jueves, 25 de octubre de 2012

El miedo atávico y las raíces metafísicas del mal.


Uno se convierte en lo que teme

La ponerología política es una disciplina social que estudia la naturaleza maliciosa ajustada a propósitos políticos, una ponencia que tiene que ver con la influencia perversa de la razón humana sobre la sociedad.

Si bien la palabra ponerología tiene una acepción teológica, puede darse por sentado su validez clínica como concepto psicopatológico. Literalmente la ponerología es el estudio del mal, del griego ´poneros´ o mal.

La Ponerología describe el génesis, existencia y extensión de la enfermedad macrosocial llamada maldad. Sus causas son rastreables y pueden ser repetidamente observadas y analizadas.

Los fenómenos macrosociales del mal están sujetos a las mismas leyes naturales que operan en los seres humanos tanto a nivel individual cuanto grupal. El rol de personas con defectos psicológicos variados y con anomalías de un bajo nivel clínico parecen ser una característica perenne de tales fenómenos.

En la Patocracia, o expresión macrosocial en el cual prolifera la maldad, hay una anomalía hereditaria a la que se aísla como psicopatía de base, que es esencialmente catalítica en la causa de la génesis y la supervivencia de tal Estado. Procesos patocráticos han tenido una profunda influencia histórica sobre la sociedad en general debido al hecho que muchos individuos con personalidades deformadas han efectuado roles asombrosos en la formación de construcciones sociales.

El tipo de conciencia es una seria división humana, y puede decirse que es más importante que el género, la raza o la inteligencia. Puesto que se asume que la conciencia moral es universal entre los seres humanos, ocultar el hecho que alguien tiene otra clase de conciencia no necesita casi ningún esfuerzo de su parte. En otras palabras, ese alguien está libre de restricciones internas, en uso de una libertad desenfrenada para hacer lo que le apetezca, sin remordimientos e invisible al resto del mundo.

Los términos ´sociópata´ o ´psicópata´ a menudo traen a la mente imágenes de individuos sádicamente violentos, pero los rasgos característicos que definen a los sociópatas cubren un espectro mucho más amplio de individuos de lo que se pueda imaginar. El mal es de naturaleza similar y más elusivo para el entendimiento que la enfermedad. 

El sociópata es ese individuo verdaderamente absorbido en sí mismo, sin conciencia ni sentimiento alguno hacia los demás y para quién las reglas sociales no tienen cualquier significado. Son individuos amorales, depredadores irrefrenables en quienes la acción psicopática es planeada, decidida y carente de emociones, que alcanza un estado disociado de audacia y desprendimiento motivados por la dominación y el control.

La psicopatía criminal designa bajo el nombre de desorden antisocial de la personalidad o desorden psicopático de la personalidad, a un extremo de las dimensiones de la psique  ´normal´, y fuera de ser una categoría clínica artificial en realidad es un rasgo neural de la nueva clase de persona producida por la presiones evolutivas en las sociedades humanas.

Su narcisismo latente, la falta de temor o hipótesis del poco miedo es la característica prototípica de base, que tiende a operar bajo una conducta grandilocuente de mentira verosímil, una actitud pretenciosa y voraz con tendencia al sadismo, y al mismo tiempo mantener una vida oculta como ´verdaderas máquinas de supervivencia´ muy eficientes que se pasan causando un inmenso daño a sus allegados.

Ciertos desórdenes orgánicos del cerebro y desequilibrios hormonales imitan el estado de ánimo de un psicópata. Todos poseen tres características en común: son individuos muy egocéntricos, sin empatía hacia los demás e incapaces de sentir remordimiento o culpa. Su placer al causar la desgracia a los otros es insaciable. Utilizan a la gente como medio para alcanzar un fin; esta última debe ser subordinada y degradada de modo tal que sus actos puedan justificarse mediante una manipulación que influya en los sentimientos.

Maestros en falsificar emociones, la mentira, el engaño y la manipulación son talentos naturales en los psicópatas. Cuando son descubiertos en alguna mentira o desafiados con la verdad, rara vez quedan perplejos o desconcertados, solo cambian sus historias o procuran remodelar los hechos de modo que parezcan constantes con respecto a la mentira. El resultado es una serie de declaraciones contradictorias y un interlocutor muy confundido.

Al psicópata lo mueve la codicia y una egocéntrica voluntad de poder. Distrae e impresiona principalmente por su propia representación ostentosa de sí mismo, de una asombrosa memoria selectiva que sirve para satisfacer sus propósitos y de un talento innato para mantener las apariencias. Buscan el poder a través del dinero y de los bienes materiales, manipulando y tratando a las personas como objetos a fin de obtener así la retribución de la sociedad, con una notoria incapacidad para concebir la idea abstracta del futuro.

La psicopatía es también un estilo de la personalidad presente entre criminales y en personas de éxito social. Lo que queda claro es que la psicopatía ha convergido en un prototipo que implica una combinación de características interpersonales dominantes y frías, que parecen coincidir poco con los trastornos de la personalidad, excepto por los Trastornos de la Personalidad Antisocial, aunque resta entender qué factores diferencian al psicópata constante del psicópata que infringe la ley.

El ´argumento legal´ parece estar en los cimientos de la  sociedad, lo que equivale ni más ni menos que al arte de la estafa: quien sea más hábil en el uso de la estructura para convencer de algo a un grupo de personas, es a quien se le cree. Puesto que este sistema de ´argumento legal´ ha sido establecido lentamente como parte de la cultura mundo, cuando invade las vidas personales, por lo general no se lo reconoce de inmediato.

La suposición básica que la verdad se encuentra en el testimonio de dos partes involucradas en un hecho argumental, siempre se torna en ventaja hacia el que miente y en contra del que dice la verdad. Bajo la mayoría de las circunstancias esta desviación sumada al hecho que la verdad también va a ser deformada de tal manera a perjudicar a la persona inocente, resulta en que la ventaja siempre queda en manos de psicópatas.

La psicopatía es un trastorno psicológico caracterizado por la escisión entre razón y emoción, un tipo de pensamiento pragmático matizado e indiferente a las consecuencias de sus actos, que no repara en los medios utilizados para alcanzar objetivos por reprochables, violentos o perjudiciales que sean, ya que el psicópata carece de empatía, aquel no ponerse en el lugar de los demás, que no admite sentimientos en las otras personas e incluso desprecia los pensamientos, opiniones y actos de éstas.

La patocracia en cambio es una enfermedad psicopatológica de grandes movimientos sociales seguida por sociedades enteras, naciones e imperios, que históricamente afecta por igual a movimientos ideológicos, políticos y religiosos hasta convertirlos en caricaturas de ellos mismos. Esto ocurre por la participación de agentes enfermantes en un proceso patodinámico.

