamismo yihadista.

La red al Qaeda fue fundada y financia por el consejo de seguridad del Departamento de Estado y operada por la CIA. Hasta el año 2009 había costado 20.000 millones de dólares al tesoro norteamericano. Su primer enemigo, como una guerrilla de resistencia, fue el ejercito ruso que invadiera Afganistán, que sale derrotado y abandona Afganistán en el año 1989. En el año 1979 la CIA no cobija un movimiento de luchadores por la independencia y la libertad para ayudarlos en su lucha contra los soviéticos, sino que recluta fanáticos, los entrena como insurgencia islamista y forma una fuerza de combate efectiva, con el propósito expreso de provocar bélicamente a los soviéticos, al punto que estos invaden Afganistán el 24 de diciembre de 1979, para desatar una guerra de ocupación que durará casi diez años.

En el año 1990 de dichos muyahidines afganos surge al Qaeda, o la base de datos de los mercenarios manufacturados y adoctrinados por la CIA, pseudo secrétamente finaciados por la dinastía saudita, cointermediados por Israel y apadrinados por los Estados Unidos, como un grupo de ´afganos´ árabes o luchadores extranjeros, reclutados para la guerra de guerrillas. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos han canalizado históricamente su ayuda a organizaciones terroristas vía Pakistán y Arabia Saudita. Son operaciones encubiertas usando en el terreno agentes pakistaníes y sauditas, pero en conexión y consulta con especialistas estadounidenses. Así han recibido apoyo grupos como al Qaeda, Talibanes y Lashkar-e-Taiba.

Arabia Saudita es una entidad legal creada por Gran Bretaña durante la primera guerra mundial para debilitar al imperio Otomano. Siempre fue propiedad privada del clan de la familia Saud, los Sudairi. Después de la segunda guerra mundial, mediante el Acuerdo de Quincy firmado con Estados Unidos y el rey Ibn Saud, en realidad un inédito tratado entre una familia y un estado, o apoyo militar estadounidense por petróleo saudita.

Para el año 2010 los fondos soberanos de riqueza -wealth sovereign funds- de Arabia Saudita, son los cuartos mayores del mundo y duplican sus reversas en divisas. Las seis petromonarquías del Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo bajo control político saudita, poseen un territorio de casi 2.7 millones de kilómetros cuadrados, una población de 45 millones de personas, un Producto Interior Bruto de dos billones de dólares, o el 68% del total de los 22 países del mundo árabe, producen alrededor de 15 millones de barriles de crudo al día y detentan el 45% de las reservas de petróleo y el 25 % del gas del planeta.

La interrogante que se planteaban en el siglo XIX el Imperio Británico y la Rusia zarista era la alternativa de desmembrar el Imperio Otamano, de paso quebrado debido a la deuda contraída con buitres de la banca internacional, o mantenerlo en estado de postración para no caotizar la región, teniendo siempre como trasfondo el eterno problema inglés sobre la seguridad de las vías marítimas y terrestres hacia la India.

Con el Imperio Otomano paralizado por el ascenso de fuerzas que causarían su debacle, representadas principalmente por los Jóvenes Turcos del Comité Unión y Progreso, movimiento revolucionario con apoyos en París, Roma y Londres, el derrumbe del poder otomano y el ascenso en 1913 del triunvirato de los Jóvenes Turcos, dieron lugar al genocidio armenio y a la dictadura kemalista, régimen ateo que no habría surgido sin el respaldo activo de las logias masónicas inglesas, francesas e italianas, y el apoyo de la burocracia bolchevique.

Mientras estallan rebeliones armadas en Afganistán, Irak, Siria, Palestina, Egipto, Inglaterra y Francia se reparten de antemano los despojos del Imperio Otomano, en 1916, con el acuerdo secreto Sykes-Picot. Y lo hacen burlándose de las promesas de independencia hechas a los árabes que habían combatido junto a ellos. A partir de entonces, los ingleses utilizarán el wahabismo por su dinámica, su fuerza explosiva, como fanatismo e ideología de conquista, para consolidar su control en la Península Arábiga.

El Estado Islámico (ISIS), en realidad un culto genocida reaccionario y sectario, que a noviembre de 2015 ocupa un vasto territorio invadido a Iraq y Siria, fue originalmente una entidad afiliada a al-Qaeda, creado por la inteligencia de Estados Unidos con el apoyo del MI6 de Gran Bretaña, el Mossad de Israel, los Servicios de Inteligencia de Pakistán Inter-Servicios (ISI), y la Inteligencia de la Presidencia General de Arabia Saudita (GIP), Ri'āsat Al-Istikhbarat Al-'Amah (رئاسة الاستخبارات العامة), dirigidos por fuerzas y operaciones de inteligencia occidentales, muchas de las cuales han sido desplegadas por compañías privadas de mercenarios contratadas por los gobiernos de Estados Unidos y la OTAN.

Las razones geopolíticas de los estadounidenses tienen un matiz centrado en competir por los recursos energéticos con las dos grandes potencias, China y Rusia, que le pueden impedir el pretendido Dominio de Amplio Espectro, doctrina militarista básica del Pentágono. Un primer paso bélico parece ser la expansión del cultivo de la amapola en Afganistán, para diseminar el tráfico y consumo de heroína especialmente en Rusia a través de las mafias transnacionales que operan bajo la protección de Estados Unidos y la OTAN. Más de doce toneladas de heroína pura –o más de 3.000 millones de dosis individuales– llegan cada año a Rusia procedentes de Afganistán.

Eufemismos a parte, en Estados Unidos y sus dominios imperiales si se tortura es porque para la Ley Patriótica promulgada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Convención de Ginebra no se aplica a la guerra contra el terrorismo, ni tampoco en los limbos extraterritoriales al margen del sistema jurídico internacional en barcos y aviones de entrega de prisioneros, o en los campos de concentración esparcidos por el planeta donde se los atormenta en serie. Queda claro que ningún tratado o ninguna instancia internacional puede oponerse a la voluntad del presidente de los Estados Unidos y sus secuaces. Se utilizan pues técnicas especiales para la obtención de información. La tortura nunca ha producido material útil de inteligencia y jamás lo hará. La violencia física tiene un carácter secundario, pero la violencia psicológica se hace total y tiene un carácter permanente sobre la personalidad de la víctima.

La tortura ha sido siempre una constante indisociable y constituye incluso uno de los pilares de la estrategia política y militar para aterrorizar y someter a las poblaciones hostiles. Una vez que se transgrede o se traspasa el límite ético por la utilización de la tortura, la rebelión permanente es un hecho garantizado, cual se tratara de una bomba letal de efecto retardado.

La decisión de la administración Bush-Cheney, después de la invasión de Afganistán, fue utilizar esas técnicas para inducir a los prisioneros a hacer confesiones que demostraran la implicación de al Qaeda y Afganistán en los ataques del 11 de septiembre de 2001, validando así la versión oficial sobre los atentados.

Resultó que era muy reducido el número de individuos que podían ser `acondicionados` al extremo de confesar ante los tribunales su implicación en tales atentados. Se concluyó entonces que una gran cantidad de prisioneros debían ser puestos a prueba para seleccionar a los más adecuados. Y empezó la cacería de ciudadanos musulmanes inocentes a través de las zonas de conflicto para ampliar la base de `culpables` de conspiración contra los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.

Si se suman todas las personas que han sido hechas prisioneras o secuestradas en cualquier parte del mundo y transferidas a ese conjunto de prisiones durante los últimos 10 años, resulta que un total de 100.000 personas deben haber pasado por tal sistema, entre ellas por lo menos un millar pudieran haber sido llevadas a la última fase del proceso, o sea, hasta el acondicionamiento de la voluntad mediante técnicas de tortura psicológica.

Fue la explosión de la guerra asimétrica, una ´guerra total´ de terrorismo de Estado que se ha convertido en guerras locales a una escala planetaria. Es del caso, que inclusive la ´paz´, se limita a extender la guerra por otros medios. La crueldad de la guerra impuesta por el turbo-capitalismo salvaje.


La estrategia profunda

´Con la finalidad de llevar una nación a apoyar los costos que pesan en el mantenimiento de grandes establecimientos militares, es necesaria la creación de un estado emocional similar a la psicología de guerra. Tiene que ser la representación de una amenaza externa´.
John Foster Dulles.

Recuérdese que la red de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- comprende desde sus inicios una extensa trama de auténticos ejércitos secretos clandestinos de falsa bandera operativos en todos los países de Europa Occidental. Compuestos en sus inicios por oficiales nazis del Wehrmacht -el ejército alemán- y de las fuerzas especiales -SS, los Schutzstaffel o camisas negras- reclutados y amnistiados por el espionaje estadounidense entonces a cargo de la OSS -Office of Strategic Service- dirigida por Allen Dulles, fundador y primer director de la CIA, para combatir el comunismo; y también infiltrados hacia Sudamérica para abastecer redes de apoyo e injerencia política, bajo dirección de la CIA y del MI-6 británico, que en plena Guerra Fría prepararon la resistencia contra el supuesto expansionismo soviético.

La fuerza tarea estaba a cargo del CPC -Clandestine Planning Comité- y del ACC -Allied Clandestine Comité-, que operaban en el seno del SHAPE -Supreme Headquarters Allied Powers Europe-, el cuartel general de las potencias europeas de la OTAN, con sede en Mons, Bélgica.

Así los servicios de inteligencia de los países que acababan de ganar la guerra lograron reutilizar comandos de élite antes enemigos contra el antiguo aliado soviético y expandir de esa manera sus propios ejércitos clandestinos por Europa Occidental. La decadente superpotencia colonial británica tuvo que renunciar a su hegemonía en beneficio de los Estados Unidos. Este país utilizó la lucha contra el comunismo para acrecentar cada vez más su influencia sobre Europa.

Una cláusula inicial de la OTAN del año 1949 estipulaba que todo país candidato a la adhesión tenía que haber instaurado una autoridad de Seguridad Nacional encargada de dirigir la lucha contra el comunismo por grupos especiales, y protegían explícitamente a los miembros de la extrema derecha considerados operativos en la lucha contra la izquierda europea, mediante reservas secretas de armas y de explosivos a ser usados para la agitación y subversión política.

El término ´quinta columna´ se refería originalmente a los ejércitos fascistas de la guerra civil española, fue utilizado por primera por el general Emilio Mola. El dictador militar Francisco Franco ordenó a Mola tomar Madrid mediante una combinación de astucia y fuerza bruta. Se publicitó que esa ´quinta columna´ de franquistas ya había infiltrado la ciudad. No llevaba uniforme o insignias y se movía a placer entre los republicanos como el enemigo más peligroso de todos.

El término ´quinta columna´ sobrevivió a la guerra civil española y sirvió para designar a los ejércitos o grupos subversivos armados secretos que operan ilegalmente en la zona de influencia del enemigo. Durante la segunda guerra mundial, Alemania puso quinta columnas nazis responsables de la preparación del terreno en Noruega y otros países que facilitaron la invasión por el ejército alemán. Después de la derrota de Alemania, el bloque occidental y luego la OTAN se apropiaron del término adaptándolo al contexto de la Guerra Fría, el término ´quinta columna´ se utilizaba entonces para describir a los ejércitos secretos comunistas. No obstante la mayor red de quintas columnas de la historia es probablemente la red stay-behind de la OTAN.

La Agencia Central de Inteligencia -CIA- desde su creación ha tenido diferentes objetivos. Se encarga de la recopilación, análisis y uso de inteligencia, mediante el espionaje, de información fiable sobre individuos, empresas, corporaciones y gobiernos, que puedan afectar la seguridad nacional estadounidense.

Los agentes nazis, fascistas y ustachis que cumplieron funciones públicas durante la Segunda Guerra Mundial, ya no podían ser empleados nuevamente por las administraciones de gobierno europeas, simplemente por su pasado criminal. Muchos de estos extremistas fueron enviados a Latinoamérica, donde se los empleó. Su infiltración fue llevada a cabo con la ayuda de la Santa Sede, que compartía la lógica anticomunista. Trabajo que tuvo la mediación del cardenal Francis Spellman y que fue realizado bajo la responsabilidad de monseñor Giovanni Battista Montini, futuro papa Paulo VI.

La organización interna secreta de la red secreta Gladio -vocablo que proviene del latín gladius, espada corta romana- fue definida en un memorando redactado por los directorios del llamado Buró de Seguridad de la OTAN y de la CIA. Está dividido en cinco grupos funcionales: el grupo de guerra psicológica -prensa, radio, rumores-; el grupo de guerra política -resistencia en los países comunistas, ayuda a los movimientos en el exilio, apoyo a los movimientos anticomunistas en los países occidentales, estímulo e incitación a los tránsfugas-; el grupo de la guerra económica -impedimentos y trabas en la adquisición de materiales y de provisiones, manipulación de los mercados financieros, mercado negro, especulación con divisas y monedas nacionales, falsificación de monedas-; el grupo de acción directa preventiva -ayuda a guerrillas, sabotaje, contra sabotaje, obstrucción, infiltración, agentes dobles-; y el grupo `diversos`.

Los protocolos adicionales del Tratado del Atlántico Norte estipularon que los Estados miembros renunciaban a perseguir en la justicia las actividades y atentados que sus comandos asociados realizasen. Hubo una división del trabajo entre el Reino Unido y Estados Unidos, los primeros se encargaban en Francia, Bélgica, Holanda, Portugal y Noruega mientras los estadounidenses se ocuparon de Suecia, Finlandia y el resto de los países europeos.

El Gladio es todavía una quinta columna[1] de estructura activa y clandestina, cuya finalidad es la planificación de la guerra no convencional de naturaleza política, económica, psicológica y de operaciones especiales, capaz de elaborar en la sombra y al amparo del poder estadounidense, una estrategia de matanzas para desestabilizar a la sociedad, una matriz imbricada en los propios órganos de seguridad de cada país blanco de sus propósitos reaccionarios, además de tratarse para Estados Unidos y el Reino Unido de un lucrativo negocio que acaban pagando los países donde establecen la infiltración, hasta convertirse a través de la OTAN en la mayor red de quintas columnas de la historia.

En la posguerra esta trama secreta ha sido particularmente activa en Italia, Francia, Dinamarca, Luxemburgo, Alemania, Holanda, Grecia, Suecia, Suiza, Turquía, Noruega y Gran Bretaña. En España y Portugal el Gladio fue el gobierno mismo.

Los modelos originales de los ejércitos secretos se establecieron en el Reino Unido durante la segunda guerra mundial en la Sección D del MI6. Armas y municiones fueron escondidas en previsión de una invasión alemana. Inicialmente se trataba de un asunto puramente interno, pero en 1940 con el inicio de las Operaciones Especiales Ejecutivas (SOE), las mismas tácticas fueron empleadas detrás de las líneas enemigas en toda la Europa ocupada.

Oficialmente el SOE fue cerrado en 1946, pero dio paso a un sucesor de Operaciones Especiales (SO), bajo comando del MI6 y el apoyo logístico del Regimiento del Servicio Aéreo Especial (SAS), para introducir las mismas redes en la resistencia de los países invadidos por los soviéticos, como un instrumento de formación para la guerra de guerrillas, la injerencia y el sabotaje.

El documento secreto NSC 4-A desclasificado de la Jefatura de la Agencia Central de Inteligencia -CIA- dice al respecto; ´Propaganda, guerra económica, acción directa preventiva, sabotaje, anti-sabotaje, demolición y medidas de evacuación, subversión contra estados hostiles, incluyendo la asistencia a los movimientos de resistencia clandestina, la guerrilla y los grupos de liberación de refugiados, y el apoyo a elementos anti-comunistas indígenas en países amenazados del mundo libre´.

Una de las razones por la que los Estados Unidos centraron tanta atención en Italia, era que el país se había convertido en un campo de batalla ideológica entre la izquierda y la derecha después de la segunda guerra mundial. El partido comunista era popular y fuerte, y en su contra tenía una la derecha política que estaba en una coalición ad hoc con el servicio secreto militar italiano, los extremistas de derecha, así como la Mafia y la propia CIA.

Gran parte de la burocracia fascista durante la guerra había sobrevivido con el apoyo de los Estados Unidos. Era tal la determinación americana sobre Italia, que si ganaba el comunismo en las urnas, el presidente Harry Truman tenía firmada en 1950 una orden presidencial secreta que ordenaba explícitamente la invasión de Italia.

En abril de 1963 los socialistas y los comunistas llegaron al gobierno, pero su éxito fue de corta duración. En el mes de noviembre John F. Kennedy era asesinado, y cinco meses más tarde los socialistas italianos fueron forzados a dimitir tras un violento golpe orquestado por las unidades de la CIA y del Gladio.

El Gladio en complot con los servicios secretos del estado y la extrema derecha italiana, entre otros atentados que durante los años 1969 a 1987 costaron la vida de 491 personas y mutilaron a 1181, ejecutaron la masacre de la estación ferroviaria de Bolonia en el año 1980, donde el blanco principal fue la gente del pueblo; la ciudad era un bastión del partido comunista italiano; o en en el año 1978 el secuestro y muerte del político demócrata cristiano Aldo Moro.

El objetivo primordial del asesinato de Aldo Moro fue impedir la creación de un gobierno de unidad nacional con participación de los comunistas. Ambos hechos fueron oficialmente atribuidos a las Brigadas Rojas, el brazo armado más radical del Partido Comunista Italiano.

Asimismo el intento de asesinato al papa Karol Wojtila, Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1980, permite invalidar definitivamente la llamada `pista búlgara`, apelativo de la teoría según la cual este atentado fue montado por la Unión Soviética y ejecutado por un pistolero turco que trabajaba para los servicios de inteligencia búlgaros. Se ha comprobado que Ali Agca, el ejecutor del atentado, era en realidad el tercer hombre en prevalencia de mando de la red secreta de la OTAN en Turquía y que contó con numerosos cómplices.

Un intenso conflicto de poder existía en aquel entonces entre los Estados Unidos y la Santa Sede, debido a la preocupación de esta última por evitar, mediante la Ostpolitik del cardenal Agostino Casaroli, que Europa Central pudiera convertirse en el campo de batalla entre las dos superpotencias.

Además de amañar las elecciones parlamentarias de los años setenta, el Gladio controló la acción de las mafias italianas para desestabilizar la gestión pública interna, todo estaba dispuesto para evitar que Italia se inclinara hacia la izquierda.

Una estructura militar clandestina al mando de la OTAN dirige como un protectorado de doble cara la Comunidad Europea al margen de las instituciones democráticas, que en una resolución parlamentaria oficial sin ningún efecto considera `que las diferentes organizaciones Gladio disponen de sus propios arsenales y equipamientos militares que les garantizan una fuerza de ataque desconocida, constituyendo así una amenaza para las estructuras democráticas de los países donde operan y han operado`.

Parece ser que los países de la Comunidad Europea perdieron el control sobre sus propios servicios secretos. Y aunque la OTAN tenga su sede europea en Bélgica, su verdadero cuartel general está en Washington. La OTAN no es más que el brazo europeo armado del Pentágono.

Las misiones de los ejércitos secretos son coordinadas por la `Sección de Fuerzas Especiales` que se encuentra en una ala restringida del cuartel general  de la OTAN. Dicha sección está bajo la exclusiva dirección de oficiales británicos y estadounidenses, la mayoría de los documentos internos que ahí circulan llevan la inscripción `American eyes only, o sea, `únicamente para personal americano`. Desde la creación de la Alianza Atlántica, el comandante en jefe de la zona Europa, el SACEUR -Supreme Allied Comander Europe-, que ejerce funciones en el cuartel general, SHAPE, ha sido siempre un general estadounidense. Los europeos apenas pueden nombrar al más alto responsable civil, el secretario general.

Europa es una democracia de fachada desde su creación misma. Si los ejércitos clandestinos de la OTAN siguen siendo un secreto militar es porque se mantienen operativos. El Buró de Seguridad de la OTAN está directamente implicado en la operación Gladio. Por características y procedimientos que a nadie extrañe que los supuestos atentados islamistas que estremecieron Madrid el 11 de marzo de 2004 y Londres el 7 de julio de 2005, sean ataques de falsa bandera perpetrados por la OTAN a través de sus redes clandestinas.

Ya antes la explosión del vuelo 103 de PanAm sobre Lockerbie, Escocia, en diciembre del año 1988, del que se inculpó con pruebas forjadas a los servicios secretos libios, dejó serias dudas entre la prensa especializada y a los mismos investigadores británicos. Este atentado sucedió durante el último año de la presidencia de Ronald Reagan, y habría sido perpetrado por los servicios secretos estadounidenses y británicos, con el objetivo de incriminar a Libia, y por otra parte, tapar las críticas y denuncias que recaían sobre la administración estadounidense por el asesinato masivo cometido en el golfo pérsico, por el buque Uss Vincennes que ataco con misiles un vuelo civil iraní en el que fallecieron 290 personas, hecho ocurrido meses antes del trágico suceso de Lockerbie.

Otro de los objetivos fue ocultar alguna de operación de tráfico de drogas, con la que Estados Unidos financiaba y financia sus operaciones clandestinas. Además murieron ocho miembros de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, entre ellos cuatro oficiales de la Agencia Central de Inteligencia CIA, a cargo del agente Matthew Gannon.

Ante todo la OTAN es un brazo armado con una burocracia pesada, sostenida por intereses económicos y burocráticos diversos. En su base se encuentra el complejo de la industria militar estadounidense sustentado políticamente a su vez por los intereses económicos situados en casi todas las circunscripciones electorales de los Estados Unidos, encarnizadamente defendidos por sus representantes en el Congreso a la hora de aprobar el presupuesto federal.

Este complejo bélico constituye la base misma de las finanzas estadounidenses, un keynesianismo militar que evita la existencia de otro similar de carácter social que beneficiaría al grueso de la población pero que se rechaza debido a un antisocialismo dogmático. John Maynard Keynes (1883-1946) es el principal exponente de la doctrina económica de la regulación capitalista por parte del estado, en especial en el desarrollo de las industrias de guerra con la finalidad de aumentar el empleo de la población asegurando a su vez ciclos de elevadas ganancias a los monopolios privados en los que el estado invierte.

Hace veinte años, con el desmoronamiento del bloque soviético, en Estados Unidos se produjo un movimiento de pánico. ¿Que iba a ocurrir sin la `amenaza` que daba vida a la economía? La respuesta fue fácil: Encontrar otras amenazas. Y para seleccionarlas estaban los tanques pensantes[1] -thinks tanks-, esos institutos de ideas generosamente financiados por el sector privado para ofrecer al sector público, al Pentágono y a sus representantes en el Congreso y en el gobierno federal, las razones de ser y actuar que necesitaran.

A través de la OTAN, la mayoría de países de Europa han participado ya en dos guerras de agresión, primero en Yugoeslavia y ahora en Afganistán, y se están preparando para otras. Y todo ello sin un verdadero debate, sin una estrategia pública, hoy mismo la Comunidad Europea sigue como una sonámbula la vía bélica que le traza Estados Unidos. Este estado de inconsciencia se mantiene gracias al mito, cada vez más ingenuo con el paso del tiempo, que es como una senilidad colectiva, de los Estados Unidos protectores, poderosos y ecuánimes, como último recurso para salvar a Europa de todo, y en especial de si misma.

La mayoría de los dirigentes europeos no dudan en convencer a sus ciudadanos del espejismo que Estados Unidos quieren situar su escudo antimisiles en Europa para defender a los europeos de los ataques iraníes, que la guerra de Afganistán es necesaria para evitar los atentados terroristas en Europa, que juntos representan a la verdadera comunidad internacional, al mundo civilizado, y que están implicados en la defensa de los derechos humanos.

Con la agresión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN- contra la República Federal de Yugoslavia, la que se supone había sido una alianza defensiva, pasó a ser una alianza ofensiva que se arroga el derecho de intervenir como potencia militar en cualquier lugar del mundo. Uno de los objetivos de aquella agresión fue sentar el precedente para efectuar acciones militares en todo el mundo sin mandato de la Naciones Unidas y en violación expresa de su Carta constitutiva.

La guerra contra la República Federal de Yugoslavia se hizo para corregir una decisión errónea que databa de la segunda guerra mundial, en la necesidad estratégica estacionar en los Balcanes tropas estadounidenses de ocupación, lo cual no se hizo en 1945. Con la construcción en Kosovo de la gigantesca base militar Camp Bondsteel,

Estados Unidos puso en práctica la posición de que el poderío debe prevalecer sobre el derecho. Y fue la constatación que la OTAN aun actuando contra todas las reglas internacionales y cláusulas obligatorias establecidas por el derecho internacional no encontró la menor oposición.  En ese contexto global y con el fin de imponer sus propios objetivos, la parte estadounidense de la Alianza Militar Atlántica quebrantó de forma consciente y deliberada el orden jurídico internacional resultante de las dos grandes guerras del siglo XX.

La situación es ahora mucho más grave que durante la Guerra Fría. En efecto, si en el contexto del enfrentamiento ideológico entre los anglosajones y la Unión Soviética las fuerzas de la red secreta de la OTAN podían creer que estaban violando las reglas democráticas para proteger a la democracia, hoy en día no pueden estar haciendo otra cosa que servir a los intereses anglosajones en detrimento de los de sus aliados.

El coronel del ejército estadounidense Oswald LeWinter, quien fuera durante más de diez años el segundo hombre de la CIA en Europa y codirector del Comité Clandestino de la OTAN, afirmó haber participado, dentro de la agencia de espionaje y junto al MI-6 británico, en la creación de al Qaeda según el modelo Gladio.

Al parecer hubo infiltración de grupos islámicos, reclutamiento de mercenarios en medios musulmanes europeos y realización de operaciones por parte de los servicios secretos anglosajones que serían atribuidas a supuestos terroristas islámicos cuando en realidad eran ejecutadas por sus fuerzas conjuntas. Sin embargo, a diferencia de lo sucedido en la década de los años setenta y ochenta con los grupos europeos, todas las milicias con fachada islámica serían reagrupadas bajo la sola etiqueta de al Qaeda.

Con el final de la Guerra Fría terminó el papel de la OTAN como alianza defensiva, y por tanto debió disolverse, ya que no existía más su razón de ser, la Unión Soviética. Pero la inmensa burocracia que se beneficiaba de la existencia de un organización tan grande dedujo que la OTAN podía utilizarse como arma para ´forjar´ la democracia por todo el planeta, y así promover la economía de mercado global y un mundo libre para las grandes corporaciones. Cuatro de las seis repúblicas constituyentes de la ex Yugoslavia -Croacia, Macedonia, Bosnia y Eslovenia- estuvieron de acuerdo con una transición inmediata a la ´democracia´. No así Serbia y Montenegro, que pagaron un alto precio por ello. En realidad todos los yugoeslavos pagaron el precio y Srebrenica fue parte de ese proceso.

Los sucesos en cuestión tuvieron lugar en la ciudad bosnia de Srebrenica y en sus alrededores entre el 11 y el 19 de julio del año 1995, y se han convertido en un símbolo de la ´maldad serbia´. Se describen habitualmente como ´un horror sin paralelo en la historia de Europa desde la segunda guerra mundial´, porque se ejecutaron a sangre fría ´al menos a 8.000 musulmanes bosnios, cuando el ejército serbo-bosnio -ESB- ocupó esa ciudad, combatió y mató a musulmanes bosnios, en cifras desconocidas tanto en combates como a causa de las ejecuciones.

Gran parte de los cuerpos encontrados en lugares de enterramiento locales eran víctimas de los combates, y resultaba difícil diferenciarlas de las víctimas de ejecuciones, aunque muchos musulmanes bosnios que huyeron de Srebrenica llegaron a salvo a territorio yugoslavo y musulmán bosnio. Y más aún, algunos de los cuerpos exhumados eran muy posiblemente de serbios asesinados en las incursiones de las bien armadas milicias musulmanas bosnias que actuaron en las afueras de Srebrenica a lo largo de 39 meses anteriores a julio del año 1995.

La controversia acerca que en el espacio de una semana murieran ejecutados hasta 8.000 hombres musulmanes bosnios, y que la masacre de Srebrenica fuera la ´única horrible atrocidad´ de las guerras en la ex Yugoslavia no se basa en pruebas disponibles y es fundamentalmente un montaje político.

La desmembración de Yugoeslavia a la fuerza y sobre bases étnicas sucedió en contra de la voluntad de más del cincuenta por ciento de su pueblo: serbios y montenegrinos. La última Constitución yugoslava que databa del año 1974 e investía el derecho de autodeterminación de las seis naciones constituyentes de la multiétnica República Federal Socialista de Yugoslavia, estableció que era necesario que todas estuvieran de acuerdo con la disolución del estado federal para que tal desmantelamiento fuera legal. Y desde luego los serbios no estaban de acuerdo.

La cifra de 8.000 asesinados en Srebrenica, Bosnia, que maneja en la comunidad internacional durante la guerra civil del año 1995, que condujo a la partición de Yugoeslavia, es una exageración tendenciosa y falsa. Como mucho hubieron 800 asesinatos probados. La incertidumbre en cuanto al número y causas de las muertes proporcionó una oportunidad para cambiar adrede los datos, con la ayuda del hecho que el gobierno bosnio se negó a proporcionar a la Cruz Roja las listas de los que habían escapado hacia las líneas musulmanas bosnias. Ejecutar a croatas, bosnios o albano-kosovares fue genocidio. Masacrar serbios se considera el castigo adecuado por su culpa colectiva.

La inflación de cifras y la inmensa publicidad dada a la masacre de Srebrenica, así como el hecho que se evite valorar el contexto y no se haga referencia a las acciones y asesinatos de otros participantes en los combates bosnios, se deben a intereses políticos puntuales. Es evidente que la comunidad internacional ha tenido a bien consagrar aquello emitiendo órdenes de arresto contra los dirigentes serbios, para justificar lo ocurrido mediante los ´principios de responsabilidad de proteger y el derecho a intervenir.´

Aquello sucedió porque la OTAN tuvo la ambición geopolítica de empujar sus fronteras hacia el este, hasta los territorios de la ex Unión Soviética, para anexionar lo que entonces empezó a denominarse la ´nueva Europa´. Una de las grandes falacias que se argumentan para las guerras de Yugoslavia es que la OTAN tenía que intervenir porque hubo el peligro que el conflicto se extendiera. Pero ningún grupo dentro de la ex Yugoslavia tenía ambiciones fuera del país. Eran las naciones extranjeras las que tenían ambiciones dentro de Yugoslavia.

En función de las campañas de propaganda se implicó a la República de Serbia y Montenegro como principal defensora de la preservación de un estado federal unitario, y se la describió con los tintes más sombríos, mientras que las posiciones oficiales de las repúblicas separatistas de Eslovenia, Croacia, Kosovo y Bosnia-Herzegovina, y sus partidarios en las grandes potencias occidentales, fueron aceptadas como lógicas por los medios de comunicación occidentales predominantes, las Organizaciones no Gubernamentales -ONG- y sus ideólogos.

La masacre en Srebrenica desviaba también la atención sobre la anterior y devastadora limpieza étnica de serbios en Eslavonia Occidental, e ignorada casi completamente por los medios de información, cuando en realidad la mayor limpieza étnica de las guerras de Yugoslavia fue la perpetrada por fuerzas croatas contra los serbios en agosto del año 1995 en la zona de Krajina, Croacia. Cientos de miles de serbios fueron trasladados de la zona, en una operación de limpieza étnica masiva llevada a cabo con el apoyo logístico de Estados Unidos, en los meses que siguieron a los sucesos de Srebrenica,  e implicó la muerte de más civiles serbios que de civiles musulmanes bosnios muertos en el área de Srebrenica.

Con 8.000 supuestos ejecutados y muertos en combate, tendría que haber fosas comunes inmensas y toda una relación de inteligencia en forma de fotos aéreas y satelitales de las ejecuciones, enterramientos, exhumaciones y nuevos enterramientos. Pero la búsqueda de cuerpos en las cercanías de Srebrenica dejó cortas las predicciones, encontrándose menos de 2.600 cuerpos en investigaciones realizadas durante el año 2003, entre los que figuraban muertos en combate y posiblemente cadáveres serbios de muertes anteriores a julio del año 1995.

Existen listas de desaparecidos llenas de errores, con duplicaciones, individuos que habían muerto antes del año 1995, que escaparon para evitar el servicio militar, o que se registraron para votar, e incluían efectivos que cayeron en batalla, que llegaron a salvo o fueron capturados y emprendieron una nueva existencia en algún otro lugar. Hay pocas dudas que casi 2.000 musulmanes bosnios murieron en los combates durante un lapso de tres años.

La mayoría o todas las víctimas musulmanas bosnias de ejecución eran hombres en edad de luchar, y muy pocas mujeres o niños; los croatas, a diferencia de los serbo-bosnios, no trataron de poner a salvo a sus mujeres y niños, y hubo varios cientos de seres indefensos masacrados en Krajina. Pero de esta limpieza étnica con masacre apenas se ofreció información a causa de la indignación y propaganda generada por Srebrenica y la orientación oficial presente en la agenda de los medios de prensa.

Llama la atención que nunca se ha llamado genocidio a la limpieza étnica perpetrada por los croatas contra 250.000 serbios en la región de Krajina, aunque en ese caso fallecieron muchas mujeres y niños, en una limpieza étnica que se aplicó a un área geográfica mucho más extensa y a una población de víctimas mayor que en Srebrenica.

Los más de 4.000 muyaidines llevados a Bosnia en apoyo de los musulmanes bosnios, con la ayuda de Estados Unidos, Arabia Saudita  y Pakistán, fueron eficaces asesinos cuyo trabajo, junto con el de otros paramilitares y fuerzas regulares musulmanas bosnias, dejaron devastados cientos de pueblos serbios y miles de muertos. Su acción bélica requirió una supresión sistemática y masiva de pruebas.

Al inflar la cifra de víctimas tras la captura de Srebrenica, los funcionarios estadounidenses desviaban también la atención de los ataques croatas apoyados por Estados Unidos y la OTAN, a una escala mucho mayor, sobre la población serbia en las Áreas Protegidas de las Naciones Unidas -UNPAs- en Eslavonia Occidental en mayo, ´operación Flash´, y en la región de Krajina, ´operación Tormenta´, en agosto del año 1995.

Un informe del gobierno holandés del año 2002 sobre Srebrenica, indica que la Agencia de Inteligencia de la Defensa estadounidense ayudó en el envío de armas ilegales desde países musulmanes al aeropuerto de Tuzla, Bosnia, utilizando aviones de transporte Hércules C-130 y organizando la vigilancia aérea de los aviones radares AWAC, supuestamente encargados de prevenir el tráfico ilegal de armamento. Junto con esas armas llegaron los combatientes muyaidines desde los campos de entrenamiento de al Qaeda, incluyendo a dos de los presuntos secuestradores posteriormente implicados en los ataques del 11 de septiembre de 2001: Nawaf al Hazmi y Jalid al Mihdhar, así como el supuesto ´cerebro´ de los atentados, Jalid Sheij Mohammed, combatieron en Bosnia, y además Osama bin Laden tenía oficinas en Sarajevo, Bosnia, y en Zagreb, Croacia.

Según la publicación musulmana bosnia Dani, Osama bin Laden disponía de un pasaporte bosnio emitido por la Embajada de Bosnia y Herzegovina en Viena, Austria, en el año 1993. En dos ocasiones pudo verse a Osama bin Laden en la oficina del entonces presidente bosnio Alija Izetbegovic. Todos los mercenarios extranjeros se repatriaron luego gracias a los salvoconductos de Sarajevo respaldados por las agencias de inteligencia de los países occidentales.

En febrero de 2008, Kosovo declaró su independencia, pasando a ser gobernada por el dirigente del Ejército de Liberación de Kosovo -ELK-, Hashim Thaçi. Es un país reconocido como independiente por 73 de los 192 miembros de las Naciones Unidas y 22 de los 27 miembros de la Unión Europea, a pesar de haber conexiones documentadas del liderazgo kosovar con al Qaeda, el tráfico de estupefacientes, el crimen organizado y el tráfico de órganos humanos obtenidos de prisioneros de guerra serbios en el año 1999, específicamente asesinados para tal efecto por el citado Ejército de Liberación de Kosovo. Además alberga una de las mayores bases militares de Estados Unidos en el mundo, Camp Bondsteel.

En diciembre de 2010,  el Consejo de Europa publicó un informe donde se determina que en el núcleo del corrupto aparato estatal estaba el mismo Hashim Thaçi. La mayoría de órganos humanos se enviaron a Canadá e Israel. Una práctica que fue seguida como política de gobierno después de la posguerra, siendo los prisioneros de guerra serbios sustituidos por gente humilde de los barrios más pobres de Kosovo.

No obstante todavía hay un millón doscientos mil refugiados serbios procedentes de Croacia, Bosnia y Kosovo, lo que representa el doble de refugiados totales admitidos por las cifras oficiales, y el resultado más exitoso de la limpieza étnica en lo que fue Yugoslavia. Desde el final de la guerra y con la llegada de las tropas de la OTAN, los albaneses y kosovares han destruido 500 antiguas iglesias cristianas ortodoxas de Serbia en Kosovo, a vista y paciencia de los 14.000 soldados de la OTAN desplegados en la zona.

Todos los indicios señalan que los servicios de inteligencia de los gobiernos pertenecientes a la OTAN, la mayoría de los cuales apoyan al gobierno fraudulento del Partido Democrático de Kosovo, eran conocedores de estos hechos que ya se habían denunciado a través de la prensa. El actual vicepresidente Estados Unidos, John Biden, llegó a definir a Hashim Thaçi como el George Washington de Kosovo.

El 5 de Octubre de 2001, o sea a menos de un mes de los atentados de Nueva York y Washington, Estados Unidos y el Reino Unido informaron al Consejo Atlántico la reactivación de la red clandestina de la OTAN contra el `enemigo terrorista`. Exigieron la colaboración de todos los estados miembros de la OTAN en caso de ataque contra un aliado. Después negociaron con la Unión Europea las condiciones que necesitaban para facilitar la acciones militares. Y, finalmente, negociaron de forma bilateral reformas legislativas que permitieran a los agentes de la CIA y del MI-6 actuar clandestinamente en cada uno de los estados miembros. Por tanto la OTAN no es ya una alianza militar entre iguales sino únicamente un marco de ejecución de las decisiones del Pentágono.

Los países europeos aceptan así la jerga de la OTAN. Para designar los múltiples pretextos de guerra, se utiliza la palabra `amenazas`. Un país o una región que se pretende atacar, forzosamente se convierte en `zona estratégica`. Y cualquier agresión es un acto de `legítima defensa`. Asumir estos temores significa la rendición incondicional de la Comunidad Europea ante la burocracia militar industrial y su ideología del miedo que en su origen son falacias para justificar la militarización, de esta manera los estados miembros se enfrentan al resto del mundo, constituido en una fuente inagotable de `amenazas`. ¿Por qué los países europeos siguen siendo miembros de una alianza que va en contra de sus propios intereses?

La construcción europea es una `caja de herramientas` a la que los Estados Unidos recurre para perseguir lo que en esencia es un proyecto de conquista y sumisión del planeta. O, como se expresa oficialmente, el gobierno central de un mundo globalizado.

Es el secreto sucio de Europa que la lista de países con capacidad nuclear va más allá de los que como Gran Bretaña y Francia han construido sus propias armas. Bombas nucleares tácticas se almacenan en bases de la fuerza aérea de naciones no nucleares: Italia, Bélgica, Alemania, Turquía y Holanda, con aviones de bandera de cada uno de estos países con capacidad de lanzarlas. Veinte y un años después de la caída del muro de Berlín, pilotos holandeses, turcos, belgas, alemanes e italianos siguen listos para participar en una guerra nuclear.

Bajo un acuerdo de la OTAN hecho durante la guerra fría, las bombas, que son técnicamente propiedad de los Estados Unidos, pueden transferirse a control de la fuerza aérea de cada nación anfitriona en tiempos de conflicto. Se supone que hay 130 ojivas nucleares de Estados Unidos en Ramstein, 20 en la base aérea de Buechel en Alemania; y otras 20 en la base aérea de Kleine Brogel en Bélgica. Además hay informes sobre docenas más Italia, en las bases de Aviano y Ghedi; incluso en la base militar turca de Incirlik estaría el mayor contingente de armas estadounidenses fuera de los Estados Unidos. Súmense las 300 bombas nucleares francesas a las 225 británicas, y la OTAN dispone de más de 900 ojivas atómicas en su apocalíptico poder de fuego.

Hay un inextricable vínculo entre la fundación de la OTAN en en el año 1949 y el despliegue de armas atómicas y sistemas de lanzamiento de misiles de Estados Unidos en Europa, en una suerte de alianza con política nuclear. Uno de los principales propósitos de la fundación de la Alianza Atlántica fue que se permitiera la colocación y el uso de armas nucleares en el continente europeo. En ningún momento el despliegue y el pretendido uso de armas nucleares de Estados Unidos formaron parte de una estrategia de disuasión nuclear sino que son un complemento táctico.

La antigua Unión Soviética era mostrada como si tuviera una superioridad de armas convencionales en Europa y la doctrina militar de la OTAN y de los Estados Unidos preveía primero el uso de bombas nucleares. Las armas atómicas están basadas en los países europeos pertenecientes a la OTAN con un acuerdo que entonces se llamó de `repartición de la carga nuclear`. 

La colocación de ojivas nucleares en el territorio de naciones no nucleares constituye una crasa violación del Tratado de No Proliferación Nuclear -TNP- porque prohíbe explícitamente transferir a ningún país armas atómicas u otros elementos explosivos o controlar tales armas o explosivos directa o indirectamente, como también no recibir las transferencia de armas atómicas u otros instrumentos explosivos por parte de ningún país nuclear o controlar tales armas o explosivos directa o indirectamente.

La insistencia de la OTAN en su derecho a estacionar y emplear armas nucleares en Europa teniendo como blanco actual Rusia y sus enormes recursos energéticos, es ciertamente motivo suficiente de alarma, y un paso decisivo hacia la destrucción mutuamente asegurada.

Mongolia, Kazajstán, Suecia, Gales, Polonia, Georgia, Lituania, India y más allá, la OTAN y el Pentágono están reforzando las redes y alianzas militares alrededor de la guerra afgana. Ni Washington ni Bruselas sienten prisa alguna en abandonar un conflicto que les permite globalizar sus roles militares.

La OTAN traspasó hace mucho los límites de Europa Occidental. Ya está en Asia Central y del Sur así como en el noreste de África, interconectada con el AFRICOM del Pentágono, donde sólo cinco países –Eritrea, Libia, la República Árabe Saharaui Democrática, Sudán y Zimbabue– no están relacionados con el Pentágono. Mucho más allá de los campos de guerra afganos, la OTAN se está convirtiendo rápidamente en una inmensa base avanzada de operación para mantener el orden en Oriente Próximo, África, Asia e incluso el Atlántico Sur, donde el Pentágono reactivó la Cuarta Flota alrededor de Sudamérica. La OTAN agazapa tras de si a 75 países, casi la mitad de los miembros de Naciones Unidas.

Siempre se ha sabido que los estados totalitarios operan una gran variedad de servicios secretos en gran medida incontrolables, o hasta ejércitos secretos inexplicables, sin embargo descubrir tan graves disfunciones en numerosas y variadas democracias puede ser una fea sorpresa, ya que representan los más poderosos instrumentos del Estado. La ejecución de un ejército secreto y la financiación de un servicio de inteligencia inexplicable implica graves riesgos que toda democracia debe tratar de evitar.

Entre los resultados de mayor alcance en la guerra secreta está el hecho que la red de injerencia stay-behind había servido como herramienta para extender el miedo entre la población en ausencia de una invasión. Los ejércitos secretos en algunos casos funcionan como un sistema de manipulación casi perfecto que llena de temor a las poblaciones. Al matar a ciudadanos inocentes en las plazas, mercados o calles para culpar del crimen a los comunistas o a los yihadistas, la acción de los ejércitos secretos convenció eficazmente a las poblaciones. En Occidente, la era del mal comunista de la época de la Guerra Fría dio paso con rapidez inusitada al mal islamista de la guerra del terror.

La espiral destructiva de manipulación, miedo y violencia no terminó con la caída de la Unión Soviética y el descubrimiento de los ejércitos secretos en 1990, pero muy al contrario, ganó impulso. Desde el círculo vicioso de ataques terroristas contra la población de los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 -el ataque terrorista más grande de la historia con fines geoestratégicos- y el comienzo de la asimétrica ´Guerra contra el Terrorismo´, el miedo y la violencia dominan no sólo a los titulares de todo el mundo, sino también la conciencia de millones de personas. Como muestra la evidencia, el ambiente de miedo es ideal para manipular a las masas de ambos lados hacia las posiciones más radicales.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte -OTAN-, perdió su propósito con el colapso de la Unión Soviética, pero Estados Unidos la mantuvo viva y la convirtió en un enorme ejército mercenario que sirve a su imperio mundial. Ampliada considerablemente, ahora incluye partes constituyentes de la extinta Unión Soviética. La OTAN se ha convertido en un puntal para la agresión militar, suministra las tropas y equipo en las guerras de Estados Unidos, lleva a cabo ejercicios militares en todo el mundo, está rodeando a Rusia y China con bases militares, y mantiene un nuevo Comando para África.

Las guerras generadas por la OTAN y sus organizaciones terroristas títeres causan el genocidio, la huida y la migración de poblaciones enteras. La modernización de los armamentos nucleares y la multiplicación de las bases militares occidentales por todo el mundo amenazan con una nueva gran guerra.

Pervertida de una organización defensiva a una ofensiva, la OTAN está arrastrando el mundo de guerra en guerra. En Medio Oriente y África del Norte, junto con sus aliadas monarquías del Golfo y extremistas yihadistas, la OTAN es la fuerza principal en la destrucción de los Estados y las naciones: Afganistán, Libia, Siria, Nogeria, Mali, Ucrania, y la cuenta sigue.


Patriotas con fines de lucro

El imperio cuesta mucho dinero. La mayor parte del mundo cobra para ser parte de la mascarada y cuando se acabe el dinero se acabará el imperio.

Estados Unidos ha librado por iniciativa propia cinco grandes guerras desde el fin de la segunda guerra mundial, todas iniciadas por ideólogos neoconservadores que al final no han prevalecido. Ahora su objetivo trascendental es resquebrajar a Rusia.

'Incorpórate al ejército, viaja a tierras exóticas, conoce a gente interesante, y mátalos'. Tras los hechos del 11 de septiembre de 2001, este eslogan antibelcista contra la guerra de Vietnam se ha trastocado en una verdad de fondo.

Hay tres gobiernos paralelos en los Estados Unidos: uno, la maquinaria burocrática; dos, el estado oscuro del complejo militar; tres, la cábala bancaria entregada por el Vaticano a los sionistas.

La doctrina neoconservadora impide el surgimiento de cualquier poder hostil suficientemente fuerte como para seguir siendo independiente de la influencia de Estados Unidos. Su objetivo primordial es prevenir el resurgimiento de un nuevo rival, ya sea en el territorio de la antigua Unión Soviética o en otro lugar, que represente una amenaza al orden planteado anteriormente por la Unión Soviética. Esta es una consideración dominante que subyace en la nueva estrategia de defensa regional y requiere evitar que cualquier potencia hostil consolide su influencia en una región, y es coherente con la ideología neoconservadora de los Estados Unidos como el país ´indispensable y excepcional´ con derecho a la hegemonía mundial.

`Los responsables del gobierno tenemos que estar atentos a la adquisición de una influencia ilegítima, sea o no buscada por el complejo militar industrial. El riesgo de desarrollar o utilizar un poder usurpado existe y persistirá. En los asuntos de gobierno debemos protegernos de la influencia indebida, solicitada o no, de este complejo militar industrial. Existe el potencial para el crecimiento desastroso de un poder extraviado de este complejo. No podemos permitir que el peso de esta combinación amenace las libertades de nuestro proceso democrático. No debemos confiar en nada. Sólo una ciudadanía alerta e informada puede enfrentarse al engranaje de tan vasta maquinaria militar industrial de forma que la seguridad del país y sus libertades puedan prosperar juntas`. Dwignt Eisenhower, Military-Industrial Complex Speech, año 1961.

El borrador del discurso preparado por Eisenhower contenía la frase complejo militar-industrial-congresional para remarcar el papel negativo que desempeñaba el Congreso como correa de transmisión del poder de la industria militar. En el último momento Dwignt Eisenhower prefirió eliminar la referencia al Poder Legislativo, para evitar problemas. Pero la fuente del poder invulnerable está en el desregulado mercado de WallStreet, que controla las finanzas y dinero, y es experto en la promoción de sus intereses a través de argumentos de política económica para la supremacía del poder corporativo sobre la política y la sociedad.

`Existe una conspiración monolítica y despiadada alrededor del mundo a la cual nos oponemos, que cuenta con los medios para convertirnos a su causa para así aumentar su esfera de influencia; que concita la infiltración en lugar de la invasión, la subversión en lugar de las elecciones, la intimidación en lugar de la libre elección. Aún hoy no existe casi oposición a la amenaza que representan las sociedades secretas y las restricciones arbitrarias que estas imponen. Se trata de un sistema que ha reclutado gran cantidad de recursos humanos y materiales en la construcción de una bien unida y eficiente maquinaria que combina operaciones militares, diplomáticas, de inteligencia, económicas, científicas y políticas. Sus preparaciones se ocultan, no se publican. Sus fallos se entierran, no son titulares de prensa. Sus disidentes son silenciados. No se cuestionan sus gastos, ningún secreto al respecto es revelado.... La palabra secreto es repugnante en una sociedad abierta y libre y nosotros como pueblo histórico e inherentemente, nos hemos opuesto a las sociedades secretas, a los juramentos secretos y procedimientos secretos´. John F. Kennedy. Discurso radial en el que denunció a los poderes ocultos que controlan el gobierno de los Estados Unidos.

Pero mucho antes de esas declaraciones, el presidente Harry Truman ya advirtió sobre la CIA ´Gestapo´ que se había creado por el llamado proyecto Paperclip, mediante el cual más de dos mil altos científicos y jerarcas nazis fueron sacados ilegalmente a los Estados Unidos y Latinoamérica, a cargo del que fuera fundador y primer director de la Agencia Central de Inteligencia, Allen Dulles. La ruta de escape utilizada por los más altos jerarcas nazis y los científicos alemanes de los campos de exterminio fueron pasaportes emitidos con identidad falsa por la Orden Soberana y Militar de Malta -SMOM-, lo que les permitió escapar de la persecución de la leyes internacionales contra crímenes de guerra.

La doctrina de contención y envolvimiento progresivo de Rusia y China se basa en la instalación sistemática de bases militares y la construcción de oleoductos y gasoductos bajo el control de las grandes multinacionales petroleras occidentales. Si se considera el despliegue de las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán, en comparación con otras fuerzas de países de la OTAN en ese país, se verá que indudablemente las fuerzas de Estados Unidos están posicionadas para proteger la ruta del futuro gasoducto TAPI, Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India, que llevará gas directamente al océano Indico y a los mercados mundiales, y ha sido considerablemente retrasada por los combates en Afganistán y la consiguiente desestabilización de una potencia nuclear como Pakistán.

El gasoducto cruzará la provincia afgana de Helmand, y luego por el Baluchistán pakistaní. Si todo resulta representará una mejora muy importante en la posición geoestratégica de Estados Unidos en la región, incluso en caso de otra guerra mundial, como la que podría ser provocada por un ataque de Estados Unidos contra las instalaciones nucleares de Iran y las repercusiones impredecibles de tal acción.