Las acciones de la patocracia se inician por los líderes hasta afectar todos los aspectos de la sociedad: pueblo, negocios e instituciones. La estructura social patológica se infiltra gradualmente en el país creando una nueva clase privilegiada dentro de la nación, los patócratas, cuyo rasgo común es el de sentirse en permanente amenaza por la gente.

Psicopatía y Ponerología son conceptos importantes que explican el sistemático comportamiento malicioso de personas que en posiciones de poder actúan como si fuesen una raza superior, y quienes racionalizan la existencia de esa perversión debido a una extrema codicia acentuada por mutuos intereses competitivos de exclusividad.

No se trata del mal como una cuestión moral, sino de su compresión y análisis científico. Resulta en el reconocimiento de esta realidad y la comprensión de los efectos perjudiciales derivados de la combinación de la ponerogénesis psicopática, la propagación de las patocracias a través de la historia, la indiferencia social y la tendencia de la gente a someterse a la autoridad.

´El experimento social llevado a cabo en China bajo el mandato del presidente Mao es uno de los más importantes de la historia de la humanidad´. David Rockefeller.

 Clínicamente la patocracia es el sistema de gobierno dominado por una minoría de psicópatas que se hace con el control efectivo de una sociedad. Los objetivos engañosos y predatorios de la patocracia acaban por dominar, alienar y manipular a la mayoría de la gente, conduciéndola a comportamientos  relacionados y a la perpetuación de la disfunción institucional sociopática, o psicopatía adquirida, que infiltra insidiosamente el espíritu de la época hasta hacerse tolerable.

Hoy en día engañar y mentir parecen ser comportamientos cada vez más prevalecientes y aceptados, incluso vistos como virtudes. En una sociedad competitiva como la capitalista la psicopatía se adapta bien y es probable que se incremente. Hay individuos que parecen tener un genotipo que los dispone a la psicopatía con diferencias individuales dependientes de la frecuencia, genéticamente basadas en estrategias de vida y empleo. Pero los psicópatas siempre aparecen en todas partes, no importa cuáles sean las condiciones socio-culturales.

El sistema democrático prevaleciente en la civilización occidental es adoptivo a la psicopatía porque resulta un requerimiento para sobrevivir en esta clase de Sociedades Competitivas Capitalistas.

Mientras una sociedad se hace más grande y competitiva, los individuos y las personas se vuelven más anónimos y más sociópatas. La segregación y la estratificación social conducen a sentimientos de inferioridad, pesimismo y depresión entre las carencias, que promueven el uso de estrategias vivenciales de engaño que hacen el medio ambiente más adaptativo para la psicopatía en general, empujados a un peligroso precipicio mental.

La competencia incrementa el uso de estrategias antisociales y pueden contrarrestar comportamientos más sociables. En una sociedad así las circunstancias ambientales hacen rentable la psicopatía. Altos niveles de competitividad están asociados con mayores índices de criminalidad. En una sociedad patocrática las circunstancias del medio ambiente hacen que una estrategia de vida antisocial sea más redituable que una más sociable.

Se teoriza que las élite de la riqueza busca controlar el mundo entero desde atrás de la escena y es para este fin que planean y financian acciones que aparecen ante las masas humanas como ´accidentes´ políticos internacionales. Los modelos matemáticos demuestran que el egoísmo es siempre la estrategia más redituable para unidades que se reproducen, como es el caso de la Sociedad Capitalista de Mercado. En general, la capacidad de engañar, competir y mentir ha probado ser una adaptación estupendamente exitosa. Por ende es posible que las condiciones de la sociedad, incluyendo la respuesta programada a la mínima señal de autoridad, sean planeadas.


La causa más importante del mal está en ignorar la interacción de la existencia de un pequeño pero extremadamente activo grupo estadístico -del 4 al 8 por ciento de la población general- de individuos psicológicamente desviados, lo que crea una abertura donde tales sujetos pueden actuar desapercibidos.

Mientras más grande sea el alcance de la influencia del psicópata mayor daño hace. Así, cualquier grupo de seres humanos puede ser infectado o ´ponerizado´ por su influencia, algo que va desde familias, clubes, iglesias o corporaciones hasta naciones enteras. La forma más extrema de este mal macrosocial se denomina ´patocracia´.

En cualquier sociedad los individuos psicopáticos y algunos otros tipos de desviados pueden formar una red activa ponerológica de convivencia común, parcialmente extraña a la comunidad de personas normales. Tales asociaciones frecuentemente aspiran al poder político para imponer su legislación sobre las sociedades, en nombre de una ideología convenientemente preparada, sacando ventajas en forma de una prosperidad desproporcionada y la satisfacción de su anhelo de superioridad.

Los grupos ponerogénicos son aquellos con un número estadísticamente alto de individuos patológicos, hasta el punto en que el grupo como un todo practica una conducta patológica. Estas personas actúan como líderes y hechizadores ideológicos, y mientras que la gente normal pudiera actuar como miembros, ellos típicamente ya han acumulado varias deficiencias psicológicas. Aquellos que no son susceptibles a tales influencias son excluidos del grupo. Estos grupos pueden sea infiltrarse en gobiernos existentes, o ejercer su influencia detrás del telón de las apariencias.

Soborno, chantaje, asesinato y actos de terror son utilizados para alcanzar estos fines similares. La máscara ideológica del grupo indica metas que están a menudo en desacuerdo con su verdadera naturaleza. Literatura colorida y valores humanitarios a menudo encubren sus verdaderas motivaciones.

Resulta esperado y normal en la vida de cualquier grupo y ser humano experimentar declinaciones, fallas y crisis en la resistencia psicológica y/o fisiológica, siendo un hecho que tienen en común todas las asociaciones y grupos ponerogénicos que sus miembros pierdan la capacidad de percibir a los integrantes patológicos como tales, interpretando su conducta en modos heroicos, fascinantes o melodramáticos.

Cuando un grupo ha sucumbido a la influencia patológica de sus miembros, pierde pronto la habilidad para distinguir la conducta humana normal de la patológica. Esta atrofia de facultades críticas con relación a dichos individuos se vuelve un apertura para sus actividades.

Gobiernos, ideologías y religiones son organismos sociales ampliados fundados por personas cuya carencia de conciencia sobre realidades psicológicas específicas y otras fallas morales, los dejan desprotegidos o abiertos a una ponerizacióm encubierta y la subsecuente toma de posición por sujetos sin conciencia.

Después de una eventual toma de posesión del control desde adentro por elementos psicopáticos, el grupo ponerogénico es protegido por una máscara de valores efectivamente disfrazada de sanidad. Y cuando gobiernan el egoísmo y el egocentrismo, la sensación de lazos sociales y responsabilidad hacia los otros desaparece, y la sociedad en cuestión se divide en grupos cada vez más hostiles unos con otros. Esta fase histeroide es a menudo seguida por un período de guerra, revolución, genocidio y la caída de imperios: la patocracia.


Los psicópatas existen en todo el mundo. Gente falta de espíritu crítico, frustrada y abusada también existe en todas partes y se la puede alcanzar con una propaganda elaborada adecuadamente. El futuro de una nación depende en gran parte de cuánta gente de ese tipo contenga. La destrucción biológica, psicológica, moral y económica de la mayoría de personas normales es una necesidad esencial de los patócratas.

Siempre que una nación experimenta una ´crisis del sistema´ o una hiperactividad interna de procesos ponerogénicos, se convierte en el objeto de una penetración patocrática cuyo propósito es el de servir de botín a un país. Luego será fácil aprovecharse de su fragilidad interna y de movimientos revolucionarios con el fin de imponer un gobierno sobre las bases de un uso limitado de la fuerza para una imposición forzosa de tal sistema, y el curso de la patologización de la vida se torna diferente; tal patocracia será menos estable al depender de la fuerza externa para su existencia misma.

La fuerza bruta debe primero reprimir la resistencia de una nación, desechar a la gente con habilidades militares o de liderazgo, y silenciar a cualquiera que apele a los valores morales y a principios legales. Los nuevos principios nunca son anunciados explícitamente. La gente debe aprender una nueva ley que no ha sido escrita, vía experiencias dolorosas. La influencia abrumadora de este aparataje deformado de conceptos finaliza la tarea.

Esto es seguido por un choque que parece tan trágico como aterrador. Algunas personas de cada grupo social, ya sean gente común abusada, oficiales, aristócratas, hombres de letras, estudiantes, científicos, curas, ateos o cualquiera que sea, comienzan a cambiar de repente su personalidad y visión del mundo. Creyentes decentes y patriotas de ayer, exponen ahora la nueva ideología y se comportan despectivamente con cualquiera que todavía adhiera a los viejos valores. Sólo más tarde se torna evidente que este proceso ostensible parecido a una avalancha tiene sus límites naturales.

La ley provee un sostén insuficiente para contrarrestar un fenómeno cuyo carácter está fuera de las posibilidades de la imaginación de los legisladores. La patocracia sabe cómo aprovecharse de la fragilidad de tal manera legalista de pensar.

El expansionismo deriva de la naturaleza misma de la patocracia, y no de una ideología, pero este hecho debe ser disfrazado de una ideología que lo justifique.

Como ha sido ocurrido a través de la historia, el poder militar es por supuesto el medio más importante para alcanzar esos fines. A lo largo de los siglos, en todo momento en que la historia registró la aparición del fenómeno patocrático, también se volvieron aparentes las medidas específicas de influencia, algo del orden de la inteligencia específica al servicio de la intriga internacional facilitando la conquista.

Cualquier guerra librada por una nación patocrática tiene dos frentes, el interno y el externo. El interno es más importante para la elite gobernante, porque la amenaza interna es el factor decisivo cuando se trata de desatar una guerra. Cuando se considere comenzar una guerra contra un país patocrático, se debe entonces tomar primero en consideración el hecho que el país atacante pueda ser utilizado como el verdugo de gente común cuyo poder opositor representa un peligro incipiente para la patocracia atacada.

Sin embargo la patocracia siempre tiene otras razones internas para perseguir el expansionismo a través de todos los medios posibles. Mientras tanto exista ese ´otro´ mundo gobernado por los sistemas de gente normal, los esfuerzos de la mayoría interna no patológica irán en dirección opuesta. Esa mayoría no patológica de la población del país nunca dejará de luchar por la restitución del sistema original de cualquier manera en que ésta sea posible.


En media un 6% de la población constituye la estructura activa de la patocracia, que transporta la conciencia peculiar de sus propios objetivos inconfesables. El doble de gente, un 12% en media, constituye un segundo grupo, el de aquellos que han logrado deformar sus personalidades para cumplir con las exigencias de esta nueva realidad.

Este segundo grupo consiste en individuos que son más débiles, enfermizos y menos vitales, con una frecuencia de enfermedades mentales conocidas en promedio dos veces mayor a la habitual. Puede asumirse que la génesis de su actitud sumisa para con el régimen, su gran susceptibilidad a los efectos patológicos y su oportunismo nervioso incluyen diversas anomalías relativamente impalpables.

Por lo tanto, un quinto o hasta el 20% de la población de un país estará a favor del sistema de gobierno anómalo, que distingue y separa a los de su propia clase sin importar dudas esporádicas. Ningún método de propaganda puede cambiar la naturaleza de este fenómeno macro-social o la naturaleza del ser humano. Seguirán siendo extraños los unos a los otros para siempre.

Una de las diferencias observadas entre la persona normalmente resistente y alguien que ha sufrido una transpersonificación, es que la primera está mejor capacitada para sobrevivir en aquel vacío cognitivo desintegrante, mientras que la segunda llena ese vacío con material de propaganda patológica.

Luego que una estructura patocrática ha sido formada, la población se ve de hecho dividida de acuerdo con líneas de pensamiento completamente diferentes para alguien que se crió fuera del ámbito de este fenómeno autocrático -basado en un pseudo ideología fanática- pueda llegar a imaginar, tan difícil de entender para las personas que se criaron lejos del alcance de estas condiciones que por lo general manifiestan una inocencia pueril al respecto, o de una manera cuyas aspectos también son imposibles de entender.

La patocracia corrompe al organismo social completo, desperdiciando sus habilidades y su fuerza. Los patócratas típicos asumen todas las funciones administrativas de una estructura de gobierno destruida al interior de la nación. Tal estado de cosas solo sobrevive a corto plazo, ya que no lo puede vivificar ninguna ideología. Llega un momento en el que las grandes masas humanas desean seguir un curso normal y el sistema ya no logra resistir más.

La patocracia se asemeja menos a un sistema socioeconómico que a una estructura social y a un sistema político. Mientras se continúe utilizando métodos de comprensión de este fenómeno patológico que intenten servirse de doctrinas políticas para definirlo, incluso aunque estas doctrinas le sean heterogéneas, no habrá manera de identificar las causas ni las propiedades de esta enfermedad social del pensamiento crítico o elaborado.

Bajo las condiciones creadas por reglas patocráticas impuestas, el sustrato instintivo es un factor instrumental para una resistencia al acoso. De un modo similar, las motivaciones ambientales, económicas e ideológicas que influenciaron la formación de la personalidad de un individuo, incluyendo aquellas actitudes políticas que fueron asumidas antes, desaparecen dentro del enfoque y disminuyen a lo largo de los años del gobierno patocrático. Las decisiones y los modos de selección sobre la conducta a seguir, cuyo origen se encuentra en la sociedad normal, son finalmente decididas por factores a menudo heredados por medios biológicos, y por lo tanto no son el producto de la opción de la persona, porque constituyen principalmente procesos subconscientes.