De eso se trata, tiene que ver con dinero y energía, no tiene que ver con democracia. Hamid Karzai fue quien organizó con el entonces gobernador de Texas George W. Bush los acuerdos que darían a Enron los derechos de los yacimientos de gas natural de Uzbekistán y Turkmenistán, y a Unocal, el desarrollo del oleoducto transafgano. Una elipse estratégico energética con un nódulo clave en el mar Caspio y otro en el golfo Pérsico, que se concentra sobre el 70% de las reservas globales de petróleo y sobre el 40% de las reservas de gas natural.

Los recursos de estas zonas de baja presión demográfica estarían amenazados por la presión de miles de millones de seres humanos que viven en las regiones pobres del sur de Asia. Así pues, el control de los países de Asia Central musulmana, y en especial Afganistán, sería esencial para levantar un muro virtual tanto contra China como contra India. Es un despliegue del espectro de dominio total de Estados Unidos contra la red de seguridad energética asiática.

El Pentágono sabe que Afganistán y Pakistán son el puente terrestre clave entre Iran, al oeste, China e India al este; y que Iran posee toda la energía que China e India necesitan. Irán tiene reservas de petróleo de 150.000 millones de barriles, las terceras del mundo por su tamaño, y de 948 billones[2] de pies cúbicos de gas, segundas en el mundo después de Rusia. Lo último que desean los teóricos del espectro del dominio absoluto es tener dicha elipse estratégico energética sujeta a una mayor influencia de Rusia, China e Iran.

Durante la Guerra Fría la Unión Soviética era la principal amenaza nuclear para los Estados Unidos y la OTAN. El colapso soviético trocó la planificación de los sistemas de armas nucleares estadounidenses hacia el objetivo Rusia, que sigue siendo la única nación que puede previsiblemente destruir Estados Unidos por el tamaño y capacidad de su arsenal atómico. La inseguridad sobre el curso futuro de la política exterior rusa lleva a los estadounidenses a mantener una masiva reserva de armas nucleares. Por tales motivos Rusia sigue ocupando el primer lugar en la lista de objetivos potenciales, seguida de China, Corea del Norte, Iran, Siria y Libia.

En el año 2001, Estados Unidos anunció que se retiraría unilateralmente del Tratado de Misiles Antibalísticos -ABM-, que estableció limites legales a la cantidad de dispositivos nucleares de Rusia y Estados Unidos. En el neoconservador Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense se declara categóricamente que su país `debe desarrollar y desplegar defensas globales de misiles para defender el territorio nacional y a los aliados de Estados Unidos y también para proveer una base segura como proyección de su poder en el mundo`.

A la retirada unilateral de los Estados Unidos del tratado ABM siguieron más anuncios de cambios en su postura militar, que se resumen en la Doctrina para Operaciones Nucleares Conjuntas -DJNO- donde se afirma que los ataques atómicos ofensivos son opciones disponibles para una guerra tanto preventiva como convencional.

Detrás de la guerra en Afganistán sin duda está también el control del tráfico mundial de heroína, uno de los negocios más rentables que hayan, con un volumen de dinero de 500 mil millones anuales al año 2009. No es ningún secreto que el auge de la producción de opio y heroína de la década de los años setenta, en el llamado triángulo de oro -Laos, Birmania y Camboya- fue dirigida la CIA, que con el producto de las operaciones del tráfico de estupefacientes financiaba sus operaciones anticomunistas de guerra en el sudeste asiático.

La primera guerra del opio de Inglaterra contra China sentará las bases de los que son las actuales guerras de las drogas. Hay una agenda imperial muy precisa de libre comercio que se autofinancia en el proceso; resultan ser guerras secretas muy rentables en lo público y en lo privado; y tienen como finalidad destruir el tejido social del país contra el que se dirigen.

Los grandes traficantes de estupefacientes son en realidad grandes empresarios y banqueros. Constituyen el brazo delictivo del gran capital, manejan ejércitos que instalan el terror en el país blanco. Si bien en el bajo mundo puede pasar de todo, tradicionalmente las bandas de traficantes son aliados de las oligarquías para mantener el status quo vigente y generar dinero masivo "fuera de los libros" para operaciones encubiertas y sobornos a políticos y funcionarios de gobierno.

El negocio de las drogas es el emprendimiento que más rápido permite acumular inmensas fortunas en poco tiempo, un instrumento muy eficaz para ascender en la escala del capital, de la política y en lo social. De por sí el tráfico de estupefacientes se asocia a las guerras clandestinas, al menos desde que los imperios británico y francés, traficaban drogas para minar la resistencia civil de las sociedades colonizadas. Eso explica en parte por qué la amapola, el opio y heroína sean en la actualidad los únicos productos económicamente viables en el Afganistán ocupado.

A mediados de la década de los años setenta no había cultivos de amapola -adormidera opiácea- en Afganistán ni en Pakistán. Todo cambió a raíz de la invasión soviética de Afganistán en el año 1979; el entonces presidente James Carter dio luz verde a la operación encubierta de la CIA destinada a financiar y armar a la resistencia afgana. En las zonas que iban asegurando, los muyahidin obligaban a los campesinos que cultivaran la planta del opio a pagar `el impuesto revolucionario` y se instalaron además laboratorios de elaboración de heroína en la frontera afgano-pakistaní protegidos por la CIA y los servicios secretos de Pakistán.

Resultado: en el año 1981, apenas tres años después, de allí provenía el 60 por ciento de la heroína que se consumía en Estados Unidos y que además era traficada por sus propias fuerzas armadas. Es bien conocido que idéntico sistema fue adoptado por la CIA en los años ochenta en América Latina, esta vez para financiar con el producto del cultivo de la hoja de coca para obtener cocaína, a la guerrilla antisandinista de la Contra en Nicaragua, y en Afganistán con los ingresos de la heroína, a la resistencia antisoviética de los muyahidin. En los países occidentales, la adicción a la heroína se extendió como una plaga mortal durante la década de 1980, coincidiendo su momento más álgido con el de mayor intensidad bélica en Afganistán.

En los años noventa el negocio de los opiáceos se incrementó con la llegada al poder de los Talibanes, respaldados por la CIA. Hasta el año 2000, cuando el mulá Omar, a fin de obtener reconocimiento y apoyo internacional para su régimen integrista, decidió prohibir la producción de opio, que en el año 2001 cayó a niveles cercanos a cero. Pero desde entonces y con la invasión estadounidense, las tierras sembradas se multiplicaron por 15; pasaron de 8.000 hectáreas a 123.000 hectáreas en el año 2009.

Una producción que en el `Afganistán liberado` y controlado por los militares y los servicios secretos estadounidenses se reanuda a pleno ritmo desde año 2002, cuando los Talibanes todavía no habían regresado, alcanzando niveles históricos y transformando en pocos años a Agfanistán en el principal productor de heroína del mundo: 93 por ciento de la producción mundial; 22 millones de los 30 millones de habitantes del país sobreviven del cultivo de amapola, y el resto, casi 8 millones, son parte de la insurgencia contra la ocupación. Una situación que las fuerzas militares de Estados Unidos presentes en el país asiático se han negado sistemáticamente a afrontar, afirmando que ese no es su trabajo y dejándolo en mano del gobierno títere de Kabul.

Según un número cada vez mayor y más heterogéneo de expertos y de personas bien informadas, la CIA habría subcontratado la producción y el procesamiento de la heroína al narco estado encabezado por el clan de los hermanos Hamid Karzai y Ahmed Wali Karzai -gobernador de la provincia de Kandahar-, protegiendo por su parte las rutas de la evacuación por vía terrestre hacia Pakistán, Iran y Tayikistan, y gestionando los despachos por vía aérea hacia el exterior. La nueva Air America[3]. Heroína afgana en los vuelos que regresan del frente.

No es ningún misterio el tráfico ´militar´ de heroína descubierto entre las bases de la OTAN del sur de Afganistán -Helmand y Kandahar- y el aeropuerto militar de Brize Norton -Oxfordshire, Inglaterra-, revelado por la prensa alemana en septiembre del año 2010, que implica a una de las principales agencias privadas de ´contratistas´, Ecolog en este caso, encargada de la logística de las bases de la OTAN en Afganistán, y la acusa de vínculos con la mafia albanesa, responsable del tráfico de heroína afgana hacia Kosovo y Alemania. A los militares estadounidenses la producción de amapola, opio y heroína en Afganistán les reportó 50.000 millones de dólares en el año 2009.

También la heroína afgana sale del país a bordo de aviones estadounidenses en carga militar directamente desde las bases de Ganci en Kirguistán, y de Incirlik, en Turquía, y como de costumbre a menudo oculta en los ataúdes de militares caídos en acción, llenos de estupefacientes en lugar de cadáveres. Al menos el 85 por ciento de la heroína producida en Afganistán se transporta al exterior por medio de la aviación de los Estados Unidos.

La CIA siempre ha estado involucrada en el tráfico mundial de drogas, y en Afganistán simplemente lleva a cabo su negocio más rentable, tal como lo hicieron durante la guerra de Vietnam. En crimen es la mayor libre empresa del mundo y el mercado abierto su principal conglomerado de negocios.

El comercio mundial de los estupefacientes es controlado y administrado por las agencias de inteligencia. En este comercio mundial de drogas la inteligencia británica reina. Los conocedores de inteligencia saben que el MI-5 y MI-6 ingleses controlan muchas de las otras agencias de inteligencia en el mundo, incluso la CIA o el Mossad, en una vasta red de intrigas y alta corrupción que tiene su base de poder mundial en la ciudad de Londres, en la milla cuadrada, la City.

Por ejemplo, los agentes de la agencia estadounidense dedicada a la lucha contra las drogas -DEA- tienen prohibido examinar el manifiesto de carga de ningún barco que salga del puerto de Hong Kong. Todos estos grupos de inteligencia son en realidad un sólo grupo internacional trabajando juntos por los mismos objetivos. La mayoría de los niveles de las agencias de inteligencia no son leales al pueblo del país al que se deben, son agentes supra nacionales al servicio de la oligarquía mundial.

La `industria` de los estupefacientes se ejecuta como una operación mundial integrada, a partir de la adormidera hasta la pequeña bolsa de heroína al menudeo que se vende en las calles. No sólo es el tráfico ilegal de drogas bajo control de una red mundial única, sino el tráfico de opiáceos en particular, lo que resulta ser sin duda la mejor producción controlada y sistema de distribución de cualquier producto en el comercio internacional, legal o ilegal.

El `Beers Central Selling Organización`, que controla el 85 por ciento del comercio mundial de diamantes, es un ejemplo no irrelevante para el tráfico de drogas, y hasta palidece en comparación con los acuerdos de comercialización inherentes al tráfico de heroína demostrados por las datos disponibles.

Cuando se habla de la economía ilegal relacionada con las estupefacientes, se refiere al eje sobre el que la actividad ilegal da la mayoría de vueltas, y también por rendimientos al mayor negocio del mundo. ¿Cómo puede tal cantidad de dinero en pagos ilegales circular por el sistema bancario internacional y estar más allá de la mirada de las autoridades policiales? La respuesta es el anglo-holandés sistema bancario de paraísos fiscales de banca offshore o ultramarina.

El tráfico de estupefacientes, el comercio de metales nobles y de piedras preciosas fueron diseñados en torno al dinero ilegal. El hecho que los estupefacientes sean ilegales es lo que los hace ser tan rentables, pues esto significa que su precio final no se corresponda ni de cerca a su valor de producción, y es por ello que sólo su legalización terminaría con el negocio del narcotráfico, porque al no existir rentabilidad ni incentivos en la cadena de precios finales, su producción y distribución caería dramáticamente.

Grandes cantidades de oro se absorben en el tráfico de drogas de Asia y un porcentaje inestimable de 400 a 600 toneladas del metal pasa por el Lejano Oriente en un año, principalmente a través de Hong Kong, y sobre todo a través de filiales del Hong Kong and Shanghai Bank. El comercio de estupefacientes no puede funcionar sin oro, metales preciosos y diamantes, que son instrumentos de pago portátiles imposibles de rastrear. No pueden ser localizados como una transferencia bancaria de última instancia.

Una barra de oro se ve como cualquier otra, cambiar una cuenta bancaria en oro o diamantes, y luego cambiar de nuevo en una cuenta bancaria, es como cruzar un río para evitar sabuesos. El oro es tan importante para todo el negocio de los estupefacientes que el precio del metal está íntimamente vinculado al precio del opio en las zonas productoras, refinadoras e intermediadoras.

¿Por qué los operadores de oro de Londres que manejan el comercio mundial de metales preciosos toleran esta situación? Debido a que el grupo de oro de Londres es parte integral de las operaciones de tráfico de estupefacientes que maneja el Hong Kong and Shanghai Bank, siendo controlado por la misma familia de Londres cuyas actividades se remontan 190 años atrás.

La banca Rothschild se halla en el centro del mercado mundial del oro: en este banco fijan dos veces al día el precio internacional del oro, junto a otros los cinco bancos especializados en oro de mayor relevancia. Pero el `N.M. Rothschild & Sons` también está envuelto en algunas de las más sucias operaciones del servicio secreto británico.

Hay dos principales productores de oro de Sudáfrica, Anglo-American y Gold Fields, y un importante productor sudafricano de diamantes, De Beers, en gran parte propiedad de Anglo-American, y cinco empresas principales del monopolio del oro de la City, que se reúnen cada día en la sala de operaciones de NM Rothschild, en San Swithin Street, Londres, para establecer el montante de oro que se puede negociar en el mundo.

El examen de estas empresas de forma individual, descubre una variedad de conexiones cuya derivada es que tiene sentido hablar de Londres y los mercados de Hong Kong del oro como algo más que sucursales de la misma operación. Hay dos puntos de especial relevancia para los diamantes en relación al tráfico internacional de heroína. El primero es que, en valor relativo al tamaño y peso, los diamantes son la aproximación más cercana a la heroína como una reserva de valor para uso furtivo. El segundo, el cartel internacional de diamantes De Beers controlada y opera de acuerdo a una estructura piramidal, idéntica a la del comercio mundial de heroína.

Nelson Mandela fue proyectado a la presidencia de Sudáfrica por las familias Rothschild y Oppenheimer, en particular, debido a los intereses en el oro y la minería de diamantes. La familia Oppenheimer posee el 95% de las minas de diamantes del mundo.

El nivel superior de control político de esta operación continua de guerra económica se sitúa en la Chatham House, St. James Square, Londres, donde tiene su sede el Instituto Real de Asuntos Internacionales -Royal Institute of International Affairs-, RIIA, y su personal dirigente quienes controlan no sólo el tráfico de drogas en el Lejano Oriente, como también cada operación de dinero sucio importante en la superficie del globo.

Resulta evidente que una operación de esta envergadura no podría existir sin la aprobación política del gobierno británico, ni sin las gigantescas instalaciones de apoyo alrededor del planeta, ni de la banca off-shore o ultramarina de los mercados de crédito mundiales de oro y el comercio de diamantes, ni sin la gestión en la distribución y venta al por mayor y menor de los estupefacientes a cargo del crimen organizado internacional.

El tráfico internacional de estupefacientes requiere flotas de navíos y aviones de carga, puertos y pistas de aterrizaje en decenas de países, redes de contactos internacionales, grandes cantidades de dinero para inversión, esquemas para blanquear capitales y contactos de alto nivel para vulnerar a las aduanas.

De acuerdo con la Carta de la RIIA publicada en 1920, el Instituto Real de Asuntos Internacionales es `un órgano político no oficial`, cuyo objetivo es `promover las ciencias políticas internacionales, la economía y la jurisprudencia, el suministro y mantenimiento de medios de información sobre cuestiones internacionales, y el estudio e investigación de estas cuestiones`.

La fuente visible del tráfico de drogas siempre procede de abajo hacia arriba y se pierde en el camino mucho antes que alcance el nivel de mando que cuenta. Sería más fácil para un blanco anglo protestante penetrar en el Buró Político del Partido Comunista de China, de lo que sería acceder a la banca de Hong Kong o a las cuentas en bancos suizos de los comerciantes de drogas británicos. Al final de la cadena de distribución al por menor, no hay forma paralela de vincular directamente a la oligarquía británica al tráfico de drogas, por lo menos no con las herramientas ordinarias de investigación policial.

Sirva de ejemplo el emblemático caso del Bank of Credit and Commerce International -BCCI-, creado en el año 1972 por el Bank of America, fue un enorme banco para lavado de dinero proveniente del crimen organizado y el tráfico de estupefacientes, capitalizado y manejado por la CIA y el MI-6. En su operación durante la década de los años ochenta, corrompía presidentes, primeros ministros y políticos estadounidenses del primer plano de los partidos republicano y demócrata.

El BCCI -Bank of Credit and Commerce International- formaba una de las más peligrosas e ilegales redes del servicio secreto, y núcleo central de la maraña de bancos blanqueadores de activos de operaciones encubiertas. Un director del BCCI, el jeque árabe saudita Kamal Adham, fue el jefe del servicio secreto saudita mientras George Bush padre era director de la CIA, durante el gobierno Reagan.

Cuando en el año 1980 estalló la guerra en Afganistán, el jeque Salim bin Laden era una figura dominante del Bank of Credit and Commerce International, BCCI, y fue quien presentó como socio a Osama bin Laden, entonces un joven con 300 millones de dólares propios para aportar a la causa afgana contra la Unión Soviética, y que pronto se volvió pagador de la milicia internacional ´afgana´ que se iba a convertir en al Qaeda, junto al futuro embajador saudita en Estados Unidos hasta el año 2005, el brillante y despiadado príncipe Bandar bin-Sultan, ambos bajo órdenes directas del clan Sudairi. En medio de la gigantesca maraña ilegal del BCCI estaba la banca Rothschild ligada al mega especulador George Soros. El personaje clave de estos negocios era Alfred Hartmann, gerente comercial de la filial suiza del BCCI, la Banque de Commerce et de Placement SA, agente del Rothschild Bank AG de Zürich y miembro del Directorio del `N.M. Rothschild & Sons`.

La misma oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito -ONUDD-, lo admite implícitamente cuando en un reporte del año 2009 dice: ´La producción y distribución del opio y de heroína afgana se recuperó hasta alcanzar niveles nunca vistos, mientras los ejércitos de Estados Unidos y la OTAN han evitado comprometerse en la lucha contra el narcotráfico y han seguido respaldando a los señores locales de la droga. Los enormes capitales generados por el reciclaje de los ingresos del narcotráfico son la savia vital que garantiza la supervivencia del sistema económico occidental en los momentos de crisis.

Esto significa introducir capital de inversión, fondos que terminan también en el sector financiero, que se encuentra bajo una evidente presión a causa de la crítica situación económica global. En el año 2008 la liquidez era el problema principal del sistema bancario, de modo que este capital líquido se ha convertido en un factor importante. Al parecer los créditos interbancarios se han financiado con dinero procedente del tráfico de droga y otras actividades ilícitas. Por supuesto es difícil de demostrar, pero hay indicios de que cierto número de bancos se han salvado de este modo´.

La guerra de Vietnam no es tanto una metáfora para el conflicto en Afganistán como si un calco. Durante diez años los Estados Unidos se han involucrado en una recreación político y militar casi exacta de la guerra de Vietnam. El obstáculo fundamental para una política de éxito duradero estadounidense en Vietnam y Afganistán ha sido y es un régimen ilegítimo, corrupto e incompetente, implicados ambos en el tráfico de opiáceos, con una influencia inexistente fuera de la ciudad capital.

Este patrón familiar acerca de la corrupción por el tráfico de drogas es una característica recurrente de los regímenes instalados o apoyados por los Estados Unidos, resultado del esfuerzo inútil por imponer la autoridad central del Estado en países social y culturalmente diversos.

Los medios de comunicación retratan a los Estados Unidos en la vanguardia de la lucha contra el narcotráfico, el lavado de la droga y la corrupción política, una imagen de manos limpias luchando contra el dinero sucio del mundo en desarrollo. Pero resulta que la verdad es exactamente lo contrario. Los bancos de Estados Unidos han producido un conjunto muy elaborado de mecanismos para la transferencia de fondos ilícitos para invertirlos en empresas legales o en bonos del gobierno.

Para hacer un blanqueo o lavado de capitales de primera -adquisición, utilización, conversión o transmisión de bienes que proceden de actividades delictivas- , la atracción de recursos monetarios mundiales es mucho más fácil con un crédito de gobierno. Así no hay que preocuparse por la calidad del crédito, y además es fácilmente comercializable en todo el mundo. Puede parecer contrario al sentido común imaginar que el crédito de gobierno es un vehículo ideal para el lavado de dinero, pero en realidad es la simplicidad misma.

Los paraísos fiscales o ultramarinos u offshore, son patria de unos 10 billones de dólares, en su mayor parte procedentes de empresas multinacionales, que eluden así el pago de impuestos. Más allá del eufemismo de ´territorios no cooperativos´, se trata de lugares donde la carga impositiva para los no residentes es muy baja o nula. Los paraísos fiscales están en el centro de la actual crisis financiera, su sola existencia explica la debacle. Gran parte de la riqueza mundial está oculta en los paraísos fiscales sin pagar impuestos.

La capacidad predadora de las organizaciones criminales distorsiona el funcionamiento de la economía de cualquier país y degenera sus estructuras sociales, políticas y judiciales. Esas organizaciones criminales no son sólo un problema de salud pública, como el consumo de estupefacientes, sino un asunto de seguridad nacional. Al aumentar su fuerza corruptora, se infiltran en la comunidad y desplazan a las instituciones hasta incrustarse en el tejido social.

En la actualidad el narcotráfico es la única `industria` en crecimiento. Gran parte de las ganancias que se obtienen por esta vía son reinvertidas en la economía legal mediante operaciones de blanqueo de capitales a través del sector financiero, en grave crisis de liquidez desde el segundo semestre del año 2008. El dinero del tráfico de drogas es actualmente el único capital líquido disponible para inversión.

Incluso hay indicios ciertos de que algunos bancos estadounidenses, asiáticos y europeos se han salvado de la quiebra por este más que discutible medio de captación de dinero. El narcotráfico ocupa el tercer lugar, después del petróleo y de la venta de armas, en cuanto a fuente de ganancias que en lo significan la comercialización de productos a nivel mundial. Poderosos grupos de negocios, socios del crimen organizado, compiten por el control estratégico de las rutas de los estupefacientes, no menos importantes que las petroleras y armamentistas.

Se calcula que al año 2009 el comercio de drogas ilícitas significó 500.000 mil millones de dólares. Para el blanqueo de este dinero el sistema financiero internacional permite y apadrina un sistema financiero paralelo ilegal: un espacio de extraterritorialidad ajeno del todo a las leyes nacionales, a superintendencias bancarias, a regulaciones o a convenios o tratados internacionales, y a todo cuanto sea el dinero y su intrínseca tendencia a la ganancia y a la acumulación. Son los llamados paraísos fiscales de banca offshore -ultramarina-.

Existen por el mundo al menos 72 de estos paraísos fiscales, en los que funcionan más de un millón de sociedades amparadas por el anonimato: empresas virtuales o reales a las que nada ni nadie obliga a presentar balances, establecer su composición accionaria o incluso tener capital alguno. No obstante, a ellas se suman más de 4.000 bancos offshore con depósitos conjuntos que superan los cinco billones de dólares. 

Paraísos fiscales célebres son las de las islas Bahamas y las islas Caiman, en el Caribe, pero los hay por todo el mundo: funcionan profusamente en el centro de Londres, en Mónaco, en Tokio, o en el diminuto estado de Delaware en Estados Unidos, a pocos minutos de Nueva York y de Wallstreet. Y los hay incluso tan curiosos como el principado de Sealand, que funciona en una antigua plataforma petrolera del mar del Norte, o el dominio de Melchizedek, situado en un desértico atolón vecino a las islas Marshall, en Oceanía.

La finalidad del banca ultramarina es manejar, fuera de tributación, los balances entre el dinero orgánico, o sea todo efectivo circulante referido en divisas, y el dinero sistémico, aquel oficialmente disponible en cuentas. Allí se acumula más de un tercio del Producto Interno Bruto mundial, procedente de movimientos especulativos que en promedio nueven cada día dos billones de dólares de la evasión, el fraude fiscal y del blanqueo de capitales.

Las principales corporaciones legalmente constituidas aprovechan la movilidad transnacional de capitales para lavar sus ganancias a través de paraísos fiscales y regímenes de impuestos bajos, no se diga de quienes manejan dinero sucio de cualquier procedencia posible. Las corporaciones utilizan una gran variedad de mecanismos financieros, como la refacturación, las cuentas invisibles -off balance sheet-, los precios de transferencia, las transacciones realizadas hacia compañías ficticias de papel y hacia fondos fiduciarios secretos y extraterritoriales. Medios tales como las `cuentas fiduciarias móviles`, que se trasladan automáticamente a otra jurisdicción en cuanto se realizan averiguaciones, o solicitudes de asistencia judicial mutua, operaciones todas que facilitan claramente el delito de blanqueo o lavado de dinero.

Como la gran mayoría de empresas asentadas en tales territorios, buena parte de los bancos offshore o ultramarinos no mostraran nunca al cliente ni oficinas ni empleados, son en realidad instituciones virtuales, conocidas en el argot empresarial como entidades corresponsales, que para funcionar sólo requieren de una cuenta abierta en una institución bancaria físicamente establecida en ese u otro paraíso fiscal.

Aunque las cifras al respecto sean exactas, frías y certeras la realidad que esconden bajo el entramado contable es muy compleja. El narcotráfico corrompe a las sociedades y a los gobiernos de una manera brutal. Países como México y Colombia prácticamente han sido capturados por la corrupción a gran escala que generan el tráfico ilícito de drogas y el blanqueo de capitales, hasta llevarlos a un proceso anómalo de transformación social, económica y política del estado nacional que sucumbe al crimen organizado. Con el poder desenfrenado que otorga el dinero los cárteles del narcotráfico se apoderan de territorios donde se hacen ´justicia´, poseen tierras para sus sembradíos y rutas para exportación de las drogas, no sin antes edificar mansiones, estar al amparo de los políticos locales y aparentar ser hombres de negocios, empresarios, banqueros, pequeños artesanos y hasta tenderos.

Se trata de ganancias de capital mucho mayores a lo siquiera estimable para aquellos que pueden combinar liquidez, creación de valor en los múltiplos del precio de las acciones, el poder de las nuevas tecnologías digitales con los altos márgenes de lucro que deja el tráfico de estupefacientes, el fraude mediante programas de análisis financiero, el control corporativo del Congreso, los tribunales y organismos auditores, para crear y proteger los mitos del retorno de capital desde los mercados.

Lo ilegal trabaja fuera de la ley pero al servicio del poder. El producto criminal bruto se estima que es equivalente al 15% del comercio mundial. Una economía furtiva y sumergida que evade las leyes, regulaciones y reglamentos obligatorios que el Estado establece para con el fisco y las actividades comerciales y laborales, que se procura pasen desapercibidas o sean consideradas como marginales al sistema, en mercados que operan con estupefacientes, armas, prostitución, tráfico de seres y órganos humanos, contrabando, corrupción, comercio de metales y piedras preciosas.

Como también era impensable para la mayoría de estadounidenses que la Casa Blanca comercialice por adicción al dinero, los estupefacientes al por mayor que luego se venden en dosis a sus hijos, con el fin de perseguir objetivos de política exterior. Uno de los negocios más rentables en Estados Unidos no puede ser ejecutado por afroamericanos pobres, señores de la guerra afgana y mercaderes colombianos, pero si por importantes representantes del propio gobierno.

Al permitir que el capital de la globalización fluya sin control de un extremo a otro del mundo, el abandono de la soberanía ha fomentado el crecimiento explosivo de un mercado financiero fuera de la ley. Se trata de un sistema coherente estrechamente vinculado a la expansión del capitalismo moderno y basado en una asociación de tres socios: gobiernos, empresas transnacionales y mafias. Negocios son negocios: la delincuencia financiera es ante todo un mercado próspero y estructurado, regido por la ley de la oferta y la demanda.

La complicidad de los grandes negocios y la política del laissez faire o dejar hacer, es la única manera que el crimen organizado a gran escala puede lavar y reciclar las fabulosas ganancias de sus actividades. Y las corporaciones multinacionales necesitan el apoyo de los gobiernos y la neutralidad de las autoridades reguladoras a fin de consolidar sus posiciones. Los políticos aumentan sus beneficios, resisten y aplastan a la competencia, logran el gran acuerdo y financian sus operaciones ilícitas. Están directamente involucrados y su capacidad de intervención depende del apoyo y la financiación de los que mantienen el poder. Esta colusión de intereses es una parte esencial de la economía mundial, el aceite que mantiene las ruedas del capitalismo girando sin cesar.

La financiación del déficit público en todo el mundo durante décadas ha dependido del tráfico y la expansión ilegal de los estupefacientes. Desde el principio ha sido un negocio de la banca, controlada en beneficio de quienes quieren acceder a sustanciosos portafolios de depósitos para financiar nuevas inversiones, o para recibir en pago por bienes comerciales vendidos a crédito.

En realidad Estados Unidos utiliza la lucha contra el tráfico de estupefacientes como bandera política para la intervención militar en casi todos los países del orbe. Azerbaiyan, Belarus, Bulgaria, Colombia, Croacia, República Checa, Eslovenia, Estonia, Georgia, Kazajantan, México, Moldavia, Hungría, Rusia, Ucrania y Uzbekistan, en mayor o menor han sido también capturados por este temible fenómeno financiero de corrupción del estado nacional.

La DEA -Drug Enforcement Administration- y sus predecesoras las organizaciones federales de control del cumplimiento de la ley de drogas, siempre han sido infiltradas y en diferentes grados, dirigidas por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos.

El motivo en bastante simple: El gobierno estadounidense ha protegido a sus narcotraficantes aliados desde que el tráfico de estupefacientes fue criminalizado por primera vez en el año 1914. Desde entonces el control de la ley de estupefacientes ha sido una función de seguridad nacional en el sentido más amplio posible, no sólo para proteger a la oligarquía estadounidense contra enemigos externos, sino para preservar las prerrogativas raciales, religiosas y de clase de los círculos gobernantes.

La falla imprevista en el sistema es que mientras investigan a los traficantes, los agentes federales contra las drogas siempre descubren los vínculos del gobierno en todas sus instancias de poder con el crimen organizado y sus testaferros.

Las agencias de inteligencia y de seguridad de los Estados Unidos reconocieron este problema como tal a comienzos de la década de los años veinte y para proteger a sus patrones de los círculos gobernantes, tanto como a sus aliados extranjeros y nacionales en el tráfico de estupefacientes, de paso combatían al comunismo, y enfrentaron el comprometedor asunto mediante el soborno de jefes y agentes policiales bien ubicados en el control panorámico transversal del tráfico de las drogas ilegalizadas. En términos geopolíticos los estupefacientes son el gran sustento del mercado de armamentos.

En este aspecto el mundo asiste a una colosal toma del poder por la alta finanza y los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La guerra de las drogas es un tipo de guerra de ocupación, una combinación de miedo irracional, falsa moralidad y negocios de estado con mucho dinero de por medio. La escala y el alcance de esa alianza entre las mafias de los estupefacientes y la banca internacional, supera con creces cualquier otra actividad financiera.

Todos los bancos importantes de Estados Unidos, han dado en un momento u otro, cobertura financiera al crimen organizado de los cárteles de la drogas: JP Morgan, Wachovia, Bank of America, Citibank; y muchos bancos internacionales que operan en las grandes ciudades norteamericanas.

Los cuatro mayores mercados de importación y exportación drogas son los estados de California, Texas, Nueva York y Florida[4], y también los cuatro mayores estados en lavado de dinero y los cuatro estados más grandes en cuanto a presencia de la banca y la inversión. California, Nueva York, Texas y Florida, junto con las firmas de abogados, cabilderos y contratistas del gobierno en el área de Washington DC, generan casi la mitad de las contribuciones a las campañas políticas nacionales.


Gámbito con golpe de Estado

¿Cómo y por qué un 11 de septiembre de 2001? O el día en que hubo un golpe militar en Estados Unidos y el presidente y vicepresidente electos por un fraude electoral que hubo de ratificar la Corte Suprema de Justicia, hecho sin precedentes históricos en el país, se impostaron en el poder mundial absoluto durante un breve lapso de tiempo. Y el hito que se empeña en dividir la historia entre un antes y un después.

Para coincidencias, un 11 de septiembre de 1971, el entonces gobernador del estado de Nueva York, Nelson Rockefeller, ordena asaltar la prisión de Attica a fin de contener un motín de presos que pedían parar los abusos del sistema carcelario del estado contra su integridad de reos, con el trágico balance de 49 muertos. También un 11 de septiembre de 1973, la CIA y las fuerzas armadas de Chile derrocaban el gobierno legítimo de Salvador Allende.

Exactamente diez años antes, un 11 de septiembre de 1991, el presidente George Bush padre, en un discurso triunfal ante el Congreso tras la derrota de Irak en la llamada primera guerra del golfo, anunciaba la instauración de lo que llamó un Nuevo Orden Mundial y el inicio de una nueva era para la civilización occidental globalizada, en realidad un complicado rompecabezas geopsicopolítico en construcción. Sin duda el 11 de septiembre es una fecha emblemática en el calendario a camino de la dominación totalitaria del planeta.

Entre los documentos para entender la planificación de los ataques del 11 de septiembre de 2001, figura el A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm, o una Nueva estrategia para la adquisición del Dominio -ACB DOC- un plan para la conquista de Oriente Medio del Proyecto sobre la creación del Nuevo Siglo Americano, capítulo La reconstrucción de las defensas de Estados Unidos, asegurando estratégicamente la defensa y expansión militar de Israel, mediante un elemento catalizador que llaman el ´nuevo Pearl Harbour´. El objetivo es generar la idea que el Islam representa una seria amenaza para la civilización occidental, corromper a los gobiernos árabes y restarles legitimidad.

Desde el magnicidio en el año 1963 del presidente John F. Kennedy, los presidentes de Estados Unidos saben muy bien cuál es su lugar, que no controlan la CIA, sino al revés, que la CIA los controla a ellos, en muchas cuestiones secretas de poder del estado profundo.

Adicto al neoliberalismo, el sistema electoral estadounidense es el más corrupto del mundo. Tiene problemas insolubles relacionados con la historia de exclusión política del país, el racismo y las dificultades para asimilar a los inmigrantes. Es un sistema muy rígido, de baja participación electoral y además con serios problemas en los mecanismos de sufragio que lo hace muy vulnerable al fraude.

En general los que no participan en las elecciones son los pobres y los afroamericanos. Por ejemplo, en la zona de las plantaciones del sur del país, es decir donde predominan los cultivos de algodón, lo que se llama el sur profundo, hay una inercia cultural muy grande. Es recién en la década de los años sesenta que comenzó el fin de la segregación racial.

En los condados, los que lideran el proceso electoral son activistas de la derecha recalcitrante que ponen carteles del tipo `antes de votar, pague sus impuestos`, o hacen correr la voz que si un afroamericano se presenta a votar sospecharán que es un convicto que no puede votar. Esta intimidación sistemática hace que poquísimos sectores de la clase pobre voten en los procesos electorales, inclusive por diversas otras razones ocurre algo similar en muchos estados.

En el año 2000 la elección entre el binomio republicano Bush-Cheney y el binomio demócrata Gore-Lieberman, fue resuelta por un fallo de la Corte Suprema de Justicia, después que la elección en el estado de Florida, cuyo gobernador era Jeb Bush, hermano menor del futuro presidente de Estados Unidos, estuvo ampliamente cuestionada por el partido demócrata y sectores críticos de la opinión pública nacional. 

El especialista en informática Clint Curtis, afiliado al partido republicano, trabajaba en Yang Enterprises Inc. -YEI- en el estado de Florida. Según su testimonio bajo juramento ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, en diciembre del año 2004, Clint Curtis reconoció que mientras trabajaba para YEI preparó un prototipo de programa informático que transfería los votos del estado de Florida de un condado a otro. Declaró que hizo este trabajo en Octubre del año 2000, a petición expresa del legislador del partido republicano por Florida Tom Feeney, convencido por éste que su propósito era entender mejor cómo los adversarios del partido demócrata planeaban un supuesto fraude electoral.

Cuando Ton Feeney pidió a Clint Curtis que hiciera el programa de transferencia de votos era simultáneamente legislador de Florida, se prestaba a ser portavoz de la Cámara de Representantes del estado y estaba registrado como lobbysta del YEI. Curtis creó el programa y se lo presentó a su empleadora, la señora Li Woan Yang, propietaria de la empresa YEI. Según su declaración jurada la señora Yang le reprochó: `Parece que usted no entiende que para conseguir el contrato tenemos que ocultar la manipulación del código fuente. Este programa es necesario para controlar el voto en el sur de la Florida`. Curtis declaró que le molestó saber que con aquello intentaban robar la elección, y le respondió a su empleadora la señora Yang `que nadie podría producir ningún programa así`.

El estado de Florida también contrató a la empresa DBT por cuatro millones de dólares para que eliminara de las listas electorales a los criminales, inhabilitados por ley a votar. La oficina del entonces gobernador del estado Jeb Bush, pidió a DBT que ampliase la lista al máximo posible, incluyendo votantes con nombres similares o nacidos en la misma fecha que los delincuentes. La lista incluía a 94.000 personas, de las cuales 91.000 eran inocentes que fueron privados mañosamente de su derecho a sufragar. Si estas personas hubieran votado, Al Gore seguramente hubiese conseguido más de los 537 votos necesarios que le faltaron para ganar la elección en el estado de la Florida.

Raymond Lemme era funcionario de la Oficina del Inspector General del estado de la Florida cuando recibió el encargo de investigar los alegatos de Clint Curtis, quien describió ante la comisión del Congreso la reunión que sostuvo con el investigador en junio del año 2003. Quizás nunca llegue a saberse qué clase de información crucial poseía Lemme, siempre según el testimonio jurado de Curtis, quien declaró que Raymond Lemme le había hecho saber que conocía al detalle en intríngulis de la trama para la trampa del año 2000 en la elecciones de la Florida, y que dos semanas más tarde, el 1 de julio de 2003, apareció muerto en el motel Knigths Inn, en Valdosta, Georgia, con su brazo izquierdo cercenado dos veces con una hoja de afeitar, según el informe de la policía local, que dictaminó `suicidio`.

Desde el comienzo se cuestionó el suicido como causa mortis, alegando que no hubo autopsia del cadáver de Raymond Lemme, y que tampoco se investigó por qué razón el muerto estaba en un motel a 130 kilómetros de su domicilio en Florida, que hubo inconsistencia flagrantes en los recibos de pago del hospedaje -fue hallado muerto un día después de haber abandonado el alojamiento, según los registro del motel-, que la policía local ocultó las fotografías de la escena del crimen -que reaparecieron unas semanas después-, que el detective Shannon Floyd entregó un informe contradictorio con imágenes que muestran una severa herida por golpe en el cuello del cadáver.

El caso fue reabierto luego de un año pero enseguida se cerró, a petición de la oficina de Transporte de Florida. La pregunta obvia es por qué una oficina pública del estado de Florida tenía tanta influencia en la policía de una ciudad de estado de Georgia y además se recordó al público que los familiares y compañeros de trabajo de Raymond Lemme aseguraron que el funcionario público nunca exhibió deseos de suicidarse.

En el año 2004 en la disputa a la reelección presidencial el binomio Bush-Cheney se enfrentaba al binomio demócrata Kerry-Edwards, el estado electoral problema era Ohio, y allí se decidió de nuevo la contienda a favor del binomio republicano. Otra vez se volverá a lamentar una muerte sospechosa y vinculada al proceso electoral también con visos de fraude electrónico.

A inicios de noviembre del año 2008, Mike Connell, dueño de la empresa GovTech Solutions, y una importante figura del partido republicano experto en tecnología informática e internet, parte del entorno íntimo de George W. Bush, hombre de confianza de Karl Rove, el consejero presidencial que tuvo que dimitir en agosto del año 2007 tras comprobarse que filtró información sensible a la periodista Judith Miller del New York Times, sobre la condición de agente especial de la CIA de Valerie Palmer con la finalidad de desacreditar a su marido, el diplomático Joseph Wilson, quien a su vez desenmascaró las afirmaciones de George W. Bush sobre la supuesta existencia de armas de destrucción masiva en poder Saddam Hussein, la causa belis para la invasión estadounidense del Irak en marzo del año 2003. Rebelar la identidad de un agente secreto de la CIA es un delito muy grave en Estados Unidos. 

Mientras tanto Mike Connell se aprestaba a declarar como testigo en la investigación judicial que acogió las denuncias de manipulación sobre las máquinas de votación en el estado de Ohio, que decidieron la reelección del binomio republicano Bush-Cheney, en notoria distorsión con las encuestas a boca de urna. Mike Connell murió cuando el avión que conducía, sin nadie más a bordo, se estrelló en un sector residencial de Lake Township, Ohio, al anochecer del 19 de diciembre de 2008.

Regresaba de Washington donde estuvo por razones desconocidas y ya cerca de su hogar el avión monomotor que pilotaba se accidentó a escasos 5 kilómetros de la pista de Akron, Ohio, ignorándose las razones por las cuales la nave perdió sustentación. Mike Connell fue un republicano de aquellos que la jerga política estadounidense llama GOP, por galante old party, o traducido al español, viejo partido galante. La ideología GOP favorece la reducción del tamaño y de los roles del estado federal, adversa al control gubernamental sobre las mega corporaciones, los grandes bancos y las inmensas fortunas de la derecha económica, de todos los dogmas que exalto el gobierno Bush-Cheney.

La relevancia del malogrado aviador radica en que era la figura central en un complejo diagrama que permitió `mover` electrónicamente miles de votos que definieron la victoria republicana a la presidencia de Estados Unidos en el año 2004. Mike Connell, quien fuera el principal asesor informático de Karl Rove, creó los sitios en Internet para las campañas electorales de George W. Bush y John McCain, fue considerado el más importante estratega republicano en materias de computación e internet.

Era un testigo clave en la investigación impulsada por las denuncias de fraude electoral electrónico. Precisamente el 3 de noviembre de 2008, en vísperas de las elecciones presidenciales que dieron el triunfo al candidato demócrata Barak Obama, por orden de un juez federal a cargo del caso, Connell rindió una declaración ante los abogados acusadores Cliff Arnebeck y Bob Fritakis, sobre sus acciones durante el recuento de votos en el estado Ohio, y sería un testigo clave en este caso federal de conspiración, pero también debía ser interrogado sobre su importante papel en la desaparición de millares de correos electrónicos intercambiados entre la Casa Blanca y el Comité Nacional Republicano -RNC-. El testimonio de Mike Connell conduciría a una probable citación a Karl Rove para que declarase bajo juramento.

Durante la campaña electoral del binomio Bush-Cheney, Mike Connell recibió 800.000 dólares, pero a pesar de su status de consultor republicano de élite, debía declarar como testigo clave en este caso federal de conspiración rotulado `King Lincoln Bronzville versus Secretaria del Estado de Ohio`, por los reclamos de fraude en las máquinas de votación.

Para el abogado Cliff Arnebeck, Connell era un testigo fundamental, que además entregó pruebas de haber sido amenazado por Karl Rove, quien le advirtió que su esposa Heather Connell no tardaría en caer en un asunto por supuesta violación de las leyes de lobby. `Era un testigo críticamente importante, su pérdida daña nuestro caso`, dijo el jurista, quien había solicitado protección para el Mike Connell y su familia ante las intimidaciones de Karl Rove, a quien George W. Bush llamó `el arquitecto` de la victoria electoral de 2004 y lo apodó de `niño superdotado` y `flor de estiércol`. `Nuestra petición de proteger a Mike Connell fue desatendida y ahora él está muerto`, sentenció el abogado Cliff Arnebeck. El juicio continuará sin el testigo de cargo más importante.

Los abogados demandantes afirmaron que Mike Connell puso su elevada capacidad intelectual al servicio de los trucos electorales que el partido republicano ejecutó en Florida en el año 2000, en Alabama en el año 2002 y en Ohio en el año 2004. El académico Mark Crispin Miller, de la universidad de Nueva York, quien investigara los sucesos antes referidos, dijo que Connell parece haber estado implicado en cada elección dudosa en los Estados Unidos durante los últimos ocho años.

En Alabama en el año 2002 Mike Connell parece haber contribuido en la elección fraudulenta para gobernador del estado de Don Siegelman. Hay pruebas que lo ligan también a la campaña al senado por el estado de Georgia del republicano Saxby Chambliss en detrimento del demócrata Max Cleland. A lo que se sabe Mike Connell creó para el asesor presidencial Karl Rove artilugios electrónicos para que los votos pudieran ser afeitados digitalmente, para desventaja de los demócratas y ventaja para los republicanos.

Mientras tanto Stephen Spoonamore, también un republicano conservador que trabaja como experto en detección de fraudes mediante el uso de tecnologías de la información para grandes bancos, gobiernos extranjeros y el servicios de seguridad, utilizó esa acusación que permanece vigente para permitir alegatos, y testificó en el proceso que el sistema de registro de votos que diseñó Mike Connell permitió la introducción de un computador adicional simple entre la computadora A y la computadora B, algo que se le llama ataque con un ´hombre de por medio´.

Según Stephen Spoonamore esta arquitectura de computación colectora centralizada que registraba todos los votos entrantes del estado de Ohio, hizo posible que un solo operador y un computador de equilibrio de fuerza pre-programado o computador C, cambiara fácilmente los resultados de cualquier manera deseada.

Las organizaciones de observadores electorales Bev Harris y Black Box Voting aseveran que todavía en el año 2008 se siguen utilizando los sistemas ´un hombre de por medio´ en los estados de Illinois, Colorado, Kentucky y muy probablemente en todo el resto del país. Al momento de su muerte solo un reportaje de cadena de noticias CBS/AP fue la única mención en los grandes medios de prensa acerca de su deceso y de las controversias que rodearon la implicación de Mike Connell en la votación electrónica.

`Somos un país de accidentes. Seguimos asesinando hombres públicos y nunca descubrimos quien lo hizo`. Gore Vidal. Este importante intelectual norteamericano no se refería por cierto a sus dos conciudadanos prácticamente anónimos que fallecieron en extrañas circunstancias por entrometerse entre el gran poder, las sospechas y los hechos consumados. Raymond Lemme y Mike Conell sufrieron pues sendos `suicidios administrados involuntariamente`. Suicidado, es un neologismo que debiera acuñarse.

Una de las azotes más importantes que impregnan el accionar político en Estados Unidos es la fusión del poder de las corporaciones con funcionarios electos o nombrados a los más altos niveles del Estado. La presión directa y las influencias tienen un precio muy alto en la política estadounidense, donde se compra y se paga caro a los políticos con aportes y donaciones cada vez mayores del gran capital a las campañas electorales. Millones de dólares, miles de cabilderos bien remunerados, y una puerta giratoria que ha borrado el lindero interminable que permite que los ejecutivos de las corporaciones se desplacen del sector público al privado, entre los organismos del gobierno y las corporaciones privadas.

En definitiva, el mundo cree que los estadounidenses eligen a su presidente mediante sufragio universal indirecto, cuando en realidad quienes lo eligen son los delegados de los gobernadores de los diferentes Estados de la Unión.



`Y luego los hombres del Estado inventarán mentiras baratas, haciendo recaer las culpas en la nación atacada, y cada ciudadano se quedará contento con ésas mentiras tranquilizadoras en la conciencia y las estudiará concienzudamente, y se negará a examinar las posibles refutaciones, y terminará por convencerse de que la guerra es justa, y dará agracias a Dios por el placentero sueño que ese grotesco proceso de autoengaño le proporcione`. Lo dijo Mark Twain en el año 1898, en aquel entonces se oponía a la invasión del archipiélago de las Filipinas por parte de Estados Unidos, pero lo cierto es que desde su nacimiento como nación el país fue forjado para ser un imperio. La expansión de su territorio nacional siempre se hizo sobre esa base, incluida la anexión de amplias extensiones de territorio mexicano.

En 1820, una de las primeras apuestas de la política exterior de Estados Unidos fue apoderarse de Cuba. En esos años Thomas Jefferson, John Quincy Adams y otros consideraban a Cuba como el siguiente paso de la expansión nacional, pero en el camino se encontraron con el imperio británico.

La flota inglesa era mucho más poderosa y no pudieron anexar Cuba, que estaba bajo dominio colonial español. John Quincy Adams, secretario de estado en aquel entonces, hizo una declaración que se volvió célebre: `Por ahora debemos replegarnos pero más tarde, por efecto de las leyes de la gravitación política, Cuba caerá en nuestras manos como una fruta madura`.

Y en efecto así ocurrió cuando el 15 de febrero de 1898 el acorazado estadounidense Maine explotó en la bahía de la Habana, Cuba, matando a 254 miembros de su tripulación. Casi de inmediato Estados Unidos acusó del hecho a España y tras un ultimatum en que exigía su inmediata salida de la isla le declaró la guerra.

Los historiadores e investigadores de la época siempre sostuvieron que la explosión del acorazado Maine fue provocada por el propio ejército de los Estados Unidos, con la finalidad de utilizarla como causa belis para intervenir en la guerra hispano-cubana. Una guerra que ya ganaban los cubanos, para quienes la intervención estadounidense y su posterior victoria supuso un nuevo yugo colonial del que no lograrían desprenderse hasta el año 1959.

Con la doctrina Monroe -la bandera sigue al dólar, y los soldados a la bandera- aprobada en el año 1822 como ley de la Unión por el congreso estadounidense, `América para los americanos`, quedaba establecida la suerte de propiedad tácita de Estados Unidos sobre todas las demás naciones del hemisferio continental, bajo el pretexto de impedir cualquier intento europeo de recuperar las colonias que acababa de perder con la independencia republicana de los países latinoamericanos.

´Temo que los banqueros internacionales con sus habilidades y trucos se apoderarán de las exhuberantes riquezas del continente americano, y la usarán sistemáticamente para corromper a las futuras civilizaciones. No dudarán en sumir al planeta entero en la guerra y el caos con tal de que la tierra se convierta en su herencia´. Otto Von Bismark.

Las fuerzas armadas y las policías de todo el hemisferio operan bajo la acción coordinada de los planes de Estados Unidos para América Latina, llamada Estrategia de Seguridad y Cooperación, en inglés Theater Security Cooperation Strategy, retóricamente orientada a preservar la ´seguridad´ y la ´gobernabilidad democrática´ de la región, y que busca nivelar a las inteligencias militares y policiales hemisféricas en la nueva hipótesis de conflicto global: la ´guerra contraterrorista y antinarcóticos´ que sustituye en el tiempo a la ´guerra antisubversiva´ aplicada por las dictaduras militares de la década de los años 1970 y 1980.

Ninguna fuerza armada regional tiene una posición independiente ni sustenta una hipótesis de conflicto alternativa al decálogo militar y doctrinario del Pentágono. Los ejércitos, las policías y los servicios de inteligencia de los países latinoamericanos conservan en diverso grado relaciones de cooperación militar, entrenamiento, provisión de armas y de tecnología con el Comando Sur -Southern Command- con sede en Miami, Florida, que se orientan en primer término al control militar de las fuentes de recursos vitales para la supervivencia futura de los Estados Unidos: reservas energéticas, minerales, acuíferos y biodiversidad.

Además de ser el principal interlocutor con los gobiernos latinoamericanos y el articulador de la política exterior y de defensa estadounidense en la región, el Comando Sur mantiene más empleados trabajando sobre América Latina que la suma de los departamentos de Estado, Agricultura, Comercio, Tesoro y Defensa.

Entre sus prioridades está la creación de una `fuerza militar sudamericana`, una especie de fuerza armada única comandada desde el Pentágono. Ya no es suficiente con entrenar militares en la Escuela de las Américas, hoy rebautizada como Instituto del Hemisferio Occidental de Cooperación para la Seguridad, como sucedía hasta la década de los años ochenta, ni crear grupos mercenarios o forjar fuerzas paramilitares, ahora se hace necesario crear un dispositivo bélico continental con mando unificado, cual una OTAN americana. El objetivo es mantener una fuerza operativa que responda a la retórica militar del Comando Sur y que llama amenazas transnacionales, como el tráfico de estupefacientes, el contrabando de armas, terrorismo, migración, pesca ilícita, piratería marítima, acceso a los recursos estratégicos y `emergencias humanitarias`.