La inteligencia general del ser humano, y en especial su nivel intelectual, ocupa un rol limitado en este proceso de selección de un camino de acción, como se expresa por correlaciones estadísticamente significantes pero bajas. Cuando más elevado sea el nivel de talento de una persona, más difícil le es reconciliarse con esta realidad diferente y encontrar un modo de vida dentro de ella. El perder a los mejores talentos representa una posible catástrofe para cualquier sistema social. El factor instrumental decisivo es una buena inteligencia básica, la cual se distribuye ampliamente en todos los grupos sociales.

Las psicopatías se basan mayormente en deficiencias en el sustrato instintivo; no obstante, la influencia que éstas ejercen sobre el desarrollo mental también conduce a deficiencias en la inteligencia en general.

En un mundo de psicópatas, aquellas personas que no son psicópatas genéticos, son inducidas a comportarse como psicópatas para sobrevivir. Cuando las reglas son ideadas para hacer una sociedad adaptable a la psicopatía, eso convierte a todos en sociópatas.

Sociedades enteras sufren psicosis por el hecho de no alimentar los impulsos orgánico-biológicos de su gente. La represión sexual sustentada por el poder de la iglesia y el estado se ha integrado profundamente en las masas explotadas, lo cual provoca ansiedad sexual y complejo de culpa.

Esto crea sometimiento a la autoridad estatal y servilismo a la explotación económica del capital, que paraliza la capacidad crítica e intelectual de las masas oprimidas ya que consume gran parte de su energía biológica, y paraliza el desarrollo integral de las fuerzas creativas tanto como de los objetivos y aspiraciones de la libertad humana. De esta forma el prevaleciente sistema económico en el cual muy pocos individuos pueden gobernar fácilmente sobre las masas se integra en la psiquis de los mismos oprimidos.

En un nivel colectivo, la supresión de una función natural, sea biológica, emocional o espiritual, se reproduce en una reacción enfermiza de miedo sinfín que se refleja en las masas humanas a través del inconsciente colectivo y actúa como una epidemia que hace que cedan la soberanía nacional a cualquier persona, en función de una dictadura social, económica, política y espiritual, dando paso a la tiranía psíquica del deseo de ser dirigidos y gobernados.

La alta densidad de población, una forma indirecta de competición por recursos, también está asociada con una conducta pro-social reducida y con el aumento de una conducta anti-social. Más aún, como consecuencia de una sociedad que se adapta a la psicopatía, muchos individuos que no son genéticamente psicópatas se han adaptado de un modo similar, convirtiéndose así en psicópatas efectivos o caracterópatas, quienes progresarán en términos normales de desarrollo cognitivo y que adquieren una teoría mental pura y exclusivamente formulada en términos instrumentales que les permite actuar por beneficios a corto plazo.

Dado que cambios en la frecuencia de genes en la población no podrían mantener el ritmo de los parámetros cambiantes esperados para las interacciones sociales, resultará en una proporción fluctuante adicional de sociopatía, porque las circunstancias que la rodean hacen que una estrategia de vida antisocial sea más rentable que una pro-social.



La teoría política clásica sostiene el principio por el cual todos los hechos de este mundo están fatalmente sujetos a ciclos vitales de ascenso y declive con degeneración; algo válido de manera evidente para las formas de gobierno y los regímenes políticos.

De ello deriva el precepto que todas las cosas en todo tiempo, tienen su correspondiente en los tiempos antiguos.

Cuando un gobierno dura mucho tiempo se descompone poco a poco y sin notarlo. Hay dos maneras por las cuales las diversas formas de régimen político se corrompen y cambian; por motivos externos, o por causas internas.

Cada una de las constituciones de gobierno tiene una cierta patología que la sigue naturalmente; la monarquía lleva al despotismo; la aristocracia degenera en oligarquía; y la democracia provoca represión y opresión.

De manera que cada una encuentra su expresión natural en un orden de sucesión que los vincula en el ciclo completo de las formas políticas, producto de la conexión de las composiciones vitales de cada régimen.

Así, las formas políticas cambian y se transforman, hasta regresar a su estado inicial, siguiendo la ley natural que gobierna el ciclo y fija el orden de sucesión de sus fases: cuando la monarquía de derecho divino ha evolucionado por el poder originario natural del más fuerte, se corrompe para transformase en tiranía; que a su vez es sustituida por la aristocracia, el gobierno de las élites sociales, que liberaron el estado del tirano; a su vez corrompiéndose en plutocracia, el gobierno de unos pocos ricos que adquieren poder político, ávidos y acaparadores proclives al nepotismo; contra lo cual el sector del pueblo organizado instituye la democracia, en su forma de gobierno mediante leyes, pero entonces ésta degenera en oclocracia, el gobierno brutal de la muchedumbre, el de la plebe representada, que al final reencuentra un amo y monarca.

Tal ritmo de sucesión de las formas de gobierno es más o menos rápido. La monarquía real parece ser la que más dura, pero la tiranía que conlleva suele ser abolida con bastante prontitud. La transformación de la aristocracia en oligarquía generalmente se hace con un paso generacional de padres a hijos.
La democracia explícitamente tiende a degenerar en las manos de los nietos de los fundadores. Resiste por tanto dos generaciones, o sea cerca de cincuenta años.

Respecto del paso a la oclocracia, el papel de las masas, el pueblo en el sentido de multitud, pone de relieve el papel corruptor de los acaudalados que la manipulan.

El último cambio hacia lo peor es atribuido al pueblo, que por un lado sufre los daños de la injusticia de algunos operadores a sueldo, y de otro es engañado y seducido por los recursos propagandísticos de poderes emergentes. Cuando el cambio se completa, el nuevo régimen asumirá el mejor de los nombres, hablará de libertad y de democracia, pero en la realidad habrá asumido la forma de una kakistocracia, el gobierno de los peores, un estado de degeneración de las relaciones humanas en que la organización gubernativa está controlada y dirigida por gobernantes que ofrecen toda la gama aprovechadores, desde oportunistas y matones electoreros, hasta bandas criminales y camarillas de politiqueros sin escrúpulos. Es decir, el maleficio de malos políticos con malas prácticas políticas que buscan a toda costa perpetuarse en el poder.

No obstante, una tipología exhaustiva de las formas de gobierno no puede limitarse a enlistar las seis formas canónicas o simples, sino que debe extenderse hasta cubrir una séptima forma, resultado de la reunión o combinación de las tres formas mejores en un sistema político unitario: esta séptima forma, denominada ´gobierno mixto´, se convirtió en uno de los temas recurrentes para aplicación de la teoría política en Occidente.

En consonancia con la tradición, que una democracia no corrupta jamás ha existido, lo que si puede existir en realidad no es una democracia, sino una combinación y un arreglo de los aspectos positivos, o de las características menos negativas, de dos regímenes, democracia y oligarquía, de suyo corruptos.

Las formas de combinación entre la democracia y la oligarquía son llamadas de politeíai o repúblicas, cuando se inclinan hacia la democracia, mientras que se les dice aristocracias cuando se inclinan hacia la oligarquía.

Con lo cual, de la manera más coherente, y clasificando en vía de principios toda forma de mixtura como especie en sí misma, puede caerse en cuenta que las formas de gobierno no resultan siete sino muchas más. La variedad de mezclas clásicas puede dar una idea de esto; y una elemental aplicación combinatoria proporciona el esquema completo de las posibles mixturas a partir de las seis formas simples.

Obviamente, muchas combinaciones recabadas de tal manera aparecen a primera vista imposibles o ridículas. Sin embargo, algunos de los casos aparentemente disparatados podrían resultar después certeros tras una reflexión que tome en cuenta la gran variedad registrada en la experiencia histórica.

Incluso la tendencia oclocrática plebeya, la oligárquica plutocrática y la tiranía dictatorial, pueden converger hasta formar una alianza potente y temporalmente victoriosa.

32 comentarios:

  1. Anomalías de carácter desarrolladas como resultado de un daño específico al tejido cerebral juegan también un papel importante en la ponerogénesis psicopática.
    Los efectos de estas lesiones variarán dependiendo en la ubicación del daño cerebral, el tiempo de su origen y el estilo de vida del individuo después de ocurrir el daño. Estos desórdenes de carácter o personalidad son las llamadas caracteopatías. Los procesos del pensamiento caracteopáticos difieren y son caracterizadas por violencia emocional aumentada y egoísmo patológico.
    Mientras más joven o más ingenuo es el individuo, más fácilmente pueden ser transmitidos estos rasgos.

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  2. Aquellos seguidores de personas con patología de carácter tendrán algún grado de daño psicológico que los prevenga de analizar críticamente la ideología psicopática y la falsa lógica. Tal víctima se encuentra a sí misma en acuerdo con una visión tergiversada del mundo, y cualquier desacuerdo se limita a puntos poco importantes. Este patrón de pensamiento afirma que las premisas tergiversadas y la correspondiente ideología sociopática son ‘correctas’ aunque pueden estar seriamente dañadas. El psicópata está bien consciente de su habilidad de esclavizar a otros y tomar ventaja temprana de ello.

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  3. Una educación aterrorizante da lugar al pensamiento rígido y estereotipado que le hace difícil al individuo desarrollar una visión saludable del mundo.
    El carácter patológico de tales personas, generalmente conteniendo un componente de histeria, se desarrolla a través de los años. Las funcionas psicológicas sin daño cerebral se vuelven en compensación sobredesarrolladas, lo que significa que predominan las reacciones instintivas y emocionales. Personas relativamente vitales se vuelven beligerantes, tienden a tomar riesgos innecesarios y son brutales en palabras y hechos.

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  4. La tasa de prevalencia de la sociopatía en la población general es de al menos 4 por ciento. Para comparación, la tasa de los desórdenes alimenticios considerados epidémicos se estima en 3,5 por ciento. La esquizofrenia, el tipo de psicosis más común, alcanza el 1 por ciento. Significa una gran cantidad de psicópatas no violentos en la sociedad. Por tanto, lo que hace la diferencia entre un gran líder o un asesino sociopático no es nada más que el estatus social, el instinto, el intelecto o la simple oportunidad.

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  5. La génesis y la naturaleza del mal son análogas, independientemente de la escala social en la que aparecen. Si un individuo que ocupa un cargo político de poder es un psicópata, puede llegar a crear una epidemia de psicopatología en gente que no es, esencialmente, psicopática. Este fenómeno macro-social psicopatológico se distingue de otras anomalías mentales. Sin embargo los patócratas nunca pueden aprender a pensar en categorías humanas normales. Al mismo tiempo, la habilidad para predecir las formas de reacción de este tipo de autoridad lleva a la conclusión que el sistema es rígidamente causativo y falto de libre elección natural, porque sin importar la clase de profesión que uno tenga no se pueden violar los sentimientos humanos dentro suyo con impunidad.

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  6. Los actos llamamos malvados, especialmente a nivel macro social, pueden ser rastreados hacia esta minoría irregular de seres humanos y a los efectos de sus acciones en su familia, amigos y sociedad.
    Ciertas anomalías de carácter abren la puerta a la influencia de otros caracteres patológicos que más frecuentemente acarrean algunas desviaciones psicológicas heredadas; éstas, entonces, empujan a los individuos caracteopáticos y proceden con su trabajo ponerogénico. Esto es porqué varios tipos de caracteopatía participan durante los períodos iniciales del génesis del mal, tanto a escala macro social como a escala individual de familias humanas.

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  7. El comportamiento psicopático parece ir en alza debido a la misma naturaleza de la sociedad capitalista de mercado. Los grandes estafadores, encantadores y promotores de sí mismos en el área de ventas son ejemplo perfecto dónde el psicópata puede prosperar. La industria del entretenimiento, el deporte, el mundo corporativo, son áreas donde los psicópatas naturalmente alcanzan la cima. Dado que el psicópata basa sus actividades en un diseño de cómo obtener lo que quiere en su particular ´teoría de la mente´, artificio que le permite atribuir estados mentales, pensamientos, percepciones y sentimientos no sólo a uno mismo, sino a otros individuos.
    La fuerza del psicópata también es su lado más débil. Una vez que ha sido observado, identificado y comprendido pierde su capacidad de maniobra. Cuando el conocimiento entra en juego el psicópata es expuesto y pierde su habilidad de embaucar. No obstante tampoco tiene la habilidad de aprender nada de esta experiencia aparte de cómo maniobrar mejor y más convincentemente la próxima vez, preocupado como está con el control de daños en términos de su habilidad de continuar embaucando a otros.

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  8. Los psicópatas están levemente debajo del promedio en inteligencia, sin casos de inteligencia o creatividad más altas. Mientras pueden ser expertos en ciertas ciencias que no requieren una visión compleja del mundo, carecen de talentos técnicos o artesanales. También tienen una baja sabiduría social e imaginación socio-moral. El éxito académico o de negocios es a menudo el resultado de fraude, coerción o del uso del trabajo de otros. Tienen una incapacidad innata para aprender de la experiencia y carecen de habilidades para el planeamiento realista para el futuro.