La presencia militar directa en la región se ha incrementado y diversificado desde la desactivación en el año 1999 de la base Howard en Panamá. El Comando Sur tiene ahora bases en Guantánamo, Cuba; Fort Buchanan y Roosevelt Roads, Puerto Rico; Soto Cano, Honduras; Comalapa, El Salvador; Reina Beatriz, Aruba; Hato Rey, Curaçao. En Colombia cuenta con las bases militares en Malambo, Atlántico; Palanquero, Magdalena Medio; Aplay, Meta; la base naval de Cartagena; el centro de entrenamiento de Tolemaida y la base del ejército en Larandia, Caquetá. Además maneja una red de 17 guarniciones terrestres de radares, tres fijos en Perú, cuatro fijos en Colombia, y el resto móviles y secretos en los países andinos y del Caribe donde operan aviones con tecnología y autonomía suficientes para mantener copado todo el territorio de acción del Comando Sur. En definitiva, los problemas sociales y políticos se están definiendo como amenazas militares emergentes que justifiquen una respuesta armada. Pero los cambios de régimen político sucedidos en la región durante la última década, en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela, frustraron parcialmente dichos planes puntuales del Pentágono para América Latina.

El expansionismo implícito de las trece colonias independientes de la costa este de los Estados Unidos fue continental, no colonial, pero el expansionismo posterior o del `destino manifiesto` era tanto hemisférico como orientado al este del Asia y tuvo como modelo la supremacía marítima y comercial del imperio británico. Hasta puede afirmarse que, en su afirmación de una completa supremacía estadounidense sobre el hemisferio occidental, fue demasiado ambicioso como para verse limitado a la administración colonial de sus partes.

Así, en su fase inicial, el imperio estadounidense consistió en estados técnicamente independientes que obedecían a Washington, pero dada su independencia, exigía una constante disposición a ejercer presión sobre gobiernos sometidos, aparentemente soberanos pero en realidad subsidiarios, a los que imponían cuando quisieron cambios de régimen y donde era necesario, periódicas intervenciones armadas punitivas.

En muchos aspectos Estados Unidos es un país inusual. El Plan formación había sido ideado por Pelatías Webster, su Constitución y la Carta de Derechos fueron escritas por James Madison, y el Gobierno se estableció con la espada y la habilidad política de George Washington, derrotando a las fuerzas coloniales de Jorge III, rey de Inglaterra. A lo largo de toda su historia Estados Unidos ha sido un país racista.

Esa era la visión de los llamados ´padres fundadores´, en especial de Thomas Jefferson. Se trata de una sociedad colonialista de pobladores inmigrantes, que es con mucho el peor tipo de imperialismo, el más salvaje, porque exige la eliminación de la población autóctona. Un poder que había transferido sus diseños a través del Atlántico y se consolida de nuevo cuño en los Estados del Norte de América, con una riqueza, una organización y una audacia a la que nunca aspiró en sus tierras de origen, y que preparaba a los Estados Unidos para extender sobre el mundo los dominios de la civilización Occidental.

Los primeros colonos recibieron en el año 1629 los estatutos fundacionales de manos del rey de Inglaterra, que les encomendaba la tarea de salvar a la población autóctona del infortunio del paganismo, y lo que significó su exterminio. La divina voluntad de la providencia `trasciende la comprensión humana`. Es la voluntad de Dios. No se puede aspirar a entenderla. Esa concepción, llamada providencialismo, consistente en pensar que se obedece invariablemente la voluntad de Dios ha llegado hasta el presente. Hagan lo que hagan están obedeciendo a ese Dios. Estados Unidos es un país en el que las creencias religiosas desempeñan un papel fundamental. Un gran porcentaje de la población, y la cifra exacta es muy alta, cree literalmente en lo que dice la Biblia, y desarrolló la idea de que el rearme continuo es una demostración de fuerza moral.

En la época de la segunda guerra mundial, aunque los Estados Unidos hacía tiempo eran con mucho el país más rico del mundo, desempeñaban un papel secundario en los asuntos mundiales. El actor principal era Gran Bretaña; incluso Francia tenía un alcance más global que los Estados Unidos. La segunda guerra mundial cambió por completo el panorama. Los planificadores de aquello entendieron muy bien desde el inicio de la guerra que ésta concluiría con los Estados Unidos en una situación de poder aplastante, y en efecto terminaron la guerra en una posición de predominio y seguridad sin paralelo en la historia.

Disponían de la mitad de las riquezas mundiales, controlaban todo el hemisferio y las orillas opuestas de los dos océanos. No lo tenían todo, estaba el contrapoder de los rusos, pero se expandió de manera notable. Los Estados Unidos todavía ejercen el control total sobre una región que incluye el Hemisferio Occidental, el Lejano Oriente, el antiguo imperio británico y la porción mayor posible de Eurasia, incluido el crucial corazón comercial e industrial del planeta: Europa Occidental.

La revolución americana desarrolló convicciones misioneras mundiales no sólo limitadas al deseo de proteger a la nueva sociedad de libertad universal de la corrupción pagana del viejo mundo. La forma más eficaz de resolver el conflicto entre aislacionismo y globalización fue algo que se explotó de manera sistemática en el siglo XX y que Estados Unidos sigue utilizando en lo que va del siglo XXI. Supone descubrir un enemigo externo que representa una amenaza inminente y mortífera para el estilo de vida estadounidense y la vida de sus ciudadanos. El fin de la Unión Soviética supuso en final de aquel enemigo, pero de inmediato se detectó otro blanco de acción en la doctrina del `choque de civilizaciones` entre Occidente y el Islam, por coincidencia dueño de grandes regiones opulentas en recursos energéticos estratégicos.

Lo que llaman 'control de los espacios comunes', permite mantener la supremacía global de Estados Unidos. Una estrategia político-militar que actúa como sustento clave para la dominación económica, política y social sobre le planeta. El despliegue militar mundial estadounidense se conforma de seis comandos regionales: 1) Joint Forces Command -USJFCOM- para la región de América del Norte, 2) Southern Command -USSOUTHCOM- para América Central y del Sur, 3) Pacific Command -USPACOM- para Asia y Oceanía, 4) European Command -USEUCOM- para Europa y África, 5) Central Command -USCENTCOM- para las regiones del noreste y cuerno de África, Península Arábiga, Golfo Pérsico y Asia Central, 6) USAFRICOM, o AFRICOM, responsable de las operaciones militares en las 53 naciones africanas, excepto Egipto.

A partir del año 2000, el Pentágono comenzó a operar el nuevo sistema de control militar regional, a través de los llamados puntos de avanzada de operación, con el nombre de Forward Operation Location -FOL-, diseñados como centros de movilidad estratégica y utilización de fuerza decisiva en guerras relámpago, con grupos y tropas aerotransportadas de despliegue rápido.

El Comando de Operaciones Espaciales de Estados Unidos -SOCOM, por sus siglas en inglés-, lo más selecto de las fuerzas armadas estadounidenses, se compone de 70.000 efectivos que operan en más de 150 países, pero con la idea de copar todo el planeta. Cantidad impresionante que da una idea cabal de la naturaleza del compromiso y expansión con alcance mundial de las fuerzas especiales de Estados Unidos en lo que va de siglo. Desde 2002, SOCOM está autorizado a crear sus propias fuerzas de tareas conjuntas, una prerrogativa normalmente reservada a comandos de combate a cargo del CENTCOM.

Las tropas que forman SOCOM son Rangers, Boinas Rojas y otros soldados del ejército, comandos de la Fuerza Aérea, SEAL, las tripulaciones de combate de embarcaciones navales especiales de la Marina, lo mismo que un contingente más pequeño de infantes de marina o marines. Pero solo es posible tener una noción de su capacidad expansiva cuando se considera el alcance completo de los llamados comandos sub-unificados en que están divididas esas tropas de operaciones especiales: SOCAFRICA; SOCEUR, el contingente de ámbito europeo; SOCKOR, dedicado exclusivamente a Corea; SOCPAC, que cubre el resto de la región asiática y el Pacífico: SOCSOUTH, que realiza misiones en Centroamérica, Sudamérica y el Caribe; SOCCENT, el sub-comando unificado del Comando Central de Estados Unidos en Oriente Medio-; SOCNORTH, dedicado a la defensa nacional; y JSOC, el comando de operaciones especiales conjuntas de alta movilidad que cubre el planeta entero, en realidad un sub-comando encubierto compuesto por personal proveniente de cada rama de las fuerzas armadas, incluyendo SEAL, soldados especiales tácticos de la Fuerza Aérea y otros de la fuerza Delta, del Ejército, especializados en el rastreo y asesinato de sospechosos de alto perfil; además de una red global de fuerzas de operaciones especiales con países aliados y socios de agencias de inteligencia, oficiales de enlace de operaciones especiales -SOLO, por sus siglas en inglés-, que están hoy incrustados en 14 embajadas clave de Estados Unidos para asesorar a las fuerzas especiales de varios países aliados, que ya trabajan en Australia, Brasil, Canadá, Colombia, El Salvador, Francia, Israel, Italia, Jordania, Kenya, Polonia, Perú, Turquía y Reino Unido, y en franca expansión hacia otros países. SOCOM, y sobre todo JSOC, también han establecido estrechos vínculos con la CIA, el FBI y la NSA, entre otras agencias del gobierno.

Además, hay que agregar las unidades del comando de avanzada de operaciones especiales -SOC FWD, por sus siglas en inglés-, pequeños grupos que ´diseñan y coordinan operaciones especiales para cooperar con las fuerzas de seguridad, y se implican en el apoyo de diversas operaciones especiales en cualquier teatro de operaciones y ámbito geográfico´.

Aquellos que son conocidos están empeñados en operaciones clandestinas de tipo violento, entre ellos, SOC FWD Pakistán, SOC FWD Yemen y SOC FWD Líbano, como también SOC FWD África oriental, SOC FWD África central y SOC FWD África occidental. Como se nota, África se ha convertido en el principal escenario de acciones clandestinas de las unidades especiales de Estados Unidos. Una fuerza de respuesta rápida conocida como unidad especial 10 de guerra naval -NSWU-10, por sus siglas en inglés- llevó a cabo misiones en países considerados estratégicos, como Uganda, Somalia y Nigeria.

Su adiestramiento tiene que ver con la guerra urbana, el combate en espacios cerrados, tácticas de francotirador, operaciones con pequeñas embarcaciones, rescate de rehenes, neutralización de trincheras, destrucción de búnkeres, entre muchas otras.

No obstante, tras el 11 de septiembre de 2001, y después de miles de millones de dólares gastados, SOCOM ha más que duplicado su tamaño y secretísimo. Desde aquel entonces, como por arte de magia, han surgido 36 nuevas organizaciones terroristas, entre ellas una multiplicidad de franquicias, desprendimientos y aliados de al Qaeda. Hoy en día, estos grupos continúan operando en Afganistán, Pakistán, Mali, Túnez, Libia, Marruecos, Nigeria, Somalia, Siria, Líbano, Yemen, entre otros países. Ahora el ISIS, con sus 40.000 efectivos, controla una amplia porción de Siria e Irak.

Todos los presidentes de los Estados Unidos han llevado a cabo alguna acción militar significativa, contra países que pueden ser derrotados con facilidad y en poco tiempo. La versión estadounidense de intervención y ocupación colonial es la de un imperio de bases militares. Estados Unidos mantienen desplegadas por lo menos mil guarniciones en otros países del planeta, lo que constituye el 95% de todas las bases militares que los demás países mantienen en territorio ajeno. En el año 2010 el costo de mantenimiento de esa expansiva colonia militar superó los 100.000 millones de dólares.

Este hecho proporciona a Estados Unidos una capacidad de fondo para la intervención bélica a nivel global, pero su forma es un vestigio anacrónico de la guerra fría, ya que el peso principal gravita sobre Europa. La mentalidad del fuerte militar estadounidense es mostrar poderío e impedir que otros países desafíen su posición como policía del mundo. Ningún imperio de la historia ha detentado un control tan arrollador.

Estados Unidos gasta al año en aire acondicionado para sus bases militares con tropas de ocupación, una cantidad de dólares superior a todo el presupuesto de la NASA. La apuesta de la administración Obama-Biden por el espacio privado, significa en la práctica una apuesta del Estado federal por el espacio militarizado: aviones robóticos teledirigidos para matar a distancia -drones-, o minitransbordadores orbitales secretos no tripulados con capacidad ofensiva global, operados por la División de Actividades Especiales de la Agencia Central de Inteligencia CIA. En el año 2001, Estados Unidos tenía 200 drones en su arsenal, pero en el año 2011 esa cantidad aumentó a 8.000 vehículos aéreos sin tripulación.

Por lo general los residentes y las empresas locales suelen ser económicamente dependientes de los soldados y tienen interés en su permanencia. Aunque por otro lado el grado de contaminación ambiental que generan es muy alto, e incluye todo tipo de restos corrosivos y tóxicos: cartuchos, municiones, bombas, uranio empobrecido, metales pesados, petróleo, lubricantes, disolventes y ácidos.

Esta industria de defensa y guerra con sus derivados en las bases que mantienen a pueblos y pequeñas ciudades está relacionada con millones de empleos. Sesenta años después, casi todos los distritos electorales de alcance federal tienen un proyecto relacionado con la ´defensa´. El programa de empleos de facto para la rama militar es muy ineficiente, con una desventaja diabólica: la contratación constante de soldados y la interminable producción de armamento, al final provoca que los legisladores piensen que ambos no pueden permanecer ociosos.

Por idiosincrasia, Occidente tiende a estigmatizar y a satanizar a sus oponentes. Los saquea, los reparte y como si fuera poco, quedan en deuda con los cristianos. Hace mucho que Occidente emprendió el camino de la violencia contra el Islam, desde la época de las cruzadas, pero es sólo su propio fanatismo endosado al Islam. Cada vez que se estigmatiza una cultura, un credo, una raza, se desatan los peores demonios. Las generalizaciones contra el Islam son muy peligrosas porque parten del completo desconocimiento de su diversidad y riqueza.

El colonialismo avasalló brutalmente al Islam, en especial a partir de la caída del imperio Otomano, al final de la primera guerra mundial, cuando Inglaterra y Francia entran en Oriente Medio a la rapiña del petróleo. Hoy es el cuento de la democracia, pero en aquel entonces fue la creación de los estados nacionales. Francia e Inglaterra definieron las fronteras en torno a los campos petroleros, despedazando sin miramientos la cultura árabe. El problema palestino lo crean los occidentales con la doble promesa del estado de Israel para los judíos en el mismo territorio ancestral de Palestina, a quienes ofrecen otro tanto. A los kurdos les prometieron Kurdistan y al mismo tiempo fragmentaron esta región con la creación de Siria, Iran e Irak. En el Islam la invasión de los lugares sagrados explica el carácter de guerra santa que dan a sus luchas.

La superioridad militar de los Estados Unidos alentó una ambición desproporcionada en un estado lo suficientemente poderoso como para creerse capaz de la supremacía mundial, algo que jamás hizo el imperio británico en su momento. De hecho, cuando comenzó el siglo XXI, los Estados Unidos ocuparon una posición sin precedentes históricos y extraordinaria en términos de influencia y poder global. Por ahora es, según criterios tradicionales de política internacional, la única gran potencia y sin duda la única fuerza hegemónica cuyo poder con grandes intereses se extiende a todo el mundo. Domina de una u otra manera a las demás naciones.

Los grandes imperios y las potencias de la historia sabían que no eran lo únicos, y ninguno estuvo en posición de apuntar en forma genuina a la dominación total. Ninguno de aquellos imperios se consideraba invulnerable. Sin embargo eso no explica la evidente megalomanía de la política estadounidense, al menos desde la visión estratégica de un grupo de funcionarios de ideología cristiana fundamentalista con dejos de sionismo, que decidió que el 11 de septiembre de 2001 les daba la oportunidad ideal para declarar su dominio absoluto sobre el planeta.

La aristocracia estadounidense es de bajísima permeabilidad social y se constituye como una plutocracia política de fanáticos religiosos que están convencidos de vivir en una especie de visión divina y generacional, por eso le rinden culto a las armas y están obsesionados en construir un ejército indestructible.

Entre los diversos instrumentos articulados por la plutocracia del Eastern Establishment para dominar la vida pública estadounidense merecen destacarse dos: el Council of Foreign Relations -Consejo de Relaciones Exteriores-, y la Federal Reserve -el Banco Central de Estados Unidos-. Del primero, que es un club oligárquico de carácter privado, han salido a lo largo de los últimos ochenta años la práctica totalidad de los altos cargos políticos de la administración estadounidense, con independencia de cual haya sido el partido político gobernante.

Por lo que se refiere a la Reserva Federal, se trata de una institución de importancia crucial que en contra de lo que pudiera suponerse al tenor de su carácter público, está gestionada y dirigida por la alta finanza privada. Sin duda alguna los estadounidense tienen la mejor democracia indirecta que el dinero pueda adquirir. En su apariencia de libertad está patente la dictadura. El poder es siempre malo de por sí, pero la codicia absoluta de poder es una hecatombe segura.


América Saudita.

Un Estados Unidos gobernado por la junta petrolera del binomio republicano Bush-Cheney, mostró que las corporaciones de energía estadounidenses tienen una gran capacidad de raciocinio estratégico y que ya habían pasado a la ofensiva. La práctica totalidad de la mesa directiva del gabinete ministerial la compusieron personajes ligados a la industrial petrolera. El propio George W. Bush fue un ejecutivo de la Harken Energy; la familia Bush creó con la familia bin Laden el fondo de gestión financiera Carlyle Group que es el principal representante de los intereses saudíes en Estados Unidos; Dick Cheney era directivo de poderosas empresas ligadas a los servicios petroleros, con especial mención de la Halliburton Oil; el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, fue miembro del directorio de la Occidental Petroleum; Kenneth Lay, fue el gran aportante a la campaña política republicana para las elecciones del año 2000, Condolezza Rice está vinculada a la Exxon-Mobil y a la Chevron-Texaco.

Los comandantes de esta cruzada moderna son grandes empresarios, turbios como el petróleo, pero se equivoca quien crea que le dinero fue entonces su sola bandera, son parte integral de una derecha consistente y radicalizada que no cede nada en ningún terreno. Francamente, todo gobierno, en cualquier lugar del planeta, no es más que un comité de negocios.

Los Estados Unidos no se plantean el rediseño del Medio Oriente ampliado como un objetivo en sí sino únicamente como una manera de controlar los recursos energéticos. En el umbral de una guerra nuclear, las guerras actuales son híbridas: guerras convencionales combinadas con ciberguerras y ´guerras de desinformación´ mediante infiltraciones en asuntos domésticos ajenos bajo la forma de caos controlado y guerras por aliados mercenarios o proxy-wars.

En su discurso sobre el Estado de la Unión pronunciado el 23 de enero de 1980, el entonces presidente Jimmy Carter planteaba la doctrina que hoy lleva su nombre: Estados Unidos considera que los hidrocarburos del Golfo son indispensables para su economía y que por lo tanto le pertenecen. Así que cualquier forma de poner en duda ese axioma será considerada ´un acto contra los intereses vitales de los Estados Unidos de América y ese acto será rechazado con todos los medios necesarios, incluyendo el uso de la fuerza militar´. Con el tiempo, Estados Unidos ha extendido su zona vedada al mundo hasta el Cuerno de África.

En el año 2001 había 43 conflictos en el mundo, de los cuales apenas uno era una guerra entre estados soberanos, o sea una guerra clásica. La realidad indica que las viejas guerras conducidas por estados soberanos reguladas por el derecho internacional, están siendo sustituidas por las nuevas guerras, que son conducidas por diversos actores no estatales sin ningún tipo de regulación legal.

La guerra dejó de ser la interrupción violenta de la vida cotidiana de los pueblos para convertirse en una negocio privado regulado según sus propias leyes de mercado, y así mantener a distancia a los ciudadanos para que no interfieran en las acciones sistémicas de los ejércitos mercenarios. Las poblaciones excedentes deben ser controladas y mantenidas a raya, y la mejor forma de hacerlo es la militarización de los flujos migratorios y de los amplios sectores sociales considerados marginales.

Existe una relación cada vez más estrecha entre los ejércitos estatales y las empresas multinacionales, ya que las milicias privadas trabajan para ambos. Algunas empresas, como por ejemplo la Halliburton, son dueñas de milicias, y hay empresas militares que tienen acciones en empresas privadas, como el ocurre con la minería en países del Africa.

Uno de los objetivos que llevó a la creación de corporaciones militares privadas consiste en eludir cualquier control democrático. Si Estados Unidos envía 600 soldados a un país dado, la decisión debe pasar por el Congreso. Pero si esos mismos soldados los envía una empresa privada, a raíz de un contrato firmado con el Pentágono, el Congreso ni siquiera se entera de lo que está sucediendo.

Es un hecho, hubo y habrá atentados. Los servicios secretos enmascaran las pistas, es otro hecho. El 11 de septiembre de 2001 fue una tragedia para miles de familias y una tragedia nacional para Estados Unidos, pero sirvió a la perfección para los intereses de contratistas militares privados, hacia los que se canalizó gran parte del presupuesto de defensa del país. La privatización de la guerra y la proliferación de grandes corporaciones mercenarias en los zonas de conflicto es uno de los aspectos más siniestros y peligrosos de la globalización. La actividad mercenaria supone siempre, a corto, medio y largo plazos, un problema grave en términos de derechos fundamentales y seguridad internacional.

En el año 2000, cuando la clase dirigente estadounidense arregló las elecciones e impuso al binomio Bush-Cheney en la Casa Blanca, el proyecto era instaurar un `nuevo siglo americano`. Esa gente pensaba que Estados Unidos tenía que aprovechar su ventaja militar para convertirse en un imperio mundial. A fin de concretar ese viraje totalitario, programaron un shock psicológico, `un nuevo Pearl Harbor`, según su propia expresión.

Eso fue en esencia el 11 de septiembre de 2001. El objetivo estratégico no era castigar a los supuestos autores de los atentados sino destruir el sistema que obstaculizaba el predominio estadounidense, de la misma manera que la respuesta al ataque de Pearl Harbor no fue castigar a Japón sino destruir todo lo que pudiera oponerse al poderío de los Estados Unidos. Pero, durante el año 2003, la administración Bush-Cheney se apartó del mandato que la clase dirigente estadounidense le había dado. Decidió colonizar Irak e instrumentó la explotación del ese país por una empresa privada, la Autoridad de la coalición de Irak, instaurada según el esquema de la Compañía de Indias, o sea del dinero como el sistema de armas.

`Tenemos un legado y una obligación a seguir. A nosotros nos toca decidir por el mundo. Nadie lo va a hacer por nosotros. Lo hacemos en nombre de Dios, por el bien de ellos, por nuestros hijos, nuestros soldados, el mundo libre y la patria. ¿Qué somos? Una raza superior. El mundo nos envidia. Estoy seguro que Osama bin Laden está vivo, pero creo que no ha salido ganando porque en vez de presidir desfiles está escondido en una cueva. Osama bin Laden es el enemigo oscuro que se esconde en los rincones más inaccesibles de la Tierra. Al Qaeda tiene a los mejor entrenados, a los más peligrosos, a los asesinos más viciosos del planeta´. George W Bush.

`En primer lugar, es importante recordar las razones por las que los Estados Unidos y nuestros aliados nos vimos obligados a emprender una guerra en Afganistan. No pedimos esa guerra. El 11 de septiembre de 2001 diecinueve hombres secuestraron cuatro aviones y los utilizaron para matar a tres mil personas. Atacaron nuestros centros neurálgicos económicos y militares. Como bien sabemos, esos hombres pertenecían a al Qaeda. La base de operaciones de al Qaeda estaba en Afganistan, donde los Talibanes les habían ofrecido refugio, y allí un movimiento despiadado, represivo y radical se apoderó del control del país después de años de ocupación soviética y guerra civil`. Barack Obama.

En la Chanson de Roland, un poema épico escrito en verso en el siglo XI acerca de una batalla acaecida en el siglo VIII, elemento didáctico clave en clases sobre civilización la occidental en los institutos de educación media, considerada una obra maestra del ´drama épico´, una de las lecturas clásicas sobre las Cruzadas que comenzaron en el año 1.095. Este texto ha educado a generaciones de judeo cristianos para que consideren a los musulmanes como pérfidos enemigos que una vez amenazaron los cimientos mismos de la civilización occidental. Sin embargo, el problema es que toda la epopeya está construida sobre una curiosa falsedad. El ejército que cayó sobre Roland y sus soldados francos no era musulmán en absoluto.

En la batalla de verdad, allá por el año 778, los asesinos de los francos fueron vascos cristianos furiosos con Carlomagno por el pillaje perpetrado en su ciudad, Pamplona. No hubo epopeya alguna, la batalla surgió de una disputa parroquial en las complejas guerras de la España medieval. Más tarde cuando reyes, papas y caballeros se prepararon para guerrear en la Primera Cruzada, un poeta anónimo readaptó el texto para que sirviera a las necesidades de una emergente guerra santa de la cruz contra la media luna. Los musulmanes eran sanguinarios y traicioneros. Lanzaron un ataque sorpresa contra el ejército francés y masacraron a todos y cada uno de los soldados, veinte mil en total.

Hace más de mil años, en los pasos de montaña de España, la horda musulmana acabó con los mejores soldados al mando de Carlomagno, incluido su valiente sobrino Roland. Después, según el famoso poema que inmortalizó la tragedia, Carlomagno se cobró su venganza derrotando de forma aplastante a todo el ejército musulmán. Se extrapola a las cruzadas como el arquetipo del `choque de civilizaciones` entre los seguidores de Jesús y los seguidores de Mahoma. En realidad en esta insulsa versión popular de aquellas Cruzadas, toda una extraña y violenta caricatura de si mismas, el adversario musulmán tomará el lugar de una serie notable de pueblos a los que los Cruzados consideraban enemigos.

Muchos siglos después, durante la Guerra Fría, los fabricantes de mitos en Washington realizaron algo parecido, suplantando un grupo monolítico etiquetado de `comunistas sin dios` por un grupo de nacionalistas fanáticos, en el intento inaudito de transformar conflictos en lugares remotos por recursos estratégicos como luchas épicas entre las fuerzas del Mundo Libre y las Fuerzas del Mal. En años recientes, la administración Bush-Cheney hizo de nuevo otro tanto al representar a los nacionalistas árabes como diabólicos fundamentalistas islámicos.

La financiación estadounidense de los muyahidines en Afganistán fue sólo una parte de la cruzada anticomunista en el mundo islámico. Para socavar a los izquierdistas y nacionalistas árabes que pudieran alinearse con la Unión Soviética, Estados Unidos e Israel financiaron a los religiosos -mullahs- iraníes y ayudaron a crear Hamas. Aunque la guerra fría terminó con la desaparición de la Unión Soviética en el año 1991, la forma de pensar de esa época nunca desapareció con ella. La mitología prevaleciente fue simplemente transferida al mundo islámico. En la teología anticomunista, por ejemplo, la palabra maldita era `totalitarismo`, utilizada para describir la esencia de todo lo que abarcaba al estado y sistema soviéticos.

Occidente tenía todas y cada una de las razones para apoyar las autocracias porque se oponían tenazmente a las dictaduras totalitarias de izquierda, las cuales eran incapaces de llevar a cabo reformas internas. El islamo facismo representa a los nuevos totalitarios, retrógrados, fanáticos e incapaces de cambiar, igual que los comunistas.

Incluso hay quien ha intentado demostrar que los musulmanes moderados son fundamentalistas con traje de reformistas, en un abordaje del mundo islámico cual se tratara de una masa indiferenciada –en espíritu, una moderna Unión Soviética-, donde los gobiernos árabes y los radicales islamistas trabajan codo con codo contra Occidente. El liberalismo estadounidense convive con el integrismo religioso wahabita desde el tratado de Juddah firmado en 1927 entre Ibn Saud y el Reino Unido.

Las organizaciones que usan como método de lucha el llamado terrorismo espectáculo, han beneficiado más a sus supuestos enemigos que a la causa que dicen defender. La pervivencia de este tipo de organizaciones justifica la imposición de medidas dictatoriales contra las poblaciones. Por ejemplo, está claro que Daesh / ISIS es el destinatario de una inmensa tutela estatal multinacional.

El terrorismo no es un objeto diabólico del fundamentalismo islámico o de la política radical, sino una herramienta de la Guerra de Cuarta Generación que la inteligencia estadounidense y europea utilizan a través del mundo para mantener y consolidar su alianza militar en el campo de las operaciones encubiertas y las guerras de rapiña.

Durante los últimos diez años, desde los ataques contra Washington y Nueva York del 11 de septiembre de 2001, Osama bin Laden y al Qaeda, ISIS / Daesh o los que vendrán, se convirtieron en una ´herramienta de Estado´ para los gobiernos que tienen en el terrorismo y la guerra contraterrorista la principal estrategia de supervivencia en el poder.

¿Estados Unidos retirar sus tropas de Afganistán e Irak y reemplazar su fuerte tendencia a invadir y saquear por un deseo de diálogo con los estados que obstinadamente se niegan a abrir sus fronteras a las fuerzas 'humanitarias' de la OTAN y sus recursos a los torbellinos cinéticos enriquecedores de la banca de Wall Street y los fondos de cobertura? Imposible.


Patología de guerra

`La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien`. Sun Tzu.

No hay nada tan engañoso como lo evidente. La escenificación del alunizaje republicano por parte de la agencia espacial estadounidense Nasa, aunque con otro matiz pero con similar intención, podría considerarse hasta el 11 de septiembre de 2001 como las conspiración gubernamental más importante de todos los tiempos.

Si no fuera por la magnetosfera o cinturon de Van Allen -un inmenso campo radioactivo muchas veces mayor que el planeta situado a 1.600 kilómetros de la estratosfera terrestre, que emite ondas de electrones imposibles de ser traspasados con el material del que estaban construidas la naves espaciales estadounidenses Apolo- pudo ser un hecho políticamente creíble. En aquel entonces, el gabinete de seguridad del gobierno republicano del binomio Nixon-Ford, encabezado por Henry Kissinger, Donald Rumsfeld, Alexander Haig y Richard Helms -director de la CIA entre 1966 y 1973- decidió simular la llegada de tripulaciones estadounidenses de astronautas a la Luna.

En el año 1968 y a pesar de haber sido recientemente electo, Richard Nixon era cada más impopular por causa de la guerra de Vietnam y necesitaba de prisa un golpe de efecto que le ayudara a mantener su imagen pública. Los detalles más importantes del alunizaje republicano en el satélite natural del planeta Tierra fueron filmados y producidos en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer en Inglaterra, bajo la dirección de Stanley Kubrik, quien fue convencido y pagado a precio de oro en nombre de la seguridad nacional de Estados Unidos.

Stanley Kubrik acababa de terminar su galardonada película de ciencia ficción 2001: una Odisea en el espacio; que recibió cuatro premios Oscar a mejor dirección, mejor guión original, mejor dirección artística y mejores efectos visuales. Por su parte la Nasa puso en órbita un satélite exclusivamente dedicado a simular datos de vuelo para las computadoras y los equipos de control de la falsa travesía espacial.

El costo total del galáctico montaje superó los 600 millones de dólares al año 1969. Sin duda alguna la película más costosa de la historia del cine y la fase inicial de la construcción del escudo antimisiles que se supone garantizaría a los Estados Unidos y sus aliados europeos protección en una eventual guerra nuclear contra la Unión Soviética. Primera versión en capítulos de un mega montaje gubernamental hecho en Hollywood. Se expone así una arraigada tradición estadounidense para llevar a sus últimas consecuencias las acciones de gobierno más extremas e inverosímiles, gracias a la confianza que emana directamente del poder de aniquilación funcional a cualquier nivel de estado con el que cuentan los Estados Unidos.

¿Conspiración? Cual conspiración. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington fueron planificados por el jeque musulman a cargo de un califato islamista y ciudadano saudí Osama bin Laden, desde un complejo de cuevas secretas en Tora Bora, Afganistán, donde operaba la omnipotente e invisible red terrorista al Qaeda, y ejecutados por un comando de 19 fanáticos musulmanes suicidas, algunos de los cuales eran aprendices de piloto, que secuestraron simultáneamente 4 aviones Boeing con pasajeros a bordo armados apenas de navajas de cortar cartón, y los usaron como misiles al estrellarlos contra dos grandes y emblemáticas torres de oficinas, el World Trade Center: un tercer avión fue lanzado sobre el Pentágono; el cuarto avión, que al parecer se dirigía contra el Capitolio, sede del Congreso de los Estados Unidos, era neutralizado gracias al acto heroico de pasajeros y tripulantes que sometieron a los secuestradores, pero lamentablemente el aparato se desplomó cerca de Chanceville, una zona boscosa del estado de Pennsylvania.

Lo único claro de esta extraña e inédita secuencia de accidentes aéreos simultáneos en la historia de la aviación comercial, es que no quedaron restos humanos o materiales compatibles de ninguno de los aviones caídos, ni rastros de sus respectivas cajas negras de registro de vuelo, porque todo por diversas razones se habría vaporizado. La prensa global mediante una campaña propagandística masiva difundió, ratificó e impuso a la opinión pública mundial esta extravagante versión oficial de los hechos del gobierno estadounidense.

Según Alex P. Schmid el terrorismo ´es un método de acción violenta repetida que inspira ansiedad, utilizado por actores clandestinos individuales, colectivos o estatales (semi)clandestinos, por razones de idiosincrasia, de orden criminal o políticas, según el cual –por oposición al asesinato– los blancos directos de la violencia no son los blancos principales. Las víctimas humanas inmediatas de la violencia son escogidas generalmente al azar (blancos de oportunidad) o de forma selectiva (blancos representativos o simbólicos) dentro de una población utilizada como blanco y sirven para generar un mensaje.

Habitualmente, el FBI recluta chivos expiatorios y los incita a participar en complots terroristas. Los procesos de comunicación basados en la violencia o en la amenaza entre los (las organizaciones) terroristas, las víctimas (potenciales) y los blancos principales son utilizados para manipular el blanco principal (el público) haciendo de este un blanco del terror, un blanco de exigencias o un blanco de atención, según que el primer objetivo sea la intimidación, la coerción o la propaganda´. No obstante, desde 2004 la ley estadounidense define el terrorismo como ´actos premeditados de violencia política contra no combatientes cometidos por grupos infranacionales o agentes clandestinos. Esta definición condena como acto criminal toda acción de resistencia contra el colonialismo o el imperialismo.

Cierta opinión pública que cree en la teoría oficial sobre el 11 de septiembre de 2001, llama desdeñosamente de adeptos de la teoría de la conspiración a quienes no creen en la versión oficial de aquellos penosos acontecimientos, lo cual no es racional ni sensato. Se habla de conspiración cuando varias personas actúan en secreto para cometer un acto ilegal. Creer en una teoría de la conspiración, cuando se trata de un hecho, significa simplemente creer que ese hecho es el resultado de un complot.

La palabra falsa bandera es un término naval de la época de los barcos a vela que se refiere a un buque que enarbolaba los colores de la bandera de un país distinto al que el barco pertenecía. Esto se hizo por múltiples razones, pero una común fue para atraer hacia una trampa a un buque enemigo o esconder al verdadero autor de un ataque.

En términos legales era una acción inmoral propia de piratas. La definición de falsa bandera es la de un evento en el que los autores materiales y los responsables atribuidos son diferentes.

Es mucho más simple motivar a un ejército si su país ha sido atacado y por lo tanto se está actuando en defensa propia. El ataque debe ser lo suficientemente grande como para crear verdadero pánico, y así obtener el máximo efecto necesario como causa belli.

A saber, siendo una fabricación, todo evento de bandera falsa adquiere diversas formas. Una característica definitoria es que el verdadero autor no es conocido. Así, la atención pública resulta claramente enfocada a través de la narrativa oficial.

Pero ¿cui bono? Quienes dirigieron y financiaron el evento son los verdaderos autores, como un catalizador para sus verdaderos objetivos.

La falsa bandera utiliza la dialéctica hegeliana del clásico 'problema-reacción-solución'. El ataque sorpresa es el problema: una amenaza a la seguridad nacional. La preocupación es la deseada reacción; y la solución eliminar la amenaza por medios violentos.

El evento de falsa bandera es una ilusión provocada deliberadamente cuyo propósito es crear un entorno favorable para aplicar una solución extrema.

La falsa bandera es una herramienta de manipulación y engaño para dirigir las opiniones y acciones de la población. Este modelo de problema-reacción-solución es una herramienta avanzada de ingeniería social mediante la cual los líderes de un país determinan la política que arrastre a la gente hacia sus fines ocultos.

Según la interpretación del 11 de septiembre de 2001 que hizo la administración Bush-Cheney, y que se convirtió en versión oficial mundialmente aceptada, los atentados fueron el resultado de un complot entre Osama bin Laden y 19 miembros de una cédula terrorista de al Qaeda. Esta versión oficial es, por consiguiente, una teoría de conspiración contra el pueblo y el gobierno de los Estados Unidos.

Eso sólo quiere decir que cada cual defiende su propia teoría de la conspiración sobre lo acaecido el 11 de septiembre de 2001. El debate no es entre adeptos y contrarios de una teoría de la conspiración, sino que se trata de un debate entre quienes aceptan la versión de los hechos de la administración Bush-Cheney y los que se inclinan por otra versión alternativa, según la cual el 11 de septiembre de 2001 fue una conspiración en el seno mismo del gobierno federal estadounidense. Al Qaeda cumple pues una doble función. Es el agente bélico de Estados Unidos para derrocar gobiernos establecidos y también es la fuerza del mal por la cual las libertades civiles de los Estados Unidos deben ser sacrificadas.

Los defensores de la teoría oficial de la conspiración de Osama bin Laden y al Qaeda contra el pueblo y el gobierno de los Estados Unidos, no pueden por tanto rechazar la teoría alternativa de haber sido un trabajo interno ejecutado por las mismas fuerzas de seguridad estadounidenses, simplemente porque se trate de un complot entendido como una serie de intereses privados que ejercieron presión sobre los poderes públicos, es decir, sobre los intereses comunes de la nación. La única interrogante posible ha plantearse es la siguiente: ¿Cuál es la teoría de la conspiración que mejor se sostiene a base de elementos probatorios?

Si la historia oficial está correcta, una banda de terroristas se burlaron no sólo de la CIA y el FBI, sino también de las 17 agencias de inteligencia de Estados Unidos que integran la Dirección Nacional de Contraespionaje e Inteligencia, de la OTAN, del Mossad de Israel, del Consejo de Seguridad Nacional, el NORAD, los controladores aéreos y de seguridad aeroportuaria, cuatro veces en menos de una hora. ¿Cómo una cosa tan improbable pudo suceder? Las imágenes de televisión muestran edificios explotando, no edificios cayendo.

Los edificios que son destruidos por incendios y daños estructurales no se desintegran en diez segundos, ni tampoco en un polvo fino por temperaturas que los incendios en los edificio del World Trade Center nunca alcanzaron. Jamás antes sucedió ni volverá a suceder. Con muy poca duda, muchos estadounidenses prefieren la historia oficial a las implicaciones que siguen de concluir que la historia oficial es falsa.

El gobierno de Estados Unidos tiene su mitología propia. Cada vez que se escucha la frase ´teoría de la conspiración´, por lo general significa que alguien se acerca demasiado a la verdad, más si se miran los hechos del 11 de septiembre de 2001 como parte de una estafa financiera y de asesinatos en masa para llevar a cabo objetivos políticos de guerra energética.

A ciencia cierta se sabe que la mejor manera de efectuar un atentado de falsa bandera consiste en organizar un ejercicio militar que simule exactamente el atentado que se quiere cometer. Los ataques del 11 de septiembre de 2001, del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 7 de Julio de 2005 en Londres, coincidieron con sendos simulacros de atentados terroristas por parte de las fuerzas secretas.

En marzo de 2001, las principales empresas del sector petrolero -Exxon, Mobil, Chevron, Conoco y Shell-, tuvieron la oportunidad de diseñar las estrategias energéticas del gobierno Bush-Cheney, incluida la política en Oriente Medio, al participar en secreto en la Fuerza de Tareas sobre Energía que el vicepresidente Dick Cheney personalmente impulsó.

Esta fuerza de tareas de la ´civilización nivel cero´ que representan, desarrolló mapas de los campos petroleros existentes en Irak, dividiendo el país en grandes bloques de explotación, y acciones relacionadas con la captura de nuevos y probables campos de petróleo y gas. Anteriormente, en el año 1999, las compañías petroleras habían participado en una fuerza de tareas no gubernamental que pidió `un inmediato estudio político sobre Irak incluyendo evaluaciones militares, energéticas, económicas y diplomáticas`.

El petróleo y el carbón constituyen juntos la industria más grande en la historia, capaz de generar más de un billón de dólares por año. Esto hace que más que un recurso sean la razón misma de la competencia económica para controlar lo que todavía resta por extraer. La cuenca del Mar Caspio y Asia Central son las claves de la energía del siglo XXI. El dominio efectivo de las rutas del petróleo y el gas afectará toda futura dirección que tomen la cantidad de flujo y distribución de los nuevos ingresos por su explotación.

Desde luego, las compañías petroleras no estaban solas en la presión por una acción bélica contra Irak y Afganistán. El estado de Israel a través de sus influyentes grupos de presión -lobbys- sionistas en Washington tenían la certeza desde el fin de la primera guerra del Golfo en el año 1990 -provocada por la invasión de Irak a Kuwait- que el trabajo había quedado incompleto. Le antecedió una larga y dura guerra de ocho años entre Irak e Irán. Y se estableció en el inicio mismo del gobierno Bush-Cheney, la neoconservadora Oficina de Planes Estratégicos -OSP- del Pentágono dedicada casi en exclusivo al tema en cuestión, la inmensas reservas de petróleo y gas de Irak.

Con el control de Irak se intentó contrapesar la excesiva dependencia de los suministros sauditas de energía e incidir en la evolución de las cotizaciones internacionales del crudo. El recurso natural más codiciado por las potencias afronta un horizonte de agotamiento que acentúa la rivalidad por acapararlo, estimulando la captura inmediata de todas las fuentes disponibles de crudo.

El argumento que fueron fallas de inteligencia las que causaron la invasión de Irak se contradice con el ´Memorando de Downing Street´, residencia sede del poder ejecutivo británico, de mayo del año 2005, en realidad el protocolo de una reunión de gobierno ocho meses previa al inicio de la invasión anglo estadounidense de Irak en marzo del año 2003, entre el entonces primer ministro Anthony Blair y Richard Dearlove, jefe del servicio secreto MI-6, donde se informó que Estados Unidos acababa de decidir la guerra para eliminar a Sadam Hussein, y que sería justificada por una combinación de pretextos terroristas y armas de destrucción masiva, con acciones de inteligencia y hechos propagandísticos amañados alrededor de esa prioridad política. Lo que llevó a la guerra de ocupación en Irak no fue inteligencia defectuosa o mala información. Como es usual en tales asuntos de estado, primero se tomó la decisión de lanzar una nueva guerra y luego se inventó una historia falsificada para justificar esa invasión.

En Irak se instaló la ORHA, Oficina de Reconstrucción y Asistencia Humanitaria -Office of Reconstruction and Humanitarian Assistance- dirigida por el Pentágono. Más tarde se supo que la OHRA fue creada por una directiva presidencial secreta firmada mucho antes que se discuta en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la guerra contra Irak. La ORHA fue absorbida rápidamente por la CPA, Autoridad Provisional de la Coalición -Coalition Provisory Authority-, dirigida por el proconsul Paul Bremer, quien ejerció en el país durante un año.

La CPA no era una entidad de derecho internacional, ni tampoco de derecho estadounidense, sino una corporación privada. Todavía se ignora donde la CPA fue inscrita o registrada y quienes eran sus accionistas. Lo único establecido es confirmar que la CPA o Autoridad Provisional de la Coalición, está involucrada en un saqueo sistemático de Irak y que sólo se retira cuando el nuevo gobierno iraquí acepta sus chantajes: el reconocer una serie de leyes de rapiña que garantizaran a las corporaciones el derecho de explotar a fondo el país durante el siglo venidero.

Los esfuerzos combinados de contratistas de defensa, compañías petroleras, empresas militares privadas, contratistas de inteligencia privados e ideólogos extremistas crearon un modo de pensar en el que fueron atrapados todos los que estaban ansiosos de poder, incluidos prestigiosos académicos de carrera. La actividad de estos ´contratistas privados´ es de tal magnitud que una de sus empresas emblema, la Blackwater, rebautizada con el nombre de Xe Service LLC, y en realidad mercenarios al servicio de los gobiernos de Israel y Estados Unidos, fue acusada por el general Mirza Aslam Beg, ex jefe del estado mayor de ejército pakistaní, de haber organizado y ejecutado los magnicidios del ex primer ministro libanés Rafik Hariri -asesinado en Beirut el 14 de febrero de 2005- y de la ex primer ministro de Pakistán Benazir Bhutto -asesinada en Rawalpindi el 27 de diciembre de 2007-.

El 2 de noviembre del año 2007, cuarenta y cinco días antes de ser asesinada, el periodista David Frost de la cadena de televisión Aljazeera, quien fuera estrella mediática de la BBC británica, entrevistó en vivo a Benazir Bhutto, que acababa de sufrir un brutal atentado en Karachi, Pakistán, del que salió ilesa, pero que costó la vida a más de un centenar de personas. Hablando de sus sospechas sobre la autoría de la masacre, Benazir Bhutto mencionó a un oficial de los servicios secretos pakistaníes que mantuvo contactos con el agente del MI-6 británico Ahmed Omar Saeed Sheikh, que según aseveró Bhutto, ´fue el hombre que mató a Osama bin Laden´. Omar Sheikh es también sospechoso de haber secuestrado y decapitado al periodista estadounidense de investigación, Daniel Peral; y quien servía de enlace entre el gobierno de Estados Unidos, los Inter Servicios de Inteligencia de Pakistán ISI, y Mohammed Atta, supuesto cabezilla de los secuestradores aéreos del 11 septiembre de 2001.

En plena fatiga de alerta una masiva operación de espionaje electrónico llevada a cabo ilegalmente por la Agencia Nacional de Seguridad -NSA- del gobierno Bush-Cheney, antecedió siete meses a los ataques del 11 de septiembre de 2001 y continuó hasta después de la elección presidencial del año 2008 que significó un cambio de gobierno.

La preeminencia tecnológica de Estados Unidos, a la que los especialistas del Pentágono y de las agencias de seguridad interna llaman `comprensión de la cadena letal`, mediante análisis de huellas digitales de conducta por sistemas de seguridad lógica y de administración de identidades, y se traduce en forma de redes de CCTV -circuitos cerrados de televisión- ampliamente desplegados por las calles, avenidas y rutas de las ciudades, vigilancia electrónica a través de matrices de arrastre de comunicaciones y de chips de identificación por radiofrecuencia -RFID- empotrados en todo tipo de artículos de consumo, procedimientos de captura y succión de contenido de computadoras y servidores por medio de sistemas informáticos espía, que en Europa llaman `caballo de Troya` y en Estados Unidos  `linterna mágica`.

Varios miles de ingenieros, matemáticos e informáticos rastrean, criban y manejan la información que las poblaciones generan a cada instante. Una simple llamada desde un teléfono móvil o fijo, un pago con tarjeta de crédito o de débito, un click en el teclado del computador conectado a Internet, datos secuenciales valiosísimos para un conglomerado de recopiladores que trabajan para empresas multinacionales, gobiernos y partidos políticos. Aspectos intrínsecamente eficaces de un complejo sistema de control dentro de poblaciones altamente vigiladas y distópicas como la norteamericana, la europea y la japonesa.

El fin de semana previo a las ataques del 11 septiembre de 2001, el suministro eléctrico del World Trade Center fue cortado por 36 horas. Durante ese lapso de tiempo también se apagaron la cámaras de video vigilancia y por tanto no hay registro de lo ocurrido.

Resulta ser que un fanático musulman alto y barbudo desde el fondo de una cueva en las perdidas montañas de Afganistan, logró herir en pleno corazón al imperio más poderoso de la historia y escapar después a la venganza. Aunque pocos consideren a al Qaeda, su muy particular milicia islámica, como una organización estructurada sino que se hable de ella como de una vaga e impalpable tendencia.

Lo cierto fue que el mayor y más poderoso ejército del mundo demoró 3.519 días en encontrar a Osama bin Laden, y aplicarle una especie de `ley para la ejecución extrajudicial y selectiva de terroristas`. Incluso la CIA disolvió hace años el grupo encargado de su búsqueda y captura. Al Qaeda es una firma difusa de agentes mercenarios. Cuando se trata de terrorismo, no se juzga a la gente por su retórica sino por sus actos. 

Al respecto hay buenas razones para no tomar en serio lo que podría revelarse como una de las operaciones psicológicas más importantes en lo que va del siglo XXI. El anuncio de la muerte de Osama bin Laden con casi una década de retraso, es la punta de lanza de una gran operación encubierta de largo alcance. Esta resurrección de al Qaeda es un intento de dar un golpe mortal a la ola de insurrecciones populares árabes, que empezando en Túnez a inicios del año 2011, se arrastró a Egipto, Yemen, Bahrein, Siria y amenaza a la misma Arabia Saudita.

El departamento de Estado ha conectado de inmediato la supuesta aniquilación de Osama bin Laden con la lucha por la libertad del pueblo árabe. Pero el hecho mediático también tiene otro sentido, el de ocultar la severa crisis económica que se sufre al interior los Estados Unidos, con desempleo creciente, ejecuciones hipotecarias masivas, ascenso político de la derecha cristiano fascista y desmantelamiento sistemático del estado federal. Las políticas de guerra estadounidenses están cada vez más desvinculadas de la realidad.

Según el Pentágono, Osama bin Laden fue localizado en un complejo de seguridad en Abbottabad, 60 kilómetros al norte de Islamabad, provincia de Khyber Pakhtunkhwa, una estación de montaña situada en un valle muy cercano a Azad Cachemira, y sede de la principal academia militar pakistaní. Cuatro días después del asalto al fortín y la consiguiente deceso ´oficial´ de Osama bin Laden, a dos de mayo de 2011, la narración de los hechos resulta contradictoriamente sospechosa. En este corto lapso, los cambios e inconsistencias de las versiones de prensa resultaban tan evidentes que no se hizo siquiera el mínimo esfuerzo por ocultarlo.

En un primer momento se asegura que Osama bin Laden usó a una de sus mujeres como escudo humano y que ella habría sido herida de bala en una de sus piernas. Versión que mantuvieron John Brennan, responsable de la Seguridad Nacional, y el vocero del Pentágono. Horas después, Jay Carney, Secretario de Prensa de la Administración, aseveró que Osama bin Laden no portaba armas el momento de morir ni que tampoco opuso resistencia.

Aseguró también que la CIA tenía ordenes expresas de matar y que estaba autorizada a hacerlo, y que lo pudieron deterner pero que no se dieron las circunstancias. El Pentágono refirió como única baja de combate un helicóptero pakistaní, pero enseguida rectifica para asegurar se trataba de un helicóptero estadounidense. Tampoco queda claro si el aparato se desplomó por un ataque o si por avería mecánica tuvo que ser destruido en el sitio.