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  9. La psicopatía emerge de una compleja y pobremente comprendida interacción entre factores biológicos y fuerzas sociales. Está basado en evidencias que factores genéticos contribuyen a las bases biológicas de la función cerebral y a la estructura básica de la personalidad, que a su vez influencian la manera en que el individuo responde e interactúa con las experiencias vivenciales y el ambiente social. En efecto, los elementos necesitados para el desarrollo de la psicopatía, incluyendo una profunda inhabilidad de experimentar empatía y todo el rango de emociones como el miedo, son en parte suministrados por la naturaleza y posiblemente por algunas influencias biológicas desconocidas en el feto y el neonato en desarrollo. Como resultado la capacidad para desplegar controles internos y de conciencia, y para hacer conexiones emocionales con otros queda muy reducida. Significa que su dotación biológica o la materia prima con que las experiencias ambientales, sociales y de aprendizaje forman a un individuo único, suministran una base muy precaria para la socialización y la formación de conciencia en los psicópatas.

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  10. La visión lógica, psicológica, social y moral del mundo es producto del proceso de desarrollo del ser humano dentro de una sociedad, bajo la influencia constante de sus rasgos innatos. Ninguna persona se puede desarrollar sin ser influenciada por otra gente y sus personalidades, o por los valores embebidos por una cultura y sus tradiciones morales y religiosas, lo que tiende a ser el leguaje conceptual natural de la civilización y su era. Es por eso que una visión universal del mundo no puede ser una ni verdadera.
    Esta visión lógica del mundo tiene tendencias permanentes y características hacia la deformación, dictadas por rasgos instintivos y emocionales, siendo además un trabajo expuesto a muchos fenómenos que no pueden ser entendidos ni descritos sólo con el lenguaje lógico.
    La tendencia más importante es deformar la realidad, característica emocional que surge como un componente natural de la personalidad humana que nunca se adecua completamente a la realidad que está siendo experimentada. Esto resulta tanto del instinto cuanto del condicionamiento recibido mediante la educación.
    La visión lógica del mundo se caracteriza por dotar a opiniones propias de juicios morales, a menudo tan negativos que las hacen parecer ultraje, ya que apelan a estereotipos que están profundamente arraigados en la naturaleza humana y en las costumbres sociales. Se suele sobreestimar también los valores de esa particular visión del mundo, que no toma en cuenta el hecho que su sistema también puede ser erróneo, porque no resulta lo suficientemente objetivo.
    El conocimiento acerca de la existencia de individuos susceptibles y de cómo trabajar con ellos continuará siendo una herramienta para la conquista del planeta. El entendimiento psicológico específico de la psicopatía permite reclutar, aunque en bajo número, individuos susceptibles. El proceso de transpersonificación toma el mando cuando el substrato instintivo de un individuo está marcado por ciertas fallas. En un menor grado también funciona con gente que manifiesta otras deficiencias. El estado interno provocado es temporal, en vista que constituye el resultado mayor de una inducción psicopatológica.

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  11. El culto del poder esconde esconde la raíz y la génesis del mal. Por ejemplo, cualquier intento de explicar lo que ocurrió durante la primera mitad de siglo XX por medio de las categorías generalmente aceptadas en el pensamiento histórico, deja una sensación molesta de insuficiencia. Solo un acercamiento ponerológico puede compensar este déficit de comprensión sobre papel de los varios factores patológicos en el génesis del mal. Así, los individuos que de hecho son los perpetradores de la mayor actividad ponerogénica pasan desapercibidos, sin un entendimiento del papel de la psicopatía ni cualquier intento de evaluar objetivamente tales síntomas de maldad macrosocial.
    La cultura occidental hipermoderna carece de un marco conceptual adecuado para entender las causas y procesos que se refieren a la naturaleza y la génesis del mal en la historia. Las ciencias sociales y del comportamiento y el sentido común de moralidad apenas rascan la superficie de una verdadera comprensión del mal, al tratarlo como efecto causal en su implicación sobre aspectos sociales y morales, mientras gente común están siendo reclutada, seducida e iniciada al mal por autoridades persuasivas o mediante presión obligatoria.

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  12. Las características psicológicas de cada crisis son únicas a cada cultura y época, pero un denominador común que existe al comienzo de tales ´tiempos malos´ es una exacerbación de la condición histérica de la sociedad. El emocionalismo que domina en la vida individual, colectiva y política, combinado con la selección subconsciente y la substitución de datos al razonar, conducen al egoísmo individual y nacional. La manía de sentirse ofendido por nada provoca respuestas constantes, aprovechándose de la hiperirritabilidad y de la hipocresía por parte de los demás. Es esta característica, esta ´histerización´ de la sociedad, que permite a conspiradores patológicos, a víboras encantadoras, y a otros depravados primarios actuar como factores esenciales en los procesos de creación del mal en la escala macro-social.
    Andrzej Lobaczewski

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  13. Es un modelo que se repite una y otra vez en la historia: un sujeto genera circunstancias propicias que condicionan en cierta manera al público, y esto le abre luego la oportunidad al psicópata de llegar al poder.
    Una especie de selección negativa tiene lugar. La experiencia de personas con dichas anomalías crece por encima de la sociedad humana normal a la cual pertenecen por naturaleza. Así, su modo diferente de pensar, su violencia emocional y egoísmo encuentran entrada relativamente fácil en la mente de otra gente y son percibidos como categorías de la visión lógica del mundo. Dicho comportamiento por parte de personas con tales desórdenes de la personalidad traumatiza el pensamiento y los sentimientos de la gente común, disminuyendo gradualmente su capacidad para percibir la realidad. A pesar de su resistencia, la gente se acostumbra a los hábitos rígidos de pensamiento y experiencia patológicos. De este modo presentan factores ponerogénicos los cuales, a través de una actividad silenciosa, engendran fácilmente nuevas fases que detonan una activación retardada que se apodera del rol principal.

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  14. Las crisis internacionales han sido inicialmente causadas por pequeñas facciones burocráticas fuera de control. Se podría decir que el Imperio británico fue adquirido en forma de una explosión inadvertida o en un arrebato de enajenación mental de codicia expansionista, así como Atenas fue derrotada por la codicia sin límites de una oligarquía rapaz -o pleonexia, el factor moral de la avaricia excesiva-, un tipo de locura que presagia lo que los Estados Unidos hicieron en Vietnam, Afganistán, Libia e Irak.
    La codicia privada, tanto si proviene de negocios como de individuos, impuso la violencia de Estado y/o de la guerra como cuestión de política pública. Esto dio lugar al enriquecimiento y fortalecimiento de la empresa privada a través de la maquinaria de guerra estadounidense, y el proceso de debilitamiento de las instituciones que representan el interés general.