Según la narración oficial de los hechos por parte de la administración demócrata Obama-Biden, los servicios de inteligencia estadounidenses sólo supieron del complejo de Abbottabad en el mes de agosto del año 2010, y desde entonces vigilaban el lugar. Pero resulta que ésta casa de tres pisos es muy conocida ahí, pertenecía a dos hermanos Mardan, llamados también Partan y Chonta Arshad, quienes residen allí hace siete años.

De los fallecidos durante el asalto -cinco hombres entre los veinte y los treinta años, una mujer y un niño- ninguno era los hermanos Mardan. Shaukat Qatir, oficial del ejército pakistaní, afirmó que esa casa estuvo bajo vigilancia del ISI desde que comenzaron a construírla, y que fue allanada varias veces.

Esto demuestra que o bien los servicios secretos pakistaníes -ISI- se quedaron al margen de la operación de asalto aerotransportado sobre el complejo donde estaría Osama bin Laden, o bien que ciertas pistas condujeron a los estadounidenses al lugar y que recibieron la respectiva autorización de gobierno de Pakistán para atacar.

Dos horas antes de que ocurriera el ataque se cortó el servicio eléctrico en la zona. Aunque la cadena de televisión pakistaní GEO, asegura que la intervención armada fue pakistaní, y puesta en marcha después que un helicóptero de Pakistán fuera derribado, y que eran balas pakistanies las que acabaron con la vida de Osama bin Laden.

Las fuerzas de asalto estadounidenses sólo se habrían hecho cargo de sus restos mortales para desde la cubierta del portaviones USS Carl Vinson, sepultarlos sin pruebas fehacientes de identificación, en algún punto del fondo del mar Arabigo. Convenientemente, al igual que sucedió el 11 de septiembre de 2001, no hay escenario del crimen ni tampoco los cuerpos de los abatidos. Tal como en una saga cinematográfica hecha en Hollywood, donde poco importan la realidad o los simplismos ficticios del guión de la teatral vida y muerte de Osama bin Laden, sólo cuenta el éxito inmediato en términos prácticos. Poco menos que una nota histórica a pie de página.

Al parecer la CIA y la Istakhbarat -los servicios secretos saudíes-, decidieron que ya no necesitan jugar más al cuco con el fantasma de Osama bin Laden, pero la pregunta es ¿por qué justo el primero de mayo de 2011? Desde finales de diciembre de 2001, ningún testigo creíble ha visto o reconocido a Osama bin Laden. En aquella época estaba ya gravemente enfermo y requería diálisis renales. En el verano del año 2001 estuvo internado en cuidados intensivos del Hospital Americano en Dubai, Emiratos Arabes Unidos.

A principios de septiembre de 2001 fue trasladado a un hospital militar en Rawalpindi, Pakistán. Pocos días después de los ataques contra Nueva York y Washington, era entrevistado por un periodista de la red Al Jazeera en un lugar indeterminado. Para finales de diciembre de 2001, la familia y allegados anuncian su muerte y asisten a su funeral. Los Estados Unidos consideraron que aquello se trataba de un montaje para escapar de la justicia. Al final la maquinaria de guerra estadounidense lo convirtió en un mártir del terror.

El comando de élite que ejecutó la operación del supuesto asesinato de Osama bin Laden es el denominado Seal Team 6 o Equipo 6, un grupo de fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos para misiones de combate tras las líneas enemigas. La noche entre 5 y 6 de agosto del año 2011, y como ciertos analistas bien informados habían predicho, un helicóptero de transporte con al menos 22 miembros de esa misma unidad del Seal Team 6, fallecieron en Afganistán al ser derribada la nave por cohetes Talibanes.

Lo que resulta fuera de toda lógica es que tal cantidad de comandos altamente capacitados viajen en un sólo helicóptero pesado Chinook CH-47 de dos ruidosos rotores, de uso corriente para la Guardia Nacional, desprovisto de la tecnología de intrusión sigilosa, derribado por una granada propulsada por cohete, un obús con apoyo improvisado de mortero, que llevaba una ojiva o carga explosiva mayor que una granada, en la provincia de Wardak, al sudoeste de Kabul, matando a 38 personas, incluidos 19 SEAL del Equipo 6.

Su propio modo de acción determina que los Seal Team 6 se aerotransporten en unidades de máximo 10 efectivos. Aquello apunta a que se trató de una eliminación deliberada de testigos cruciales. Para el caso las operaciones llevadas a cabo por equipos encubiertos y de fuerzas especiales se clasifican siempre como secretas. Las caídas de helicópteros y aviones han sido uno de los métodos preferidos para atar cabos sueltos.

Los Seal Team 6 son parte de una fuerza de combate secreta tan activa e inmensa que resulta imposible determinar sus dimensiones y capacidades, tropas del Mando de Operaciones Especiales -SOCOM, por sus siglas en inglés- que llevan a cabo una guerra permanente de baja intensidad a través de todo el planeta. El SOCOM está compuesto por unidades de las ramas del Ejército, la Marina, los Comandos de la Fuerza Aérea, la Agencia Central de Inteligencia y los equipos de Operaciones Especiales, además de tripulaciones especializadas de helicópteros, escuadrones de barcos, personal de asuntos civiles, cuerpos de rescate paramilitares y controladores del tráfico aéreo de batallas y meteorólogos militares; el SOCOM lleva a cabo las misiones bélicas más especializadas de los Estados Unidos, que incluyen asesinatos, contra-terrorismo, reconocimiento, ataques con vehículos no tripulados, control y operación de prisiones secretas, análisis de inteligencia, entrenamiento de tropas extranjeras, y operaciones de contra-proliferación de armas de destrucción masiva.

En julio del año 2011, Ahmed Wali Karzai, hermanastro del presidente afgano Hamid Karzai, señor de la ´heroína afgana´ y agente de la CIA, fue asesinado a tiros por Sardar Mohammed, amigo de confianza de la familia y comandante del servicio de seguridad, en su casa en Kandahar. Después los Talibanes atacaron su cortejo fúnebre, asesinaron al jefe de relaciones tribales del gobierno afgano, y al alcalde de la ciudad de Kandahar, Ghulam Hamidi.

Estados Unidos creó el problema en Asia Central y con su retiro de Afganistán solo dejará activada una bomba de tiempo en esas fronteras al fuego. Los estadounidenses dirán que salen victoriosos y que van hacer un pacto político con los Talibanes. Harán énfasis en las operaciones de inteligencia, las fuerzas especiales, los ataques desde aviones no tripulados y presencia reducida de tropas.

Pakistán es la zona más peligrosa del planeta, un caos dantesco donde colisionan India, China, Rusia y Estados Unidos. Desde el año 1947, India y Pakistán son potencias nucleares consentidas por los países miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y se han enfrascado en una larga lucha por la supremacía en Cachemira y Afganistán, tanto en forma directa en tres guerras, como por actos terroristas interpósitos, y con planes de guerra extremos como la temida guerra relámpago tipo Nuclear Biológica y Química -NBC-.

Siendo impensable que el Pentágono abandone Afganistán resulta obvio: Quien controle el océano Indico controlará Asia. Ahí confluye la mayor ruta marítima de energía petrolera del mundo que va desde Mediterráneo, al mar Rojo, mar Arábigo y el golfo de Adén. El océano Indico es la llave de los mares y donde se decide el destino de la humanidad. La clave radica en que el mundo ha vuelto a la guerra fría bajo otra forma. Hay un conflicto geopolítico alrededor del corazón energético del planeta, cuyo núcleo está en Asia Central, paso natural entre Europa y Asia.

No existe ningún misterio sobre lo que ha impulsado las guerras contra Afganistán, Libia e Irak, las sanciones y amenazas contra Irán, la escalada bélica nuclear entre India y Pakistán, y que se haya militarizado toda la región con bases militares estadounidenses. El objetivo siempre ha sido el mismo, la dominación de una zona estratégica clave que contiene dos tercios de las reservas de hidrocarburos conocidas en el mundo.

Afganistán, Pakistán e Iran tienen un interés existencial de estabilidad en frustrar el excluyente plan estadounidense de negociar detrás de sus espaldas la retirada de Afganistán directamente con los Talibanes. Los servicios de inteligencia iraníes son muy activos tanto en Afganistán como en Pakistán, en vista de la presencia militar de Estados Unidos y su apoyo al grupo terrorista Jundallah que fomenta la violencia en la región iraní de Sistan-Baluchistán frontera con Pakistán.

Iran tiene un mecanismo de intercambio de inteligencia a nivel bilateral con Pakistán, que puede ayudar a Irán a contrarrestar a Jundallah mientras colabora con inteligencia respecto a las actividades clandestinas de Estados Unidos en territorio paquistaní. Si la unidad afgana llega a ser amenazada las consecuencias serían extremadamente graves para Pakistán. Por su parte toda acentuación de las diferencias étnicas o el fortalecimiento de esas identidades étnicas en los vecinos Afganistán y Pakistán tendrían repercusiones negativas muy serias para Iran y los países centroasiáticos.

Y nueva versión de la guerra fría que enfrenta a Rusia y China por un lado, y a los Estados Unidos y la OTAN por el otro. Una de las prioridades más importantes de Estados Unidos y Europa ha sido acabar con la creciente dependencia europea respecto a las importaciones de energía desde Rusia, y es lo que explica también la guerra de la OTAN contra Libia.

Estados Unidos promueve un mercado europeo único para la energía, en vez de mercados nacionales separados que eviten esa alta dependencia europea de la energía comprada a Rusia, que a su vez intenta firmar acuerdos sobre petróleo y gas con todos los estados de Europa occidental por separado, y significa plantarle cara al potencial que tiene Rusia de utilizar sus inmensas reservas energéticas para exportarlas, distribuirlas y volver a emerger como una gran potencia mundial.

Aunque ¿cómo encontrar un equilibrio entre el juego estratégico de Rusia en Asia Central y la voracidad económica de China? El inmenso oleoducto que conecta Siberia Oriental en el océano Pacífico al ramal de Skovorodino en Rusia a Mohe en China, provee una respuesta: Recursos naturales rusos por tecnología china.

A raíz de la crisis con la energía nuclear contaminante, Alemania ha adoptado la decisión estratégica de abandonar las plantas nucleares para aumentar sus importaciones de hidrocarburos desde Rusia. La perspectiva de unas crecientes relaciones germano-rusas traen ecos históricos de resonancia y significación para la seguridad europea, que podrían llegar a debilitar la unidad de Europa y los cimientos mismos de la OTAN, a órdenes de Estados Unidos y que constituye el principal instrumento para imponer sus estrategias de dominación globales.

El 9 de mayo de 2011, en el marco de entrevistas y conversaciones económicas, Beijing dirige a Washington el primer ultimatum geoestratégico nuclear en cincuenta años. Atacar Pakistán equivale a declararle la guerra a China. La delegación china la encabezaron el viceprimer ministro Wang Qishan y el consejero de Estado Dai Bingguo; el vicepresidente Joseph Biden y la secretaria de Estado Hillary Clinton representaron a Estados Unidos en la cita. El ultimatum se hizo efectivo el 18 de mayo de 2011, durante la visita del primer ministro pakistaní Yusuf Raza Gilani a Beijing, cuando China ofreció 50 aviones cazas de combate JF-17 a Pakistán. 

La operación de la muerte ´oficial´ de Osama bin Laden fue orquestada para causar tensión entre Estados Unidos y Pakistán, y está estrechamente vinculada a la visita que el príncipe Bandar bin-Sultan, jefe de la seguridad nacional de Arabia Saudita, realizó a Pakistán a fines de marzo de año 2011. Un movimiento conjunto de Pakistán y Arabia Saudita tendiente a contrarrestar la injerencia de Estados Unidos en la región y donde está en juego el arsenal nuclear pakistaní que los estadounidenses planean neutralizar por cualquier vía. Estados Unidos no puede plantearle al ejército pakistaní un dilema en que esté en juego el fervor nacional.

Si Pakistán se desplomara, el flujo hacia los grupos extremistas de militares altamente adiestrados, entre ellos fuerzas especiales, expertos en explosivos e ingenieros de comunicaciones, sería cuantioso. Al año 2011, una abrumadora mayoría de pakistaníes ven a las fuerzas rebeldes afganas como una fuerza armada legítima que libra una guerra de resistencia justa contra un ejército invasor.

Un primer frente de guerra se ha abierto ya entre los servicios secretos de las naciones involucradas, esos fantasmagóricos estados dentro del Estado. En el año 2009, agentes de la CIA penetraron las redes de los Talibanes pakistanés Tehrik-e-Taliban Pakistan -TTP-, para crear su propia fuerza beligerante en Pakistán. La supuesta presencia en Waziristán de Saif al-Adel, a quien la CIA ha declarado nuevo jefe de al Qaeda, es muy útil a las intenciones militares de Estados Unidos. Puede asegurarse también la profunda infiltración por parte de al Qaeda de las fuerzas armadas pakistaníes.

El 14 de mayo de 2011, el parlamento de Pakistán solicitó oficialmente y de manera unánime al gobierno para cortar la ruta de apoyo logístico de la OTAN hacia Afganistán. Dado que dos tercios del equipamiento para las tropas invasoras transitan por la línea de aprovisionamiento a través del paso de Karachi- Khyber -Karachi es la mayor ciudad del país y el principal puerto de la armada pakistaní-, de ser aplicada esta medida causaría un verdadero problema a las fuerzas de la OTAN. En ese misma sesión del parlamento, el primer ministro Yusuf Raza Gilani, rechazó las acusaciones estadounidenses de complicidad de Pakistán con Osama bin Laden, y recordó la historia de la creación de al Qaeda y del `mito Ben Laden` por parte de la CIA.

Es del día 28 de junio de 2001, cuando supuestamente un reportero de la CNN -Cable News Network-, llegó con un equipo de televisión y entrevistó a Osama bin Laden en su escondite en algún lugar de la frontera afgano-pakistaní, la última referencia fiable de una comparecencia pública del jeque saudíta. Desde entonces su búsqueda y localización fueron infructuosas. 

`Yo no estuve involucrado en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, ni tuve conocimiento de los ataques. Existe un gobierno dentro del gobierno de los Estados Unidos y es ahí donde debe tratar de ubicarse a los autores de estos ataques. Hay gente que quiere hacer de este siglo un siglo de conflictos entre el Isalm y el cristianismo`. Osama bin Laden.

La supuesta ejecución extrajudicial de Osama bin Laden no tiene ninguna importancia estratégica o táctica en los teatros de guerra de Irak y Afganistán, y en las revueltas árabes en curso. El significado principal se encuentra en el contexto de las derrotas militar y política sufridas por los Estados Unidos en ambos países ocupados, particularmente en Afganistán. Sin embargo la marca comercial al Qaeda, vuelve a saturar el imaginario occidental, para reprimir toda disidencia y desviar la atención de los verdaderos problemas. El asesinato de bin Laden permite lanzar la campaña a la reelección presidencial de Barack Obama, sirve de coartada idónea para el retiro de las tropas estadounidenses de su desastrosa aventura bélica en Irak y Afganistán, e incrimina a Pakistán con el fundamentalismo islámico.

Con la ventaja adicional de una duplicidad que permite movilizar la islamofobia de la opinión pública, Estados Unidos permitió que Arabia Saudíta financie madrazas o escuelas religiosas en Pakistán desde la década de 1980, cuando eran verdaderos campos militares que adoctrinaban a jóvenes para una guerra santa contra los soviéticos en Afganistán. En la actualidad las madrazas son las únicas escuelas a disposición de la mayoría de los niños pakistaníes, y aunque el financiamiento saudíta tiene poca influencia en el contenido de la enseñanza, la austeridad, la militancia, el odio sectario al chiismo y la hostilidad a occidente se mantienen en un contexto muy radical.

El Islam sólo puede definirse en su nombre y por sí mismo, pero para la civilización occidental el Islam no es más que un instrumento de poder, que no interesa como religión, cultura o civilización. La cuestión es cómo utilizar ese colosal ´ejército´ llamado Islam de acuerdo con planes geopolíticos que protejan las fuentes de hidrocarburos y sirvan de contención a China, por ejemplo al impedirle a toda costa una salida hacia el océano Índico, en particular al mar Arábigo y al puerto de Gwadar en Baluchistán, Pakistán, en la frontera con Irán.

´Tras años de guerra contra al Qaeda y sus afiliados, les hemos asestado un gran golpe al eliminar a su líder, Osama bin Laden.´ Barack Obama. Ahí la palabra eliminar resulta tan explicita como el contenido del mensaje.

Un estado que comete ciertos crímenes no es un estado que pueda mostrar su propia cara al público. Es un estado escondido con una estructura secreta no reconocida, que mantiene un gobierno secreto paralelo organizado por las fuerzas militares y los servicios secretos, generalmente financiado con el dinero sucio del tráfico de estupefacientes, que se implica en operaciones de guerra clandestina para proteger ciertos privilegios políticos de las amenazas que representan intelectuales, actores sociales o religiosos y hasta el mismo gobierno constitucional. Son las fuerzas invisibles de la riqueza, el poder y la violencia que actúan al margen del marco legal de gobierno. 

Lo cierto es que Estados Unidos y Arabia Saudita han matado por mutua conveniencia al personaje que crearon hasta convertirlo en una leyenda del terror político a escala global. En definitiva, Osama bin Laden era un producto de la política exterior estadounidense de finales de la Guerra Fría, y de la oscura alianza militar encubierta entre Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán.

En sesión secreta el 14 de mayo del año 2011, el parlamento paquistaní exige el fin inmediato de los ataques con drones -aviones bombarderos no tripulados- de Estados Unidos contra su territorio. ´Semejantes ataques deben cesar de inmediato. Si no sucediera, el gobierno se verá obligado a considerar la adopción de otras medidas, incluso la retirada de la autorización de tránsito permitida a la OTAN, y nombrar una comisión independiente sobre la operación de Abbottabad, determinar las responsabilidades y recomendar las medidas necesarias para asegurar que un incidente igual no se repita´, dice la resolución, que además llama al gobierno paquistaní a reconsiderar su cooperación estratégica con Estados Unidos. En la actualidad Pakistán es cogobernado por  Asif Ali Zardari, viudo de la ex primer ministro Benazir Bhutto.

La guerra es muy buena para hacer grandes negocios. El petróleo es el trofeo de las guerras que Estados Unidos y la OTAN emprenden. Los países musulmanes, entre los que se encuentran Iran, Irak, Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Egipto, Nigeria, Argelia, Brunei, Indonesia, Malasia, Kazajstán, Azerbaiyán, poseen entre el 66 al 76 por ciento del total de las reservas mundiales de petróleo y gas, dependiendo de la fuente y de la metodología de investigación. Los verdaderos enemigos de Estados Unidos no se esconden en cuevas a lo largo de las montañas de Afganistán y Pakistán, se pavonean con absoluta arrogancia en Washington DC y en Wallstreet.

En el norte de Africa, durante los meses de enero y febrero de 2011, movimientos populares árabes derrocaron a Zine el-Abidine Ben Alí en Túnez y a Hosni Mubarak en Egipto. Los egipcios y tunecinos aspiraban deshacerse de regímenes despóticos de larga data al servicio de Estados Unidos.

Arabia Saudita estima que las revoluciones de Túnez, Egipto, Yemen y Bahrein son movimientos populares fomentados por Irán. Además ha transformado el Consejo de Cooperación del Golfo en una alianza entre las monarquías sunnitas para instrumentar la lucha ideológica y la represión contra la influencia de la revolución chiíta iraní.


El derecho a la injerencia ´humanitaria´.

La nueva doctrina humanitaria imperialista se resume en el eufemismo de responsabilidad de proteger y derecho a saquear.

Bajo los preceptos del ´imperialismo humanitario´ desde comienzos del año 2011 se desarrolla sobre Libia una intervención militar cinética de la OTAN, que en su expansión al sur busca apoderarse de importantes y estratégicos recursos energéticos -3.3% de la reserva mundial- e hídricos -el desértico sur libio esconde en sus entrañas el acuífero fósil de Nubia, de 35.000 kilómetros cuadrados, uno de los mayores del mundo-. Comenzaba la lucha para asegurar el acceso a la riqueza petrolera libia, un ejemplo gráfico de saqueo neocolonial hipermoderno.

En Libia, país de creación colonial europea, la guerra ´humanitaria´ por la Cirenaica, capital Benghazi, no tiene nada de espontánea, el dictador coronel Muammar Gafadi todavía exhibía plena legitimidad en los otros dos distritos del país, Tripolitania y Fezzan. En enero del año 2011, Gadafi afirmó que enfrentaba una operación de desestabilización de al Qaeda, y más precisamente de los mercenarios `afganos` de bin Laden y el principe Bandar bin-Sultan, veteranos de las campañas de Afganistán, Pakistán, Bosnia, Kosovo y Chechenia, perpetradores de trastornos bélicos allí donde los Estados Unidos intervienen. Rebelión preparada por los servicios secretos franceses -DGSE-, el MI-6 y la CIA.

Disidentes exiliados en Estados Unidos y repatriados a Libia formaron un Consejo Nacional de Transición -CNT-, reconocido por Occidente como el legítimo representante del pueblo libio, que acaba de restaurar los derechos de la monarquía Senoussi del príncipe Muhammad al-Sanusi, pretendiente al trono del Reino Unido de Libia, en el exilio en Londres, cuyo símbolo ampliamente difundido es la bandera roja-negra-verde con la media luna y la estrella, de la orden musulmana tribal a la que pertenecía el rey Idris, monarca sujeto al poder británico que demarcó Libia en el año 1951, y fue derrocado por Muammar Gadafi en el año 1969.

Los miembros del consejo de rebeldes libios actúan en total secreto, y resultan un mosaico casi delincuencial de grupos mercenarios fundamentalistas de distinta extracción. Por tanto puede afirmarse que el número de miembros, veteranos o simpatizantes del Grupo Islámico Combatiente Libio al Qaeda, es decisiva. La tradición política y social en el distrito de la Cineraica predisponen a la monarquía más que a otras formas modernas de gobierno.

Ninguna información fue proporcionada al respecto de la situación o estatuto jurídico del Consejo Nacional de Transición de Libia -CNT-. Todo indica que Estados Unidos está preparando un dispositivo de expoliación muy similar al que ha establecido durante la invasión y ocupación de Irak. Aunque al igual que ocurrió con Afganistán en el año 2001 y con el propio Irak en el año 2003, Estados Unidos y Gran Bretaña se encontrarán con que una cuestión es derrocar a los Talibanes o a Saddam Hussein y otra muy diferente sustituirles.

El este de Libia, bajo control efectivo de la OTAN, es administrado por el Mecanismo de Intercambio de Información de Libia -LIEM-, un organismo informal sin personalidad jurídica, creado por los Estados Unidos, que reconoció formalmente el consejo de los rebeldes como el gobierno legítimo del país, a pesar que los insurgentes son dirigidos por al Qaeda, que supuestamente es el blanco de una década de ´guerra contra el terror´, que ya le cuesta a Estados Unidos 5,4 billones de dólares desde el 11 de septiembre de 2001. Poco después del inicio del conflicto en marzo del año 2011, Abdel-Hakim al-Hasidi, el líder del ejército anti-Gadafi, admitió que sus filas rebeldes la componen terroristas miembros al Qaeda que han matado a tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.

Por ende Estados Unidos y la OTAN tiene una alianza militar en Libia con al Qaeda, extremistas musulmanes a los que ahora les dan una mano para hacerse del control del país y entregarles así una parte importante del dinero proveniente del petróleo y de la riqueza en oro de Libia, para afianzar su dominio y asegurarse que los restos del régimen de Muammar Gadafi sean barridos, y cuya ausencia crea un vacío de poder que esperan sea cubierto por al Qaeda.

El Pentágono comanda la acción militar por medio de la OTAN, con la aplicación del embargo de armas y de una zona de exclusión aérea. A pesar que Gadafi colobaraba activamente con Estados Unidos desde hacían ocho años, el Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo (CCPAG) –Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahrein, Omán y los Emiratos Árabes Unidos– fueron los primeros en pedir la intervención armada contra el gobierno de Trípoli, y la Liga Arabe por presión de Arabia Saudita ratificó enseguida las acciones bélicas de la OTAN, que procede a bombardear el país hace tres meses para en último término hacerse de los hidrocarburos libios.

Tal como ocurrió con Saddam Hussein, que pretendía vender el petróleo iraki en euros, el proyecto de emitir una moneda africana común, el dinar oro, le habría la granjeado a Muammar Gadafi su desgracia entre la alta finanza internacional. Con un pretexto humanitario, Estados Unidos y Gran Bretaña capturaron más de 60.000 millones de dólares en depósitos bancarios libios.

El ataque a Libia fue originalmente un plan franco-británico concebido en noviembre del año 2010, con la intención de ajustar cuentas con Trípoli y defender intereses coloniales mutuos. En los años 2005 y 2006, la Libia National Oil Company -NOC- convocó a tres licitaciones internacionales para la exploración y explotación de reservas petroleras, las mayores del África. El coronel Muammar Gadafi impuso sus condiciones a las empresas occidentales, llegando a diversos acuerdos ventajosos, pero insuficientes para dichas pretensiones, y también hubieron conflictos relacionados con la cancelación de lucrativos contratos en tecnología, equipos y armamento.

El Consejo Nacional de Transición ha creado de inmediato una nueva empresa petrolera libia, el Comité Organizador, reconocido ya por la comunidad internacional en calidad de titular del derecho sobre los hidrocarburos del país. Libia tiene una deuda de 6.000 millones de dólares en contra de unas reservas monetarias que llegan a los 150.000 millones de dólares, y 143 toneladas de oro en reservas.

El misterio rodea al gobierno de transición anti Gadafi, que nació a principios de marzo del año 2011 en la ciudad de Benghazi, en el norte del distrito Cirenaica al este de Libia, e incluye las ciudades de Tobruk y Darna. Este gobierno de transición que consiste en treinta delegados, doce de los cuales por ´seguridad´ mantienen sus nombres en secreto, ya ha sido reconocido por los países industrializados como el único representante legítimo del pueblo libio.

El corredor de Benghazi a Tobruk, a través de la ciudad de Darna, es una de las regiones con mayor concentración de reclutas yihadistas en el mundo, e incluso se considera como la principal fuente de candidatos para ataques suicidas, con una incidencia de 1 para 1.250 habitantes. Esto significa que al menos una quinta parte de los combatientes extranjeros que ingresan a Irak a través de la frontera con Siria proviene de Libia, un país de seis millones de habitantes.

La proporción de individuos dispuestos a luchar en Irak contra la invasión estadounidense, fue mucho mayor entre los libios que de cualquier otro país de apoyo a los muyahidin ´irakíes´. Y la respuesta parece estar relacionada con la militancia islámica en las ´escuelas extremistas´ de teología y política que florecen en la región.

Una organización antes conocida como el Grupo de Combate Islámico de Libia, desde el año 2007 auto proclamada franquicia de al Qaeda, cambió su nombre por al Qaeda en el Magreb Islámico, lo que significó que un creciente número de combatientes libios viajaran a Irak. Su líder es el Abu Laith al-Libi, quien luchó en la legión árabe ´afgana´ de bin Laden y la CIA contra los soviéticos en Afganistán.

El ISI pakistaní lo detuvo en uno de los allanamientos a la casa los hermanos Mardan en Abbottabad, que según la versión oficial afirma, es donde se ajustició a Osama bin Laden a inicios del mes de mayo del año 2011. Abu Laith al-Libi fue asesinado en Afganistán el año 2008 por un avión no tripulado estadounidense. El resultado es que ahora la facción libia es la más importante de al Qaeda, por encima incluso de los reclutas sauditas y egipcios.

Hay dos hipótesis para un desenlace del conflicto militar libio: el derrocamiento, renuncia o eliminación física del coronel Muammar Gadafi; o el desmembramiento petrolero de Libia en dos zonas, una al oeste del país controlada por Gadafi, y otra al este bajo control de la OTAN. El objetivo, tanto para Estados Unidos como para las potencias centrales de la Unión Europea, es acaparar la comercialización y las reservas de petróleo y gas, liquidar la Libia National Oil Corporation -NOC-, una de las mayores empresas estatales del mundo, privatizando en consecuencia la industria y la riqueza energéticas libias. Al botín de guerra petrolero se suman los activos financieros libios depositados en bancos extranjeros, miles de millones de dólares que serán confiscados por los invasores.

Lo que Estados Unidos ambiciona y espera obtener de Libia son generosas concesiones petroleras y de gas; y la jubilación definitiva y anticipada del coronel Muammar Gadafi, percibida por los libios como un insulto hacia quien se ha convertido en el símbolo de la unidad y de la resistencia del país frente a la agresión militar de la OTAN. Como para someter al pueblo libio es necesario primero dividirlo, bajo la cobertura de las ´operaciones humanitarias´ de organizaciones no gubernamentales de países miembros de la OTAN, que no han participado en las operaciones militares de agresión contra Libia, las agencias de inteligencia tienen la intención de desplegar agentes de desestabilización y sabotaje. Para septiembre del año 2011 se han definido ´corredores humanitarios´, mediante aviones, equipos de asistencia y apoyo que suelen servir de camuflaje para disimular acciones encubiertas.

A finales de agosto del año 2011, tras intensos e indiscriminados bombardeos sobre la capital Trípoli, que costaron la vida a más de 50.000 civiles y causaron 125.000 heridos, el régimen libio cae en manos de la OTAN, tras 42 años del coronel Muammar Gadafi en el poder, la riqueza energética de Libia vuelve a poder de Occidente. Aunque en la guerra las tribus de beduinos y bereberes que en su mayoría componen la nación libia, se concentran en hacer una guerrilla de retiradas estratégicas y emboscadas fulminantes, por lo que puede esperar una larga lucha de resistencia armada.

La oligarquía empresarial-financiera que domina totalmente la civilización Occidental, admite sin tapujos que los milicianos de al Qaeda, son los beneficiarios en Libia de miles de millones de dólares en recursos de inteligencia, apoyo aéreo de la OTAN, ayuda militar y logística, tienen el reconocimiento diplomático de Occidente y el soporte incondicional de los grandes medios de comunicación. Literalmente la alta finanza corporativa entregó a al Qaeda un estado-nación a través de sus representantes políticos y militares.

Se estima que tardará por lo menos un año hasta que la producción de petróleo vuelva a los niveles anteriores a la guerra -1,6 millones de barriles diarios- con unos beneficios anuales de 50.000 millones de dólares. La mayoría de los cálculos indican reservas de petróleo libio por 46.000 millones de barriles, el 3% de las reservas mundiales, con un valor de mercado de 3,9 billones de dólares al precio del petróleo en el año 2011. Las reservas de gas conocidas son de unos 5 billones de pies cúbicos. Libia va camino a convertirse en un protectorado de la OTAN.

La Agencia Central de Inteligencia CIA es la más prolífica generadora de terrorismo en el mundo. Creó al Qaeda y ha colaborado con la inteligencia británica, saudita y paquistaní para establecer un frente yihadista global que aparece por arte de magia cuando los líderes árabes empiezan a hablar de pan-arabismo y del pecado imperdonable de decidir cómo utilizar sus propios recursos naturales.

Las últimas intenciones de Muammar Gadafi fueron librarse del dólar y del euro de modo que las naciones árabes y africanas empezaran a comerciar con una nueva moneda única, el dinar de oro. Es crucial señalar que la mayoría de las naciones africanas y muchos países árabes respaldaron la idea. Los únicos oponentes en la región fueron Sudáfrica y la Liga Árabe, influenciada por Arabia Saudita, que a su vez defiende los intereses de Estados Unidos y la Unión Europea. A finales del año 2002, Irak bajo el poder de Sadam Hussein, comenzó a aceptar pagos en euros en lugar de dólares por su petróleo, y a continuación se desató de vez la invasión estadounidense.

La estrategia global de Estados Unidos en el Norte de África diseña una geopolítica de apoderamiento de toda la región, consolidada en el plano militar por el AFRICOM. Despliegue que afecta los intereses de China y busca terminar con la histórica influencia de Europa en el norte africano. Pero hay un dato insoslayable a la hora de proyectar el futuro de Libia. La Unión Europea es muy dependiente del flujo del petróleo libio. Antes de la operación militar internacional contra Muammar Gadafi, el 85% de ese crudo y gas se exportaba a Europa.

La ‘guerra global contra el terror’ es un proyecto geopolítico encubierto llevado a cabo en virtud de un programa falso de lucha contra el terrorismo, nada menos que una serie de operaciones encubiertas de inteligencia militar que se ejecutan simultáneamente en Medio Oriente, Europa del Este, África subsahariana, Asia Central y el Lejano Oriente.

La agenda militar de Estados Unidos en el teatro de operaciones combina acciones desestabilizadoras de la llamada guerra híbrida, coordinadas al más alto nivel, dirigidas contra Estados soberanos, y ejecutadas por la alianza militar occidental, que incluyen ataques militares, sanciones económicas y actos deliberados de desestabilización de los mercados financieros y de divisas.

Como resultado de esta conquista económica, poderosos inversionistas apátridas se están apoderando de economías nacionales de todo el planeta. Parte de la propaganda militar, la guerra global contra el terrorismo se ha convertido en un consenso. También es utilizada por los gobiernos occidentales para justificar y aplicar legislación ‘anti-terrorista’, piedra angular de la campaña de demonización de Occidente dirigida contra los musulmanes.

La ‘guerra global contra el terrorismo’ debe entenderse como un proceso de conquista económica para que los países renuncien a su soberanía. En realidad una cortina de humo utilizada por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN para mantener el control sobre el Medio Oriente y África del Norte.

El proyecto del falso califato sunita es parte de un plan de larga data de la política exterior estadounidense con la finalidad de dividir Irak y Siria. Para llevar a cabo esta tarea, los extremistas apoyados por Estados Unidos están desestabilizando los Estados soberanos de Oriente Medio mediante la creación de facciones y divisiones sectarias dentro de estos países.

La sobre extensión imperial de Estados Unidos ha acelerado su decadencia y al hacerlo es corroído por el espectro del `terror islámico`. El impacto del 11 de septiembre de 2001 sobre el inconsciente colectivo de la humanidad llega a niveles de parálisis. La política es el arte de engañar al pueblo y el secreto es la manera de constituir ese auténtico poder político, aunque se debe entender que haya secretos mucho peores de lo que el común de la gente imagina. En medio del trance hipnótico de la versión oficial sobre los sucesos del 11 de septiembre de 2001, hay la impresión que cualquier consideración sobre los aspectos de la guerra contra el terrorismo tiene que empezar con los aviones estrellándose en las Torres del World Trade Center y el Pentágono, y permanecer allí sin moverse de lugar, bajo los efectos de la negación promovida por la propaganda de gobierno. 


¿Dónde están los edificios?

Nosotros somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad'. Karl Rove.

Un buen golpe de estado es aquel en el nadie se da cuenta que se ha producido porque mantiene en el poder a quienes lo ejercen pero les impone una nueva política.

Como se sabe, simulacros y ejercicios militares son uno de los momentos favoritos para iniciar guerras o realizar actividades terroristas, a menudo por el simple dispositivo de asumir el ejercicio directo o mover de un tirón dicho ejercicio directo, por ejemplo, de defensa de misiles balísticos de despliegue rápido a la guerra híbrida. El hecho es que de manera realista se simula una acumulación de tensiones políticas y militares hacia la confrontación y la posible guerra nuclear, o al menos se considera una escalada de enfoques cercanos al escenario de una guerra nuclear.

Aquella trágica mañana del 11 se septiembre de 2001, George Bush padre se reunió a las 8h30, en el Hotel Ritz Carlton de Washington DC, con Salem bin Laden, dueño de la megacorparación saudita Bin Laden Group -SGB-, con el presidente del Comité Selecto de Inteligencia del Senado y ex gobernador de la Florida, Bob Graham, y con el jefe del ISI -Intra Servicios de Inteligencia-, el órgano de inteligencia pakistaní, el general Mahmoud Ahmed, que fue el contacto con Mohamed Atta, el presunto cabezilla de los atentados, esto pocas semanas antes del 11 de septiembre de 2001, y quien personalmente le entregó 100.000 dólares en efectivo transferidos por la CIA al gobierno de Pakistan.

Poco antes de las 9h00, la CNN es el primer medio masivo de comunicación en difundir imágenes de la torre norte del World Trade Center, que acababa de recibir el impacto de un avión. La cadena de televisión, dispone permanentemente de una cámara instalada sobre un rascacielos de Nueva York que permite una toma panorámica de la ciudad, simplemente puso en pantalla un plano fijo y mal encuadrado. El comentarista ignora lo ocurrido exactamente, de qué tipo de avión se trata y si el hecho fue accidental o criminal.

Sin embargo, minutos más tarde, y a pesar de no haberse iniciado aún investigación alguna, afirma saber por una fuente oficial anónima que se trata de un atentado orquestado por Osama bin Laden. Las cadenas de información continua del mundo entero están ya retransmitiendo esa acusación anónima y sin fundamento cuando un segundo aparato penetra en la torre sur del World Trade Center.

Cerca de las 10h00 de la mañana, la cadena CNN anuncia también que se han producido dos explosiones en el Pentágono con un saldo de siete muertos. Una hora después, la CNN afirma que otro avión desviado se dirige hacia el Pentágono. Cerca del mediodía, Victoria Clarke -vocera del departamento de Defensa y especialista en operaciones de guerra psicológica- dice que el avión desviado había atacado el Pentágono. Las cadenas del mundo entero retransmiten la versión de la CNN sin destacar la incoherencia de tal cronología de los hechos.

A las 8h46 un Boeing 767 se estrella contra la torre norte del World Trade Center. El avión impacta con una precisión milimétrica el centro mismo de la fachada. Sabiendo que la fachada tiene 63 metros de ancho y que la velocidad del avión es superior a los 700 kilómetros por hora, resulta que la precisión de la maniobra se determinó en 3 décimas de segundo, hazaña que muy pocos pilotos de combate son capaces de lograr, pero que en este caso se atribuye a un aprendiz de piloto. La misma hazaña se repite por segunda vez a las 9h03 cuando otro Boeing 767 se estrella contra la torre sur, haciéndolo para más dificultad con el viento en contra.

Varios testigos declaran que los aviones que se estrellaron contra las torres del World Trade Center son aviones de carga desprovistos de ventanas, otros en cambio afirman tratarse de misiles, especialmente por el sonido que emitían, pero más tarde se asegura que se trata de los vuelos regulares American Airlines 11 y United Airlines 175.

Existe un sólo video del primer impacto, pero hay 6 videos del segundo impacto. Ninguna ampliación focal permite observar ventanas en ese avión. Lo cierto es que el análisis pericial de los videos existentes sobre la colisión de ese segundo avión dejan la certeza que se trata de una falsificación.

¿Pueden las alas de aluminio de un avión Boeing 767 atravesar el acero de la estructura del que estaban construidas las torres del World Trade Center con semejante facilidad?

En una toma frontal hecha desde un helicóptero de la policía de Nueva York, se observa y se relata con relativa nitidez la trayectoria de un misil que alcanza el edificio. En los videos mostrados en televisión hay un retardo de 17.2 segundos entre la hora oficial del segundo impacto -9:03:11- y la hora del registro sísmico de dicho impacto -9:02:54-. Incluso las más sofisticadas tomas en vivo y en directo de los aviones estrellándose contra la torre sur del World Trade Center son simples animaciones 2D -es lo que comúnmente se llama dibujos animados, se realizan diseñando 30 cuadros o dibujos en el lapso de un segundo y luego grabándolas en video-.

El avión con una errónea tasa de fotogramas y el avión que atraviesa el edificio con el morro intacto y desaparece en su estructura. Puede conjeturarse que alinear ambas sombras después del impacto del misil y pulsar inicio requería esos 17.2 segundos de diferencia.

Mediante una burda serie de composiciones de ajuste cromático, diseñadas para controlar toda la acción panorámica del cielo de Nueva York, se logró hacer ver en directo a los televidentes al menos uno de los dos aviones que no se estrellaron contra las torres del World Trade Center, en lugar de los misiles que lo hicieron. Las emisoras locales de televisión no pudieron transmitir en directo debido a que sus antenas estaban en la torre norte del World Trade Center.

Esto también fue una coartada oportuna para apagar la transmisión de todas las televisoras locales. La mayoría emitieron la señal matriz centralizada de las cinco principales cadenas de televisión nacionales de los Estados Unidos -CNN, FOX, CBS, NBC, ABC-, repitiendo hasta la saciedad el montaje televisivo del segundo impacto para difusión general. Estas imágenes confusas no guardan ningún parecido con la realidad.

Se deduce que los aviones no se estrellan contra las fachas sino que se meten dentro de los edificios donde desaparecen totalmente, como si la fachada y las columnas internas no ejercieran resistencia alguna. Lo que se ve es físicamente imposible, primero porque el avión al chocar contra el edificio debería haber soportado algún tipo de resistencia, en todas las filmaciones se ve que ingresa por completo; y segundo porque un avión de pasajeros a esa altura del suelo nunca podría haber alcanzado la velocidad que supuestamente llevaba al estrellarse. A pesar de ser alcanzada después la torre sur cayó antes que la torre norte del World Trade Center.

A las 8h54, el vuelo American Airlines 77, que iba de Washington DC a Los Angeles modifica sin autorización su trayectoria mientras su transponder -dispositivo electrónico que transmite una señal localizadora única para cada avión en vuelo- deja de transmitir. Los radares civiles pierden por completo su rastro. Documentos recientes de la National Transportation Safety Board -NTSB-, organismo independiente del gobierno de los Estados Unidos que investiga los accidentes en la transportación, y que acaban de ser desclasificados a pedido de la asociación de `Pilotos por la verdad 11/9`, señalan que en el vuelo American Airlines 77 se registro el parámetro `CI`, correspondiente a `flick deck door`. Ese parámetro demuestra que la puerta de la cabina de pilotaje del vuelo AA 77 permaneció cerrada, haciendo imposible que alguien penetrara en la cabina de pilotaje y sacara de ella al piloto. O sea, el comandante Charles F. Burlingame y el copiloto David Charlebois eran las únicas personas que se encontraban en la cabina de pilotaje del vuelo AA 77 cuando el avión cambió de rumbo.

A las 9h25, el centro de mando de Herndon prohíbe el despegue de cualquier aeronave civil en el territorio de los Estados Unidos y ordena el aterrizaje de todos los aviones civiles en vuelo. Los aviones que llegaban a territorio estadounidense fueron desviados a Canadá.

´El tema de hoy es un enemigo que constituye una seria amenaza para la seguridad de Estados Unidos. Este enemigo es uno de los últimos bastiones de planificación central en el mundo. Gobierna dictando planes quinquenales. Quizá este enemigo suena como la antigua Unión Soviética. Pero ese enemigo se ha ido. Este enemigo está más cerca de casa. Es la burocracia del Pentágono y hoy le declaramos la guerra a esa burocracia´. Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de los Estados Unidos, 10 de septiembre de 2001.

A las 9h30, se declara desaparecido el vuelo American Airlines 77. Parece haberse estrellado en una reserva natural de Virginia Occidental, sin encontrarse nunca con los cazas de la fuerza aérea. Pero casi ese mismo momento, los radares civiles del aeropuerto Dulles, en Washington DC, observan un aparato no identificado que presenta las mismas características de velocidad y maniobrabilidad que un avión militar. Este aparato penetra en el espacio aéreo protegido del Pentágono, pero las baterías antimisiles automáticas no reaccionan.

Luego de efectuar un viraje en ángulo recto para evitar una sección elevada de la autopista, el aparato choca contra el Pentágono en el ala más alejada de las oficinas del secretario de Defensa, perfora el blindaje de seis paredes del recinto militar y explota matando a 125 personas. Los testigos describen un misil. Quince minutos más tarde, la parte afectada del edificio se derrumba. El corresponsal de CNN presente en el lugar de los hechos atestigua que no ve allí ningún rastro de avión.

Posteriormente, la CNN muestra al secretario de Defensa Ronald Rumsfeld cuando ayuda a evacuar un herido. Poco después, Rumsfeld dirá a sus colaboradores que él en persona ingresó al edificio en llamas y vio los restos de un Boeing. El misil será por lo tanto identificado como el vuelo AA 77 que había sido reportado como desaparecido.

Las baterías automáticas antimisiles del Pentágono no reaccionaron ante la irrupción de una aeronave en el espacio aéreo restringido. Esto puede tener sólo dos explicaciones: estaban desconectadas dejando así el edificio sin defensa o se administró un código amigo, es decir un código de reconocimiento que permite que los helicópteros del secretario de Defensa y del estado mayor puedan ingresar sin peligro al perímetro prohibido.

La zona impactada en el Pentágono tenía dos usos. Había en ella oficinas que se estaban remodelando para acoger al estado mayor de la Marina y oficinas que estaban siendo utilizadas por el personal de Auditoria Financiera General. Un equipo éste que se componía principalmente de personal civil que trabajaba allí en una investigación sobre el más importante desvío de fondos conocido en el presupuesto de Defensa.

Esto explica al mismo tiempo la ausencia de oficiales de alto rango entre las víctimas y por qué las investigación sobre ese inmenso agujero presupuestario tuvo que ser anulada por falta de documentos y archivos que permitieran continuarla. El rabino Dov Zakheim, era quien estaba a cargo de la Contraloría del Pentágono cuando se reveló que habían ´desaparecido´ del inventario de Defensa 2,6 billones de dólares, y entre otros 56 aviones, 32 tanques y 36 dispositivos de lanzamiento de misiles.

El misil perforó las paredes blindadas de los anillos sucesivos y explotó con gran violencia dentro del edificio. El calor era tan intenso que los bomberos tuvieron que utilizar trajes de amianto. Combatieron las llamas con agua a presión, el fluido que absorbe la mayor cantidad de calor. No recurrieron a las sustancias retardadoras que se utilizan para apagar los incendios con combustible de aéreo y afirmaron no haber visto absolutamente nada que hiciera pensar en un avión o en combustible de avión. En todo caso, y en contradicción con lo que él mismo dijera en su testimonio, era imposible que una persona vestida con un traje de cuello y corbata, como el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, pudiera acercarse al incendio.

Enseguida toda el ala afectada fue demolida y reconstruída. Los escombros fueron evacuados por una empresa especializada que los vitrificó. Esa costosa técnica se usa cuando se trata de estabilizar desechos que contienen partículas radioactivas. Todo parece indicar que el misil contenía uranio empobrecido para perforar el hormigón y el kevlar, y que contenía una carga hueca para que provocara una breve explosión a muy alta temperatura. Como puede apreciarse en la fotos tomadas inmediatamente después del impacto, el misil penetró en el edificio sin dañar la fachada, volaba a ras de suelo y pasó por una puerta utilizada habitualmente por vehículos de entrega, sin siquiera estropear su marco.

El Pentágono justificó la ausencia del avión Boeing, incluyendo la inexistencia de reactores, aseverando que el calor había gasificado el metal. Es imposible imaginar que ningún resto humano pudiera sobrevivir a tales condiciones. Los alrededores del Pentágono están bajo constante video vigilancia de cámaras. La aeronave tuvo que pasar por el campo de visión de más de ochenta de ellas. Las autoridades se negaron a hacer públicos esos videos y se limitaron a entregar algunos fotos en la que se ve la explosión, pero no el avión.

Un controlador aéreo de Washington declaró haber observado en el radar la aparición de un aeronave que volaba a unos 800 kilómetros por hora y que se dirigía en un principio hacia la Casa Blanca, pero que después efectuó un cambio de dirección muy brusco y se dirigió hacia el Pentágono, donde debió estrellarse. Este controlador atestiguó que el vuelo de este aparato, por sus características, sólo podía corresponder al de un avión militar. Cientos de testigos indicaron que habían oído `un ruido estridente comparable al de un avión de caza`, y de ninguna manera al ruido de un avión civil. Testigos oculares manifestaron que observaron ´algo parecido a un misil crucero con alas´, o incluso un aparato de tamaño pequeño, como un avión que podía transportar entre 8 y 12 pasajeros.

Estos testimonios pueden hacer referencia del ataque al Pentágono con un misil de última generación tipo AGM que se lanza desde un avión, provisto con una carga explosiva de punta hueca y compuesta de uranio empobrecido BLU guiado por satélite GPS. Este tipo de arma tiene el aspecto de un aeronave de caza, se puede guiar con suficiente precisión como para entrar por una ventana, perfore los blindajes más resistentes y que independientemente de su capacidad de penetración, provoque un incendio súbito que desprenda un calor que alcance los 2.000 grados celsius.

Este tipo de arma la desarrollaron conjuntamente la marina y el ejército del aire de los Estados Unidos. El misil que se utilizó contra el Pentágono destruyó la parte del complejo en la que se estaba instalando el nuevo centro de mando de marina -Navy-. Tras el atentado, el jefe del estado mayor de la Marina, almirante Vern Clark, no acudió a la sala de mando del National Military Joint Intelligence Center como lo hicieron los demás oficiales del Estado Mayor, sino que abandonó precipitadamente el Pentágono.

Las lecturas del contador de radiación Geiger justo después del ataque al Pentágono mostraron altos niveles de radiación, de ocho a diez veces superiores al normal, 17 kilómetros a la redonda del lugar del impacto, concordantes al uso de un misil con carga de uranio empobrecido.

En cuanto al Boeing fantasma que nunca se estrelló contra el Pentágono, la aerodinámica demuestra que la trayectoria oficial dada a este avión, volando a alta velocidad cerca del suelo, sea físicamente imposible, ya que un Boeing 757 a más de 800 kilómetros por hora no puede volar a menos de 18 metros del suelo. Además la caja negra que la National Transportation Safety Board -NTSB- entregó a la comisión especializada de pilotos corresponde a un avión que volaba a otra velocidad y altura. Si dicha información correspondiera a la del Boeing 757 que supuestamente ataco el Pentágono, éste hubiera volado por encima del edificio en vez de impactar sobre él.

En resumen, el arma que alcanzó el Pentágono entro por el piso a nivel de la calle, por una puerta de garaje, sin dañar la fachada y se trasladó al interior del edificio, donde hizo explosión. No obstante, el corresponsal militar de la CNN, James McIntyre, que tiene una oficina dentro del Pentágono, afirma sin sonrojarse que un Boeing 757, de más de 100 toneladas de peso, 38 metros de largo y 12 metros de alto, entro por la puerta del garaje sin dañar el marco de esta, y que después se desintegró en el edificio.

Pero ¿quién podía lanzar un misil de última generación sobre el Pentágono? La respuesta la aportan las confidencias que Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, y Karl Rove, secretario general de la Casa Blanca, hicieron a periodistas del New York Times y del Washington Post, declaraciones que ellos mismos desmintieron dieciocho días más tarde, con el pretexto que se habían expresado mal debido a la emoción. Según dijeron, durante el transcurso de la mañana, el Servicio Secreto -especializado en proteger a las altas personalidades de la administración estadounidense- recibió una llamada telefónica de los instigadores de los atentados, seguramente para dar a conocer sus condiciones.

El Servicio Secreto activa procedimientos por amenaza inminente a la Casa Blanca y al Air Force One, el avión presidencial. De inmediato se sigue con el Plan de Continuidad del Gobierno, mediante el cual los principales miembros del estado son evacuados a lugares secretos asegurados. Mientras tanto el avión presidencial cambia su destino de Washington, a donde se dirigía, hacia la base de Barksdale -Louisiana- donde reposta combustible y enseguida despega hacia la base de Orffut -Nebraska-, sede del US Strategic Command.

La veracidad de la llamada se demuestra porque los agresores revelaron los códigos secretos de transmisión y autenticación de la presidencia. De hecho, sólo pocas personas situadas siempre en la cúpula del aparato del Estado, podían disponer de tales códigos, de lo cual se deduce que lo menos uno de los instigadores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 era un dirigente, civil o militar, de los Estados Unidos de América.