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  15. El fracaso y la responsabilidad de la elites griegas. Fueron los políticos, banqueros y patrones de los medios de comunicación quienes acabaron poniendo su país de rodillas tras 40 años de ejercicio inmisericorde de su capitalismo corrupto y clientelar. Harán lo imposible para retrasar el final inexorable de su modus vivendi. Grecia constituye un caso de manual de un proceso de descomposición moral y colapso político de un sistema de poder. Existes muchas evidencias de que el gobierno griego maquilló las cifras macroeconómicas en 2001 para conseguir entrar en el euro. La espiral imparable de créditos y acumulación de deuda fue entonces utilizada por las elites gobernantes para engrasar a fondo los mecanismos clientelares. El gobierno de Papandreu actualizó las cifras del déficit, pasando del 3% al 15,4% y provocando así la intervención europea. Para taparlo todo, cada paquete de medidas que se aprobaba significaba un aumento de la deuda. En 2009, la deuda griega representaba el 120% del Producto Interior Bruto. Al año siguiente ya estaba en el 190% y, tras un sufrimiento indecible de una docena de años, puede que en 2021 se haya reducido al 125%, es decir por encima del guarismo del año 2009. Las medidas de austeridad son un multiplicador de la deuda, que no deja de aumentar y actúa como la metástasis de un tumor maligno. La sociedad griega se está hundiendo y la única respuesta consiste en más préstamos para refinanciar los préstamos antiguos, lo cual aumenta la cuantía global de lo que se debe.
    Es patognomónico de un síndrome que puede ser llamado “El deseo de deuda”. ¿Quién deseó la deuda? La única explicación coherente consiste en que las elites deseaban la deuda, primero a través de su insensata orgía de gasto y endeudamiento y después a través de los deliberados incrementos en el cálculo de la misma.
    ¿Qué desea la deuda? Puesto que son deudores, entonces son los griegos quienes deben destruir lo viejo y adoptar valores económicos, culturales y morales radicalmente nuevos.

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  16. ¿Cómo explicar la gran crisis histórica que comenzó con la Revolución Francesa y que veinticinco años más tarde llega a la conclusión temporalmente con el regreso de los Borbones? Una enfermedad de locos lúcidos muy peligrosos. La cultura de la Restauración ha denunciado en repetidas ocasiones la "enfermedad política" y "plaga contagiosa de las naciones" que se prolonga desde 1789, incluso se advierte como "la peste o el cáncer" que destruye la mente. Para ser más exactos estamos en presencia de una "posesión satánica de locura" que para derrocar el antiguo régimen no ha logrado la democracia, sino la "demoncracia", es decir, el poder de Satanás.
    ¿Qué va a explicar que "la enfermedad de la Revolución Francesa" se haya extendiendo como una especie de virus "nuevo y desconocido?". No es extraño pensar que están locos de verdad quienes condujeron a eso. En las revoluciones y sobre todo en las revoluciones democráticas, la enfermedad de la locura, y no la que se da en nombre de la cortesía, ha jugado un papel político muy importante.
    "No sólo son para el cuerpo las enfermedades epidémicas y contagiosas, también lo son para los espíritus, y lo es de tal manera esta enfermedad revolucionaria. Se produce de forma simultánea en todas las partes del país, y cada punto infectado contribuye a reproducir otro. Todos comparten la misma fiebre, delirio e incluso las convulsiones que indican la presencia del mismo virus, y este virus es el dogma jacobino." Alexis de Tocqueville.
    Es el misterio de la iniquidad demonológica que se construye a partir de una determinada ideología político-económica, una categoría plena de "mal absoluto" que no puede explicar los motivos más viles del interés propio, la culpa, la codicia, el resentimiento, la ambición de poder o la cobardía, y por lo tanto no se puede explicar racionalmente.
    Los orígenes del totalitarismo son el desacato totalitario de la realidad y los hechos en sí la locura de la sociedad totalitaria. Se trata de la paranoia de objetivos morales brutales y sin escrúpulos. La agresividad del totalitarismo no nace de la ambición de poder y su ardiente expansionismo no se expande a sí mismo en el lucro, sus razones son sólo ideológicas: se trata de hacer que el mundo sea más coherente, para demostrar la procedencia de su propio sentido. El totalitarismo es la locura que quiere a la locura.

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    1. El comunismo, que aún no ha aparecido pero que aparecerá poderoso, será intrépido y desinteresado como el pensamiento, se identificará con la dictadura del proletariado, y aunque de él ahora se hable muy poco, será el héroe tenebroso al que se le reserva un magno pero pasajero papel en la moderna tragedia. Sólo espera la orden para entrar en escena. La guerra entre Francia y Prusia, será sólo el primer acto, el prólogo. El segundo acto será el europeo, la revolución universal, el gran duelo de los desposeídos contra la aristocracia de la propiedad. Entonces no se hablará más de nación ni de religión. Sólo existirá una patria, la Tierra. Y una sola fe, la felicidad sobre la Tierra, porque existirá quizás un sólo pastor y un rebaño, un pastor libre con un cayado de hierro, y un rebaño humano esquilado y balando de modo uniforme.
      Heinrich Heine, julio de 1842.

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  17. Las víctimas de la moral seleccionada y la violencia opresiva de la civilización occidental en los últimos quinientos años han llegado a entender que su vida simplemente no tiene el mismo valor que la de una persona de raza blanca.
    En las aulas de las universidades occidentales, los estudiantes son introducidos a las ideas del humanismo liberal que se supone debe caracterizar los valores fundamentales de la Ilustración europea, que se cree que representa el avance progresivo de toda la humanidad por los pensadores de Europa, que por supuesto representan la vanguardia de la humanidad colectiva.
    Pero lo que no está suficientemente escrutado en estas aulas es el hecho de que si bien estas grandes teorías sobre ‘la humanidad’ con igualdad inherente, racionalidad e incluso perfectibilidad se están discutiendo, esos teóricos ya habían llegado a un consenso de criterios. De acuerdo a ellos, las mujeres y el mundo no europeo fueron excluidos o marginados a un orden inferior de la humanidad.
    Los académicos eurocéntricos, siendo una fuerza hegemónica en Occidente, no yuxtaponen críticamente el auge de las teorías humanitarias con las prácticas concretas de las potencias imperiales europeas, que implicaron la masacre sistemática de millones de personas en la América autóctona y el comercio de esclavos africanos que engordaba a Europa con una riqueza que le permitió la creación de una clase de intelectuales liberados de la lucha por la existencia y capaz de participar en las contemplaciones superiores de vida.
    Sin embargo, el liberalismo eurocéntrico nunca se limitó sólo a la academia. Se convirtió en la fuerza ideológica hegemónica que se incrustó en la cultura y la conciencia colectiva del proyecto occidental y con ella la de valoración de la vida y la cultura no europea.
    En otras palabras, la ideología de la supremacía y la visión del mundo de la raza blanca, normalizada aunque no reconocida es una forma de psicopatología.
    Es la disonancia cognitiva que habla respecto a la mentira de la supremacía de la raza blanca como parte de la mentalidad colonial que ha distorsionado las personalidades, las vivencias y la capacidad misma de muchas personas de raza blanca para captar la realidad.
    Sin embargo, las contradicciones en las esferas de las ideas y la cultura no son la verdadera amenaza. La construcción de una conciencia colectiva occidental que no es capaz de procesar la información cognitiva y considerar el conocimiento más allá de los supuestos de sus propias visiones del mundo y valores es lo suficientemente peligrosa, pero la facilidad con que la humanidad ha sido estratificado por los europeos y sus sociedades que se suponen representan la cúspide del desarrollo del ser humano es la verdadera amenaza, porque esa creencia se ha traducido en la racionalización de los crímenes del colonialismo, la esclavitud, el genocidio, y la política de guerra permanente.
    A pesar de la enérgica defensa académica de los aspectos positivos del liberalismo, sus contradicciones inherentes demuestran que no es más que una construcción ideológica racista haciéndose pasar por filosofía histórica.
    Su principio jurídico se basa en la igualdad del valor moral de toda la vida y los derechos humanos de todos. La defensa y el cumplimiento de estos principios requieren que todos los Estados y grupos sean sometidos a las mismas normas y responsabilidades legales y éticas.
    Pero en el contexto de las relaciones de poder existentes a nivel mundial, los crímenes cometidos por los estados occidentales y los estados alineados, así como sus instituciones paramilitares, escapan siempre a la rendición de cuentas por los crímenes cometidos en el mundo que consideran su periferia. De hecho, algunas naciones como los Estados Unidos hacen gala de su ‘excepcionalidad’, es decir la impunidad ante las normas internacionales como un derecho natural evidente por sí mismo.