A las 9h42, la cadena ABC transmite al vivo imágenes del incendio que consume dos pisos del anexo de la Casa Blanca, que alberga las oficinas de los asesores del presidente Bush y del vicepresidente Cheney, se trata del Old Executive Office Building, llamado también `edificio Eisenhower`. Como es la cadena ABC quien difunde en directo imágenes del incendio y no la CNN, este hecho no aparece ni se registrará en las cadenas internacionales.

Las autoridades no ofrecerán jamás cualquier explicación sobre este incendio, y es algo que ha desaparecido de la memoria colectiva estadounidense. Lo cierto fue que equipos de infantería se desplegaron alrededor de los edificios de la presidencia en previsión de un posible asalto de tropas aerotransportadas. La medidas adoptadas indican que se temió un golpe de estado militar.

Según reportó el World Net Daily del 20 de septiembre de 2001, estos atacantes habrían dispuesto de los códigos de autenticación y transmisión de la Casa Blanca y del Air Force One asignados para la DEA -Drug Enforcement Administration-, el NRO -National Reconnaissance Office-, el Air Force Intelligence -AFI-, el AI -Army Intelligence-, el NI -Navy Intelligence-, el MCI -Marine Corps Intelligence- y de los servicios de información del Departamento de Estado y del Departamento de Energía.

El hecho de poseer estos códigos secretos para autentificar dicha llamada demuestra que los atacantes lo hicieron con el objetivo preciso de dar un ultimátum a la administración Bush-Cheney, y que esta acabó cediendo al chantaje. El disponer de estos códigos de autentificación y transmisión significa poder usurpar la potestad de mando del presidente de los Estados Unidos, incluidos los sistemas de armas nucleares.

La base Andrews de la Fuerza Aérea es una gran instalación militar sede del Air Force One, el avión presidencial, ubicada a sólo 16 kilómetros de la Casa Blanca. Esta base de operaciones tiene en alerta permanente dos escuadrones de aviones de combate interceptores con el mandato de garantizar la seguridad de la capital de los Estados Unidos. El 11 de septiembre de 2001 los escuadrones eran el 121º Escuadrón de Combate de la 113ª Ala de Combate, equipado con aviones F-16; y el 321º Escuadrón de Ataque de combate naval del 49º Marine Air Group, un destacamento equipado con cazas F/A-18.

Una información que aparecía en el sitio en Internet de la base Andrews el 11 de septiembre 2001. Al día siguiente, 12 de septiembre de 2001, se decidió actualizar su sitio sin hacer ninguna mención de los aviones F-16 y a los cazas F-18. Ese momento la base Andrews se convierte, según el sitio en Internet, en sede de un solo escuadrón de transporte. Sólo después del ataque contra el Pentágono es que la Fuerza Aérea decidió desplegar sobre Washington una cubierta aérea protectora de aviones F-16 de la Guardia Nacional.

A las 9h44, la aviación civil recibe un mensaje de la tripulación del vuelo United Airlines 93 de Newark -Nueva Jersey- a San Francisco, en el que se informa que intrusos han penetrado en la cabina de pilotaje. La comunicación se interrumpe rápidamente y el transponder de la aeronave deja de transmitir, por lo cual el vuelo es considerado como secuestrado. A las 10h03, el Boeing desaparece de las pantallas de radar. Se presume que explotó en el aire. Al poco tiempo se recibe información que cayó en el estado de Pennsylvania. En el lugar se encuentra un gran cráter vacío y restos esparcidos por varios kilómetros a la redonda.

A las 9h58 se produce una explosión en la base de la torre sur del World Trade Center, después explosiones más pequeñas sacuden el edificio de arriba hacia abajo, proyectando lateralmente gran cantidad de escombros. En edificio se derrumba sobre si mismo en 10 segundos.

A las 10h28, la torre norte del World Trade Center corre la misma suerte derrumbándose de la misma manera que la anterior. Hacia las 11h00, se ordena la evacuación de un tercer edificio del World Trade Center, el Edifico 7. Este rascacielos no ha sido impactado por los aviones y pasará mucho tiempo sin que las autoridades vinculen su derrumbe a los atentados, al extremo que ni siquiera será mencionado en el informe final de la Comisión Presidencial..

A las 17h21, el Edificio 7 del World Trade Center se derrumbó de igual forma que las torres norte y sur, pero sólo en 6,5 segundos, por haber sido más bajo. Para empezar ¿por qué se derrumbaron las torres y el edificio 7 del World Trade Center? Más que el impacto de los aviones contra los edificios, son los incendios provocados por el combustible que éstos contenían los que fragilizaron las columnas de acero de las estructuras lo que provocó el derrumbe, afirman en su informe los expertos del NIST -Instituto Nacional de Normas y Técnicas-. Y agregan que fue la transmisión del calor de los incendios de la torres norte y sur al Edificio 7 lo que causó el colapso de este rascacielos. Pero los profesionales de la construcción se ríen de esta teoría del desastre en el sitio.

Las torres del World Trade Center se diseñaron para soportar el impacto de un avión de pasajeros; el fuego del combustible sólo alcanzo una temperatura entre 700 y 900 grados celsius, en cuanto el acero se funde a los 1.538 grados celsius.

Los incendios han devastado muchos edificios a través del mundo, pero ninguno se ha derrumbado; los tres rascacielos del World Trade Center no se cayeron lateralmente, sino en sentido vertical; y lo más importante es que lo hicieron a la velocidad de una caída libre, o sea el piso superior no encontró resistencia alguna al desplomarse, ya que cada uno de los pisos inferiores se derrumbó antes que el piso inmediatamente superior llegase a ejercer sobre él presión alguna, previa a un gran onda de choque seguida de una avalancha piroclástica, típica de gases ardientes y escombros pulverizados, que cubrieron gran parte de la isla de Manhattan con un fino polvo tóxico.

Dos semanas después del colapso de los edificios del World Trade Center, los escombros ardían todavía a temperaturas superiores a los 400 grados celsius. Los bomberos de Nueva York, que acudieron a la emergencia, aseguran oyeron y vieron como una serie de explosiones destruían los edificios de arriba hacia abajo. Los videos, las bandas sonoras y los sismógrafos corroboran tales testimonios. Además, Niels Harrit, profesor de química y de física de la universidad de Copenhague, publicó en el Open Chemical Physic Journal, un estudio que demuestra la presencia de nanotermita en el lugar donde se levantaban los edificios del World Trade Center.

La nanotermita es un explosivo de uso militar muy avanzado y altamente incendiario, compuesto de óxido de hierro y aluminio, al encenderse es capaz de producir en menos de 2 segundos una reacción extrema de calor que alcanza los 2.000 grados celsius, suficientes para derretir el acero. Equipos profesionales pusieron los explosivos de forma tal que estos cercenaron primero la base de las columnas metálicas, ya que las destruyeron piso por piso, de arriba a abajo.

En las fotos que se hicieron durante los días posteriores pueden verse que las columnas de acero fueron cercenadas limpiamente y que el calor no las deformó en lo más mínimo. Tuvieron que haber colocado explosivos en las principales juntas de acero de cada uno de los pisos, y eso explica como todas las uniones se quebraron tan rápido y en perfecta sincronía. Los parámetros de diseño conceptual hacen imposible que la masa y la fuerza de la estructura haya colapsado por daños localizados a causa del choque de las aeronaves y los incendios provocados por el combustible.

Contrariamente a lo que estipulan los procedimientos de investigación judicial, los pedazos de columnas y vigas metálicas no fueron conservados para su análisis científico. Se los desalojó de inmediato del lugar de los hechos por la empresa de Carmino Agnello, el padrino del clan mafioso de los Gambino. El manejo de los restos metálicos de la gigantesca escena del crimen estuvo a cargo de la empresa Sims Metal Management, del empresario judío Alan D. Ratner, que compró 50.000 toneladas a $ 70 dólares la tonelada y las vendió en China a $ 120 dólares la tonelada, tratando el acero retirado del lugar como si fueran basura, no como una prueba crucial escena del incendio.

En cuanto al Edificio 7, donde el promotor inmobiliario titular del contrato de arrendamiento del World Trade Center tenía demás sus oficinas, Larry Silverstein, declaró en una entrevista para la televisión, que el jefe del departamento de bomberos de Nueva York le había advertido que aquel edificio podía colapsar y que por lo tanto él en persona había autorizado su demolición, cuando este proceso puede llevar meses o semanas en ser preparado. Silverstein se retractó posteriormente, pero queda el video de su primera declaración.

El Edificio 7 del World Trade Center albergaba varios servicios administrativos, entre ellos el puesto de mando de crisis de la alcaldía de Nueva York, oficinas del Servicio Secreto, oficinas de la SEC -Comision Federal del Mercado de Valores-, oficinas del Departamento de Defensa y la principal base secreta de la CIA fuera de su sede en Langley, Virginia. Estas instalaciones, usadas inicialmente para espiar a las misiones extranjeras en Naciones Unidas, se especializaron durante la presidencia de Bill Clinton en el espionaje económico dirigido hacia las grandes empresas de Wallstreet.

Allí era donde la agencia de espionaje consagraba sus recursos a la obtención de información de carácter estratégico y en contra de la voluntad del grupo de presión constituido por corporaciones financieras y militares. Si se supone que la operación del 11 de septiembre de 2001, fue dirigida desde esta base del Edificio 7 del World Trade Center, su destrucción eliminó definitivamente toda prueba material de la conspiración. También desaparecieron miles de archivos y documentos de casos de fraudes corporativos investigados por la Comisión Federal del Mercado de Valores -SEC- incluyendo aquellos que detallaban los crímenes financieros de los gigantes caídos Enron y WorldCom.

Enron llegó a ser la comercializadora de energía más grande del mundo, una corporación cuya quiebra fue la mayor registrada en la historia de los Estados Unidos, y un escándalo paradigmático de corrupción con estrechas relaciones en la Casa Blanca. Tanto que una vez vislumbrada su bancarrota, recibió la ayuda de los principales bancos y corredores bursátiles de Wallstreet, que generaron una engañosa estructura especulativa, con destrucción de documentos para permitir que altos ejecutivos vendieran sus acciones a costa del fondo jubilación de los cuatro mil empleados de Enron que lo perdieron todo en semejante jugarreta. Un tráfico de influencias y prácticas ilícitas que propició contribuciones millonarias para la campaña republicana a las elecciones del año 2000.

Es pública y notoria la conexión que hubo entre George W Bush y Enron: su principal, Kenneth Lay, fue sin duda el mejor socio financiero del binomio Bush-Cheney. Un vínculo tan estrecho que llevó a que la administración republicana nombrará en cargos clave a funcionarios de Enron: a Thomas E White, secretario del Ejército que antes había sido vicepresidente del departamento de energía de Enron; Larry Lindsay quien fuera consejero económico; Robert Bzoellick, representante federal de comercio -Federal Trade Representative-. Además de Donald Rumsfeld, Karl Rove, del entonces Fiscal General John Ashcroft, del fiscal de Texas, John Cornyn, y de siete de los nueve magistrados de la Corte de Justicia de Texas que seguro conocerían el caso criminal contra Enron; otros 32 funcionarios de la administración Bush-Cheney poseían y negociaron acciones válidas y efectivas de dicha corporación.

Justo cuando la General Accounting Office -Contraloria Federal- se preparaba para demandar al vicepresidente Dick Cheney para obligarlo a revelar información del caso Enron, ocurrieron los ataques del 11 de septiembre de 2001, que devoraron las pruebas vitales que estaban archivadas en las oficinas de la SEC -Comisión del Mercado de Valores- en el  edificio 7 del World Trade Center. Enron, en vez de haber sido un ejemplo de todo lo que no podía hacerse en la gestión corporativa, se convirtió en el modelo adoptado por muchas empresas e instituciones.

Esa forma corrupta y avariciosa de entender la empresa y el poder político coincidió con la eclosión de los derivados financieros, que puso a disposición de agentes bien posicionados ingentes capitales traídos del futuro, al posibilitar la clonación de este vacuo modelo sistémico que se ha repetido y entronado hasta la saciedad, donde camarillas de amigos con altos cargos empresariales, financieros y políticos liquidaron bienes públicos, repartieron beneficios y dejaron tras suyo vastos gestores en quiebra.

Este proceso es la enronización de la sociedad, un concepto maniqueo, utilitarista y soberbio de concebir la política y la historia. La financiarización y el militarismo representan la creciente dominación del sector financiero sobre la economía en general, al apoderarse del papel político y cultural dominante en la macroeconomía global.

Un mes y medio antes de los atentados, Larry Silverstein, tesorero de las campañas del político sionista[5] israelí Benjamin Netanyahu, aparentemente había hecho un mal negocio al alquilar el World Trade Center, en momentos que los edificios con aislamiento de amianto quedaban fuera de las normas legales de habitabilidad en la ciudad de Nueva York. Además se detecto un considerable defecto de diseño en las torres del World Trade Center, una corrosión galvánica resultante del contacto directo de metales diferentes. En este caso de los paneles exteriores de aluminio en las partes altas de los edificios, conectados directamente a la superestructura de acero y amianto. El precio de la reparación e incluso demolición de los edificios al año 1989 era de 5.600 millones de dólares para corregir lo que sería un grave fallo de construcción.

El promotor Larry Silverstein puso la seguridad del World Trade Center en manos de la compañía Securacom, dirigida por Marvin Bush, hermano del entonces presidente George W Bush, y que también tenía a cargo la seguridad del aeropuerto Dulles de Washington DC.

¿Quién controló los accesos a los edificios que fueron propiedad pública de la autoridad de los puertos de Nueva York y Nueva Jersey, eso hasta que Lewis Eisenberg, hombre de negocios judío y líder activo de organizaciones sionistas estadounidenses, se tornó presidente del World Trade Center, y que además fue quien encabezó las negociaciones del traspaso de arriendo del complejo de edificios hacia manos privadas, de dos millonarios también judios, Larry Silverstein y Frank Lowy, este último último ex comandante del ejército de Israel?

El contrato de arriendo fue por un lapso de 99 años y 3.500 millones de dólares, con un pago inicial al contado de 15 millones de dólares, siendo que el precio de mercado superaría los 8.000 millones de dólares, o sea más del doble. Se conjetura que fue durante el traspaso de los edificios a la nueva administración, que los explosivos de demolición fueron colocados por expertos militares israelitas.

Las pólizas de seguro de las torres del World Trade Center fueron incrementadas entre los meses junio y julio del año 2001, de alrededor de 1.050 millones de dólares a casi 4.000 millones de dólares. Los beneficiarios de casuales de esta triplicación del monto a pagar por los seguros fueron Henry Kissinger, de Kissinger McLarty Associates, Peter G. Peterson, de Blackstone Group y Maurice Greenberg, de American International Group, AIG.

El Edificio 7 constituye efectivamente el talón de Aquiles de la versión oficial: Un comando terrorista de musulmanes ocasionó el derrumbe de tres edificios del World Trade Center entrellando aviones de pasajeros contra dos de ellos. La Federal Emergency Management Agency -FEMA- admite que no tiene explicaciones para la razón de la caída de este edificio de 186 metros de altura -47 pisos- a velocidad de caída de libre en 6.5 segundos. El antes mencionado NIST tampoco tiene explicación para esto. Así que mejor se `olvida` el derrumbe de un edificio de estas dimensiones e importancia en un informe oficial de casi 600 páginas.

El edificio 6 del World Trade Center era plenamente gubernamental y estaba ocupado por el Servicio de Aduanas de los Estados Unidos. Disponía de una gran bóveda subterránea de 400 metros cuadrados, que fue totalmente vaciada de documentos clasificados antes de los ataques, incluyendo las enormes insignias del servicio aduanero. 

Hacia las 15h00, la CNN anuncia que se han movilizado los equipos del Centro de Control de Enfermedades -CDC-, situado en Atlanta, al igual que la sede de Cable News Network. Se preparan para un ataque con antrax contra Estados Unidos perpetrado por el inefable Osama bin Laden. No se da ninguna explicación que permita comprender por qué las autoridades temen un ataque de estas características. Estas imputaciones parecen muy extrañas. 

En Octubre del año 2001, una semana después del ataque contra Afganistan, cuando la opinión pública estadounidense daba señales de fatiga, cinco cartas deliberadamente infectadas con antrax causaron igual número de víctimas. Numerosos indicios, revelados a la prensa por los investigadores, permitieron establecer una serie de conjeturas que demostraban que las cartas infectadas habían sido preparadas de antemano por los terroristas del 11 de septiembre de 2001. Provocando el pánico general, el presidente Bush declaró en tono compungido ante la televisión que él no estaba infectado.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ordenó con carácter urgente la compra masiva de diversos antídotos y vacunas, principalmente fabricados por los laboratorios farmacéuticos de los cuales fue director. Pronto se confirmó que las cepas de antrax provenían del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército -USAMRIID-, en Fort Detrick -Maryland-, ligado a la CIA y al Pentágono, y que antes del 11 de septiembre de 2001, una organización de extrema derecha había enviado numerosas cartas con un tipo de polvo blanco que parecía ser antrax, a médicos que practicaban abortos.

Lo que si contuvo antrax de manufactura militar y de la más alta calidad -significa que las esporas eran muy letales, homogéneas, tenían el tamaño óptimo para penetrar muy profundo en los pulmones, eran extremadamente volátiles y sin cargas electrostáticas- fue el que recibieron por carta los senadores del partido Demócrata Tom Dashle y Patrick Leahy, y el periodista estelar de NBC, Tom Brokaw, que además seguía la pista del antrax, todos ellos críticos u opositores de la administración republicana Bush-Cheney.

A las 16h30 la CNN difundió con el rótulo `en directo` imágenes del bombardeo de Kabul por los Estados Unidos, como retaliación a los atentados. Pero el verdadero bombardeo sólo ocurrió cuatro semanas más tarde. Interrogada posteriormente sobre el invento, la dirección de la cadena CNN afirmó que las imágenes eran realmente en directo, pero que fueron mal interpretadas. Aquel día había explotado un depósito de municiones en Kabul, dando la impresión de que la ciudad estaba bajo ataque. Pero confrontado el hecho, nadie en la ciudad recordaba explosiones de importancia aquel día. Las imágenes `en directo` correspondían probablemente a antiguas filmaciones de una de las tantas batallas que hubo en Kabul durante la guerra civil.

Esta mentira requiere una explicación. Puede legítimamente preguntarse si la CNN estaba encargada de preparar a la opinión pública internacional para un ataque contra Afganistan que aunque estaba previsto desde hacía meses, necesitaba una justificación honorable. En ese preciso momento había algo que no marchaba bien: la Cable News Network optó por priorizar la propaganda interna y no la externa. La máquina de mentir se había vuelto contra el pueblo de los Estados Unidos.

Debe saberse también que el 11 de septiembre de 2001, el transponder de los cuatro aviones oficialmente desviados, dejaron de emitir su señal de identificación y los datos de vuelo por causas desconocidas. Según el procedimiento vigente, los controladores de vuelo debían establecer inmediato contacto de radio con la aeronave y prevenir del suceso a la fuerza aérea. 

La noche del 11 de septiembre de 2001, la alcaldía de Nueva York mencionaba un posible balance de 40.000 muertos y en función de ese cálculo, pedía los medios necesarios para sus morgues. Al cabo de numerosas revisiones el balance se redujo a 2.200 víctimas civiles y 400 víctimas entre el personal de auxilio y apoyo. No hubo entre las víctimas fatales uno sólo de los grandes empresarios que tenían sus oficinas en el World Trade Center. A esa hora había mucho más personal de mantenimiento que empleados de oficinas. ¿Cómo se explica ese hecho?

Hacia las 7h00 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, los empleados de la firma Odigo recibieron mensajes de texto -SMS- previniéndoles de que un atentado iba a tener lugar ese mismo día, y que por lo tanto no debían presentarse a la oficina, situada al frente del World Trade Center. Odigo, una empresa informática israelí líder en el sector de la mensajería electrónica, estrechamente vinculada a la familia Netanyahu, envió al menos 4.000 mensajes de advertencia del ataque. Su sede, como la de muchas empresas informáticas israelíes, se ubica Herzliya, al norte de Tel Aviv, donde también está la sede del Mossad. A través de capital de fondos de inversión israelíes, el Mossad crea y mantiene numerosas empresas informáticas de softwear que hacen importantes negocios en Estados Unidos.

La empresa de comunicaciones israelí Amdocs, donde trabajaban varios de los 60 sospechosos detenidos inmediatamente después de los eventos del 11 de septiembre de 2001, destaca en el mundo de las telecomunicaciones ya que la mayor parte de las llamadas hechas en Estados Unidos con asistencia de operadora, se realizan a través de Amdocs, y además todo el historial y la facturación de llamadas telefónicas fijas de todas las compañías de teléfono de los Estados Unidos se hacen a través de la red de Amdocs Ltda. La empresa tiene contratos con las principales compañías de teléfono de Estados Unidos y de un gran cantidad de empresas telefónicas por el mundo. Es virtualmente imposible en este planeta hacer una llamada desde un teléfono fijo sin generar un pulso en una base de datos de Amdocs.

El 10 de diciembre de 2001, la sucursal de Goldman Sachs en Japón también emitió avisos de advertencia a sus empleados para no acercarse el día siguiente a edificios gubernamentales norteamericanos.

El aeropuerto Logan de Boston, desde donde partieron los vuelos 175 de United Airlines y 11 de American Airlines que supuestamente se estrellaron el World Trade Center; y el aeropuerto de Newark, de donde salió el vuelo a 93 United Airlines que cayó en Pennsylvania; tenían subcontratada su seguridad a una empresa privada llamada Huntleigh. Esta firma a su vez era desde el año 1999 una subsidiaria de propiedad de la compañía israelí llamada International Consultants on Targeted Security -ICTS-, o en español Consultores Internacionales en Seguridad Dirigida, basada en Holanda como una empresa de aviación y transporte encabezada por Menachem Atzmon y Ezra Harel, ex militares y veteranos de inteligencia del gobierno y los organismos de seguridad israelitas.

ICTS era la compañía responsable de verificar la identidad de los pasajeros que abordaban dichos vuelos. Secuestrar 4 aviones en una misma operación sin que ningún intento fuese frustrado o sin ninguna detención sólo es posible con la colaboración del gobierno de algún estado. Ex agentes del Mossad pueden encontrar trabajo con otra identidad en cualquier empresa israelí, empleo sin que lo sepa la dirección de la empresa.

Otro indicio de complicidad de ICTS es que pocas horas antes de que se votara en el congreso la ley patriota, ésta tuvo que ser modificada a fin de incluir un texto que declarara la inmunidad de compañías israelíes al ser denunciadas por complicidad en los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. Todo lo relacionado a la acción del espionaje israelí en estos eventos está sujeto a censura y significa en la práctica el suicidio profesional del intruso.

La empresa PTech suministra al Mossad el acceso a las redes informáticas más importantes del gobierno estadounidense, inclusive estaba a cargo de la infraestructura de reacción en respuesta a secuestros aéreos. En apariencia es una empresa de capital saudita y árabe. La tecnología de PTech es capaz de crear agujeros en los enlaces de los sistemas, que atrasen o supriman los comandos de reacción en situaciones de emergencia. Son clientes de PTech el Ejército, la Fuerzas Armadas, la fuerzas aéreas de la Armada, el Congreso, el Departamento de Energía, el FBI, la administración federal aérea, el IRS -Oficina de Rentas Internas-, el Servicio Secreto, la OTAN e incluso la Casa Blanca.

La empresa Zim Integrated Shipping Service, sociedad del estado de Israel y de un magnate judío australiano, una de las navieras más grandes del mundo, abandonó sus oficinas días antes de los ataques, no sin perder 50.000 dólares por incumplimiento de contrato.

Varios agentes israelíes se infiltraron desde primeras horas de la mañana del 11 de septiembre de 2001, en los aeropuertos Dulles y Reagan, cercanos a Washington DC, cada uno de ellos portando autorizaciones ilegales de alta seguridad, y a quienes el fiscal general John Ashcroft deportó hacia Israel luego de haber sido detenidos e interrogados por las fuerzas de seguridad estadounidenses. Semanas después, algunos de ellos dijeron a una radio de Israel, que habían ingresado a los mencionados aeropuertos con la intención de grabar los eventos. Pero ¿a qué eventos se referían? Téngase presente que los agentes israelíes son expertos en hacerse pasar por árabes.

En un memorandum de la DEA - Drug Enforcement Administration- del año 2002, se reportó los extraños casos de los `estudiantes de arte` israelíes, luego referida como Red de Espionaje de los Estudiantes de Arte, que fueron detectados en numerosas oficinas del gobierno federal de Estados Unidos, en los meses previos y posteriores a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Estos jóvenes que recorrieron decenas de oficinas entre los años 2000 y 2001, tratando de vender cuadros a empleados federales, pudieron ser en realidad espías sobre el terreno. Entre enero y mayo de 2001, `grupos de israelíes` visitaron al menos 57 localidades relacionadas con la DEA, específicamente 28 oficinas y 29 residencias privadas, en los estados de Florida, Nueva York y Texas.

El 23 de marzo de 2001, la DEA emite un alerta de seguridad, al describir `los aparentes intentos de ciudadanos israelíes de aprender sobre el personal del gobierno y diseños de oficina`. Al menos 120 de ellos fueron detenidos por violaciones a las leyes de migración y deportados. Ninguno habría dado explicaciones convincentes sobre su estadía en los Estados Unidos, y los presuntos cabecillas eran veteranos de la división de explosivos, unidades electrónicas y de comunicaciones de inteligencia del ejército de Israel.

En el informe de la DEA también se conecta a los `estudiantes de arte` con esfuerzos para frustrar las investigaciones federales sobre la actividad israelí de delincuencia organizada en el tráfico ilegal del estupefaciente éxtasis hacia los Estados Unidos. Esta sería la mayor red de espionaje jamás descubierta en territorio estadounidense. Grupos criminales de Israel, Rusia y Europa Occidental controlan la distribución mundial de éxtasis.  

Por entonces el portal Debka, la agencia de información y prensa del ejército de Israel, reportaba se había detectado a decenas de combatientes de al Qaeda que preparaban ataques sobre Estados Unidos. Ninguno fue descubierto, en cambio, 140 posibles espías israelíes eran arrestados, sometidos por el FBI al polígrafo o detector de mentiras, y expulsados. Para encubrir tal procedimiento de guerra clandestina, el Departamento de Justicia efectuó masivas redadas, con las que detuvo y encarceló a casi un millar de ciudadanos de origen árabe o confesión musulmana, la gran mayoría por delitos menores de inmigración.

Durante la mañana del 11 de septiembre de 2001, al poco del derrumbe de las torres del World Trade Center, cinco agentes israelíes fueron detenidos, aislados y enseguida deportados sin cargos. Habían sido vistos en el Liberty State Park festejando sobre el techo de una furgoneta color blanco, en la que se encontraron restos de explosivos sin determinar. Esta furgoneta fue la primera de dos furgonetas idénticas sospechosas de intentar volar el puente George Washington de Nueva York. Ambos vehículos pertenecían a la `empresa de mudanzas` Urban Moving System, cuyo dueño era el ciudadano israelí Dominick Suter, que de repente abandonó su negocio y huyó a Israel el 14 de septiembre de 2001.

La segunda furgoneta color blanco fue denunciada a la policía mediante una llamada de teléfono anónima, hacia las cuatro de la tarde del 11 de septiembre de 2001, que hizo que las autoridades de Nueva York cerraran todos los puentes y túneles de la ciudad.

La persona que llamó dijo que un grupo de palestinos llevaba una bomba dentro de una furgoneta blanca, y que se dirigían al puente Holland. Fue interceptada en una rampa que lleva a la Ruta 3, y que conduce al túnel Lincoln. Pero resultó que los ocupantes eran tres ciudadanos israelíes, que portaban media tonelada de explosivos, mapas detallados de la ciudad y 4.800 dólares en efectivo. El conductor de la camioneta fue identificado como Sivan Kurzberg.

La única noticia sobre el incidente la publicó el periódico Jerusalem Post del 12 de septiembre de 2001. Hubo por tanto dos vehículos iguales, uno con explosivos y otro con rastros de ellos, lo que indica se trataba de un grupo de ataque y apoyo que intentó volar un puente de la ciudad de Nueva York mediante explosivos temporizados en un carro bomba, una especialidad de los servicios secretos de Israel.

Hacia las 8h00, el multimillonario Warren Buffet ofrecía su publicitado desayuno anual de caridad en el estado de Nebraska. Por vez primera, invitó sistemáticamente a todos los grandes empresarios que tenían oficinas en el World Trade Center. También fue la primera vez que no recibió a sus invitados en un gran hotel sino en la base aérea de Offutt, sede del puesto de mando de la fuerza de disuasión nuclear, el US Strategic Command.

Los filántropos llegaron por vía aérea el día anterior y se alojaron en la base militar. Durante el desayuno se les informó que un avión había chocado contra la torre norte del World Trade Center, y poco después la mayoría asistió por televisión al impacto en la torre sur. Entonces el comandante de la base, el general Gregory Power, los abandonó de inmediato para dirigirse a su puesto de mando de crisis.

A raíz del 11 de septiembre de 2001, Warren Buffet se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo. Si se examinan los delitos de uso de informaciones privilegiadas y reservadas cometidos al margen de los atentados, salta a la vista que se realizó una especulación a la baja -put options- en lo que se refiere a tres compañías aéreas: American Airlines, United Airlines y KLM Royal Deutch Airlines; y también contra la gestora de fondos Merryll Lynch, una de las corporaciones financieras más importantes de Wallstreet, e inquilina del World Trade Center.

Este conglomerado financiero ejerció el poder económico durante la era Reagan a través de Ron Regan, su principal agente en aquel gobierno republicano. Ahora durante la administración Obama ese privilegio le corresponde a la gestora Goldman Sachs. Dichas put options sumaron 15.000 millones de dólares sólo la primera semana posterior a los ataques. Personal de la NSA especializado en la vigilancia satelital de todas las transacciones financieras que se llevan a cabo en el planeta, recibió órdenes de destruir las cintas con esa evidencia puntual para que no quedase prueba alguna del fraude bursátil.

Otras corporaciones beneficiarias de esas put options fueron: HSBC -Hong Kong Shangai Bank of Commerce-, Morgan Stanley, Dean Witter, Bank of America, Raytheon Corporation, Lehman Brothers, General Motors; y las aseguradoras Swiss Re, Unic Re, Munich Re, Axa Re, dueñas del 25% de las acciones de American Airlines. Estas empresas europeas adquirieron sus acciones a través del Deutsche Bank; Alvin `Buzzy` Krongard, ex director ejecutivo de la CIA, era entonces gerente de dicho banco.

En finanzas los caballos de Troya son mega estafas diseñadas para defraudar a grandes inversores y a naciones enteras. Verdaderas estrategias de terrorismo financiero y saqueo deliberado que requieren programas de computación especiales bastante sofisticados capaces de provocar graves daños económicos. El 11 de septiembre de 2011 habían en juego al mismo tiempo varios esquemas ilegales y fraudulentos.

Queda la estela de una transacción de 120 mil millones de dólares sobre la base de los llamados bonos Brady y de los falsos certificados de garantías en oro que implicaban, que tuvo como protagonistas a poseedores de información privilegiada; entre otros a George HW Bush, Lloyd Bentsen, James A. Baker III, William J. Clinton, George Soros; que utilizando la fachada encubierta de la Corporación Interamericana de Inversiones -CII- y de la Invesment Global Alliance Invesment Asociacion -GAIA-, supuestas titulares del bono Perú 3392-181 a 10 años, negociaron esos papeles que vencían alrededor del 12 de septiembre de 2001, en realidad una enmarañada red de engaños, fechorías, avaricia y poder tejida en pleno Washington, DC.

En otras palabras, alguien que debía 120 mil millones de dólares obtuvo un acuerdo que se desvaneció como una operación fantasma de uso no autorizado de la garantía de interés en oro de deuda del Tesoro de Estados Unidos bono 3392-181. Un archivo de inteligencia suprimido por el gobierno estadounidense, como se han borrado las demás cuestiones sensibles relativas al 11 de septiembre de 2001, que tiene nombres, bancos, números de cuenta, instrucciones de transferencia bancaria, códigos de seguridad, transacciones relacionadas y más información para mostrar claramente quienes estuvieron involucrados en pedir prestado dinero de manera fraudulenta para nunca pagarlo. Y apenas la punta del iceberg de títulos colaterales falsos de oro por más de 10 billones de dólares en certificados financieros flotando alrededor de los mercados mundiales.

Pasado el mediodía, el Air Force One aterrizó en la base aérea de Offutt. El presidente Bush fue conducido en carro blindado hacia el puesto de mando de crisis, donde participó en una video conferencia con la Casa Blanca y las diferentes agencias de seguridad. También grabó allí su primera intervención televisiva.

En los minutos siguientes al primer impacto, los servicios de urgencia de la FEMA -Agencia para el Manejo de Situaciones de Catástrofe- se desplegaronen el lugar de los hechos. Por una feliz casualidad habían llegado a Nueva York el día anterior y se disponían a efectuar simulacros de ataques con armas químicas y biológicas justamente en el World Trade Center. Por lo tanto todos los servicios de urgencia se activaron de inmediato. La FEMA estaba bajo la dirección de Joe Allbaugh, tesorero de la campaña electoral de George W Bush y futuro responsable de los pedidos públicos de ofertas en el Irak ocupado.

La teoría de los aviones secuestrados se basa en la asimilación pública de las aeronaves implicadas con aviones de pasajeros y en la divulgación de las comunicaciones telefónicas entre pasajeros y con otras personas en tierra. Mucha gente testificó haber recibido esas llamadas de sus familiares que se encontraban a bordo de los aviones.

Sin embargo, en el año 2006, durante el juicio contra Zacarias Moussaoui, sospechoso de haber sido parte de los secuestradores aéreos, el FBI precisó que los contactos telefónicos entre aviones en vuelo a gran altitud y personas en tierra no eran posibles con la tecnología existente en el año 2001. Las verificaciones realizadas demostraron que todos aquellos testimonios son falsos o forjados, ya porque fueron inventados o porque las personas que recibieron las llamadas fueron engañadas.

En cambio la novedad tecnológica para el año 2001, fue que el Pentágono ya no necesitaba una tripulación a bordo que garantice el despegue de cualquier tipo de avión de pasajeros, y mejor aún si se tratara de Boeing. La tecnología Global Hawk, desarrollada por la fuerza aérea estadounidense, ofrece la posibilidad de despegar un avión sin piloto y teleguiarlo a distancia. La tecnología de control remoto teledirigido, command transmitter system -cts-, ha sido desarrollada hace más veinte años y permite a un controlador de vuelo dirigir y aterrizar hasta 8 aeronaves simultáneamente. Con esta tecnología es posible secuestrar el avión de los secuestradores. La empresa líder en este campo es la israelita SPC, cuyo gerente es el rabino Dov Zakheim, subsecretario de Defensa y tesorero del Pentágono de la administración Bush-Cheney, estaba implicado en el robo al presupuesto militar cuyas pruebas desaparecieron en el ataque.

En las vuelos internos estadounidenses, las compañías aéreas acostumbran vender más asientos de los que cuentan en los aviones. Los pasajeros suelen esperar horas a que aparezca un lugar libre. Sin embargo, los cuatro aviones supuestamente secuestrados el 11 de septiembre de 2001, sólo tenían ocupados un tercio de sus asientos. El estudio detallado de las listas de pasajeros muestra que todas las personas desaparecidas eran familiares de empleados del Departamento de Defensa, de firmas que tienen contratos con el Pentágono o de gente cercana a la Casa Blanca, como Barbara Olson, esposa del Fiscal General del gobierno Bush-Cheney, Theodore B. Olson. 

No hay constancia documentada que los supuestos piratas aéreos hayan hecho una reserva de vuelo para ese preciso día. Ni tampoco que hayan comprado o utilizado un boleto, ni existe copia de la documentación pertinente para adquirirlo, ni copia en papel de ese boleto. No hay constancia alguna de los `terroristas` en cualquiera de los manifiestos de pasajeros de los vuelos secuestrados. Las imágenes de los videos de seguridad presentadas de los secuestradores no coinciden con las imágenes ofrecidas a los medios de comunicación.

La posibilidad de que un avión de pasajeros pudiera estrellarse por accidente contra el Pentágono fue objeto de estudio en los años noventa. El departamento de Defensa incluso organizó varios simulacros bajo dirección del comandante Charles F. Burlingame. Este oficial abandonó posteriormente el servicio activo y se convirtió en piloto de la American Airlines. Y por coincidencia era quien se encontraba al mando del vuelo AA 77 que se estrelló contra la fachada del Pentágono.

El comandante Chales F. Burlingame fue piloto de combate de la marina y vocero del Pentágono durante la operación tormenta del desierto, en la primera guerra del Golfo. También dirigió un ejercicio de simulacro de una catástrofe provocada, otra increíble coincidencia, por el choque de un avión de pasajeros contra el Pentágono.

Resulta que no sólo esa llamadas telefónicas eran falsas y que los aviones secuestrados fueron seguramente reemplazados, más patético aún, las listas de pasajeros que la compañías aéreas entregaron en las horas siguientes a los atentados muestran que ninguno de los 19 presuntos secuestradores abordó esos aviones.

Al cotejar las listas de los pasajeros embarcados, se observa que en ellas no figuran los nombres de los supuestos kamikazes, y que el número de pasajeros no identificados llega a tres en el vuelo 11 y a dos en el vuelo 93. Así que fue imposible que los diecinueve kamikazes islámicos hubieran embarcado. Existe sin embargo una `prueba` de que Mohammed Atta, según la versión oficial cabecilla de los terroristas, estaba en el avión que impactó en la torre norte del World Trade Center.

Varios días después, cuando el complejo de edificios no era más que una montón de restos humeantes, un policía encontró allí el pasaporte intacto del secuestrador. Todo había sido destruido menos esa prueba material providencial. Como aquello parecía poco creíble, la administración Bush-Cheney difundió imágenes de una cámara de seguridad del aeropuerto en las que se veía a Mohammed Atta y a su compañero al-Omari en el momento del embarque. Pero esas imágenes, aunque son realmente del 11 de septiembre de 2001, fueron captadas en el aeropuerto de Portland, Maine, por donde Atta y al-Omari debieron pasar en tránsito, y no del aeropuerto de Boston, de donde despegó el vuelo American Airlines 11.

Por si acaso, el periódico Sunday Times, propiedad del magnate de medios Rupert Murdoch, publicó en el año 2006 un video proporcionado por el departamento de Defensa, en que se ve a Mohammed Atta en un campamento de Osama bin Laden en Afganistan. Los cuatro terroristas `piloto` de este particular comando de piratas aéreos, habrían aprendido a volar aviones Boeing practicando unas cuantas horas en un simulador de vuelos y en avionetas monomotor hasta convertirse en pilotos profesionales capaces de efectuar complejas maniobras de aproximación sin vacilar.

El pasaporte de otro de los supuestos secuestradores del vuelo 11 de American Airlines, el estudiante de derecho Satam Muhammad Abel Rahman al-Suqami, fue encontrado por un transeúnte en las inmediaciones de la calle Vassey, antes que las torres se derrumbaran. 

Entonces ¿qué pasó con los verdaderos aviones y sus pasajeros? Los aviones de los vuelos 93 y 175 fueron borrados de los registros de la Aviación Civil de los Estados Unidos el 28 de septiembre de 2005. Los aviones de los vuelos 11 y 77 no tienen registro de despegue en ningún aeropuerto.

Tres meses después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, George W Bush aseguró en una entrevista haber visto por televisión el impacto del primer avión contra la torre norte del World Trade Center, aun cuando esa cinta de video sólo pudo verse al día siguiente de los sucesos.  

Cada avión dispone de dos cajas negras -una para datos de vuelo y otra para grabar las conversaciones entre los pilotos-, pero de las ocho cajas negras que debieron encontrarse en el lugar de los siniestros, ninguna fue recuperada. Otro hito del 11 de septiembre de 2001 para los anales de la aviación.

Cajas negras que precisamente se construyen para soportar los accidentes aéreos con impactos brutales y por supuesto el fuego, que tienen además dispositivos de radio para localizarlas, e igual se perdieron. Kevin Delaney, el gerente de aseguramiento de calidad del Centro de Control de Tráfico de Rutas Aéreas de New York, destruyó la cinta grabada por los seis controladores de Tránsito Aéreo en la mañana del 11 de septiembre de 2001.

El informe oficial de la National Transportation Safety Board -NTSB-, u Oficina Nacional de Seguridad en el Transporte, sobre los dos aviones que se estrellaron contra el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, señala que uno de los aparatos volaba a 945 kilómetros por hora y el otro a 796 kilómetros por hora cuando impactaron los edificios. Pero según el propio fabricante, los Boeing 767 no son maniobrables y se desarticulan a baja altitud cuando alcanzan una velocidad de 660 kilómetros por hora. Lo que significa que los aparatos que se estrellaron contra el World Trade Center no pueden ser los aviones de pasajeros que cubrían los vuelos United Airlines 175 y American Airlines 11.

Insólito y fantástico: la torre Norte, golpeada a las 8:45 se derrumbó a las 10:29; la torre Sur, golpeada a las 9:03, se derrumba a las 9:50. El fuego del combustible de aviones de 105 toneladas de peso cargados con un máximo de 23.980 litros de carburante, lograron el asombroso efecto de fundir edificios estructurados con 200.000 toneladas de acero y 425.000 metros cúbicos de hormigón, y en una reacción en cadena demolerlos por completo. Con menos combustible para alimentar el fuego, la torre Sur se desplomó en apenas 47 minutos después de la colisión del avión, y en la mitad de tiempo del primer evento destructivo. ¿Cómo pudieron los impactos parecer una demolición controlada mediante una cantidad correcta de explosivos del tipo específico, en los puntos estructurales importantes y detonándolos en una sucesión cronometrada?

En realidad los choques de los aviones contra las torres del World Trade Center sólo fueron señuelos para encubrir las explosiones de la demolición. Ningún hormigón se pulverizada de esa manera por el fuego. Un colapso por gravedad sin cargas de demolición desafía las leyes de la física, lo que convierte a los rascacielos del World Trade Center en los primeros y únicos edificios del mundo que colapsaron en caída libre por efectos del fuego. La destrucción de los siete edificios que componían el World Trade Center, y especialmente las torres Norte y Sur, puede ser considerado el mayor desastre de ingeniería en la historia, y merece una investigación a fondo.

Los sismógrafos del área de New York registraron vastas ráfagas de energía, lo que provocó sin explicación lógica una sísmica de picos en el comienzo de cada colapso, momentos que sugieren que explosiones masivas subterráneas literalmente golpearon los cimientos de las torres haciendo que éstas se desintegraran. Los sismógrafos registraron un temblor de magnitud 2.1 durante el colapso de 10 segundos de duración de la torre Sur a las 9:59:04; y un temblor de magnitud 2.3 durante el colapso de 8 segundos de duración de la torre Norte a las 10:28:31.

Los dos picos sísmicos inexplicables son de una amplitud 20 veces mayor a las ondas sísmicas asociadas con el colapso, se produjeron en el registro sísmico Este-Oeste y en la dirección de caída de los edificios. Es decir, las ondas sísmicas alcanzaron su punto máximo antes que los edificios del World Trade Center lleguen al suelo. No es cierto que aviones de pasajeros hayan derribado las torres, pero sí es verdad que se desplomaron en menos de 10 segundos.

Los ataques terroristas a menudo cuentan con un segundo evento, menos visible pero más mortal y que provoca la mayor parte de los daños. El evento inicial, en este caso la escena impactante de los aviones estrellándose contra edificios, fue en esencia una táctica de distracción.

El ataque contra el World Trade Center del 11 de septiembre de 2001, fue una obra maestra de demolición controlada. Setenta y dos horas después, en la llamada zona cero de Nueva York, a pesar de las intensas lluvías que cayeron sobre la región, todavía quedaban piscinas de hierro fundido a 735 grados celsius. El incendio que provocaron apenas si pudo ser apagado el 20 de diciembre del año 2001.

Es interesante resaltar el hecho que 13 de los 19 presuntos secuestradores son mercenarios que anteriormente participaron en operaciones terroristas organizadas por el príncipe saudita Bandar bin-Sultan por cuenta de la CIA en Afganistan, Bosnia Herzegovina y Chechenia. Se trata de Khalid Almihdhar, de los hermanos Salem y Nawaf Alhazmi, de Ahmed Alhaznawi, de Ahmed y Hamza Alghamdi, Waleed y Mohand Alshehri, Ahmed Alnami, Fayez Ahmed Banihammad y Majed Moqed. Todos están a sueldo del FBI, que les paga casas, autos y gastos de tarjetas de crédito. Al llegar al trono, en el año 1982, luego del asesinato de su predecesor por un príncipe toxicómano armado por la CIA, el rey Fadh nombró al príncipe Bandar bin-Sultan embajador de Arabia Saudita en Washington.

El príncipe conservo el cargo hasta la muerte del monarca en el año 2005. Considerado por George Bush padre como un hijo adoptivo, el principe Bandar bin-Sultan es conocido en mundo árabe como `Bandar Bush`. Al disponer de múltiples facilidades, el príncipe Bandar bin-Sultan administró durante veinte años un fondo secreto de la CIA que se nutría a través de sobornos pagados al margen de contratos de armamentos. También reclutó mercenarios en los medios islamistas para la realización de todo tipo de operaciones secretas en el mundo musulman, desde Marruecos hasta la región china de Xinkiang.

Resta entender ¿cómo y por qué un grupo con la capacidad operativa y financiera para llevar a cabo una intervención como la del 11 de septiembre de 2011, repartió los papeles, pudo dar luz verde al plan, lo financió, ejecutó, apoyó la retirada por lo que podría pasar, y luego tomó la ventaja obvia de asegurarse que el dispositivo estaba a salvo? Lo cierto es que una parte importante de militares y agentes de inteligencia de los Estados Unidos son cómplices y culpables de grave negligencia criminal.

También es verdad que la historia oficial al respecto no es veraz y que todo sucedió de una manera orgánica que requirió de mucha planificación. Ningún tribunal independiente ha aplicado los procedimientos legales para poder revisar la evidencia disponible acerca de quién fue el responsable de los ataques. El único camino es determinar la inocencia o culpabilidad de los acusados después de un proceso desapasionado y con base a un registro minucioso que deje en claro causas, razones y motivos. La omisión es la mentira más grande.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 no fueron ejecutados por un islamista saudí fanático y su red cédulas terroristas durmientes, sino por una fuerza contundente presente en el aparato del estado, y que logró imponer su política a la administración Bush-Cheney. Al parecer se trata de la toma de poder por parte de un grupo determinado y oculto desde hace mucho tiempo en el seno de las instituciones claves del gobierno de los Estados Unidos.

El pasó del tiempo demuestra que el complejo industrial militar fue el gran vencedor, y que elementos significativos de los estamentos político, militar y de inteligencia tenían un amplio conocimiento previo de los ataques del 11 septiembre de 2001, y fueron cómplices de diversas maneras en estos graves hechos. 

Al ritmo actual pronto no quedará nada de la versión oficial. El gobierno estadounidense a nombre de la seguridad nacional ha tomado al respecto medidas drásticas, cada resto y pieza de evidencia importante ha sido declarada ´destruida o perdida´. Pese al encubrimiento oficial, los sucesos del 11 de septiembre de 2001 demuestran que fue un trabajo interno perpetrado en los más altos niveles de gobierno de los Estados Unidos.


Hagiografía para una estructura de mitos

Osama bin Laden es hermano de Salem bin Laden, quien fuera socio de George W Bush en la empresa petrolera Harken Energy que tuvo su sede en Houston, Texas. Fue reclutado en Beirut, Libano, por el consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski a finales de los años setenta. Se incorporó entonces a la Liga Anticomunista Mundial y organizó el financiamiento de los muyahidin afganos. Su legión árabe fue posteriormente reutilizada en otros teatros de operaciones, y como ya se dijo, fue el origen de al Qaeda. Después de haber sido una personalidad de la alta sociedad, la CIA le forjó una imagen de fanático religioso para que sirviera de pantalla a las acciones del príncipe Bandar bin-Sultan.

Si bien ningún islamista quería ponerse al servicio de la corrupta y odiada monarquía sudairi del rey Fadh, muchos pudieron sentirse orgullosos de seguir a un personaje como Osama bin-Laden, debido a su retórica integrista y antioccidental. El `jeque` Osama no era sin embargo otra cosa que una pieza importante de la CIA en el complejo tablero del Medio Oriente. La legión árabe de al Qaeda fue utilizada en el año 1999 como apoyo a los rebeldes kosovares y era operativa en Chechenia hasta el año 2001.

Un jefe de estado cuenta haberlo visitado durante el verano del año 2001, en el hospital estadounidense de Dubai, donde Osama bin Laden seguía un intensivo tratamiento renal. Se trataría en específico del emir de Bahrein. Según este testigo excepcional, bin Laden recibía allí a los visitantes en su habitación, como al príncipe Turki al-Faisal, el entonces jefe de inteligencia de Arabia Saudita, y en presencia de sus colaboradores de la CIA.

La cadena de televisión CBS reveló que el 10 de septiembre de 2001, Osama bin Laden se encontraba sometido a diálisis renal en el hospital militar de Rawalpindi, Pakistan, bajo protección del ejército pakistaní; y el reportero francés Michel Peyrard -que fuera prisionero de las Talibanes- explicó cómo Osama bin Laden vivía al descubierto en Jalalabad, Afganistan, en noviembre del año 2001, mientras los Estados Unidos bombardeaban otras regiones del país. De fuentes tan seguras como confiables se sabe que Osama bin Laden falleció el 26 de diciembre de 2001 en Pakistán, a consecuencia de una enfermedad renal severa.

Las fuentes verificadas son el ex presidente de Pakistán Pervez Musharraf; Dale Watson, ex jefe de la unidad de contraterrorismo del FBI; Oliver North, analista militar de la cadena de televisión Fox, propiedad del magnate de medios Rudolph Murdoch; el actual presidente de Afganistan, Hamid Karzai; fuentes de la inteligencia israelí, quienes afirmaron que cualquier nuevo mensaje de bin Laden `eran seguramente patrañas`; fuentes dentro de la inteligencia de Pakistán, quienes además confirmaron la muerte de Osama bin Laden en su territorio y atribuyeron el sistemático ocultamiento de la misma a Washington porque necesita utilizar el tema al Qaeda y del terrorismo internacional para mantener su agresiva propaganda de guerra global intacta. Hay demasiado dinero, carreras y reputaciones enteras que dependen de la amenaza que representa el ya cadáver Osama bin Laden.

Durante 8 años la administración Bush-Cheney filtró hacia la prensa una serie de cintas de audio y video del `jeque` Osama para reactivar la novela de la guerra contra el terror. En uno documentos visuales más célebres, Osama bin Laden afirma haber calculado que dos aviones Boeing podían provocar el derrumbe de las torres del World Trade Center y haber ordenado también la acción contra el Pentágono. Dos hazañas que hoy sabemos imaginarias.

En el año 2007, el instituto suizo Dalle Molle de Inteligencia Artificial, reconocido en los tribunales internacionales como la institución más capacitada a nivel mundial en materia de reconocimiento de imagen y reconocimiento vocal, estudió todas las grabaciones disponibles de Osama bin Laden, y concluyó con total certeza, que todas las grabaciones posteriores a finales de diciembre de 2001 son falsas, entre ellas el cinta de sus confesiones.

Esta acumulación de elementos invalidan la teoría oficial de la administración Bush-Cheney. Pero no se debe pasar por alto el más increíble: durante aquel trágico día, el ejército más poderoso del mundo, pareció impotente e incluso ausente. Los procedimientos de interceptación aérea estadounidense estipulan que los cazas deben establecer contacto visual con los aviones secuestrados en unos pocos minutos. Ni un sólo caza de la fuerza aérea de los Estados Unidos logró siquiera acercarse a cualquiera de los cuatro aviones secuestrados.

Obligado a ofrecer alguna explicación sobre tamaña negligencia y a rendir cuentas ante la nación, el general Richard Myers, jefe adjunto del Estado Mayor al mando, durante su comparecencia ante el Congreso no hizo otra cosa de tartamudear ante los parlamentarios. No fue capaz de recordar que había hecho ese día y pasó el tiempo entero contradiciéndose.

En cambio los más interesante es que precisamente el 11 de septiembre de 2001, las fuerzas armadas estadounidenses estaban en estado de alerta máxima. Justo aquel día se había planificado la realización del ejercicio militar más importante del año en Estados Unidos: Global Vigilance. Se trataba de un simulacro de agresión por parte de bombarderos nucleares rusos que sobrevolarían Canadá. Toda la fuerza aérea estadounidense estaba movilizada para participar en el ejercicio, así como los medios de vigilancia satelital de los Estados Unidos.

El puesto de mando de dicho ejercicio estuvo en la base Offutt, la misma en la que se encontraban Warrem Buffet y sus amigos empresarios del World Trade Center y a la que fue conducido el presidente George W Bush, en medio de las grandes turbulencias político-militares que todavía no estaban resueltas. Precisamente aquel día más que en cualquier otro, los aviones de guerra y los satélites estadounidenses estaban en el aire y en alerta de ataque, incluso observando con mayor detalle a los aviones civiles en viaje para evitar accidentes.

Las fuerzas armadas de los Estados Unidos no eran las únicas que se hallaban en pie de guerra. Los estados mayores de las grandes potencias también estaban en alerta, observando y evaluando la demostración del poderío militar estadounidense. En el instante en que se produjeron los ataques sobre Nueva York y Washington, cada uno de ellos trató de comprender su origen y de seguir de cerca lo que iba sucediendo.

El jefe del Estado Mayor ruso de la época, el general Leonid Ivashov, ordenó la realización de estudios sobre los aspectos nebulosos de la trama a medida que se identificaba cada uno de ellos. Y fue el rápido derrumbe de los edificios del World Trade Center en sentido vertical lo que convenció a los expertos rusos que la versión oficial era un engaño destinado a enmascarar un montaje de gran envergadura.

Tres días después de los atentados, el general Leonid Ivashov reconstruyó los aspectos esenciales de los sucesos y podía afirmar que se trataba de un enfrentamiento entre dirigentes estadounidenses. Según él, la operación se realizó por encargo del complejo militar industrial y la concretó una corporación militar privada.

En la historia reciente de Estados Unidos hay algunos ejemplos de su particular y maquiavélica forma de control político: El Tratado de Guadalupe Hidalgo -Treaty of Guadalupe Hidalgo, en inglés-, firmado entre México y los Estados Unidos en 1848, al final de la Guerra de Intervención estadounidense, estableció que México cedería casi la mitad de su territorio, que comprendía la totalidad de lo que hoy son los estados de California, Arizona, Nevada y Utah, parte de Colorado, Nuevo México y Wyoming.

Como compensación, los Estados Unidos pagaría 15 millones de dólares por daños al territorio mexicano durante la guerra. Es el momento de la creación de la nación norteamericana en términos físicos, en virtud del cual México renunciaba a sus posesiones ubicadas al norte del río Grande, en términos nominales los antiguos territorios españoles, y en cierto sentido Texas, en total 2,1 millones de kilómetros cuadrados, un incremento de 66% de sus dimensiones físicas. De pronto surge su propósito singular, su deseo descarriado y avasallador de poseer y dominar todos los territorios que tocaba y de despojar y destruir a todos sus pobladores nativos, su pujante voluntar de poder, podía extenderse sin trabas de un océano a otro. El sentido mismo de su destino manifiesto.

En el año 1898, la voladura del acorazado Maine en La Habana -acción considerada por muchos historiadores una autoagresión -, fue el pretexto para entrar en guerra contra España, y hacerse de sus territorios coloniales remanentes; Filipinas, Hawai, Puerto Rico y Cuba. En el curso de las siguientes décadas, Estados Unidos invadió treinta y cuatro veces a los países de la cuenca del Caribe y ocupó a México, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Haití, Cuba, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Al concluir la segunda guerra mundial Estados Unidos conformó un mundo bipolar con América Latina de retaguardia.

Sobrevino entonces un período en el que América Latina se debatió entre la obediencia y la rebeldía reprimida con invasiones o acciones intervencionistas militares directas o encubiertas contra Guatemala -1954, 1966, 1967-, Panamá -1958, 1964, 1989-, Cuba -1961, 1962-, República Dominicana -1965, 1966-, Chile -1973-, El Salvador -1981, 1992-, Granada -1983, 1984-, Honduras -1984-, Bolivia -1986-, Nicaragua -1981, 1990- y Haití -1994, 2010-. La Operación Cóndor fue un vasto operativo de inteligencia y coordinación de los servicios de seguridad de los regímenes militares en Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia impulsado y patrocinado por la CIA, y constituyó de hecho una organización clandestina internacional para practicar el terrorismo de estado contra los movimientos civiles que dejó miles de asesinatos, torturados, desaparecidos y otras fechorías ejecutadas por intermedio de las fuerzas militares locales, entrenadas por asesores estadounidenses.

El ataque japonés a Pearl Harbor para meter a los Estados Unidos en la segunda guerra mundial, o el incidente del golfo de Tonkin que provocó la guerra de Vietnam, fueron ambos escenarios prefabricados para ser detonantes de eventos y circunstancias que la correspondiente opinión pública de la época justificaría y aplaudiría en su momento. En el primer caso el presidente de Estados Unidos durante la segunda guerra mundial, Franklin Delano Roosevelt, provocó la guerra al seguir metódica y deliberadamente un programa de hostigamiento y bloqueo contra Japón desarrollado por el comandante Arthur H. McCollum, director del Departamento de Extremo Oriente de la Oficina de Inteligencia de la Marina de Estados Unidos. El ataque furtivo de los japoneses el 7 de diciembre de 1941, produjo la muerte de más de 3.000 militares estadounidenses y la destrucción de un gran número de buques y aviones, y llevó a la guerra de Estados Unidos contra los países del eje: Japón, Alemania e Italia.

En el segundo caso se da por cierto que entre el 2 y 3 de agosto de 1964, Vietnam del Norte atacó un navío estadounidenses en la bahía del Tonkin. Pero la verdad es que nunca hubo tal ataque pero fue el pretexto utilizado para desatar la guerra de Vietnam, que duró hasta el año 1975. Según la historia reproducida por el aparato gubernamental, varios botes vietnamitas habrían abierto fuego contra el destructor norteamericano USS Maddox, anclado en las costas de Vietnam. Una historia totalmente falsa, como se demostraría años más tarde al desclasificar los archivos de la National Security Agency -NSA-, en los que se reconocía que el incidente del golfo de Tonkín fue una historia inventada. A pesar de ello se la utilizó para justificar la declaración del golfo de Tonkín, que sirvió a Eatados Unidos para expandir la guerra en el sureste asiático. Un proyecto al que se había negado John F. Kennedy, asesinado apenas 8 meses antes de la declaración formal de guerra a Vietnam, el 7 de agosto de 1964, firmada por su sucesor Lyndon Johnson. Una guerra que le costó la vida a más de un millón y medio de vietnamitas.

Una siniestra obra maestra de ingeniería social que ha cambiado el mundo, no sólo por sus implicaciones estratégicas a nivel geopolítico, sino fundamentalmente porque abrió la caja de Pandora de una psicosis demencial por la neutralización de un enemigo invisible que sólo existe en las pesadillas que los políticos inoculan a la gente. Lo que antaño se conseguía a fuerza de espada y fuego, ahora los ciudadanos de todo el mundo lo piden a gritos, es decir, la fabricación del consentimiento para la instaurar un mundo en que la libertad individual es aniquilada para el `bien` de todos.

El gobierno del binomio Bush-Cheney fue el mayor adversario en cuando se trató a la creación de la llamada Comisión del 9/11. Las familias de las víctimas mortales tuvieron que entablar una feroz lucha de cabildeos para conseguir una investigación ´independiente´, debido  a que la administración Bush-Cheney claramente no quiso una. George Bush y Dick Cheney se negaron a declarar bajo juramento ante individuos selectos de la Comisión 9/11, a pesar de que las familias de las víctimas así lo exigían.

Ellos testificaron en conjunto, no en público, y no se permitieron hacer grabaciones. Todas las solicitudes para obtener una copia de las transcripciones de esa reunión fueron negadas. Se le hizo muy difícil a la comisión obtener financiamiento. Incluso se trató de nombrar a Henry Kissinger,  otro ´premio nobel de la paz´ estadounidense, como presidente de la comisión, pero renunció a los pocos días por presión de las familias de las víctimas.

Muchos ciudadanos produjeron materiales audiovisuales ilustrativos sobre las incoherencias de la versión y los divulgaron a través de Internet. Se constituyeron asociaciones de profesionales por la verdad de lo ocurrido el 11 de septiembre de 2001, a las que se integraron arquitectos, ingenieros, bomberos, juristas, médicos, religiosos, universitarios, artistas y políticos. Estas asociaciones cuentan ya con miles de miembros y han convencido a la mayoría de sus conciudadanos que Washington está mintiendo. Encontraron a su líder en el profesor de lógica y teología David Ray Griffin.

La Casa Blanca ordenó de inmediato a la Agencia de Protección del Medio Ambiente que mintiera sobre la calidad del aire que se respira en el lugar donde se encontraba el World Trade Center. El resultado es que alrededor del 60% de las personas que participaron en las operaciones de salvamento o de limpieza de escombros, ahora están enfermas cuando no muertas, y la cantidad de gente que morirá a consecuencia de diversas enfermedades de seguro será superior al número de víctimas que dejaron los mismos hechos del 11 de septiembre de 2001 en esa zona de Manhattan, Nueva York.

Hay también razones poco conocidas en aquel entonces que llevan a ser escépticos en cuanto a los informes oficiales. La mayoría de gente creyó que la comisión investigadora sobre el 11 de septiembre de 2001 se encontraba bajo la dirección de sus dos copresidentes: Thomas Kean, ex gobernador republicano, y Lee Hamilton, ex representante demócrata en el congreso, viejo amigo del vicepresidente Dick Cheney y del secretario de Defensa Donald Rumsfeld.

Por consiguiente aquella comisión investigadora parecía no independiente y partidista. En realidad estuvo bajo la dirección de Phillip Zelikow. Aunque no tenía voto Zelikow tuvo más influencia en la Comisión 9/11 que cualquier otro miembro, incluido el presidente de la misma. Reunía las áreas de investigación, materiales de información, temas de las audiencias, los testigos y las líneas de interrogatorio a esos testigos. Estableció en efecto el programa y ejecutó las investigaciones.

Thomas Kean, presidente de la Comisión 9/11, luego declaró que ´los funcionarios de Fuerza Aérea Americana y de NORAD dieron relatos del 11 de septiembre de 2001 que eran falsos…. Hasta el día de hoy no sabemos por qué la NORAD nos dijo lo que nos dijo tan lejos de la verdad´. Lee Hamilton, vicepresidente de la Comisión  9/11, entre otras cosas afirmó ´tuvimos un marco de tiempo muy breve… No teníamos suficiente dinero…. Tuvimos a mucha gente oponiéndose fuertemente a lo que lo hicimos.... Tuvimos mucho problema para conseguir el acceso a los documentos y a la gente.…. Así que hubo toda clase de razones para pensar que nos pusieron para fallar´.

Phillip Zelikow dirigió el equipo de 85 personas y elaboró el Informe de la Comisión Investigadora sobre el 11 de septiembre de 2001. Era miembro de la administración Bush-Cheney, cercano a Condolezza Rice, y junto quien escribió el informe. Además se mantenía en contacto permanente con Karl Rove, al parecer incluso antes que el equipo comenzara su trabajo. Phillip Zelikow ya tenía pues trazado el bosquejo del informe, y hasta estableció los títulos y subtítulos de las diferentes secciones del mismo. Kean y Hamilton se habían puesto de acuerdo con Zelikow para que el resto del equipo de trabajo no conociera la existencia de aquel plan preestablecido. Esta comisión tardó quince meses en ser constituida, algo sin precedentes considerando la magnitud y el alcance de los ataques.

El Secretario de Transportes del gobierno Bush-Cheney, Norman Mineta, testificó ante la Comisión Investigadora del 11 se septiembre de 2001, que el vicepresidente Dick Cheney, dio ordenes precisas en lo referente al vuelo 77 de American Airlines que según la versión oficial se habría estrellado contra el Pentágono. Norman Mineta llegó al Centro de Operaciones de la Casa Blanca, en inglés Presidential Emergency Operating Center-PEOC, ubicado en el subsuelo del edificio, a las 9h20, cuando ya era oficial que los Estados Unidos estaban bajo ataque. Al describir una conversación entre un jóven subalterno y el vicepresidnte Cheney dijo lo siguiente: `El avión esta a 10 millas ¿siguen siendo válidas la órdenes? A lo que Cheney replicó que seguían siendo válidas y que si había escuchado otra cosa´.

El personal militar responsable de la defensa de espacio aéreo de Estados Unidos sabía que pistas aéreas falsas iban a aparecer en sus pantallas de radar a lo largo de toda la duración de los ataques del 11 se septiembre de 2011, pero como parte del ejercicio de entrenamiento de puesto de mando anual llamado ´guardián vigilante´, oficialmente descrito como una ´guerra aérea simulada´ y ´un ejercicio de defensa aérea simulando un ataque a los Estados Unidos´, que se llevaba a cabo justo aquel día.

La protección del espacio aéreo estuvo a cargo del Sector de Defensa Aérea Noroeste con sede en Roma, New York. Esta instalación continuó recibiendo información simulada hasta al menos 57 minutos después que se confirmara la realidad de los ataques. El ejercicio ´guardián vigilante´ fue formalmente terminado a las 10:44 de la mañana del 11 de septiembre de 2011.

¿Por qué los radares NEADS mostraron información simulada durante tanto tiempo durante la crisis real, cuando se sabe que los técnicos podrían haber suprimido esa penetración con sólo pulsar un interruptor? Sin duda alguna las pistas falsas pudieron haber dificultado la capacidad del NEADS para responder con eficacia a los ataques, por lo que debió haberse puesto fin al ejercicio a la primera señal de una emergencia verídica.

Y sin embargo este comportamiento inexplicable no fue una excepción. Algo similar sucedió en el NORAD de Cheyenne Mountain Center de Operaciones -CMOC- en el estado de Colorado, donde las pistas falsas de radar se mostraron aún por más tiempo que en el NEADS. De los más de 30 diferentes escenarios simulados, algunos eran ´ataques masivos´, mientras que otros implicaban un sólo misil. Parece posible que la inyección de la información del radar falsa pudo ser un artificio para que las respuestas normales de emergencia fueran saboteadas, con el objetivo de asegurar el éxito de los ataques contra Nueva York y Washington.

En los días siguientes a los ataques del 11 de septiembre de 2011, el vicepresidente Richard Cheney propuso una fórmula temeraria para la política bélica estadounidense. Su esencia era que incluso una probabilidad de 1% de un ataque contra Estados Unidos, en especial si involucra armas de destrucción masiva, debe encararse como si fuera una certeza absoluta. Esta ´la doctrina del uno por ciento´ constituye la base para el desastroso intento de imponer una Paz Americana en el Gran Medio Oriente, en realidad un estado de guerra interior cada vez más exhaustivo.

En mayo del año 2001, George W Bush firmó un decreto ejecutivo para crear una comisión de estudios sobre terrorismo que fue encabezaba por el entonces vicepresidente Dick Cheney, citada en el informe Kean-Hamilton como la fuente de origen de una orden del Comité de Jefes de Estado Mayor -JCS- con fecha primero de junio de 2001. Orden que modificó y obstaculizó hasta volver inoperantes la intercepción por la fuerza aérea estadounidense de aviones secuestrados.

¿Qué se puede decir entonces del NIST -Instituto Nacional de Normas y Tecnologías- que redactó los informes sobre la destrucción de World Trade Center? El NIST es una agencia del ministerio americano de Comercio. Era por consiguiente una agencia que dependía de la administración Bush-Cheney y se encontraba bajo la dirección de una persona nombrada por ese gobierno.

Un ex empleado del NIST reveló que este organismo fue ampliamente desviado del campo científico hacia el campo político. Los profesionales que trabajaban para el NIST perdieron su independencia científica y no fueron más que `ejecutantes`. Todo lo que producían estos ejecutantes pasaba por el filtro de la dirección y se evaluaba según criterios políticos, antes de publicarse. Los informes del NIST sobre el colapso del World Trade Center también tuvieron que ser sometidos a la aprobación de la Agencia de Seguridad Nacional -NSA- y del Buró Ejecutivo de Administración y Presupuesto -brazo del ejecutivo-, que a su vez había delegado a un equipo para que supervisara el trabajo técnico.

Los informes del NIST, que afirmaron que las torres del World Trade Center y el Edificio 7 se derrumbaron sin la acción de explosivos, son meros informes políticos y no científicos, lo cual confirma cualquier informe serio. No se concibe que los autores, personas que ostentan diplomas universitarios de física e ingeniería, pudieran creer lo que allí escribieron, por insustancial, equivocado y absolutamente improbable.

La elección para presidente del candidato demócrata Barack Obama no ha hecho avanzar el debate. El sitio en Internet de la Casa Blanca, que invitaba a los ciudadanos estadounidenses a dar a conocer sus preocupaciones, se vio invadido de correos electrónicos que pedían la apertura de una investigación judicial sobre lo sucedido el 11 de septiembre de 2001. La respuesta fue lacónica; la nueva administración desea mirar el futuro en vez de remover los dolores del pasado. Durante la campaña electoral, Barack Obama hizo que todos sus discursos fuesen revisados por Benjamin Rhodes, un joven escritor que redactó el informe de la Comisión Presidencial Kean-Hamilton sobre el 11 de septiembre de 2001.

Benjamin Rhodes garantizó que no apareciera en los discursos de Obama ninguna alusión al 11 de septiembre de 2001 o a sus protagonistas que pudiera abrir una caja de Pandora. Actualmente trabaja en la Casa Blanca y ocupa un puesto en el Consejo de Seguridad Nacional. A todos los miembros de la administración Obama se les pidió que se retractaran por escrito de cualquier declaración anterior en la que hubiesen podido expresar dudas sobre la versión oficial.

Van Jones, asesor principal en materia ambiental y recuperación económica, tuvo que dimitir luego de que se negara a hacerlo. Este funcionario no es hechura de la burocracia federal. Van Jones ha sido un inteligente analista y consultor independiente dedicado a combatir la discriminación. Era un respetado miembro del equipo de trabajo de la Casa Blanca. ¿Por qué lo dejó ir Barack Obama? Porque puso en tela de juicio la versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001. El establishment en Washington no se le perdonará jamás. Eso es inaceptable para los que aprobaron la narrativa oficial sin preguntas y votaron los poderes de guerra para el ejecutivo.

Ha de admitirse que la versión oficial de la administración Bush-Cheney sobre los sucesos del 11 de septiembre de 2001 tiene a ventaja propagandística de la sencillez. El relato es fácil, casi obvio, el impacto de los aviones y el incendio resultante afectaron los pisos afectados de las torres del World Trade Center, por lo cual el segmento superior se desplomó y destruyó las secciones inferiores. Velocidad de caída libre, simetría y pulverización; temas sin respuesta. Era la primera vez en la historia de la ingeniería que tres rascacielos con estructura de acero se derrumbaban por un combinación de incendio por impacto de aeronaves que no dejan rastros y sofisticadas operaciones de guerra psicológica.

La contaminación de la zona donde estaban las edificaciones fue notable, el World Trade Center era uno de los sitios más computarizados del mundo. Entre el gigantesco montón de casi dos millones de toneladas de escombros y en el aire de la zona había al menos 1.000 toneladas de amianto, material ya prohibido pero empleado en la construcción del World Trade Center, además del plomo pulverizado de las computadoras, mercurio y subproductos altamente cancerígenos derivados de la incineración de plásticos, productos químicos con cloro y dioxinas.

Hasta noviembre del año  2009 el departamento de salud de la ciudad de Nueva York contabilizó 817 muertes de trabajadores de las más de 15.000 personas que estuvieron expuestas en la zona del desastre, todos menores de 45 años al momento de su defunción y la mayoría a causa de enfermedades respiratorias y cáncer. Por las proporciones del siniestro pasarán aún años antes que el aire de la zona afectada en varios kilómetros a la redonda sea considerado sano.

Los organizadores de los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron círculos políticos y económicos que podían desestabilizar el orden mundial y disponían de los ingentes medios necesarios para financiar la operación. La concepción política de tal acto maduró allí donde aparecieron tensiones ideológicas en la administración de los recursos financieros y estratégicos.

Hay que buscar las razones de los ataques en la coincidencias de intereses del gran capital a nivel global, y en círculos que no están satisfechos con el ritmo y la dirección que ha tomado el proceso de globalización. A diferencia de las guerras tradicionales cuya concepción la determinan políticos y militares de alto rango, los iniciadores esta vez fueron oligarcas y políticos sometidos a éstos.

Únicamente los servicios secretos y sus jefes actuales o en retiro -pero que mantuvieron influencia dentro de las estructuras gubernamentales- tienen la capacidad de planificar, organizar y dirigir una operación de semejante envergadura. Generalmente son los servicios secretos quienes crean, financian y controlan las organizaciones extremistas. Sin apoyo de los servicios secretos este tipo de milicias no pueden existir y mucho menos efectuar acciones de tal complejidad dentro de países bien protegidos. Planificar y realizar una operación de esa escala es extremadamente complicado.

Osama bin Laden y al Qaeda no pueden ser ni planificadores ni ejecutantes de los atentados del 11 de septiembre de 2001. No disponen ni de la organización requerida para ello, ni de los recursos intelectuales ni de los cuadros necesarios. Por consiguiente, un equipo de figurantes profesionales fueron utilizados como kamikazes musulmanes para enmascarar la operación. Los ataques del 11 de septiembre de 2001, modificaron el curso de los acontecimientos en el mundo en la dirección que habían escogido los oligarcas internacionales, o sea, quienes aspiran a controlar los recursos naturales del planeta, la red mundial de información y los flujos financieros.

Esa operación favoreció también a la oligarquía política y económica de los Estados Unidos que aspira a la dominación mundial. No hay duda alguna que el 11 de septiembre de 2001, hubo una gran operación encubierta de la que quedan muchos indicios; las piezas de prueba que pudieron existir fueron retiradas rápidamente y con mucho sigilo. Una guerra contra este tipo de terrorismo artificioso no se puede ganar, esta hecha para ser eterna e irle quitando a la población derechos de a poco y sin pausa. Es precisamente el costo humano lo que hace eficaces las acciones de manipulación.

`Una vez eliminado lo imposible, lo que queda es la verdad, por improbable que parezca`. Arthur Conan Doyle.

Al momento de ser reelecto el binomio Bush-Cheney, en noviembre del año 2004, 40% de los estadounidenses no creía en la versión oficial, y de estos, la mitad consideraba que el gobierno estuvo involucrado en los hechos. Al cumplirse el noveno aniversario, el 11 de septiembre de 2010, ese mismo porcentaje alcanzaba el 70%.

El 12 de septiembre de 2001, en la resolución 1368 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reconoció `el derecho inherente a la legítima defensa individual o colectiva de conformidad con la Carta` y se estipuló: `El consejo de Seguridad hace un llamamiento a todos los Estados para que trabajen juntos con el objetivo de hacer comparecer ante la justicia a los autores, los organizadores y los instigadores de estos ataques terroristas y subraya que quienes se avengan a ayudar, apoyar y albergar a los autores, organizadores e instigadores de estos actos deberán rendir cuentas`.

Mientras tanto, las inundaciones provocadas por el huracán Katrina a finales de julio de 2004, no fueron algo inevitable, por lo contrario, según el juez federal Stanwood Duval Jr., se debieron a `negligencia, despreocupación y miopía` por parte del cuerpo de ingenieros del ejército de Estados Unidos. El fallo del magistrado estimó que las barreras contra las inundaciones se habían visto afectadas por un canal de navegación construido, pero no debidamente mantenido, por el cuerpo de ingenieros militares.

Ese canal, precisamente es el que al fallar facilitó en ingreso de las aguas que inundaron Nueva Orleans. Las consecuencias fueron devastadoras. Las demandas legales contra el gobierno se calculan en miles de millones de dólares. Paradójicamente, un presupuesto militar multibillonário para luchar contra enemigos invisibles no basta cuando se trata de proteger ciudades estadounidenses de mayoría afroamericana, reconocidas también por su exhuberante y contestataria cultural popular local.

Estos infelices sucesos sin duda provocados desde núcleo del gobierno estadounidense, desataron lo que Estados Unidos llama ´guerra global contra el terrorismo´ bajo la Doctrina y el Estado de Seguridad Nacional del Acta Patriótica -Patriot Act- y que según uno de sus artífices, el entonces vicepresidente Dick Cheney, durará varias décadas. Un mes después de los ataques Estados Unidos había invadido Agfanistán e iniciado concomitantemente la desestabilización política de una potencia nuclear de 170 millones de habitantes como Pakistán. El 17 de marzo de 2003, la administración Bush-Cheney desató una terrible guerra colonial contra Irak.

El Acta Patriótica, en inglés USA PATRIOT ACT -Uniting and Strengthening America by Providing Appropriate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism, es una ley marcial que entró en vigor sin aprobación del Congreso, inmediatamente después del 11 de septiembre de 2001. A partir de entonces, el contrapoder del Congreso se limita a la votación del presupuesto.

Además, no sólo legalizó la escucha de las llamadas telefónicas, la intercepción de la correspondencia, los mensajes de correo electrónico y la vigilancia externa, sino también formas más refinadas de intervención en la vida privada, tales como la sustracción en secreto de documentos de trabajo e historias clínicas, o de cualquier archivo o referencia individual que consideren pertinentes las agencias de seguridad interior del gobierno estadounidense, sin necesidad de autorización judicial.

Las autoridades federales pueden arrestar secretamente a los ciudadanos y hasta pueden ejecutarlos en secreto. Como parte de la misión de seguridad interior del Pentágono, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld creó en el año 2002, la oficina de Actividad de Contrainteligencia en el terreno -CIFA-. Actualmente hay cuarenta y tres de estos centros de fusión para recabar datos críticos en Estados Unidos, en los cuales las agencias de inteligencia, el FBI, la policía local, bases de datos del sector privado y denunciantes anónimos, combinan y analizan información de contraterrorismo y contención ciudadana.

Según la Central de Información de Privacidad Electrónica, la CIFA entrega al departamento de Seguridad Interior enormes poderes de vigilancia interna. En realidad es una ley marcial preparada con años de antelación y en secreto por la Sociedad Federalista, una asociación de abogados y magistrados racistas, que anula el pacto político que dio origen a los Estados Unidos como nación. Con la misma intención, la OTAN en sigilo ha extendido estas medidas a los 27 países miembros de la Comunidad Europea.

En ambos lados del Atlántico los medios de comunicación tuvieron como misión preparar al gran público para una guerra justa e infinita. A raíz de 11 de septiembre de 2001, producido el golpe de estado militar, el Pentágono asumió el control de la política exterior estadounidense. El jefe del Estado Mayor del Ejército se ha convertido en el cuarto personaje más importante del país, en lugar del portavoz de la mayoría en la Cámara de Representantes.

Se constituyó un gobierno militar a la sombra, apto para reemplazar en cualquier momento la administración civil si esta fuera liquidada en un atentado. Hay un nuevo Comando Conjunto que reagrupa las fuerzas armadas presentes en el territorio nacional, las fuerzas nucleares y espaciales, bajo una autoridad única adscrita al Pentágono. Este mismo comandante se encarga de vigilar a las poblaciones civiles, de fichar y clasificar las opiniones políticas, las convicciones religiosas y las tendencias sindicales.

Barack Obama ha prolongado a su antojo el estado de urgencia interna proclamado después del 11 de septiembre de 2001, con las drásticas limitaciones de los derechos civiles que ello implica. Desde entonces el Congreso no se ha reunido ni una sola vez para discutir el estado de urgencia decretado por George W Bush, que por tanto permanece en vigor. Ya que el programa de continuidad de gobierno fue parcialmente aplicado por Dick Cheney el 11 de septiembre de 2001, uno de los arquitectos del programa desarrollado dentro de un comité que opera fuera del gobierno regular desde el año 1981, y significa que una vez aplicados los decretos secretos predominan sobre la legislación pública.

La ley exige ya sea una aprobación o un cese de la urgencia nacional por parte del Congreso cada seis meses. Por ejemplo, la supervisión del mandato jurídico del Congreso sobre las operaciones secretas de la CIA, se ha evitado con éxito gracias a la creación, también el año 1981, del Joint Special Operations Command -JSOC-, o Comando Conjunto de Operaciones Especiales. Los Estados Unidos se encuentran pues bajo un nuevo estado de urgencia ampliado, y la supervisión del Congreso sobre las operaciones secretas de este estado permanente de facto se ha hecho inexistente.

La prerrogativa del presidente de los Estados Unidos para ir a la guerra contra la voluntad del Congreso y el pueblo estadounidense se ha incrementado desde que puede ordenar ataques sin exponer a las tropas, mediante aviones teledirigidos y todo tipo de bombas lanzadas desde alta mar, ni tener así que preocuparse por las limitaciones temporales de la Resolución de Poderes de Guerra que le otorga el Congreso para los conflictos bélicos que se extiendan más de sesenta días.

Se trata técnicamente de operaciones encubiertas, que excusan al gobierno de responder a cualquier pregunta al respecto o de atenerse a los requisitos legales de solicitud de aprobación del Congreso, evitan cualquier responsabilidad o control de su poder de hacer impunemente la guerra, y extienden con arreglo a protocolos secretos la jurisdicción legal y geográfica de Estados Unidos a todo el planeta.

La Dirección Nacional de Contraespionaje e Inteligencia fue creada en el año 1995, reúne todas las agencias estadounidenses de inteligencia y espionaje bajo un sólo director. Está integrada por 17 organizaciones federales: la CIA -Agencia Central de Inteligencia-, la DIA -Agencia de Inteligencia Militar-, y cada sector de las fuerzas armadas Ejército, Fuerza Aérea, Marina, Infantería de Marina y Guardacostas— que tienen su propia oficina de inteligencia y espionaje. Están también el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro, el Departamento de Energía -a cargo del arsenal nuclear-, el FBI, la DEA, la Agencia Geoespacial -que hace espionaje con sus satélites artificiales en órbita terrestre-, la Agencia para la Seguridad Nacional, la National Reconnaissance -que ubica e identifica los objetivos humanos y materiales-. Esta Comunidad de Inteligencia y Espionaje trabaja a través del Comando de Operaciones Especiales -UsSoCom-, que tiene bases en 75 países con alrededor de 60.000 especialistas.

Siempre la amenaza latente, sea de los comunistas, del populismo, del tráfico de estupefacientes, del fundamentalismo islámico o del terrorismo internacional. Pero estas amenazas, mas imaginarias que reales, son un ingrediente necesario para justificar la ilimitada expansión del gasto militar y la enorme rentabilidad que se produce para los gigantescos oligopolios que giran en torno del negocio de la guerra. Sin aquellas sería imposible justificar el predominio del complejo militar industrial y los fabulosos subsidios que recibe permanentemente del dinero de los contribuyentes estadounidenses.

El Complejo Nacional de Seguridad es un mecanismo de retroalimentación positiva que se auto perpetua. El Departamento de Seguridad Interior y el Pentágono son un laberinto en expansión descontrolada de burocracias en competencia que gustan llamarse Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos. Alrededor de ellos medran cada vez más diversos grupos de cabilderos asociados, ex aliados políticos y funcionarios del Estado de seguridad nacional, así como generales y almirantes jubilados, en una atmósfera que desde el año 2001 solo puede describirse como una comunidad militar en febril crecimiento, el equivalente moderno a una fiebre del oro.

Cualquier acto potencial de terrorismo alimenta el sistema, creando nuevas oportunidades para agregar aún más burocracia, o para promover programas de vigilancia, control y belicismo y la tecnología que los acompaña. Incluso una desviación de la seguridad contra el terror, independientemente si involucra complots que fracasaron o que nunca tuvieron la menor posibilidad de éxito, es una excusa para más financiamiento.

Tampoco hubiera sido factible la desorbitada militarización de la sociedad estadounidense, que se proyecta hacia el afuera en su agresiva política exterior y hacia adentro en la abrumadora presencia de las fuerzas represivas y de inteligencia, facilitada por la legislación `antiterrorista` de la era Bush-Cheney que conculcó buena parte de las libertades civiles. De esta manera la respuesta militar se justifica aun cuando no exista ninguna posibilidad que sea exitosa. La guerra se torna entonces en un fin en si mismo. A consecuencia hay que distinguir pues entre en `gobierno permanente` de los Estados Unidos y su `gobierno aparente`.

El origen de los hechos del 11 de septiembre de 2001 se pueden rastrear hasta la denominada Operación Northwoods en la década de los años 1960. Un plan ideado por el Estado Mayor Conjunto y presentado a consideración durante la presidencia de John F. Kennedy, quien lo desechó. Entre otras cuestiones proponía crear un incidente que muestre de manera convincente que un avión cubano atacó y derrumbó un vuelo alquilado o charter civil procedente de Estados Unidos, con destino a Jamaica, Guatemala, Panamá o Venezuela.

Un grupo de pasajeros figurantes serían embarcados por una compañía manipulada por la Agencia Central de Inteligencia, CIA. A la altura de Florida, el avión sería sustituido por otro idéntico, pero vacío y transformado en avión sin piloto. Los pasajeros cómplices regresarían a una base de la CIA, mientras que el avión mantendría aparentemente su trayectoria y emitiría mensajes de auxilio indicando haber sido atacado por un caza cubano, y explotaría en vuelo. Tal montaje terrorista serviría de causa belis para invadir Cuba.

`Naturalmente la gente común no quiere la guerra, pero en definitiva son los líderes de los países los que determinan la política, y arrastrar a las personas es una de las cosas más sencillas. Todo lo que hay que hacer es decir que están siendo atacados, y denunciar a los conciliadores por falta de patriotismo y por exponer al país al peligro. Funciona de la misma manera en cualquier parte`. Hermman Goering.

Las guerras coloniales de Irak y Afganistán facilitarán el control de una vasta franja territorial euroasiática que va desde los Balcanes hasta Pakistán, en cuyo centro, el Golfo Pérsico y la cuenca del mar Caspio, están localizadas cerca del 70 por ciento de las reservas mundiales de hidrocarburos. La guerra por Eurasia comenzó hacia finales de las Guerra Fría, durante la presidencia de George Bush padre, cuando lanzó la primera guerra del Golfo, prosiguió durante la era Clinton con los interminables bombardeos a Irak, las guerras yugoeslavas y la tentativa de control de las ex repúblicas soviéticas de Asia Central, y culminó con los atentados del 11 de septiembre de 2001 y las citadas invasiones de Irak y Afganistán, que los neoconservadores republicanos encabezados por Dick Cheney consideran la antesala de la ocupación de Iran. Si eso tiene éxito significará que habrán podido establecer el control sobre los yacimientos de petróleo y gas más ricos del mundo.

`La historia necesita movilizar una cantidad enorme de elementos y armas, un estrépito desproporcionado para conseguir un resultado verdaderamente pequeño que no siempre es el que deseó o el que valía la pena esperar`. Jacob Burckhardt.

Una de las razones clave de los Estados Unidos para desencadenar la guerra contra Irak fue la de hacerse con el control de sus preciosos yacimientos petroleros, configurando así un gran frente energético y restringiendo el acceso de Europa y Asia a los asombrosos 115.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo iraki. Después de gastar al menos 3.000 millones de millones de dólares y matar a más de un millón trescientos mil irakies, apenas si consiguió que sus sueños de oleoductos propios quedara definitivamente enterrado en la segunda ronda de licitaciones para explotar una serie de inmensos y rentables campos petroleros.

El ministerio de Petróleo de Irak -la industria petrolera iraki no tiene suficientes fondos, equipamiento y recursos técnicos para ponerse en pie de nuevo por sí misma- obligó a las 44 mega corporaciones energéticas extranjeras a reducir al máximo la tasa que cobran por cada barril de petróleo que extraigan y las sometieron a contratos de veinte años. Las petroleras obtuvieron dos dólares por cada barril extra de crudo que extraigan por encima del objetivo mínimo de producción. Desde luego Dick Cheney y Donald Rumsfeld nunca imaginaron semejante desenlace.

En vez de que las principales petroleras de los Estados Unidos se llevaran la mejor parte, sus competidores estratégicos Rusia y China fueron los grandes ganadores de la subasta abierta. China, por si sola, es capaz de devorar cualquier aumento de producción en el mercado global del petróleo. Lo que se verá en los primeros años de esta próxima década será la aparición de un Irak relativamente rico, bajo control chiíta y con relaciones amistosas con Iran y el Hizbollah del Líbano. En lo esencial, el Islam chií seguirá en alza, comunidad que se tornará el próximo gran objetivo de guerra de los Estados Unidos.

La demanda global de energía se supone supera los aumentos en el suministro. Las proyecciones para ambas fases geológicas claves en la extracción de energía son oficialmente pesimistas. Bajo superficie, las otrora abundantes reservas de petróleo, gas natural y carbón de fácil extracción, se agotan. Sobre superficie, los cálculo erróneos y la geopolítica limitan la producción y la disponibilidad de suministros de energía.

Cuando se trata del futuro de la industria petrolera, todo gira en torno a los alcances de las revueltas políticas en los países árabes, que se reflejan cada vez más agudamente en los mercados mundiales de energía. Pero ocurre que por mucho que se altere el precio del dinero, o lo que es lo mismo, las tasas de interés, no se puede manipular el precio de la energía.

Se estima que la provisión de crudo de Arabia Saudíta y los demás países del golfo Pérsico, esté destinada a abastecer una parte cada vez mayor del suministro total de petróleo del mundo, ya que la extracción en otras regiones estratégicas disminuye o se estanca. El aumento de la producción no sucederá a menos que los gobiernos de países petroleros inviertan sumas colosales en el desarrollo de nuevas reservas de petróleo, en especial del crudo pesado, petróleo de esquisto y crudo extra pesado, tipos de petróleo bituminoso de difícil y riesgosa extracción, que requieren una infraestructura mucho más costosa que los depósitos existentes de crudo ligero.

Cualquier esperanza de satisfacer los desequilibrios en la demanda de petróleo dependen de la disposición de Arabia Saudita para invertir cientos de miles de millones de dólares en sus reservas de petróleo pesado. Pero enfrentada como está la monarquía saudita a una población que crece rápidamente y a las perspectivas de una revuelta social, parece tener la intención de gastar su gran riqueza soberana en programas de obras públicas generadoras de empleo y en armamentos de última generación, que no en instalaciones de crudo pesado. Y lo mismo ocurre con las demás monarquías de los países del golfo Pérsico.

Las intensas sequías del año 2010 en Australia, China, Rusia, y en parte de Medio Oriente, Sudamérica, Estados Unidos, y hace poco en Europa septentrional, han contribuido a que los alimentos alcancen precios record. Este fue el revulsivo para que el descontento político se extienda imparable por el Norte de África - Túnez, Egipto, Yemen Libia y Siria-, África Oriental y Medio Oriente -Bahréin-. A su vez la sequía también tiene un impacto crucial sobre la provisión de energía, pues al reducirse el caudal de importantes sistemas fluviales, hay consecuentemente una disminución en la producción de energía hidroeléctrica.

La política petrolera y la comercialización paralela con las exportación de armamentos, ayudaron a conformar una intranquila coalición dólar, armas y petróleo. El mecanismo más importante mediante el cual las industrias del armamento y del petróleo lograron obtener un diferencial desproporcionado en el nivel de ganancias fue el estallido regular de conflictos energéticos en Medio Oriente, que aseguraron altos precios del crudo y masivas compras de armas.

De esta manera las líneas rojas que separan al Estado del capital, la política exterior de la estrategia corporativa, y la conquista territorial del lucro empresarial, no existen. La mano oculta del mercado nunca funciona sin el férreo puño de las armas. En un planeta globalizado un selecto grupo de países y corporaciones dominantes, comparten el compromiso de la obtención de tantos beneficios y poder como sea posible.

La buena disposición de prácticamente todos los gobiernos para adoptar medidas contra el terror político, hostiles a la libertad individual y a los derechos sociales adquiridos, se basa en la aceptación incuestionable de la explicación oficial presentada por los servicios de inteligencia del gobierno de los Estados Unidos. Los análisis especializados de las múltiples inconsistencias y puras imposibilidades en la explicación oficial de los ataques del 11 de septiembre de 2001, prueba que hay conspiraciones internas más allá de lo que la sociedad en general está dispuesta a creer.

La administración Obama-Biden está intensificando la guerra secreta en todas sus variantes, lo que incluye: la acción directa para destruir objetivos y eliminar o capturar enemigos; la guerra no convencional realizada por fuerzas externas entrenadas y organizadas por el UsSoCom; la contrainsurgencia para ayudar a los gobiernos aliados a reprimir rebeliones; la actividades de operación sicológica con la finalidad de influir en la opinión pública extranjera en aras de respaldar las acciones militares estadounidenses. Esas operaciones se realizan recurriendo al uso de tecnologías cada vez más avanzadas.

El terrorismo de estado no busca solo matar sino demostrar. Si existe la posibilidad de una escalada en el terrorismo ésta no se expresa en términos de medios utilizados o de la importancia de los daños ocasionados sino únicamente en términos de visibilidad. El terrorismo de estado es ante todo una guerra espectáculo. Un fenómeno característico de estas operaciones es su carácter complejo y la multiplicidad de agentes que actúan concertados y condicionados por unas estratégias que sólo una cúpula dirigente conoce al completo.

Los gobiernos del mundo no se relacionan con los Estados Unidos porque les gusta o porque le tengan confianza. Pactan a diferentes niveles de estado porque no hay otro remedio. Eran el último el único poder indispensable que quedaba.

La mezcla tóxica de percepciones negativas sobre la capacidad militar del establecimiento liberal, internacionalista e intervencionista, y la voluntad política, están socavando rápidamente el orden posterior a 1945 en torno al mundo.

El factor imperial de la ecuación, en su momento establecía que para los europeos el envío de naves de madera con cañónes de metal que devengaría en una exploración y conquista violenta del mundo, nunca llegó al punto en que uno o varios imperios no fueran creciendo a medida que los demás se desvanecían, o cuando al menos dos grandes potencias no estaban compitiendo por las varias maneras de dividir el botín planetario y organizar, entrometerse o hacerse cargo de las esferas de influencia.

A raíz de la segunda guerra mundial, con el Imperio Británico esencialmente sin dinero y las distintas versiones en alemán, japonés e italiano del imperio aplastado, sólo quedaron dos grandes potencias bajo la misma égida de la bancrocacia militarista, que más o menos se habían dividido el planeta de forma desigual entre ellos.

De los dos imperios remanentes, los Estados Unidos fue significativamente más rico y poderoso. En 1991, después de un casi medio siglo de guerra fría en la que esas superpotencias al menos una vez llegaron al borde de un conflicto nuclear, y que la sangre y la tinta se derramaron en grandes cantidades por la periferia del poder, en lo que llamaron ´guerra limitada´, hasta que el último de los conflictos de la época, en Afganistán, ayudó a derribar a la Unión Soviética. Fue su ejército llegar a casa derrotado para que la economía implosionara. Inesperadamente y de manera pacífica, la Unión Soviética (URSS) desapareció.

'Tenemos el poder global abrumador. Somos custodios designados de la historia del sistema internacional. Cuando la Unión Soviética cayó, algo nuevo nació, algo completamente nuevo, un mundo unipolar dominado por una única superpotencia sin relación por cualquier rival y con alcance decisivo en todos los rincones del globo. Este es un nuevo desarrollo en la historia que no se veía desde la caída de Roma. Incluso Roma no sería ningún modelo para lo que Estados Unidos es hoy en día'. Charles Krauthammer.

En un momento en que lógicamente debería haber terminado la carrera armamentista, los Estados Unidos se lanzó en cambio a otra carrera para garantizar primero que ningún otro ejército volvería a ser capaz de desafiar sus fuerzas.

¿Quién suponía entonces que esas mismas fuerzas serían arrastradas a una guerra insurgente con armas ligeras, bombas caseras en las carreteras, y sus propios cuerpos renegados como armas?

Cuando la visión geoestratégica de los neoconservadores del gobierno republicano de Bush-Cheney llegó al poder, la administración pública en gran medida fue entregada a un grupo de reflexión –think tank- con el ambicioso Proyecto Nuevo Siglo Americano, que el 11 de septiembre de 2001 les dio la oportunidad de configurar como internacionalistas a los militares estadounidenses sueltos en el planeta, que estaban ya soñando con un imperio que eclipsara a los imperios británico o romano.

Aunque imaginaron la organización de una Pax Americana en el Medio Oriente y luego a escala planetaria, la de ellos no resultó ser en absoluto una visión de la organización resultante. Fue la aplicación de la ´doctrina del 1 por ciento´. En esencia, se trata de que sí hay un 1 por ciento de posibilidad que Estados Unidos fuera atacado, sobre todo con armas de destrucción masiva, la cuestión debía ser tratada como si se estuviese ante una certeza de entre el 95 y el 100 por ciento.

En lo que son las consecuencias de una maldición histórica anunciada, el imperio de Estados Unidos se atascó en Afganistán, desestabilizando el vecino Pakistán. A seguir se atascaron en Irak, no sin haber cavado un agujero negro en el corazón mismo de los bastiones de petróleo del planeta, lo que provocó una guerra civil regional entre las confesiones sunitas y chiítas, cuyas listas de víctimas siguen creciendo sin cesar.

Para los neoconservadores, la destrucción creativa del Medio Oriente árabe y musulmán es un proyecto en curso. El colapso de su fracasada política después de una década de la invasión de Irak y de la pérdida de más de un millón y medio de vidas proporciona un nuevo conjunto de posibilidades y una extensión de la guerra contra el terrorismo, prevista para durar por siempre.

Arabia Saudita, el régimen con la mayor responsabilidad plausible en los ataques del 11 de septiembre de 2001, es junto a Israel el aliado más cercano de Estados Unidos en la región. En cambio Irán, el país que no tuvo nada que ver con ese ataque y que está por lo menos tan amenazado como Estados Unidos por la ideología religiosa que lo impulsó, es el mayor adversario en la guerra global contra el terrorismo.

En el proceso, los neoconservadores nunca estuvieron siquiera cerca de su objetivo de someter a Irán.
Eran un huracán imperial, cada movimiento que hicieron fue desastroso. Pero al final, con los Estados Unidos a un lado, las grandes potencias siguen siendo escasas en el siglo XXI.


El reino de lo ambiguo

Los estadounidenses han usurpado para si el nombre de América, a pesar que exterminaron a casi todos los pobladores nativos de esa tierra que ahora es suya y veneran en acción de gracias. No obstante su sistema electoral ser uno de los imperfectos del mundo, por cuestionable y antidemocrático, gustan llamarlo modelo.

Los Estados Unidos obtuvieron la independencia para concretar su proyecto religioso, fuera de la tutela anglicana; para realizar su proyecto económico, lejos del fisco británico; y para concretar su proyecto expansionista, masacrando a las poblaciones nativas. Durante el siglo XIX, compitieron con las monarquías coloniales europeas para encontrar el modelo ideal de saqueo y explotación en la guerra del Opio, con la que el imperio británico sometió a la milenaria cultura china.

Sus oligarquías gobernantes y grandes segmentos de población hacen gala y ostentación de un puritanismo medieval, pero a su vez el país produce el 80% de la pornografía que se consume en el mundo. Tienen los centros de investigación tecnológica mas avanzados del orbe y algunas de las universidades más prestigiosas, pero a su vez su sistema educativo básico se debate si debe enseñar en las escuelas la estrambótica teoría del creacionismo bíblico, que forma parte de un movimiento de polémica anticientífica que se conoce en los Estados Unidos desde inicios del siglo XX. Su objetivo inicial es la sustitución de la enseñanza de la biología por la doctrina de la escritura según una versión protestante con pretendido status de hipótesis científica revelada.

Según el National Assesment of Education sólo el 3 por ciento de las personas estadounidenses adultas pueden escribir correctamente una carta, el 20 por ciento está bajo el nivel de lectura funcional y el 90 por ciento de sus estudiantes universitarios no pueden localizar Irak, Afganistan, Vietnam o Venezuela en un mapamundi.

La situación no es única de los Estados Unidos. En casi todos los países las élites practican políticas de contención cultural, con la limitación que les impone la propia idiosincrasia de las poblaciones. Mientras más culta la ciudadanía, más difícil de manipular. Por ese motivo en nombre de una maladada modernidad se desmantelan y simplifican los programas educativos, sobre todo eliminando las materias que despiertan el pensamiento social, como son historia, literatura y filosofía.

Desde el inicio de la crisis financiera en septiembre del año 2008, las bibliotecas públicas gratuitas a las que acuden por año más de 87 millones de personas en todo el país, son las víctimas preferidas de los asesores presupuestarios: 430 de los 16.000 archivos literarios que hay en el Estados Unidos han cerrado sus puertas y varios centenares más están al borde de la clausura, o presentan una considerable reducción del horario de atención al publico.

Todos los núcleos urbanos grandes, medianos y pequeños, se están viendo obligados a cerrar sus bibliotecas públicas o limitar al mínimo su horario de atención. Para justificar los recortes las diferentes instancias de gobierno se basan en informes que contrastan el descenso en el uso de las bibliotecas. Con la pérdida presupuestaria, si las bibliotecas quieren mantenerse abiertas tienen que privatizarse. La rápida expansión de Internet determinó que los ciudadanos comenzaran a buscar respuestas en ese formato de consulta más rápido y efectivo.

El modelo educativo estadounidense evita la cultura general; la secundaria enseña rudimentos apenas suficientes para trabajar. La educación superior, cada vez más cara e inaccesible, se enfoca en una especialización laboral de escasa visión periférica y poca referencia cosmopolita. La falta de cultura general y la religión del consumo, tienen sobre esa gran masa humana condicionada el efecto inhibidor del sometimiento pasivo al sistema.

El pueblo estadounidense ha caído en la trampa del ciclo de la falsa conciencia de los escritores de columnas de opinión y presentadores televisivos y radiales, de los directores de las corporaciones, del presidente, de miembros del congreso, de los jueces de la corte suprema, gobernadores estatales, estrellas del deporte y del entretenimiento, referentes del mundo académico y dirigentes militares. En Estados Unidos estos son los muchos guionistas de la narrativa popular. Se mantienen firmes en la creencia que las masas seguirán sus palabras y hechos, que incluso morirán por ellos. Son una poderosa élite que no da ejemplos ni se responsabiliza por sus actos. Y el pueblo consumista no los desilusiona. Sólo en contadas ocasiones un público preocupado exige que un dirigente les rinda cuentas.

Los estadounidenses en general disfrutan de sus élites visibles, las glorifican, emulan y se esfuerzan por llegar un día a lograr lo que sus ídolos han alcanzado. Al hacerlo renuncian sometidos a su deber ciudadano para saber que es y no es apariencia. La sociedad estadounidense evita así la responsabilidad, y busca escapatoria en culpar al otro, bien sean individuos, instituciones o naciones, de sus propios desaciertos, desviando las consecuencias hacia los rangos inferiores de las cadenas de mando.

Una oligarquía de clase petulante y cínica, plutocracia de dos partidos, una masa consumidora y condicionada que confunde causas y desigualdades internas con el pillaje de los recursos fuera y dentro del país. Un modelo que en más de una centuria ha formado castas empresariales y políticas. En promedio, el 45 por ciento de los miembros del Congreso de Estados Unidos son millonarios, aunque apenas el 1 por ciento de los 310 millones de estadounidenses lo sea. Esto caracteriza una plutomonía, es decir, una sociedad bajo control a través del estado representativo por y para beneficio de ese 1 por ciento con mayor riqueza. Por otro lado hay 40 millones de personas, una de cada ocho, que vive bajo el umbral de la pobreza y llega a ser uno de cada cuatro, 22 por ciento, cuando se incluye a menores de edad. Según el Americas Second Harvest, una red de comida gratuita, 50 millones de personas necesitaron sus servicios en el año 2010, de los cuales 49 por ciento eran afroamericanos y 40 por ciento latinoamericanos.

Ese modelo de vida nutre las tropas estadounidenses de jóvenes pobres, que aportan los muertos: los 50.000 de Vietnam, los 8.000 de Afganistan e Irak, y decenas que salvó el chaleco antibalas, pero quedaron inválidos. Víctimas jóvenes de un modo de vida donde unos pocos ganan mucho con guerras en países remotos. Guerras donde se matan en sus casas a millares de inocentes y se destruye el futuro de millones. Desde el año 1945 en nombre de la `libertad` Estados Unidos ha bombardeado 50 países por las razones más bizarras posibles. 

El emblema del modo de vida estadounidense es la clase media; la que mueve la economía y suele tener dos empleos. Una clase que trabaja mucho, pero consume más; por eso, a diferencia de sus pares europeos y asiáticos, no produce ahorro. La falta de ahorro nacional obliga a que los Estados Unidos se financie en el extranjero y allí empiezan los fraudes de la globalización financiera. El sistema está en crisis básicamente porque dos salarios ya no bastan: el costo de vida sube, los sueldos se estancan y el empleo se torna precario. La clase media estadounidense no puede gastar más, abrumada por las deudas en tarjetas de crédito e hipotecas impagables, sucumbe sin poder negociar una bancarrota digna. Actualmente el sueño americano para 50 millones de compatriotas es no pasar hambre, poder comer.

Los hogares que ganan 250.000 dólares al año están sometidos a tramos del impuesto sobre la renta idénticos a los que ganan cientos de millones de dólares, es decir una tasa plana regresiva. Con una mayoría republicana en el Congreso desde el año 2010, las posibilidades de elevar los impuestos a los ricos son nulas. Los argumentos más comunes de los que se oponen a impuestos sobre la renta progresivos acorde a ingresos netos, es que empujan a los millonarios a migrar de los estados con normas impositivas más justas.

No obstante,  estudios estadísticos de población muestran que más de la mitad de los adultos estadounidenses no han vivido en un estado diferente del que nacieron, o que la migración entre estados es relativamente rara y que los impuestos tienen muy poco peso en las decisiones que hacen a la gente mudarse de estado o salir del país. Con gran parte del crecimiento económico concentrado en la parta alta de la escala social, es buena idea calibrar los sistemas impositivos estatal y federal para tener en cuenta dicha realidad. Si los millonarios continúan haciendo tanto dinero en los próximos años como en los pasados, estas pueden ser medidas muy efectivas para elevar los ingresos fiscales.

Después de la segunda guerra mundial, la General Motors, la Standard Oil y la Firestone adquirieron en secreto los sistemas públicos de autobuses a todo lo largo y ancho de Estados Unidos. ¿La razón? Sacarlos de funcionamiento para eliminar la competencia al automóvil. A ello se uniría la construcción masiva de autopistas a partir de 1956, y la implantación de suburbios como espacio natural de vivienda de la clase media. El vehículo individual se consolidó así como opción insustituible de transporte.

El crecimiento porcentual del parque automotor estadounidense entre los años 1969 y 1995, fue seis veces mayor que la población mundial a la fecha. En el año 2006 Estados Unidos disponía de 204 millones de automóviles para una población de 300 millones de personas, cantidad que equivalía al 37 por ciento del total de automóviles en el mundo. De esa número, 24 millones correspondían a los llamados vehículos suburbanos, el más voraz glotón de gasolina que haya.

Sin embargo, el automóvil es sólo una de las ilimitadas manifestaciones de consumo compulsivo de los estadounidenses, un sistema económico diseñado para propiciar todas las manifestaciones de consumo al nivel que se imagine. No en vano la dos terceras partes de la actividad económica doméstica del país giran en torno al gasto basado en el crédito inmediato. Antes de la actual crisis, cuatro mil millones de tarjetas de crédito eran emitidas por los bancos anualmente, un promedio de quince tarjetas por cada hombre, mujer y niño.

El modo de vida estadounidense es una lucha entre lo económico y lo social, cuyo eje primo es el consumo. Un sistema dispendioso, que esclaviza a quien puede consumir y excluye a quien no puede. Un estilo despilfarrador de recursos y contaminador de su medio ambiente y también del espacio vital ajeno por distante que sea. Estados Unidos es responsable del 37 por ciento de la contaminación mundial, con sólo 4 por ciento de la población total del planeta. Produce 5 libras de basura por habitante al día, frente a 3 libras de un europeo y 0.9 libras por habitante en el mundo en desarrollo. Consume 678 libras de papel per cápita frente a un total mundial de 1.150 libras per cápita. Utiliza 8.124 kilogramos de combustible anuales por habitante frente a 889 kilogramos en los países en desarrollo.

Pero el problema no es sólo la impronta ambiental estadounidense, sino la naturaleza contagiosa de su estilo de vida. Cada sociedad desarrollada del planeta se vuelve cada vez mas parecida a los Estados Unidos y cada economía emergente aspira alcanzar sus patrones de consumo. ¿Qué ocurría cuando los pueblos aspirantes a tal prosperidad del despilfarro reproduzcan a mansalva por gran parte del planeta el modelo de vida estadounidense?

Si los seis mil millones de habitantes que conforman el planeta al 2010 o los nueve mil millones que lo conformarán en el 2030, llegaran a estar en capacidad de reproducir el modelo consumista norteamericano, habría que conseguir de donde sea tres planetas adicionales de características similares. Ello resultaría necesario no sólo para suplir las materias primas requeridas, sino para almacenar la contaminación producida.

El énfasis en el consumo tiene una razón política, es un elemento central para desinteresar a la gente de los asuntos públicos, la `rex pública` romana, cuyo manejo supervisado por representantes electos por los pueblos en una justa democrática legó a la historia y a la sociedad el concepto de República como Contrato Social superior.

La clase política prevalente y sus medios oligopólicos de comunicación masiva usan como propias las palabras `democracia`, `libertad`, `justicia`, mientras desatan guerras coloniales interminables. La población carcelaria en Estados Unidos supera los tres millones de personas, pertenecientes en una abrumadora mayoría a los segmentos más pobres de la sociedad y a grupos minoritarios como afroamericanos, latinoamericanos e inmigrantes.

La construcción, administración y mantenimiento de la gigantesca red de prisiones necesarias para recluir a esta inmensa masa de presidiarios es manejada en exclusividad por empresas privadas que cotizan en la bolsa de valores, y a las que el gobierno federal ha delegado tal función a cambio de contraprestaciones multimillonarias e incluso corruptas. 

La estadounidense es sin duda la sociedad más individualista del mundo, pero a su vez la industria publicitaria y los medios de información, a los que los habitantes de los Estados Unidos son adictos como ningún otro pueblo, han homogenizado hasta el absurdo a sus ciudadanos, al punto de que la vida de un estadounidense promedio está marcada por el logro de las grandes corporaciones. Con la televisión de múltiples canales no estamos lejos de alcanzar como especie un punto orgánico subliminal de no retorno.

El número de palabras propias es cada vez menor, el lenguaje de las marcas con logotipo registrado le gana espacio a conceptos tangibles y abstractos fundamentales, el rango de la conciencia es cada vez más angosto. Han forjado una pesada industria del entretenimiento que diseña, promueve y practica la guerra psicológica de cuarta generación, con la que buscan alienar al mundo entero mediante imágenes, clichés y símbolos para la manipulación de emociones y deseos. La sociedad humana puede compararse ya a un gran auditorio televisivo. Para creer totalmente en el mal, sólo se necesita la personificación más falaz y simplona de un villano arquetipo.

Acusan a los musulmanes de fanatismo religioso y hacen burla de ello, pero el presidente George W Bush aseguraba que Dios le habló para dar la orden explícita de atacar Irak. Recordemos que en el seno de la muy elitista y puritana Universidad de Yale, establecida en 1832 por la Russell Trading Co., propiedad de la familia que hizo fortuna con el contrabando de opio hacia China, son escogidos cada año por membresía hereditaria quince hijos de familias selectas.

Estos forman una sociedad secreta de ritos esotéricos y morbosos dignos de llamarse magia negra; los Skull and Bones -Calaveras y Huesos- tienen el mismo distintivo de los Schutz Staffeln, las SS nazis. Lejos de ser adversarios, los dos candidatos a la elección presidencial de 2004, George W Bush y John Kerry, durante el año 1968 se iniciaron en los ritos masónicos de esta cofradía. Los Skull and Bones, o la Hermandad de la Muerte, son ante todo la ilustración de la manera como se ha perfeccionado el sistema de reproducción de las élites mediante una selección que no tiene nada que ver con el azar o las cualidades individuales, sino con su legado y su linaje.

En cada pueblo y ciudad estadounidense hay pastores y predicadores que aseguran que dios baja a hablar con ellos de misiones políticas, tendencias electorales, revelaciones escatológicas de nuevas y heterodoxas formas de salvación.

William Miller, fundador de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, calculó el fin del mundo, según la Biblia, para el 21 de marzo de 1843 y, como no hubo, lo retraso al 22 de octubre de 1844. Charles Russell, fundador de los testigos de Jehová, lo predijo para los años 1874 y 1914; su sucesor, Joseph Rutherford, para los años 1918, 1925 y 1940; y el sucesor de Rutherford, Nathan Knorr, para el año 1975. Y según el pseudo profeta cristiano Harold Camping, el mundo se iba acabar el 21 de mayo de 2011, o así lo anunciaba en 3.000 carteles publicitarios desplegados por el planeta.

No obstante, tanta interpretación errónea de la Biblia no ha minado la credibilidad de estos ´sacerdotes´ a ojos de sus adeptos. A pesar de otro sonado ´fallo´ de Camping en el año 1994, hay voluntarios de su causa que aún confían ciegamente en él. Este apocalíptico despliegue publicitario ha sido posible gracias a que, para financiar tales campañas del fin del mundo cinéticas en el tiempo y en la guerra, se han recaudado cientos de millones millones de dólares en donativos libres de impuestos.

Entre los engendros de inspiración divina tenemos a la Comisión Trilateral, una suerte de gran feudo mundial formado por influyentes ciudadanos particulares de Japón, Europa y Norte América, que tiene gran responsabilidad en el estado actual de cosas en el mundo. Se constituyó en el año 1973 como instancia internacional del pensamiento y la acción política que diseñó el giro del capitalismo prevalente hacia el llamado neoliberalismo, una radicalización de la derecha neoconservadora en la concepción keynesiana más clásica de la economía: el rol de estado nacional mínimo, la intensificación de la explotación laboral por las mega corporaciones y la hegemonía militar de los países del mundo desarrollado sobre el planeta.

En esencia, la Comisión Trilateral es una organización privada fundada por David Rockefeller, confinanciada por la Fundación Rockefeller, la Fundación Kettering, la Fundación Ford y la Fundación Danforth. Esencialmente fomenta las discusiones sobre lo que denominan las `regiones trilaterales`; Japón, Europa y Estados Unidos; aunque en realidad represente los grandes intereses de la banca internacional con sede en Nueva York. A pesar de la mayoritaria presencia de sus miembros en los gobiernos de estas tres regiones, durante treinta siete años apenas si se han escrito un centenar de artículos de prensa sobre tal poder tras bastidores.

La distinguida membresía de la Comisión Trilateral está compuesta por cuatrocientos líderes en los negocios, medios de información, académicos y personalidades influyentes. Los presidentes regionales, vicepresidente y directores constituyen la Comisión Trilateral, junto a un comité ejecutivo que incluye otros cuarenta socios. El propósito original de este grupo de poder fue la creación de un `Nuevo Orden Económico Internacional`, la tan cacareada globalización. El propósito es incentivar una colaboración estrecha entre las zonas industrializas dominantes para lograr una influencia integral sobre el sistema.

Desde la administración Carter-Mondale, la Comisión Trilateral ha tenido cargos claves en el gobierno de los Estados Unidos. Seis de los ocho últimos presidentes del Banco Mundial; todos los presidentes y vicepresidentes de Estados Unidos, a excepción del binomio Obama-Biden; más de la mitad de los secretarios de Estado de los Estados Unidos; y tres cuartas partes de los secretarios de Defensa. Muchos miembros de la Comisión Trilateral son jefes de estado y altos cargos de la Unión Europea.

La nación-estado como eje principal de la organización social ha dejado de ser una fuerza agregadora. La banca internacional y las mega corporaciones son en la hiper modernidad actual los actores y planificadores bajo aquellos términos dinámicos que antes se atribuían a las sociedades políticamente establecidas.

Bancos y corporaciones son posesiones particulares que estrangulan a la nación-estado, ya que no tienen ningún respeto por la democracia, los parlamentos o la voluntad de los países. La Comisión Trilateral controla los grandes medios de prensa y las agencias de noticias, por tanto puede elegir o suprimir selectivamente la información que se transmite.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, aparentan ante el mundo cierto nivel de decisión consensuada de políticas públicas, ya que en teoría sus miembros tienen capacidad de voto decisorio. Pero en el Foro Económico Mundial y el llamado grupo de los ocho o G-8 -los países con las economías más desarrolladas-, esto ya no es posible, claramente son un conclave elitista capaz de imponer su propia agenda. De este selecto club surge la Comisión Trilateral, y a pesar de tener una labor muy activa e incluso encabezar el G-8, sus reuniones casi clandestinas pasan desapercibidas para la opinión pública.

Es el archivo más grande del poder relativo al racismo de clase o racismo de castas, una super estructura social nacida de la globalización que fermenta la ideología de la clase dominante: el pensamiento económico ultra liberal de estado mínimo, el conformismo socio cultural y el respeto absoluto por el poder que emana del dinero. Una oligarquía muy eficaz a cargo de una supuesta democracia representativa, parangones involucrados en la liberación de los pobres del mundo por razones ´humanitarias´.

El órgano máximo de dirección de la Comisión Trilateral es el Comité Directivo Mundial, presidido por David Rockefeller y en el que están los miembros más prominentes de las tres regiones que la componen. La Comisión Trilateral es la inspiradora de lo que se ha llamado pensamiento único, directriz que trata de sustituir la autodeterminación nacional por la soberanía absolutista de una élite de tecnócratas y oligarcas financieros en pos de un gobierno mundial bajo su control directo. Los miembros de la países que componen la Comisión Trilateral representan al 10 por ciento de la población del planeta y acaparan el 80 por ciento de su riqueza.

Los galeones españoles se llevaban el oro de América mientras los piratas británicos Drake, Morgan y Flynn se lo robaban para la corona inglesa. Cuando Morgan se instala como gobernador de Jamaica, John Locke le escribe su programa de gobierno, Los piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros fueron los edificadores de las instituciones del capitalismo financiero que se conocen en la actualidad.

Esta pretensiosa matriz aristocrática enmascara con lo que llama terrorismo internacional los intereses geoestratégicos tras el enorme despliegue militar alrededor del mundo en franco avance por la dominación y el control total, o Full Spectrum Domince. La epistemología oficial de Washington parece ser que si suficientes personas importantes dicen que algo es verdad, entonces ello se convierte en verdadero, sin importar dónde conduce la evidencia real.

Tiende a eliminar bajo una semántica belicista las normas fundamentales del derecho internacional adquirido, al satanizar conceptos como agresión, terror estatal, dictadura o movimiento de liberación nacional, en abierta intención de someter a los estados soberanos de su legítimo derecho a la resistencia armada contra el belicismo y la acción del trabajo de zapa de los servicios mercenarios que dirige, con la finalidad de impedir la defensa de los procesos nacionales, transformar objetivos concretos y viables de integración política, violar la lógica de alianzas militares en detrimento de una coalición artificial de fuerza que favorezca el pretexto de la lucha contra el terrorismo para imponerse desde fuera como régimen de poder y hacia dentro como territorio asegurado.

La llamadas `revoluciones de colores` o `golpes de estado suaves`, empezaron en Yugoeslavia con el derrocamiento de Slobodan Milosevic en el año 2000, y después se trasladaron a Georgia, Ucrania, Kirgistan, Libano, Bielorrusia, Indonesia y Venezuela, siempre con la intención de cambiar gobiernos no favorables a los intereses de los Estados Unidos, por gobiernos sometidos, y últimamente han llegado a Iran.

El guión es idéntico: un color, un logotipo, un eslógan, un grupo de estudiantes y jóvenes de clase media, un proceso electoral, un candidato pro estadounidense y un país con recursos estratégicos que no se subordina a la agenda imperial. Siempre son las mismas organizaciones no gubernamentales -ONG- y agencias extranjeras las que apoyan la injerencia y la desestabilización política, financian y promueven la estrategia proporcionando los aportes, medios y formación a los grupos que ejecutarán el plan. Se hacen dos preguntas obvias: ¿Las manifestaciones pueden producir un cambio de régimen? y ¿qué clase apoyo externo ayudaría?

La historia de este tipo de movimientos `civiles` evidencia que los disturbios callejeros no son suficientes para derrocar un gobierno. Si la oposición interna no abre frentes de acoso para debilitar sus instancias reales de poder, no funcionará. La lucha exitosa del movimiento de desgaste tiene el objetivo de promover la ingobernabilidad por medio de huelgas, boicot, desobediencia civil, protestas masivas y otras tácticas no violentas hasta destruir los pilares de soporte del gobierno. Generalmente es durante los procesos electorales que el mecanismo se aplica a través de los medios de prensa integrados a la red intervencionista, y por más claro y contundente que sea el resultado, los supuestos movimientos civiles esgrimen el fraude como argumento de protesta política, deslegitimación y `denuncia`.

Desde la generalización de los teléfonos móviles, los servicios secretos anglosajones han multiplicado sus capacidades de interceptación de comunicaciones. Mientras que la intrusión para escucha de los teléfonos fijos necesita cables y agentes sobre el terreno, la escucha de los teléfonos móviles se puede hacer a distancia gracias a la plataforma Echelon, una red satelital de espionaje mundial con gran poder de penetración electrónica, operada en conjunto por Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Las bases principales de la plataforma Echelon se encuentran en la sede de la Agencia Nacional de Seguridad -NSA-, en Fort George Meade, Maryland; y en la base británica de Menwith Hill, condado de Yorkshire. 

En los países que invaden y ocupan -Irak, Afganistan y Pakistan-, los anglosajones interceptan todas las conservaciones telefónicas emitidas por móviles o conectadas con ellos. El asunto no es conseguir transcripciones de tal o cual conversación, sino identificar las redes sociales donde se integran las llamadas. Los teléfonos resultan así los pesquisas que permiten saber con quien se relaciona una persona o personas determinadas. A partir de ahí se puede conseguir la identificación de posibles redes de resistencia. Posteriormente, los teléfonos permiten localizar los objetivos identificados y neutralizarlos.

El bombardeo de las infraestructuras telefónicas se consideraba una acción estratégica para sumir a las poblaciones en la confusión, y al mismo tiempo cortar las comunicaciones entre los centros de mando y los combatientes. Ahora es al contrario, en necesario proteger las infraestructuras de telecomunicaciones para rastrear al enemigo. Incluso han dado un paso más allá, los servicios secretos anglosajones e israelíes desarrollaron métodos de guerra psicológica basados en la utilización extensiva de los teléfonos móviles. Robots informáticos pueden emitir miles de llamadas automáticas e idénticas a teléfonos móviles con información blanco en cualquier idioma, a fin de difundir noticias falsas y alarmistas para así canalizar el descontento y la desconfianza que estas suscitan entre los ciudadanos.

La desinformación es el arte de proveer suficiente información verdadera para que cuando se dé información falsa sea tomada como una verdad. En la estrategia militar moderna basada en la comunicación, los medios de difusión no se dejan simplemente engañar por la propaganda sino que ellos mismos son la propaganda, con la filtración sistemática de desinformación masiva. El dispositivo de propaganda que los Estados Unidos erigieron durante la Guerra Fría para luchar contra la Unión Soviética se extendió con rapidez por el planeta. A falta del competidor soviético, la propaganda de estadounidense no tuvo límites y se volcó al mundo. El Total Information Awareness es el proyecto que tiene el Pentágono para controlar toda la información del planeta.

La guerra de 1ª generación es el sistema de la línea y la columna, propio del siglo XVII. Los ejércitos estaban entonces muy jerarquizados y progresaban lentamente. Esa forma de organización de la guerra no resistió a la generalización de las armas de fuego. La guerra de 2ª generación es la de la línea y el fuego, como en la primera guerra mundial, que se estancó en las guerras de trincheras. La guerra de 3ª generación incluye la infiltración en las líneas enemigas y la defensa en profundidad. Implica la participación de los civiles, como sucedió en la segunda guerra mundial. Este tipo de guerra sucumbió al desarrollo de los arsenales tecnológicos y fundamentalmente, a la aparición de la bomba atómica. La guerra de 4ª generación es la guerra que se no libra por sí mismo, que se provoca en países lejanos usando contra ellos grupos que no representan a un Estado, como sucedió en tiempos de la guerra fría con la aparición de insurrecciones verdaderas y falsas, y como sucede en la actualidad con los modernos ejércitos mercenarios.

Un gobierno es una máquina de información. La mejor manera de persuadir a las personas es atrapándolas en sus emociones, a través de impulsos inconscientes e intuitivos. No se trata de divulgar los hechos, si no de amedrentar como sea a las multitudes. Hay que promocionar las guerras de rapiña por medio de una serie de ilusiones, como por ejemplo vincular a Saddam Hussein con los ataques del 11 de septiembre de 2001, aunque nada tuviera que ver con ello, usando para el efecto símbolos separados de sus significados, que así pasan a existir por cuenta propia.

El Pentágono gasta mil millones de dólares anuales en propaganda de reclutamiento y publicidad para promocionar las guerras de Estados Unidos; mantiene contratos con medios periodísticos en cuanto a cómo manipular las informaciones; hay agentes militares envueltos en la divulgación de noticias sensibles cuando los servicios de espionaje son usados para producir opinión pública, lo que en si mismo es una violación a las reglas de cualquier organización de inteligencia; o generales retirados que son portavoces de prensa para empresas militares. Existe pues una suerte de inspiración ´oficial´ en las noticias de las guerras del Pentágono. El periodismo que transmite sin obsecuencia los hechos es considerado hostil y de veras arrinconado. Los periodistas de investigación son la mayor amenaza de seguridad informativa para el sistema de defensa de cualquier país de mundo.

Esto es lo que los expertos llaman Comprensión de la Cadena Letal mediante Operaciones Psicológicas para el Manejo de la Opinión. Una consecuencia inesperada del hundimiento de la Unión Soviética ha sido el desarrollo descontrolado del sistema de propaganda estadounidense. Este encontró en la información continua a través de cadenas oficiosas un nuevo instrumento de difusión de la propaganda.

El concepto de información continua consiste en difundir en tiempo real imágenes de un suceso de manera que los televidentes puedan experimentar las emociones derivadas de ellas, e inclusive sentir la mismas sensaciones que sus protagonistas. La inmediatez del procesamiento de la noticia aspira a proteger contra las falsificaciones. Asimismo, la información continua se presenta como un avance del periodismo, posibilitado por el uso de nuevos medios técnicos. En realidad, es la negación del periodismo. Este oficio, de hecho, consiste en distanciarse de un acontecimiento para analizarlo, seleccionar los hechos más relevantes, confirmar las fuentes, verificar las imputaciones y emitir un criterio.

El periodismo no es una técnica de descripción, sino un arte de la comprensión. Lejos de garantizar la verdad, la inmediatez la hace vulnerable a las apariencias y a los prejuicios. Bajo este formato noticioso de pantalla continua la información no resulta una herramienta del conocimiento, sino un espectáculo que facilita la manipulación de la percepción de la noticia dada como un hecho fiable. El problema reside antes en la forma y no en el contenido del mensaje, ya que el medio es, en si mismo, un mensaje.

La noticia no debe confundirse con la información. La primera entera. La segunda informa. La noticia sirve para enterarse del acontecer diario de los hechos y de las personas públicas y privadas. Informarse supone hacerse de elementos de juicio que permitan comprender, reflexionar, criticar, sacar conclusiones, actuar. Si un espacio noticioso se convierte en un espacio para informar, lo que se hace es direccionar la opinión, el parecer, la creencia, el sentir, el pensar. Pero eso hace permanentemente los espacios noticiosos, y lo reafirman en informativos con entrevistas, análisis, y comentario.

Por tanto, una información no necesita ser creíble para beneficiarse del efecto del pantallazo continuo, basta con que tenga una dimensión trágica. Poco importa la visión que dan esas imágenes, lo que preocupa al editor es mostrar las apariencias, sin buscar el sentido, so pena de ser víctimas de ilusiones fugaces, jugando con la inmediatez, a fin de aumentar la labilidad de la memoria de los televidentes, y con la reminiscencia de los símbolos inducidos por analogía.

Su fuerza radica en que el concepto de información continua transforma la realidad en un espectáculo de masas e impide cualquier forma de análisis. Así la información en lugar de transformar la masa en energía, produce más masa, es decir, destruye más saber y entendimiento del que transmite. Salvo excepciones, y seguramente a los medios les conviene que así sea, es tal la cantidad y la mala calidad de la información que se ofrece a diario, que pocas veces las personas pueden recordar lo visto o leído más allá de algunos días, y menos aún relacionar unas informaciones con otras.

La sociedad estadounidense, más que ninguna otra, ha perdido interés en la verdad objetiva y ahora ostenta un penetrante carácter distintivo que evita los hechos en favor de una realidad idealizada, lo cual contribuyó al colapso bancario que se inició en el año 2008, la crisis inmobiliaria subsiguiente y el incontrolable déficit fiscal y el gasto militar. Cuando los contadores, banqueros, abogados, doctores o políticos dicen sólo lo que se desea escuchar, a pesar de la dura evidencia en contra, es el desastre que arrastra a todo el mundo al naufragio psicológico.

Si difundir noticias es un gran negocio, no propalarlas y censurarlas resulta a veces una mejor inversión. La transición de los informativos de servicio público hacia una rentable materia prima es irreversible. La privatización de las noticias significa fragmentar este mercado por el efecto multiplicador que tiene la tecnología, pero contaminando a la sui generis democracia estadounidense, lo que en realidad oculta el poder de la plutocracia bursátil de Wallstreet y del complejo militar industrial, capaz de penetrar información elaborada a la medida para inocular mentiras y consagrar espejismos entre las más diversas sociedades. Es un axioma simple y eficaz, quienes manejan y controlan la información, manejan y controlan a la sociedad.

`Para la prensa contemporánea la verdad no es importante, ni siquiera la lucha política lo es, lo que cuenta en la información es el espectáculo como tal, porque cuanto más espectacular es la información más dinero se puede ganar con ella`. Ryszard Kapuscinski.

El estilo y formato de entretenimiento y simplificación que cunde en los medios de comunicación, ha convertido la información que se recibe en la versión periodística de la comida chatarra. Basta echar un vistazo a las televisiones, las revistas, los periódicos y los medios electrónicos para comprobar el mucho espacio en tiempo y en papel que ocupan los asuntos triviales y las banalidades sensacionalistas, es decir, las noticias basura, esas que sirven para distraer y desviar la atención del público sobre temas importantes y sensibles.

Democracia liberal y guerra forman una sola unidad. Desde el momento que los medios de comunicación se convierten en el pilar central que sostiene la estructura de las democracias liberales, dejan de ser un instrumento en manos de la política para convertirse en el alma del cuerpo político y su sustancia misma.

Cual calco a la democracia de Atenas hace 2.400 años, los federalistas estadounidenses se decidieron por el voto universal cuando constataron que no peligraba el gobierno aristocrático de la plutocracia de los siglos XVIII y XIX: la gente, convenientemente orientada, elegiría a aquellos que crea más capaces o que defienda mejor sus intereses. La minoría microscópica sabe que influir en la mayoría es determinante. Los regímenes democráticos actuales no pueden sobrevivir sin los medios de comunicación. La inmensa fuerza del poder de las multitudes debe ser canalizada para que no ponga en peligro a los gobiernos. Los pueblos son la gran amenaza de sus gobiernos.

La propaganda y la publicidad, utilizadas en sentido político, cultural y comercial, ya no son la forma autoritaria de comunicación o de coerción que se encuentra en las dictaduras: se han convertido en sinónimo de entretenimiento y placer. Por su naturaleza omnipresente los medios de comunicación crean un ambiente de vida que evoluciona en el día a día. Se define la norma y excluye a los indeseables. De la misma manera que caballos de tiro usando anteojeras por las que sólo ven lo que está justo en frente de ellos, las multitudes sólo pueden ver dónde se supone que deben ir. El efecto gregario es muy importante para dominar a las sociedades humanas. Los programadores sociales utilizan un sutil y simbólico lenguaje corporal apenas reconocido por iniciados.


En la antesala de un gobierno mundial

La desregulada globalización financiera trajo consigo la libre circulación de capitales, dislocó la soberanía y liquidó los cimientos fundacionales de las naciones para beneficio de la banca internacional, una suerte de alquimia económica que tuvo el efecto paradójico, letal e inesperado de socavar la hegemonía de los Estados Unidos con asombrosa celeridad. La piedra filosofal es la doctrina neoliberal de la escuela de Chicago, su mentor Milton Friedman, y el hechizo mercados financieros convertidos en abstractas y todopoderosas instituciones mundiales que están muy por encima de cualquier clase de gobierno, al punto de someterlos y hundirlos una y otra vez en endémicas e interminables recesiones económicas.

Ello ni mucho menos significa que llegó la hora de un reacomodamiento de fuerzas en base a la concordia y al entendimiento, sino que se abre un abanico de posibilidades para nuevas tensiones policéntricas y enfrentamientos a gran escala.

Estados Unidos no cederá nada motu propio ni de forma apaciguada, lo hará bajo coacción, incluso al interior del país, eventualmente con mayor fuerza que en el resto del mundo, al punto no improbable de una guerra civil con balcanización de Norteamérica.

Máximos valedores de la censura denegada, existen dos grupos definidos al interior de la clase dirigente estadounidense. Un grupo que pueden ser descritos como trotzkystas o globalistas ligados a la industria petrolera y bancaria, no precisan del país sino de una revolución que les permita ejercer poder sobre todo el mundo, su figura prominente es el ex vicepresidente Richard Cheney.

El otro grupo son los estatistas o militaristas que desean la prosperidad bélica para la nación, su cabeza visible es el secretario de Defensa Robert Gates, el verdadero poder tras Barack Obama. Antes de llegar a su cargo fue miembro del consejo de directores de la SAIC -Science Applications International Corporation-, una megacorporación de 8.000 millones de dólares involucrada en contratos con la defensa, las comunidades de inteligencia militar y con la seguridad interior. SAIC ha mostrado una asombrosa capacidad para prosperar en cualquier clima político concebible.

Es la mano invisible de una inmensa porción del estado de seguridad vigente, un sector con fondos de gasto ilimitados y cuyo continuo crecimiento es asegurado cada vez que un político emite la palabra `terrorismo`. SAIC representa un negocio privado que se ha convertido en gobierno permanente, algo que va más allá de las peores pesadillas sobre el complejo militar industrial contra estamento terrorista. SAIC no es una burocracia unificada, sino una plataforma para la obtención de contratos. Su tarea principal es vender alta tecnología y su experticia da valor agregado a cualquier agencia gubernamental dispuesta a invertir en seguridad, es decir, al rastreo intensivo de las amenazas al estado. Hay representantes de estos dos clanes políticos al interior de las filas de los partidos demócrata y republicano. La confrontación entre ambos bandos se ha tornado pública y abierta desde el año 2007.

La Orden Ejecutiva 12656 del 18 de noviembre de 1988, define la continuidad del gobierno (COG) como ‘cualquier ocurrencia, incluyendo desastre natural, ataque militar, emergencia tecnológica u otra emergencia, que degrade o amenace seriamente la seguridad nacional de Estados Unidos’.

En abril de 2002, funcionarios de Defensa implementaron un plan para operaciones nacionales militares mediante la creación de un nuevo Comando Norte de los Estados Unidos (CINC-USNORTHCOM) para el territorio continental.

El colapso económico, el terrorismo y la pérdida del orden legal están entre los posibles shocks internos que podrían requerir una acción militar dentro de Estados Unidos. Ello subvierte los estatutos sólidos del Posse Comitatus que limitan la participación de los militares en la aplicación de la ley, lo que hace que sea más fácil para el Presidente declarar la ley marcial.

Un quasi-gobierno de facto a la sombra con su propia fuerza militar, su propio mecanismo de financiamiento y la habilidad para perseguir sus propios ideales a espadas del estado federal, libre de controles sistémicos y libre de la ley misma.

El exceso mundial de dólares forzó a los bancos centrales extranjeros a financiar el costo de la expansión militar estadounidense. La acumulación de reservas internacionales en dólares en los bancos centrales significa que cuando la especulación financiera y el déficit de pagos de los Estados Unidos hagan colapsar el dólar no habrá opción, ya que apenas podrán reciclar esas reservas en los Estados Unidos. Entretanto, las reservas mantenidas en bonos del Tesoro serán usadas para financiar la construcción de un enorme cerco militar hostil alrededor de aquellos mismos países recicladores de dólares, como China, Japón y los países árabes productores de petróleo integrados en la Organización de Países Exportadores de Petróelo -OPEP-. Rusia depende menos del circuito de dólares reciclados a la fuerza, pero igual está siendo cercada por bases militares habilitadas en países que pertenecieron a la Unión Soviética o formaron el desaparecido pacto de Varsovia.

La creación de la Liga o Sociedad de las Naciones, futuro embrión de la Organización de Naciones Unidas, y la firma de los tratados de Versalles en el año 1919, por sus imposiciones a Alemania, sólo garantizaron una larga guerra que duraría treinta años, 1914-1945. Era también el inicio de un Nuevo Orden que llevará más temprano que tarde a un gobierno único para todo el planeta. Luego de unos cortos años de auge económico, se desató una crisis de especulación financiera hasta entonces sin precedentes, al punto que paralizó las principales economías del mundo en el año 1930. Estaba servida la segunda gran guerra del siglo XX.

Alemania canceló las reparaciones de guerra con el mismo dinero que la banca internacional le había prestado por partida doble, para armarse y luego volver pagar por una nueva catástrofe bélica en manos de los nazis. Sin embargo la paz que siguió a la derrota de la Alemania nacional socialista era un espejismo. Se desató de inmediato una Guerra Fría entre las dos superpotencias nucleares emergentes, la Unión Soviética y los Estados Unidos. Las guerras de Corea y Vietnam, fueron confrontaciones que de alguna manera evitaron una lucha armada abierta entre ambos imperios. No obstante surgieron las doctrinas de seguridad nacional que justificaron la consolidación de los servicios de inteligencia y la injerencia política a gran escala. La Guerra Fría fue en cierta medida y de todos modos una farsa, ya que los miembros de la propia élite de la Unión Soviética, eran parte del programa matriz al menos desde el año 1972.

Los gobiernos con reservas en dólares son forzados a reciclar la divisa estadounidense de manera tal que ese flujo financie la políticas militares del Pentágono, en cuya formulación los países tenedores de los bonos del tesoro estadounidense no tienen ningún poder decisorio, aunque eso represente una amenaza de beligerancia inminente en su contra. Resulta de hecho un financiamiento obligatorio del gasto militar de los Estados Unidos incorporado al sistema financiero internacional. En el mismo capitalismo estadounidense, una cantidad sorprendente de ingresos de los contribuyentes van hacia firmas privadas a través del gobierno.

Con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la banca privada tiene en sus manos al economías nacionales al controlar los bancos centrales de cada país, juntos constituyen una policía financiera de tenaza que recupera la deuda soberana para el capital corporativo. Al prestar se busca encarecer las importaciones y devaluar la moneda nacional para meter a los países prestatarios en una trama sin salida donde la presión financiera se integra a la amenaza diplomática y la actividad militar gradual. La acción conjunta de intereses demasiado altos y valores de cambio oscilantes hunde a las naciones en un esquema de deudas imposibles de pagar.

Los mecanismos de deudas nacionales son la mejor forma de control económico y comercial de los países. La Organización de Naciones Unidas posee de facto una fuerza internacional de policía que mantiene a raya a los estados miembros de las naciones de menor desarrollo.

En las zonas de conflicto donde se despliegan los llamados cascos azules de la ONU, en realidad también se camuflan agentes infiltrados que ejecutan todo tipo de acciones sobre el terreno. Expertos en áreas tan diversas como comunicación estratégica, geología, arqueólogos, especialista en sabotajes, relacionadores públicos, académicos, personal sanitario y hasta provocadores, entran con mandato de Naciones Unidas en territorio del estado blanco para encubrir actividades  geopolíticas.

El problema de los movimientos de capital especulativo es que apuntalan un sistema forzoso de regulaciones específicas, y concierne a los alcances del poder soberano de los gobiernos nacionales. Las disposiciones estatutarias del Fondo Monetario Internacional -FMI- impiden que los países restauren los sistemas de `tipo de cambio dual` que conservaban hasta la década de los años sesenta.

Antes era una práctica extendida que los gobiernos tuvieran un tipo de cambio para los bienes y servicios, y algunas veces diversos tipos de cambio para diferentes categorías de exportación e importación, y otro para los movimientos de capital. Bajo presión de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional hizo cumplir el falso precepto que existe una `tasa de equilibrio` que debe ser igual para los bienes y servicios tanto como para los movimientos de capital. Los países que se no acogieron a esta imposición unilateral estadounidense, perdieron su calidad de miembros del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial o sus gobiernos simplemente fueron derrocados.

En la actualidad esto implica que la única forma que una nación puede bloquear los movimientos de capital es retirándose de la órbita del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de la Organización Mundial de Comercio. Por primera vez desde los años cincuenta esto parece ser una posibilidad real, gracias a la convicción adquirida de cómo la economía estadounidense devoró a las finanzas mundiales con `papel monetario de sobra` y su resistencia de poner fin al montaje proteccionista. Para la perspectiva del Pentágono, todo esto es nada menos que una tentativa soberana de recortar su programa militar de dominación global de amplio espectro.

La capacidad del departamento del Tesoro para emitir 4 millones de millones de dólares en papel a cambio de exportaciones, venta de compañías extranjeras y bienes raíces de compradores de Estados Unidos, y de compras militares en el extranjero, componen el déficit actuarial de su balanza de pagos, que es libre en la medida en que los bancos centrales extranjeros reciclen los dólares sobrantes en bonos del Tesoro estadounidense y otros valores del país por mal negocio que sean. El déficit público aceptado de los Estados Unidos alcanza los 13 millones de millones de dólares a diciembre del año 2010.

Por tales razones países con grandes volúmenes de comercio -entre ellos China, Rusia, Japón, Brasil y los países petroleros del golfo Pérsico- están considerando migrar al euro o a una `canasta de divisas` como nuevo medio de intercambio. De adoptarse un plan de este tipo se aceleraría la estrepitosa caída del valor del dólar y se erosionaría aún mas la influencia estadounidense sobre la economía mundial. Es costo del despliegue militar por más de 925.000 millones de dólares en guerras de ocupación en Afganistán e Irak ha agotado los recursos financieros de los Estados Unidos y lo aproximan al colapso.

El estatus del dólar como divisa exclusiva de reserva es la última ventaja importante con la que cuenta en la actualidad Estados Unidos, por tanto es entendible que hará lo que pueda para mantener esta ventaja. Para lograrlo depende en especial de la voluntad de países como China, Japón y Corea, no sólo para que usen el dólar como modo de calculo para las transferencias comerciales y financieras, sino para seguir invirtiendo sus excedentes en bonos del Tesoro estadounidense. No obstante, la tasa de cambio del dólar ha ido deslizándose constantemente.

Esto significa que tales excedentes invertidos en bonos del Tesoro valen menos conforme pasa el tiempo. Llega un punto en que las ventajas de tal inversión serán menores que la pérdida del valor real de las inversiones en bonos del Tesoro. Ambas curvas se mueven en direcciones opuestas. Las divisas son la verdadera relación de mérito donde unos ganan porque otros pierden, y si no hay moneda que cuente con el equilibrio necesario para ser considerada una divisa de reserva, la economía mundial va hacia un escenario de múltiples divisas de cambio con permanentes y peligrosas fluctuaciones y virajes de cotización.

El círculo vicioso para el común de los ciudadanos del llamado primer mundo se resume así: El déficit fiscal por caída de las recaudaciones impide el mantenimiento de los gastos del Estado, con despido y recortes de salarios para los empleados públicos, suspensiones laborales, vacaciones sin paga, planes de retiro anticipado, reducción de los fondos de pensiones para jubilación, la educación y la salud pública. Hay contracción en el crédito destinado a la producción que inhibe el consumo y el consiguiente desempleo por despidos masivos debido a la falta de ventas, lo que provoca conflictos sociales por colapso del mercado.

Si los Estados Unidos de las grandes corporaciones se sale con la suya, absolutamente todo, desde parquímetros, zoológicos y aeropuertos hasta carreteras y servicios de agua potable, será privatizado, en lo que puede ser el mayor proceso de ventas a precios de saldo en la historia del mundo industrializado. En otras palabras, la recompensa a la codicia, la incompetencia y la conducta criminal de las corporaciones empresariales será hacerse con lo que quede de los activos del país.

La compra a precios de saldo viene estimulada por una insuficiencia sin precedentes en los ingresos de los gobiernos estatales, regionales y locales. Según el Centro para las Prioridades Presupuestarias y de Políticas Públicas -CBPP-, la peor recesión desde la década de los años treinta ha provocado la más pronunciada caída de los ingresos fiscales de los estados, hasta alcanzar niveles record; 48 estados estadounidenses se enfrentan o tienen que lidiar en el año fiscal 2010 con insuficiencias presupuestarias, un agujero de 178.000 millones de dólares.

Los hiatos para el año fiscal 2011 -los que se han abierto y aquellos a los que se hace frente- suman 80.000 millones de dólares, el 14% de los presupuestos de 35 estados que han estimado el monto de esos hiatos. Totales que probablemente crecerán, en la medida que siga el deterioro de los ingresos, y que podrían terminar rebasando los 180.000 millones de dólares. Las cifras sugieren que los estados tendrán que vérselas con una insuficiencia presupuestaria de 350.000 millones de dólares para el año 2011. El resultante natural es que se ha incubado una crisis social de difícil diagnóstico y desarrollo, tanto en Estados Unidos como en Europa. Así el colapso financiero y militar se convierte en colapso social del empleo y el consumo, premisas esenciales que rigen al sistema capitalista de exuberancia irracional. 

Hay un creciente reconocimiento de que el sistema financiero está operando en un ciclo de juicio final. Cada vez que falla, depende del dinero laxo y las políticas fiscales para sacarlo de la quiebra, corre grandes riesgos para ser pagado abundantemente por los contribuyentes, mediante rescates y otras artimañas, ya que al final es resucitado para apostar de nuevo y fracasar. La deuda pública de Estados Unidos representa el 600 por ciento de su Producto Interno Bruto y es el caos monetario internacional.

Para lograr objetivos directos de injerencia política los Estados Unidos pueden emplear el `poder duro` -hard power-, o sea, armas, bombas, amenazas e invasiones militares. El ´poder suave` -soft power-, la persuasión cultural, la influencia de su penetrante industrial del entretenimiento, ideales políticos inculcados mediante la educación, diplomacia, autoridad moral y campañas sistemáticas para ganar `corazones y mentes` de las poblaciones civiles en países adversarios. Y también optar por el `poder inteligente` -smart power-, la capacidad de aunar el poder duro de la coacción y el dinero con el poder blanco de la atracción, fusionando en solo concepto el chantaje militar con la diplomacia, la amenaza política y económica con la cultural y legal; por un lado, acción secreta y golpe militar, y por el otro, diplomacia y cortinas de humo.

En este caso, el objetivo de la diplomacia no es garantizar el respeto del derecho internacional sino, por lo contrario, enmascarar la violación de ese derecho. ¿Qué es lo inteligente de ésta concepción? La forma difícil de clasificar, detectar y desmontar, disfrazando el unilateralismo estadounidense en multilateralismo.

Para el ejército de escribas de los grupos de presión, el cálculo sobre cuándo remodelar a un régimen satélite con problemas político sociales se basa en una estimación de la capacidad del dictador o del entenado para enfrentarse a la rebelión política, de la fuerza y la lealtad de las fuerzas armadas y de la existencia de un sustituto maleable. El riesgo de esperar demasiado tiempo, de quedarse con el dictador o entenado, es que el levantamiento se radicalice: el cambio subsiguiente puede barrer tanto al régimen como al aparato estatal, convirtiendo una revuelta política en una revolución social.


Cómo salvar la economía de su extinción en la materia oscura

El Estado Profundo se soporta en tres componentes: el engranaje industrial militar, la gran finanza centralizada y la Inteligencia Artificial.

El Consejo de Relaciones Internacionales -Council of Foreign Relations, CFR- es el banco de pensamiento matriz -think tanks- de todas las entidades análogas impulsoras del Nuevo Orden Mundial; e incluye como brazos ejecutivos a la mentada Comisión Trilateral, al Real Instituto de Relaciones Internacionales -RIIA-, la Conferencia Bilderberg -probablemente el órgano supra nacional a la sombra con mayor concentración de poder en el mundo-, el Comité Americano Israelí de Asuntos Públicos -AIPAC-, el American Enterprise Institute, la Sociedad Federalista, e inmumerables otros bancos de pensamiento y organizaciones coligadas, en realidad un temible entramado de oligopolios y grupos de presión internacionales, fuerzas armadas, políticos profesionales, grandes medios de comunicación; y hasta el cabalístico y bizarro Bohemian Grove Club[6].

Casi la totalidad de los integrantes del Consejo de Relaciones Exteriores -Council of Foreign Relations, CFR- y la Comisión Trilateral ha sido invitada  a asumir posiciones de gobierno o formar parte de su equipo de asesores. Desde la década de 1930, todos los Secretarios de Estado y la mayoría de Secretarios de Defensa, del Tesoro, directores de la Reserva Federal y la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y embajadores ante Naciones Unidas, han salido de esas filas. No importa si son elegidos gobiernos de los partidos Republicano o Demócrata, el Consejo de Relaciones Exteriores y la Comsión Trilateral mandan y disponen del poder real en los Estados Unidos.

Barack Obama escogió a once miembros de la Comisión Trilateral como parte clave de su administración gubernamental[7], y se llevó de asesores a otros once miembros relevantes, tanto que su principal consejero en política exterior es Zbigniew Brzezinski, cofundador de la Comisión Trilateral junto con David Rockefeller en el año 1973.

La Comisión Trilateral tiene gran responsabilidad en el estado actual del mundo. Se constituyó como un centro internacional de supuestos pensadores que diseñaron el giro del capitalismo hacia el neoliberalismo, para suprimir los conceptos básicos de estado nación, soberanía de las naciones, papel del Estado en la sociedad, y promover un mundo gobernado por la banca y las corporaciones multinacionales, en una radicalización neoconservadora de la concepción de la economía clásica sobre el rol del Estado, la intensificación de la explotación del trabajo, y la hegemonía financiera y militar mundial sobre el planeta por los países predominantes de la civilización Occidental, una suerte de núcleo político a la sombra. Muchos miembros europeos de la Comisión Trilateral son también jefes máximos de la Unión Europea.

Para el año 2012 la agenda de la Comisión Trilateral ampliará su marco para reflejar los cambios en el mundo, de esa manera se asocian el Grupo Asia Pacífico, que incluye a miembros de China, India y México, así como nuevos miembros de los países europeos que se integran a la Comunidad Europea.

El gobierno oculto de influencia indebida es la máxima instancia a la sombra de la élite más poderosa del mundo, que no necesita ser dominada por un instrumento en contrapeso de su propia creación. Dispone de claras y obvias líneas ramales de Inteligencia y Guerra con el Poder Ejecutivo. La Inteligencia entrega al Poder Ejecutivo suficiente información esencial para tomar decisiones de política adecuadamente documentadas. El Departamento de Guerra suministra la fuerza coercitiva necesaria para llevar a cabo las decisiones políticas del Ejecutivo que no podrían hacerse en concordato público. A su vez las unidades de operaciones especiales dentro de la División de Inteligencia y el Departamento de Guerra, producen las directrices políticas que requieren la acción encubierta y la negación oficial. El Departamento Financiero es el instrumento para la aplicación de la política fiscal y el enlace con los agentes internacionales subordinados. El propósito general del gobierno en la sombra es ejercer el control encubierto.

El Nuevo Orden Mundial está por ejecutarse a raíz del inminente colapso financiero y político de los Estados Unidos como nación y potencia hegemónica. A saber tres serían los ejes sobre lo que se centra el plan de acción contra los severos problemas del planeta: 1. El desequilibrio medio ambiental; 2. La crisis financiera global; 3. El terrorismo internacional.

Para alcanzar ese Nuevo Orden Mundial las fases a cumplirse son tres: 1. El dominio de los bancos centrales de cada economía nacional; 2. Centralizar las economías nacionales mediante organizaciones continentales como las Comunidad Económica Europea y tratados del libre comercio; 3. Acaparar la economía mundial mediante un Banco Central Mundial, una moneda internacional única y poner fin a las soberanías nacionales con la abolición de los impuestos a las importaciones.

El primer paso se ha logrado, y los otros dos están avanzados y a punto de cumplirse. Cuestiones todas que se pueden rastrear hasta sus orígenes en las propias naciones industrializadas y sus estructuras de poder privadas. Las sociedades abiertas expanden su energía llevando a un nivel más elevado a las corporaciones y sus agencias secretas, lo que termina por debilitar a su país mediante guerras agobiantes e innecesarias. La dominación alcanzada crea ilusiones megalómanas de control insuperable y a su vez ese espejismo demencial es cristalizado en una ideología prevalente de dominación. Pero lo que parece demencial desde un punto de vista público, tiene sentido desde la perspectiva más estrecha de aquellos que se benefician con la provisión de violencia e inteligencia privada empresarial.

Los detonantes posibles de este científico golpe de estado mundial en diseño serían: una catástrofe medio ambiental espontánea o manipulada; una pandemia promovida por la Organización Mundial de la Salud -OMS- con una campaña mediática mundial de difusión del miedo; la implosión financiera ya incubada en el sistema; un ataque militar contra Iran o Pakistán; u otro mega atentado autoprovocado de falsa bandera.

Mediante un ejercicio global de operación psicológica para control mental de las poblaciones, la crisis expuesta o provocada conducirá a una solución despótica de alcance planetario, cuya finalidad es la manipulación de los precios de las materias primas -petróleo, gas natural, hierro, oro, cobre, platino, plata, níquel, litio, tantalio, aluminio- y alimentos básicos -agua, arroz, maíz, trigo, soja, carnes- llevándolos a precios insospechadamente altos, con el consiguiente genocidio masivo vía eugenesia a gran escala.

Esto quebrará el espinazo a todo ente público nacional que pretenda controlar los flujos financieros, en una conjunción incontrolada de factores críticos que harán que las decisiones sean monopolio de un pequeño grupo de operadores en los bancos centrales dominantes, y determinadas mega corporaciones, olipolios bancarios y entidades multilaterales controladas por un gobierno único encabezado por ideólogos y tecnócratas del proyecto de dominación en curso irreversible, y nada más un eufemismo para la hegemonía centralizada del eje New York-Londres-Washington, en definitiva, un planeta de las corporaciones, por las corporaciones y para las corporaciones. Un Banco, un Ejército y un Centro de Poder.

El imperio estadounidense son tres estamentos: la industria del armamento, Wall Street y el lobby sionista bajo control Jesuita. Quien se atreva a tocar alguno de estos tres poderes está muerto.
Téngase presente que el actual sistema de bancos centrales es capaz de sumar o sustraer crédito, adicionar o restar dólares u otras divisas duras, en una especie de montaña rusa de dinero que les permite, al contrario de las personas o la mayoría de empresas, hacer lucro fácil tanto al alza como a la baja, en casi cualquier situación de volatilidad financiera.

Una vez desintegradas las entidades nacionales de los cinco continentes, se forjarán artificialmente bloques comerciales regionales para lograr la gobernabilidad global. El primer paso se ha dado ya en la Unión Europea, que tiene ya una constitución única en plena vigencia para todos los países miembros, bajo una presidencia comunitaria impuesta a dedo. Por tanto Europa posee en estado avanzado un conjunto de instituciones en común: moneda, representación parlamentaria, fuerzas armadas, corte supremas y otras.

Resulta obvio que Rusia y China representan el cuello de botella de esta especie de integración mundial a la fuerza, y es justamente esa imposición la que puede llevar las cuestiones al extremo de una hecatombe nuclear.

Un fenómeno típico en las operaciones de terrorismo de estado es su carácter complejo y la multiplicidad de personajes que actúan unos a espaldas de otros pero concertados, unidos sin saberlo y al mismo tiempo condicionados por ciertas estrategias que sólo unas cuantas personas en la cumbre conocen integralmente. Mientras que, por debajo de ellos, los mandos subalternos en distintos niveles tienen una idea parcial, en el estrato más bajo, los ejecutantes ignoran todo respecto a los propósitos de quienes los dirigen, pero han sido pagados y convencidos de antemano para actuar en interés exclusivo de una causa a la que sirven a ciegas[8].

Anuncian el comienzo de una guerra que se prolongaría durante toda una generación, y están además diciendo que todos moriremos en tiempo de guerra o en estado de guerra. Pero ¿puede creerse alguien que para vencer a Osama bin Laden haga falta una guerra que dure toda una generación? ¿Alguna vez se oyó a un mando militar llamar a su pueblo a las armas anunciando previamente que no podrá poner fin a la guerra durante muchos años? `Afganistán será una aventura militar muy larga, no hay un calendario para la retirada de tropas de la alianza`, asevera un texto oficial del Comando de la OTAN del año 2010.

La llamada guerra global contra el terrorismo está en entredicho para amplios y crecientes sectores de la opinión pública mundial especializada, al punto de ser uno de los detonantes de la crisis financiera en curso por el ingente derroche de medios y recursos que significa. Los instigadores, planificadores y ejecutores de casi todas las guerras y ataques importantes que sacudieron el planeta desde el final de la segunda guerra mundial, son el núcleo mismo de esta matriz de poder.

Una compleja red de inteligencia y contra inteligencia muy bien financiadas, falsas banderas, organizaciones fachada, entidades encubiertas adjuntas a las propias fuerzas militares aliadas, apoyadas en su despliegue violento por los multimedios de información al servicio de una ideología idéntica a la exégesis misma del fascismo.

Lo que resta del liberalismo estadounidense se acostumbró y justifica un estado de guerra permanente, y la postergación del derecho de exigir explicaciones al gobierno por sus acciones. La oposición política seria ha sido criminalizada. El afroamericano Back Obama, ejemplo de lo políticamente correcto, el patrón del mercadeo, premio Nobel de la paz, lleva ya seis guerras en su haber. Su mayor éxito ha sido el de seducir, cooptar y silenciar a la gran parte de la opinión liberal en Estados Unidos, incluyendo el movimiento contra la guerra.

En mayo de 2011, la Cámara de Representantes con mayoría republicana, aprobó un proyecto de ley de gastos de defensa con una serie de polémicas disposiciones. De ser sancionado el proyecto prohibiría que toda persona que no tenga ciudadanía estadounidense y que sea sospechosa de terrorismo vaya a juicio federal, independientemente del lugar en que sea detenida. Asimismo, el proyecto amplía las facultades del Presidente para hacer la guerra en todo el mundo y sin límite de tiempo contra los sospechosos de terrorismo y países que presuntamente los respalden. Una nueva autorización de la guerra que se traducirá en poderes irrestrictos para utilizar el Ejército dentro y fuera del país.

Toda organización surgida de los pueblos de pasado puritano se basa en motivaciones íntimamente individualistas y mercantiles, en la consideración de una racionalidad predestinada de un fin o de un valor, como presupuesto doctrinario equivalente a una contabilidad moral que requiere comprar por si misma su propia salvación, siempre sobre los designios inspirados para una raza superior.

No existe el azar en los ámbitos de la política. A ella se deben el azote de los estupefacientes o la diseminación de rumores que se tornan ciencia probada. Durante siglos la alta finanza ha creado bandos opuestos en permanente confrontación. Utilizan rostros visibles a quienes los pueblos piden explicaciones y consideran protagonistas de la historia, mientras la maquinación se hace a medida tras el escenario de lo aparente. La guerra es su mejor negocio, sólo la banca internacional posee el dinero y la capacidad suficientes para solventarla durante años. Para encontrar la verdad habría que codificar miles de documentos dispersos, cifrados y secretos.

Los defensores de la `teoría de la conspiración` argumentan que el grado de aleatoriedad atribuido a lo que ha ocurrido en los últimos siglos es excesivo, que detrás de la escena hay fuerzas negativas coherentes en la manipulación de los acontecimientos cruciales. Se cree que existe una `cábala de élite` en el ápice de la banca y la industria, operando a través del gobierno y los medios de comunicación, para el control de la vida política, social y personal de las poblaciones, en grados cada vez mayores.

Durante siglos se habría manipulado sin piedad el panorama político mundial a través de la desestabilización estratégica y la reorganización de los estados nacionales, con el objetivo de homogenizar la diversidad cultural del planeta para obtener su dominio, y forjar un molde único de intercambios comerciales, que resulte en un gran bloque de consumo internacional bajo su control centralizado. 

La finalidad de este grupo de élite ha sido la consecución de sus ambiciones en el largo plazo mediante un programa totalitario. El principal medio por el cual se cree este grupo está tratando de lograrlo es a través de la expansión de su prototipo de desarrollo de la cultura de un mundo modelo Estados Unidos y ´su´ conjunto de valores culturales que se amplía de forma sistemática en todo ámbito, dejando en su lugar unos estereotipos estandarizados y consumistas. 

El objetivo último de esta oligarquía internacional es lograr un mercado global único, controlado por un gobierno mundial, vigilado por un sólo ejército, financieramente regulado por un Banco Mundial a través de una moneda mundial única, y habitado por una población con microchip integrados a una red informática global, un equipo para monitorear y actualizar la situación y el estado financiero personal, además de regular el estado emocional por la transmisión de señales electrónicas direccionadas con tecnología ya disponible.

Las raíces históricas de esa élite de poder se remontan a la noche de los tiempos, no obstante el desarrollo del sistema bancario moderno en la Edad Media Europea ofrezca un punto de partida para su comprensión.

No existe ningún conocimiento que pueda aspirar a la totalidad, pero sólo el mantenimiento de la dimensión del secreto puede a la vez preservar las apariencias de la soberanía, y quienes ostentan el poder saben que es necesario ocultar los mecanismos de su funcionamiento mediante el secreto de Estado. La obediencia al soberano, o al poder que este representa, funciona en la creencia de la excepcionalidad del soberano por el hecho de que este posee algo que los demás no tienen y que no es sino la oscura causa del deseo de obedecer de la mayoría.

Sin embargo, la habilidad de la conspiración para engañar a los otros a través de propaganda masiva es equivalente a la tendencia de la conspiración para engañarse a sí misma a través de su propia propaganda. Se puede así permear el sistema de información de la conspiración y de este modo forzar una ruptura, haciendo que la conspiración se revuelva contra sí misma en su propia defensa.

El poder del Estado moderno pone a quienes están a él sometidos ante una exigencia paradójica: por un lado necesita la fe pública de su legitimación en términos jurídicos, políticos, religiosos y culturales, pero conserva siempre una dimensión oculta, una dimensión de secreto que se presenta a sí misma como una salvaguardia del margen de decisión del soberano. El poder proclama así el hecho de que oculta algo. Soberano no es sólo quien promulga la ley y a ella se somete, sino también quien desde el propio derecho en que se funda su soberanía, puede con toda legitimidad suspender las leyes, poniéndose a sí mismo fuera de la ley conforme a la ley.



[1] El término ´quinta columna´ designa a los ejércitos secretos o grupos subversivos armados que operan en retaguardia y clandestinamente dentro de la zona de influencia del enemigo.
Tim Ossman, se volvió conocido como Osama Bin Laden. ‘Tim Ossman’ era el nombre que la CIA le asignó para su gira de 1986 por bases militares estadounidenses, en busca de apoyo político y armamentos, como representante de los ‘mujahadeen’, combatientes afganos que resistían la invasión soviética en Afganistán.
Hay algunas pruebas de que Tim Ossman visitó la Casa Blanca. Hay certezas que recorrió algunas bases militares de Estados Unidos, incluso se le mostraron los equipamientos especiales de última generación MANPADs / Man Portable Air Defense Systems.
Los famosos mísiles Stinger, que fueron exportados por Estados Unidos con el sistema electrónico y criptográfico modificados para permitir que el misil guiado fuese eficaz contra aeronaves soviéticas, pero no contra las propias o de las fuerzas de la OTAN.
Los mercenarios ‘mujahadeen’ tuvieron entonces un arma letal contra los helicópteros y aviones de transporte soviéticos.

[2] Millones de millones.

[3] La Air America fue la aerolínea estadounidense establecida en 1946, propiedad de la CIA y gestionada por la División de Operaciones Especiales, responsable de las actividades clandestinas de la agencia central de Inteligencia hasta el año 1976.

[4] Estimaciones certeras sobre el volumen de transacciones con bienes raíces en el estado de Florida financiadas por dinero ilícito son tan altas como el 70%.

[5] El sionismo es un proyecto imperialista nacido de la ideología puritana británica, según la cual el mundo tenía que hallarse bajo un dominio racial que extienda su imperio conquistando nuevas tierras con ayuda de falsos judíos. El sionismo es considerado hoy como una forma fanática de racismo y de discriminación racial, ejecutor en la Palestina ocupada de un apartheid santificado por Naciones Unidas.

[6] Ubicado en el norte del estado de California, en el condado de Sonoma, el bosque Redwood es una zona montañosa de árboles Secoya de natural belleza; desde el año 1873 alberga una exclusiva estancia de 11 kilómetros cuadrados, la sede del Bohemian Grove Club, sitio donde la élite norteamericana induce a sus elegidos para los principales cargos públicos, a una especie de culto esotérico de la conspiración; ante un monumental buho de piedra que representa a una antigua divinidad masónica llamada Jah-Bul-On, o Lucifer hecho deidad según los entendidos, efectúan sacrificios rituales satánicos de purificación por el fuego. Cabe distinguir que en todas las organizaciones secretas de carácter gnóstico hay dos doctrinas, una para los iniciados y otra para los no iniciados; una doctrina esotérica o interior, y otra doctrina exotérica o exterior. Ninguna sociedad hermética acepta su exposición pública.

[7] Tim Geithner, Secretario de Hacienda. Susan Rice, Embajadora en Naciones Unidas. General James L. Jones,  Presidente del Comité de Recuperación Económica. Almirante Dennis C. Blair, Director de Inteligencia Nacional. KurtM. Campbell, Secretario de Estado Auxiliar - Asia y Pacífico. James Steinberg, Comisionado de la Secretaria de Estado. Richard Haass, Enviado Especial del Departamento de Estado. Dennis Ross, Enviado Especial del Departamento de Estado. Richard Holbrooke, Enviado Especial del Departamento de Estado.

[8] En la catedral de Saint John the Divine -San Juan el divino- en Nueva York, la cuestión del 11 de septiembre de 2001 alcance cotas tan visibles cuanto espeluznantes. Reinvindicada como la catedral más grande del mundo, fue realista mantener aspiraciones tan altas cuando sus fuentes de financiación fueron magnates como Jonh Pierpont Morgan y otros prominentes masones. Un hito arquitectónico que predice proféticamente la destrucción de su ciudad natal. En la fachada oeste del monumento, los canteros han recreado numerosas escenas que parecen fuera de lugar para una catedral. Lo más llamativo es la escalofriante descripción de la destrucción de la ciudad de Nueva York y sus monumentos emblemáticos. En el denominado pilar del Apocalipsis hay una escena tallada que explica lo anterior, se hizo en el año 1997, cuatro años antes de la destrucción el 11 de septiembre de 2001 del World Trade Center. Están reconocibles los edificios Chrysler y Citigroup, el puente de Brooklyn desmoronándose con los automóviles y autobuses cayendo en las aguas agitadas. A la derecha la estatua de la Libertad, que se hunde en el río. Debajo de esta profecía esculpida aparece la bolsa de valores en Wall Street, con los comerciantes de bienes a su alrededor. Dicha parte de la catedral muestra a Nueva York como ´Babilonia la grande´, descrita en la Biblia, aquella ciudad completamente destruida por la ira de dios, y que se narra en el imaginario simbólico de los acontecimientos del apocalipsis. No es un pues un hecho causal las numerosas similitudes expuestas entre la ciudad de Nueva York y la descripción de la Babilonia bíblica.

414 comentarios:

  1. En una loma desde donde se divisa Bazarak, la localidad que vio nacer a Ahmad Shah Masud, está su tumba. Ahí en el Panjshir, Masud es un dios. El valle de Panjshir, a unos 100 kilómetros al norte de Kabul, forjó su leyenda a base de cruentas batallas contra las tropas soviéticas y contra los talibanes del mulá Omar. Nunca nadie fue capaz de tomar el control del valle. Fue donde la invasión soviética recibió su estocada mortal y donde los talibanes mordieron el polvo. Se cumplen diez años desde que un comando talibán, haciéndose pasar por reporteros, acabó con su vida. Cada hombre del Panjshir es el vivo retrato del guerrillero. Los pastunes afganos son guerreros de primera que han derrotado a todo imperio conocido.

    ResponderEliminar
  2. La versión del gobierno Bush-Cheney sobre lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en el principio fundamental del imperialismo. Estamos llamados a creer en ello como una verdad revelada. De lo contrario, los cuestionadores del Nuevo Orden Mundial son rechazados como herejes y cómplices intelectuales del terrorismo. Lo cierto es que a partir de ese día Occidente se supone el blanco de una conspiración islámica global, cuando lo que ocurre es que una facción del poder de Estados Unidos ha organizado este evento para lograr con total impunidad sus objetivos de conquista del mundo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La red de planificación de crisis de Estados Unidos, que más tarde ocupará un lugar central tras el Irangate y el 11 de septiembre de 2001, es una pequeña unidad de reserva de la fuerza aérea estadounidense con sede en Washington, dependiente de la Oficina de Preparación para Crisis -OEP por las siglas en inglés de Office of Emergency Preparedness-, encargada de confeccionar la lista de extremistas y de organizar planes de urgencia para censurar los medios de prensa y el correo postal en Estados Unidos en periodos de conflicto armado. La unidad formaba parte del Programa de Seguridad de la Información en Tiempo de Guerra -WISP, siglas en inglés de Wartime Information Security Program- que tenía la responsabilidad de activar los planes de urgencia para imponer la censura de la prensa, de los correos y de todas las telecomunicaciones, incluyendo las comunicaciones gubernamentales, así como para encarcelar en campos militares a civiles que representen riesgos a la seguridad nacional. Se trata de los mismos planes identificados en los años de la década de 1980 bajo la denominación de Proyecto Juicio Final, o sea los planes de Continuidad del Gobierno -COG siglas en inglés de Continuity of Government- en los que los equipos de Dick Cheney y Donald Rumsfeld trabajaron en conjunto durante los 20 años anteriores a los eventos del 11 de septiembre de 2001.

      Eliminar
    2. En la organización Irán-Contras, Oliver North era el hombre de confianza del gobierno Reagan-Bush dentro de la Oficina de Preparación para Crisis -OEP–, estuvo implicado también en la planificación y acceso a la red nacional supersecreta de comunicación del Proyecto Juicio Final.
      La red de North, conocida con el nombre de Flashboard, excluía a los demás funcionarios que tenían puntos de vista opuestos y disponía de su propia red de información mundial dedicada al antiterrorismo a través de la cual sus miembros podían comunicarse exclusivamente entre sí y con sus colaboradores en el extranjero.
      Oliver North y sus superiores utilizaron Flashboard en operaciones especialmente sensibles que debían permanecer secretas para los demás miembros, sospechosos u hostiles, de la administración de republicana. Dichas operaciones incluyeron entregas ilegales de armas a Irán y otras actividades, algunas de las cuales siguen siendo desconocidas, y que incluso pueden haber tenido como blanco la Suecia de Olof Palme.
      Flashboard, la red de urgencia de los años de la década de 1980 en Estados Unidos, fue entre 1984 y 1986 el nombre que identificaba la red operativa de la COG de Continuidad del Gobierno. Una red planificada en secreto durante 20 años por un equipo que incluía a Dick Cheney y Donald Rumsfeld, cuyo costo total fue de varios miles de millones de dólares. El 11 de septiembre de 2001, los dos hombres que desde hacía tanto tiempo la habían planificado volvieron a activarla.

      Eliminar
  3. Diez años después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de los Estados Unidos ha dejado bien claro que tiene algo que ocultar. Desde el asesor de la Casa Blanca para temas contra el terrorismo hasta los copresidentes de la Comisión Nacional de Investigación, una tras otra, estas figuras claves han tomado sus medidas para desligarse de una versión oficial que simplemente no encaja.
    El jefe de las operaciones anti-terrorismo del ex-presidente Bush, asesor Richard Clarke reveló que la CIA, bajo el mandato de George Tenet, trató de reclutar algunos de los terroristas de Al Qaeda involucrados en el 11 de septiembre antes del ataque que tuvo lugar en 2001, pero después de fracasar en su intento, Tenet y su equipo de la CIA encubrieron los esfuerzos fallidos para dicho reclutamiento.
    Los ataques del 11 de septiembre del 2001 no son más que acciones encubiertas en altos niveles del gobierno de Estados Unidos. Grupos altamente compartimentados que planearon al detalle los ataques, mientras los medios de prensa encubrieron el desarrollo de dichos acontecimientos.
    Durante una década, los ataques del 11 de septiembre de 2001, junto a los que tuvieron lugar en Londres, Madrid, Bali y otros lugares han sido utilizados por los medios corporativos para apoyar las campañas del gobierno contra las libertades civiles, los derechos humanos, la protección de la privacidad, las guerras de liberación por grupos étnicos y partidos políticos, y la libertad de información. Estadounidenses de todas las edades y orígenes sociales ahora son sometidos a molestos registros corporales en los aeropuertos que hubieran sido considerados como atroces abusos por parte de las autoridades unos quince años atrás.

    ResponderEliminar
  4. La «estrategia de la tensión» utilizada por las redes secretas de la OTAN en Europa desde los años 60 hasta el presente es definida por el profesor suizo de historia contemporánea Daniele Ganser como el método mediante el cual «las potencias mundiales dividen, manipulan y controlan la opinión pública a través del miedo, la propaganda, la desinformación, la guerra sicológica, con agentes provocadores y las operaciones terroristas encubiertas» para conseguir sus objetivos finales.
    Lo que provocó la conspiración neo-conservadora, a través de sus medios de propaganda como el canal de televisión Fox News y el diario The Washington Post, después de su esperada «Nueva Pearl Harbor», fue lo que llaman en ingles «New Normal» o nuevo estatus normal de los Estados Unidos, la imposición de facto de una dictadura secreta y fascista que cambió la Constitución de ese país y el estado de derecho, el comienzo de un «choque de civilizaciones», el enfrentamiento final entre el Islam y el Judeo-Cristianismo.
    Osama bin Laden, acusado como autor de los ataques del 11 de septiembre, era un personaje que no estaba en los castings de Hollywood. Bin Laden inicialmente negó que tuviera que ver con los ataques. En una entrevista publicada el 28 de septiembre de 2001 por el periódico paquistaní Ummar Karachi, Bin Laden dijo: «Ya he dicho que no estoy involucrado en los ataques del 11 de septiembre en los EE.UU. Como musulmán, hago lo mejor por no decir mentiras. No tenía conocimiento sobre esos ataques, tampoco considero la muerte de mujeres y niños inocentes y otros seres humanos como un acto razonable». Incluso el director del FBI, Robert Mueller afirmó que «el FBI no tiene evidencia firme que vincule a Bin Laden con el 11 de septiembre».
    Las viejas relaciones de Bin Laden con la CIA pudieron haber sellado su destino. Como sucedió con otros que trabajaron para la CIA y después fueron desechados como pura basura, incluyendo a Manuel Noriega (Panamá), Saddam Hussein (Irak) y Muammar Gaddafi (Libia), Osama bin Laden fue utilizado como señuelo por los que perpetraron los ataques del 11 de septiembre, precisamente los que buscaban culpar a los árabes y musulmanes como parte de sus «importantes esquemas» del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano que deseaba un «nuevo Pearl Harbor», los que ansiaban «el choque de las civilizaciones» entre el Judeo-Cristianismo y el Islam, y también los que buscaban un estrategia de tensiones continuada para lograr sus objetivos. La estrategia de la tensión no terminaría con los ataques del 11 de septiembre, y más, se repetiría en años siguientes en Madrid, Londres, Bali, Beslan, Yakarta, Estambul, Casablanca, Mumbai y Oslo.

    ResponderEliminar
  5. Lo que uno de los testigos dijo sobre la operación que ´mató´ a Osama bin Laden:
    Reportera: ¿Hubo solamente un helicóptero? Bashir: Sí, el otro que vino se fue volando a Mansehra, hubo solamente uno que aterrizó a los hombres y volvió a recogerlos pero cuando los recogía, arrancó y cogió fuego. Reportera: Entonces ¿estaban en el cuándo explosionó? Bashir: Sí, estaban. Reportera: ¿Cómo usted sabe? Bashir: Lo vimos con nuestros propios ojos. Reportera: ¿Usted vio hombres muertos? Bashir: Sí, hombres muertos. Reportera: ¿Cuántos? Bashir: No pude contarlos porque entonces el lugar estaba en fuego. Cuando el helicóptero estalló, yo y muchos otros salimos de nuestros hogares para ver qué sucedió. Todo estaba tirado disperso, como un enorme desastre, algunas partes del cuerpo allí, las piernas, brazos, cabezas, rotas y las partes de cuerpos estaban tirados, durante ese tiempo un pedazo del helicóptero estaba dentro, podía ser el motor u otra parte relacionada al combustible que explosionó, así que salimos precipitadamente.

    ResponderEliminar
  6. No se menciona, en la versión oficial, la menor duda de que la causa de la destrucción de los edificios haya sido el incendio provocado por los impactos de los aviones secuestrados por los terroristas. La mayor parte de las 300.000 toneladas de acero provenientes de los edificios destruidos fueron recicladas en fundiciones asiáticas, con excepción de 24 toneladas entregadas a la empresa Northrop Grumman (uno de los más importantes contratistas del Pentágono) para la construcción de navío-simbolo, el New-York: primer ejemplar de una nueva generación de unidades de asalto anfibio para la guerra global contra el terrorismo, guerra justificada por el ataque contra las Torres Gemelas, transmitido al mundo entero en vivo y en directo.
    Sin embargo, a los ingenieros especializados que habían solicitado examinar las columnas y vigas, no se entregó ni un solo gramo de acero para que pudieran reensamblar varias secciones y determinar con precisión la causa del derrumbe. Frederick Mowrer, profesor de ingeniería para la protección contra incendios en la Universidad de Maryland, declaró: «Esa decisión pone en peligro toda investigación sobre los derrumbes. Me parece muy inquietante la rapidez con la que se eliminaron y reciclaron pruebas potencialmente importantes.» (The New York Times, 25 de diciembre de 2001).

    ResponderEliminar
  7. El combustible de avión no puede “fundir el acero” y convertirlo en un plumoso polvo microscópico, además la expresión ´zona cero´ es una terminología utilizada para mostrar la zona donde se detonó una bomba nuclear.

    ResponderEliminar
  8. La mayor de todas las embajadas estadounidenses es la de Kabul, la más grande del mundo, en cuyo recinto se encuentra además el cuartel general OTAN/ISAF, que sigue estando bajo las órdenes de Estados Unidos. Inaugurada el 14 de febrero, esta «embajada» ha costado hasta ahora más de 700 millones de dólares y está planificada además la construcción, de aquí a 2014, de nuevos edificios dentro de lo que ya en este momento constituye una ciudadela. También está en planes la construcción de dos consulados estadounidenses completamente fortificados en las ciudades de Herat y Mazar el Sharif, lo cual indica que Estados Unidos no tiene intenciones de “soltar” Afganistán.

    ResponderEliminar
  9. La CIA y la empresa especializada en mercenarios Blackwater -actualmente Servicios Xe- han sido las dos estructuras que han diseñado y trabajado para la desestabilización del Paquistán —por un lado el control total de las operaciones comerciales en el puerto de Gwadar— por otro lado en la ejecución de colosales ataques suicidas en la región central de Punjab y los territorios noroccidentales del país, para asegurarle al mundo que la primera potencia atómica islámica es ingobernable.

    ResponderEliminar
  10. Octubre 20 de 2011. El coronel Muamar Gadafi es ejecutado por las milicias de al Qaeda. Abdel-Jalil Abdel-Aziz, un médico que acompañó el cadáver de Gadafi en una ambulancia y que le examinó, dijo que murió de dos balas, una en el pecho y otra en la cabeza. La considerable recompensa de 20 millones de dólares por Gadafi “vivo o muerto” la ganó Mohammad al-Bibi, quien posó para el mundo enteero blandiendo la pistola dorada de presidente de Libia.

    ResponderEliminar
  11. Gadafi habría sido un huésped muy molesto de la Corte Penal Internacional en La Haya, de la que tiene orden internacional de busca y captura hace meses, porque hubiera disfrutado recordándoles a todos los acuerdos jugosos que Occidente le estaba mendigando hace un año. Además Gadafi invirtió en la campaña política de Nicolás Sarkozy, en empresas públicas francesas e italianas, o en proyectos urbanísticos en España.

    ResponderEliminar
  12. Crear grupos de bandidos armados para que más tarde operen como terroristas es la estrategia de política secreta de Estados Unidos, con la finalidad de justificar su militarismo de estado, y es el modus operandi en Afganistán, Pakistán, Europa y recientemente en África. Estados Unidos es el patrocinador de los principales terroristas buscados por la Interpol, a través de la financiacion de milicias insurgentes, organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos.

    ResponderEliminar
  13. Hubo una campaña de desinformacion anterior: el caso del atentado a un avión de la compañía PanAm en Lockerbie, el 21 de diciembre de 1988, con 270 muertos, en que investigadores identificaron al dueño de la maleta que contenía la bomba y el sistema relojero para activar el explosivo gracias al testimonio de un comerciante maltés que había vendido un pantalón que fue encontrado en la maleta-bomba implicada. La justicia escocesa acusó entonces a dos agentes libios Abdelbasset Ali Mohmed Al Megrahi y Al Amin Khalifa Fhimah y el Consejo de Seguridad de la ONU tomó las sanciones contra Libia.
    En última instancia, para poner fin a las sanciones, Libia accedió extraditar a los dos agentes -el primero fue condenado a cadena perpetua, el segundo fue absuelto- y a pagar 2.7 mil millones de dolares en compensación, mientras que el acusado prisionero continua proclamando su inocencia hasta elm dá de hoy.
    En definitiva, en agosto de 2005, uno de los responsables escoceses encargado de la investigación declaró que la principal prueba, el sistema auto-disparador temporizado o sistema relojero detonador de la bomba, había sido plantado en el lugar del accidente por un agente de la CIA.
    Más tarde, el mismo experto que había analizado el temporizador a reloj para el tribunal, admitió que él mismo había fabricado ese aparato antes que la CIA lo ponga sobre el lugar del accidente donde cayeron los restos del avión. Finalmente, el comerciante y vendedor de pantalones de Malta admitió haber recibido 2 millones de dólares para dar un falso testimonio. Las autoridades escocesas decidieron revisar el caso y el proceso, pero Abdel Basset Ali Mohmed Al Megrahi había fallecido.
    Los medios de comunicación comerciales sólo mencionan la orden de arresto internacional emitida por Interpol contra Muammar el Gadafi antes que comience la ofensiva de la OTAN sobre Libia. No dicen nada de la acusaciones contra Gaddafi por asesinar personajes y objetivos por encargo de Estados Unidos, y varios episodios de compromisos oportunistas con Israel. Hasta la batalla de Trípoli, Gadafi negoció con enviados israelíes en la esperanza de poder comprar la protección de Tel Aviv.

    ResponderEliminar
  14. Los medios de comunicación tampoco mencionaron las injerencias de Libia en la vida política francesa con el financiamiento ilegal de la campaña electoral presidencial de Nicolas Sarkozy y de su opositora Ségolène Royal. Gadafi autorizo a su cuñado Abdallah Senoussi para corromper a los dos principales candidatos presidenciales franceses a cambio de ejercer presión sobre la justicia francesa para que cierren su expediente penal. Aunque el principal legado del coronel Muammar el Gadafi fue el derrocamiento de una monarquía títere impuesta por los anglosajones, la expulsión de las tropas extranjeras estacionadas en Libia, la nacionalización de los hidrocarburos, la construcción del Man Made River, el sistema de irrigación más importante en el mundo, la redistribución de las ganancias del petróleo entre la población Libia, o que la ayuda de Libia al desarrollo era más importante que la toda la ayuda reunida de los países del llamado países del grupo de los veinte, G20.
    La muerte de Gadafi no va a cambiar nada en el plano internacional. El acontecimiento más importante fue la caída de Trípoli, ciudad bombardeada masivamente y conquistada por la OTAN, seguida del asalto de la tribu de los Misrata para tomar la capital. Los Misrata tienen ancestros turco, otomano y judío, y no tienen representantes en el Consejo de Transición.
    Ahora el país está destruido, gobernado por la OTAN y sus fantoches del Consejo de Transición.
    Matando con sus sicarios al líder del país y exhibiendo su cadaver como trofeo, la OTAN ha destruido la esencia misma del principio de autoridad tribal libio. Serán necesarios muchos años de violencia antes que un nuevo líder pueda surgir y sea reconocido por el conjunto de las tribus, o que el sistema tribal sea remplazado por otro modo de organización social. Se abre un período de incertidumbre y desestabilización para el país que puede ir camino a una iraquización o somalización de su territorio, y representa el fin de un sistema político y de su líder.

    ResponderEliminar
  15. Desde el 19 de marzo, las fuerzas aéreas USA/OTAN han realizado más de 10,000 misiones de ataque en las que han lanzado unas 40 000 bombas, destruyendo más 5 000 blancos sin sufrir ninguna baja. Y el objetivo de la guerra sigue siendo la ocupación de un país cuya posición geoestratégica, entre el Mediterráneo, África y el Medio Oriente, es de primera importancia, sobre todo para Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, países que con el fin de la monarquía del rey Idris perdieron las bases militares que este les había concedido en Libia y que ahora pretenden recobrar.

    ResponderEliminar
  16. La retirada final de las tropas estadounidenses marca la derrota total del megalomano proyecto de los neoconservadores para Irak al utilizar la invasión del 2003 y convertir el país en una "democracia" pro occidental y en una guarnición de bases militares de Estados Unidos que pudieran aplicar presión sobre Siria e Irán.
    Pero la mayor derrota de los neoconservadores es que, gracias al derrocamiento de Saddan Hussein, el peor enemigo de Irán, la influencia de Teherán en Irak es ahora mucho más importante que la de Estados Unidos. Irán no controla Irak pero Teherán ya no tiene nada que temer de su vecino occidental mientras exista un gobierno dominado por los chiíes en Bagdad. Una lección clave sobre Irak es que colocar a soldados en el terreno en una guerra extranjera, en particular en un país musulmán, es una locura.

    ResponderEliminar
  17. Quien tenga más, puede más. La vida es una competencia que se decide por la riqueza personal que cada quien acumule. Todas las leyes, reglamentos y hasta las costumbres van dirigidas a premiar a los más ricos. Los hijos se preparan, desde que nacen, para ser competitivos. El sistema electoral estadounidense es particularmente exigente en cuanto a la necesidad de disponer de mucho dinero para participar en elecciones. Es una apuesta: quien reúna más dinero para la campaña, al juntar el capital propio a lo que le prestan otros a cambio de beneficios posteriores derivados del ejercicio del cargo al que aspira, será el candidato electo. A escala del Congreso, el apoyo que tienen los candidatos proviene de las grandes corporaciones representadas por los conocidos lobbies que participan en el festín electoral, los que respaldan a aquéllos que ofrezcan a sus verdaderos mandantes suficientes garantías y aunque actúen, hasta cierto punto, con arreglo a determinados intereses de sus electores, el establishment está organizado de manera que el dinero mande, no sólo en el mercado sino en todas las relaciones sociales.

    ResponderEliminar
  18. Es esencial recordar que este gobierno iraki de mayoría chií –que heredó un país totalmente devastado– se formó a través de elecciones democráticas apadrinadas por Estados Unidos. Eso implica dos desarrollos de justicia poética: un Irak democrático que se acerca a la República Islámica de Irán, y la democracia que expulsa la cara militarizada del imperio. Washington tiene actualmente menos de 40.000 soldados en Irak, en comparación con un máximo de 170.000 a finales de 2007. Se supone que unos 16.000 estadounidenses (el tamaño de una división del ejército), divididos entre diplomáticos y “contratistas civiles”, vale decir mercenarios armados -8.000 de ellos, más 4.500 de “apoyo”-se quedarán en Irak. Una mezcla de burócratas, soldados, espías de la CIA y fuerzas especiales paramilitares.
    El escenario ideal para estos y otros belicistas de poltrona del Pentagono es que Israel lance un ataque sorpresa, en el cual las tropas de EE.UU. “en retirada” se ofrezcan como cebo/víctimas expiatorias para una cruel represalia iraní. No podría haber un pretexto más ideal para arrastrar a Washington a una guerra que no puede ganar, una vez más.
    El resultado final, que nunca será procesado por los neoconservadores de Washington, es que Estados Unidos perdió la guerra de Irak.
    No hubo, nunca, armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. Ni hubo una conexión Saddam-al Qaida. Y aunque el ex vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney elevó los campos petroleros de Irak a la categoría de prioridad de seguridad nacional de Estados Unidos en los primeros meses de 2001, incluso antes del 11 de septiembre de 2011, no consiguió el petróleo; los mejores contratos fueron para los rusos y los chinos.
    Después del espectacular éxito de la cobarde operación de la OTAN en Libia, las mismas nulidades que en 2002, en el preparativo para el ataque contra Irak, alardeaban que “los verdaderos hombres van a Teherán”, ahora quieren utilizar a los estadounidenses como cebo para un ataque israelí, y esto mientras las sanciones de Estados Unidos contra Irán están a punto de convertirse en un bloqueo de facto, lo que el derecho internacional sigue considerando un acto de guerra.

    ResponderEliminar
  19. Estados Unidos no ha entrado ni entrará jamás en una guerra si no es agredida. Pero pueden sus dirigentes lograr que sean agredidos cuando les convenga. Cuando no ha tenido éxito la provocación y el enemigo la ha encajado, la agresión ha sido inventada. En su primera guerra internacional, la guerra contra España, cuya derrota no era dudosa, ya fingieron la agresión. En el 1917, tuvo éxito la provocación. Se discutirá técnicamente si la hubo, es cierto; pero es regla sin excepción que quien comete agresión sin convenirle, la comete por provocación. Ahora bien; esta magnífica táctica estadounidense se subordina siempre a una condición: a que la agresión ocurra “oportunamente”, cuando conviene a los Estados Unidos, es decir, cuando están militarmente armados. 

    ResponderEliminar
  20. Magia e ilusionismo. El 3 de junio de 2010, cuando Ilyas Kashmiri fue eliminado por un ataque de drones de Estados Undos ya llevaba muerto más de un año. En septiembre de 2009, la CIA reportó haber asesinado a Kashmiri junto con otros dos altos dirigentes de los talibanes en Waziristán del Norte. Pero el 9 de octubre de 2010, Kashmiri volvió para dar una entrevista al difunto periodista Syed Saleem Shahzad. Baitullah Mehsud, el ex comandante de Tehreek-e-Taliban Pakistan -TTP- resucitó de entre los muertos en al menos 16 ocasiones.  Mullah Sangeen también tuvo por lo menos dos resurrecciones.

    ResponderEliminar
  21. Mustafa Abdelyalil, el ex ministro de Justicia de la Yamahiria Árabe Libia convertido en presidente del Consejo Nacional de Transición, anunció la intención de los rebeldes de convertir Libia en un Estado islámico y de implantar la charia -ley islámica- como su única ley.
    Ya desde el primer mes de la agresión de la OTAN contra Libia, era claro el papel de al Qaeda en la desestabilización tendiente a justificar la intervención militar extranjera en Libia. La bandera de al Qaeda ondea actualmente, junto a la de los rebeldes, sobre el Palacio de Justicia de Benghazi.

    ResponderEliminar
  22. La Bin Laden Corp construyó grandes campos de entrenamiento para la CIA en Afganistan y Pakistan. Si a esto se agrega que al Qaeda no es un enemigo exterior, sino una creación de la política exterior de Estados Unidos y la CIA, queda el cuadro completo con todos sus nombres: Osama Obama Biden Laden...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El caso Irán-Contras, o Irangate, en realidad se trata del caso Irán-Contras-Afganistán, porque nuevamente se constata la acumulación cada vez más creciente de poderes represivos encubiertos bajo reformas liberales, por el hecho que el Congreso de los Estados Unidos, a pesar de reducir su ayuda a un pequeño ejército narcofinanciado vinculado a la CIA, estaba desarrollando en Afganistán un creciente apoyo a una coalición mucho más grande de fuerzas paramilitares aliadas a la propia CIA y financiadas a través de las drogas. Si bien el Irangate permitió que se supiera sobre los 32 millones de dólares que Arabia Saudita había entregado a los Contras a pedido del director de la CIA, William Casey, nada se supo sobre los 500 millones de dólares o probablemente más, que los mismos sauditas, también a pedido de Casey, habían entregado en aquella misma época a los muyahidines afganos. En ese sentido el dramatismo utilizado al presentar el Irangate en el Congreso puede ser considerado como un engañoso montaje que desvió la atención del público de la implicación mucho más importante de Estados Unidos en Afganistán, una política secreta que ha evolucionado desde entonces para convertirse en la guerra más larga de toda la historia de los Estados Unidos.

      Eliminar
  23. ¿El jaque previo al mate contra Irán pasa por el cambio de régimen en Siria?
    Una guerra de la OTAN contra Siria significa el precedente de un ataque unilateral nuclear de Israel contra Irán, frontera con Rusia en pleno mar Caspio, lo que puede arrastrar en la tormenta a Moscú y a Pakistán y detonar la tercera guerra mundial, algo que anhelan los hoy insolventes banqueros de Wall Street y la City.

    ResponderEliminar
  24. La actividad thermitica en las muestras del polvo del World Trade Center producen hierro liquido y energía lo que deja muchas preguntas sin respuestas. Del Apéndice C del Informe de la FEMA, que es un análisis de los metales de las vigas de acero que se recuperaron de los escombros del WTC, surgen serios cuestionamientos.
    En las muestras de polvo residual de los escombros, aparece el agente incendiario Thermite en forma de microesferas férricas y fragmentos rojo grisáceos, que al ser calentados hasta temperaturas de ignición confirma ser un agente inflamable que funde el hierro. En realidad los fragmentos rojo grisáceos no deberían existir porque se trata de una sustancia compuesta de microparticulas, muy uniformes y simétricas, en una matriz a base de silicio que mantiene integro el material. Al inflamarse estas partículas de hierro consumen la matriz de silicio y producen gotas que provocan grandes agujeros en la superficie de la muestra donde reside la capa de hierro, hasta transformarlo en hierro liquido y energía.
    Estas partículas no son un fenómeno natural que se produzca en la destrucción o demolición de edificios, porque solo aparecen al calentar el material muestra hasta el punto de ignición. No se trata pues de Thermita corriente, es una sustancia cuyo compuesto clave es aluminio del tipo nano, un ingrediente controlado, caro e inestable de difícil fabricación.
    La Thermita convencional es una mezcla de aluminio y de oxido de hierro u otro oxido, un producto multiuso utilizado para refinar metales como hierro o cobre; para demolición de estructuras ya que corta el acero en milisegundos; y en aplicaciones típicas de uso militar, como es destruir el acero de materiales blindados que se abandonan e inutilizan en el campo de batalla, mediante granadas que reaccionan muy rápido produciendo altas temperaturas.
    El metal del World Trade Center fue atacado intergranularmente por un agente "eutetico" de hierro, oxido de hierro y sulfuro de hierro: la llamada ThermAte, que reduce la temperatura necesaria para lograr la fundición de los metales, en este caso los 1000 grados centígrados en lugar de los 1500 grados de la Thermita sin sulfuro de hierro. 

    ResponderEliminar
  25. Ningún tribunal independiente ha aplicado los procedimientos legales para poder revisar la evidencia disponible acerca de quién fue el responsable de los ataques. No es aceptable que un Estado de derecho declare la guerra, bombardee y ocupe a otros países, debido a sospechosos que no se identifican. Estados Unidos aun debe demostrar que Bin Laden fue el responsable por los ataques, sin embargo, el FBI admite que no tiene pruebas admisibles para un tribunal al efecto y que Osama Bin Laden no está acusado oficialmente por los atentados de 11 de septiembre de 2001 sino por otros crímenes.

    ResponderEliminar
  26. Las consecuencias inmediatas de un ataque a Irán serian el Estrecho de Ormuz en el golfo pérsico cerrado en unos minutos, por lo menos de 6 millones de barriles de petróleo diarios que desaparecen de la economía mundial -que ya está en plena recesión en el Norte industrializado- con la perspectiva que un barril de petróleo llegue a 300 o 400 dólares.
    Los objetivos son Iraq, Siria, el Líbano, Libia, Irán, Somalia y Sudán, todos nodos cruciales en el “arco de inestabilidad” acuñado por el Pentágono.
    Irak recibió debidamente su "conmoción y pavor" y a pesar de ello esta ejectando a Estados Unidos. Siria es un hueso demasiado duro de roer para la incompetente OTAN. El Líbano solo se puede capturar si antes cae Siria. Libia fue una victoria "humanitaria". Somalia es contenible y el flamante Sudán del Sur está en sus manos.
    Eso deja a los practicantes de la línea dura de la doctrina de Dominación de Espectro Completo, la tentadora posibilidad de un ataque exitoso a Irán como la máxima acción de destrucción creativa, o sea, el “arco de inestabilidad” definitivamente desestabilizado. ¿Quién está a favor de Ocupad Irán, literalmente?

    ResponderEliminar
  27. Después de la destrucción de las torres del World Trade Center Estados Unidos cayó en un culto absurdo a la bandera. La necesidad de exponer un patriotismo radical y de expresar su oposición al Islam se impuso en todos los aspectos de la vida cotidiana. Las banderas se hicieron imprescindibles. Tenías que mostrarse en todas parte. Se imprimieron hasta en los calzoncillos.
    La dictadura del orgullo nacionalista se extendió a todas las esferas y las víctimas del 11 de Septiembre se convirtieron en motivo de venganza y de exacerbación del odio. 
    La crisis financiera del 2008 tuvo un impacto destructor porque ya antes de los ataques, las condiciones laborales y domésticas eran miserables. El crédito fácil se convirtió en substituto de los buenos salarios y por eso la gente esta superendeudada.
    Por otro lado, las guerras han contribuido al aumento de la indigencia. Cuando los soldados volvían del frente tenían muchas dificultades para encontrar trabajo. Además, los desempleados fueron víctimas de una campaña de criminalización. Ya no se les aceptaba en un número creciente de procesos de selección de personal y no se les otorgaba facilidades de crédito. Es casi ilegal ser un desempleado en Estados Unidos.
    Barbara Ehrenreich.

    ResponderEliminar
  28. Grandes negocios se vislumbran a raíz de la destrucción del Estado libio por parte de la OTAN. Están además no menos de 170000 millones de dólares pertenecientes a los fondos soberanos libios "congelados" y los ingresos provenientes de la exportación del petróleo libio, que pueden alcanzar los 30000 millones de dólares anuales. 
    Entre los planes inmediatos esta la instalación en Libia de una gran base militar permanente y la presencia allí de entre 15000 y 20000 militares, entre los que se encontrarían 12000 europeos, y de considerables fuerzas aéreas y navales, esenciales para la ocupación y que estarán disponibles para otras guerras en camino.

    ResponderEliminar
  29. El 80 % de los medios de comunicación pertenecen directamente a los intereses de la banca internacional que controla 500 trillones de dolares del Bank of England, Reuters News, Associated Press, ABC, CBS, NBC, CNBC, CNN, Royal Dutch SHELL, Israel, Federal Reserve, los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra, la CIA, la OTAN, y financia Hollywood y la industria Discográfica, así como la BBC, y otros canales de televisión y diarios en todo el mundo; Goldman Sachs, Morgan, Stanley, CNN y Greenpeace no son la excepción. Todos estos “instrumentos” martillaran cerebros con el escenario de una crisis económica inventada por la Reserva Federal, sus cómplices y dueños. En realidad no existe deuda, sino un diseño mediante la “administración” digital de dinero inexistente.
    Los medios de comunicación masivos expandirán que la eurozona y la deuda soberana de Estados Unidos producen un desastre creciente durante el año 2012. Mientras la escasez en todas las naciones occidentales seguirá aumentando. Y este caos financiero empujará a Estados Unidos y Europa a las condiciones más adversas jamás imaginadas, que hará ingresar a los ciudadanos a un territorio económico desconocido.
    Los bancos y las corporaciones se amparan en la corrupción de los líderes de un país, proporcionándoles beneficios y dinero como pago a su lealtad. La crisis económica en los Estados Unidos demuestra que no existe el libre mercado, los bancos han prestado, deliberadamente, dinero de más, sabiendo que no podría ser devuelto.
    La idea de la banca internacional fue siempre sentarse en reuniones financieras para supervisar la economía mundial, como si fueran una especie de funcionarios legislativos y reglamentarios del mundo, creando los accidentes monetarios, la inestabilidad y la recesión con el fin de lograr una Tercera Guerra Mundial.
    En este momento es posible apreciar las consecuencias del sistema fraudulento de la Reserva Federal, que comenzó durante el año 1913, y mediante el cual, durante casi 100 años, los bancos gestionan y explotan indebidamente el valor de la moneda global.
    Todas las economías del mundo están hoy bajo la influencia de unos pocos. Esto es el resultado de siglos de colonialismo, de imperialismo británico y el comercio de la guerra.
    No hay que olvidar que Estados Unidos comenzó como una colonia británica, ni que durante los últimos siglos Gran Bretaña ha dominado los océanos y el comercio. Esto es lo se llama globalización. La banca internacional controla tantos bancos que podría decirse, prácticamente, que el mundo entero funciona como una colonia.

    ResponderEliminar
  30. El método que permite a la maquinaria de guerra del Pentágono y la OTAN manipular a toda la prensa occidental se conoce como «story telling».
    Se puede intoxicar a todos los periodistas occidentales y esconderles los hechos si se les cuenta una trama infantil, a condición de no interrumpir jamás la narración, de cargarla con referencias capaces de despertar reminiscencias opacas y de mantener su coherencia de la realidad. El abismo entre esa imagen y los hechos se acentúa cada vez más.
    La OTAN y el Pentágono han contando una historia que no tiene nada que ver con la realidad y lo hacen con ánimo de justificarse mediante el oximoron de la "intervención militar humanitaria": Slobodan Milosevic era un criminal de guerra que lo presentaron como autor de crímenes contra la humanidad para justificar el desmembramiento de Yugoeslavia; Saddam Hussein fue un genocida que acumulaba armas de destrucción masiva e Irak fue invadido; Muammar Gadafi era un tirano que masacraba al pueblo libio y por ello mereció una ejecución sumaria tras ser linchado sin miramientos; Bashar el-Assad es un hereje y será cualquier cosa parecida a un masacrador del pueblo sirio hasta caer.

    ResponderEliminar
  31. Lo que sucede en Siria es la continuación del «rediseño del Medio Oriente ampliado» anunciado por Washington y que ya ha dejado un millón doscientos mil muertos. El 15 de septiembre de 2001, el gobierno neoconservador del entonces presidente George W. Bush programó 7 guerras. Los preparativos para el ataque contra Siria comenzaron oficialmente el 12 de diciembre de 2003 con el voto de la Syrian Accountability Act, en medio de la euforia por la caída de Bagdad. Desde ese día, el presidente de Estados Unidos –cargo que hoy ejerce Barack Obama– cuenta con la autorización del Congreso para atacar Siria y ni siquiera está obligado a presentarse ante los parlamentarios estadounidenses antes de dar la orden de abrir fuego. Así que la cuestión no es saber si la OTAN ha encontrado una justificación "humanitaria" para desencadenar la guerra sino más bien si Siria podrá encontrar un medio de salir de esta situación y para no caer en todas las trampas anteriores, como el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri o el ataque israelí contra una imaginaria central nuclear militar siria. Desde hace 8 meses la OTAN esconde las acciones de los mercenarios y escuadrones de la muerte extranjeros cuyos crímenes atribuye a las autoridades sirias.

    ResponderEliminar
  32. La Dominación a Espectro Completo implica que el Pentágono cerque Asia con cientos de bases militares y sistemas no probados de defensa de misiles. Esto implica la crucial amenaza de todas las amenazas: la capacidad de primer ataque.
    Bosquejado ya en una cumbre en Lisboa del año 2010, la OTAN quiere convertir el Mediterráneo en un lago propio, y ahora se discute en una reunión clave cómo establecer una cabeza de puente muy cerca de la frontera meridional de Rusia para acelerar la desestabilización de Siria.
    Pero para Rusia una intervención occidental en Siria es totalmente inadmisible. La única base naval de Rusia en el Mediterráneo Oriental está en el puerto sirio de Tartus.
    Ni tampoco es casualidad que Rusia haya instalado su sistema de defensa aérea S-300, uno de los mejores sistemas de misiles tierra-aire del mundo, en Tartus. La actualización al sistema S-400, aún más sofisticado, es inminente.
    La OTAN –para no mencionar a Israel– sería suicida si tratara de atacar Siria por mar. Los servicios rusos trabajan con la hipótesis de un ataque a través de Arabia Saudí.
    Otros países también son muy conscientes de la estrategia de la OTAN de realizar una invasión similar a la efectuada en Libia.
    Es un terremoto geopolítico y una advertencia de que no habrá nuevas intervenciones de Estados Unidos, humanitarias o no, en Medio Oriente, toda vez que la OTAN han invertido sin límites en el contrabando de armas y han apostado por una guerra civil en Siria.
    El reposicionamiento actual a través de África y Asia especialmente concierne a cuellos de botella. No es sorprendente que los cuellos de botella cruciales del mundo sean temas de seguridad nacional para China, Rusia y Estados Unidos en cuanto a suministro de petróleo.
    El Estrecho de Ormuz es el cuello de botella crucial del petróleo -16 mil