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    1. El fascismo aparece como la negación de los parlamentos y los procesos legislativos. Nunca acepta la constitución republicana.
      El fascismo, y en especial el nazismo, representan la dictadura terrorista de los banqueros y financistas. En las condiciones de la democracia liberal, donde hay un Congreso o Parlamento, la cuestión del fascismo ha surgido comúnmente cuando las exigencias de los banqueros por la austeridad genocida contra los trabajadores se convierte en insoportable e intolerable, lo que lleva a formas de resistencia política, como huelgas masivas de obreros.
      Los fascistas hicieron y hacen todo lo posible para reducir los salarios reales de los trabajadores y de la clase media en general. Esto corresponde a una política de acumulación primitiva de austeridad extrema que saquea los activos de la economía real, con el fin de generar beneficios monetarios para apuntalar una deuda insolvente, lo que significa armas de destrucción financiera masiva o derivados tóxicos.
      Junto con la reducción de los salarios reales, el fascismo de todo tipo intenta acabar con los sindicatos de trabajadores, cooperativas artesanales, sindicatos industriales, y otras organizaciones de defensa de los trabajadores.
      Los primeros fascistas italianos trataron de acabar con todas las organizaciones existentes, incluidos clubes deportivos, clubes de lectura, círculos de costura de las señoras, y todos los demás, lo que obligó a sus miembros a integrar una sociedad fascista gigantesca.
      El fascismo promueve la xenofobia, la misoginia, el odio a los extranjeros, y el irredentismo o reivindicaciones territoriales contra otros países. El fascismo es generalmente belicoso, sobre todo cuando las promesas de éxito económico de los dictadores no filtran, y el entusiasmo debe ser generado a través de la histeria de guerra.
      Se sostiene que el nazismo, la expresión más violenta de fascismo, desciende directamente del irracionalismo de Friedrich Nietzsche, y también está representado por el existencialismo de Martin Heidegger, a quien los nazis promovieron para ser el jefe de una importante universidad. Nietzsche enseñó que una raza de superhombres es necesaria para exterminar a las razas que compiten con individuos infrahumanos empeñados en la destrucción de la especie superior. Es un apartarse de la razón y de pensar con la sangre. La demagogia y la histeria sobre la base de estos temas se encuentran en todas partes en el fascismo.
      Muy relacionado con ello es la tendencia fascista a buscar chivos expiatorios en grupos étnicos a raíz de desastres nacionales. Un aspecto de su irracionalismo y rechazo a la razón, es que los fascistas tienden a ser supersticiosos, obsesionados por las ideas mitológicas, fantasmas y espíritus, e inclinados al misticismo.
      El fascismo tiene en general una tendencia decididamente anti-intelectual. Para los nazis y los fascistas italianos, no hubo diferencia entre la propaganda y la docencia universitaria.

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    2. El libertarismo o neoliberalismo fue teorizado por una decadente escuela vienesa al servicio de terratenientes codiciosos y otros explotadores coloniales. Se desarrolló como una teoría política en la London School of Economics.
      La peculiaridad de libertarismo es que si bien resulta formalmente distinto del fascismo, si se aplica a una escala suficiente con frecuencia destruye una sociedad a un punto tal que el fascismo y sus distintas formas se hacen mucho más fáciles de imponer.
      Por miedo o conveniencia, más de un libertario prominente ha lanzado esencialmente por la borda todo lo que siempre ha profesado acerca de la naturaleza del terrorismo, el estado de vigilancia, la dinámica interna del 11 de septiembre de 2001, y la situación actual del globalismo fascista.

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  18. En septiembre de 2005, 191 estados miembros de Naciones Unidas intentaron ponerse de acuerdo sobre una convención para la palabra ‘terrorismo’. No pudieron. Resultó un fracaso cualquier acuerdo sobre una definición.
    La que propuso el entonces Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, decía: ’terrorismo es cualquier acción destinada a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil y/o a un no combatiente, y cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno y/o a una organización internacional a realizar o abstenerse de realizar cualquier acto ‘.
    Estados Unidos jamás habría permitido un acuerdo vinculante sobre una definición tan precisa para ‘terrorismo’.
    Para empezar, si esta definición propuesta habría sido aceptada -o alguna otro forma verbal que defina malevolencia ciega sin sentido o deseo patológico para matar a personas inocentes por su bien- hubiera admitido motivaciones fundamentalmente políticas para intimidar a la población y/o los gobiernos a llevar a cabo cambios importantes en sus políticas de estado.
    Esta definición propuesta no se limita a los actos por actores no estatales, y se hubiera aplicado no sólo a la violencia de bajo impacto de los débiles, sino también a la violencia de alto poder de los fuertes, que siempre ha sido mucho más destructiva y mortal.
    Por otro lado, el supuesto lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki claramente habría constituido un acto de ‘terrorismo’ en una escala masiva. De hecho, en el siglo XXI, los gobiernos de Estados Unidos e Israel habrían sido, y todavía serían, los profesionales por antonomasia del terrorismo en el mundo.
    Si esta definición propuesta había sido aceptada, incluso la propia Naciones Unidas habrían pasado los 12 años entre las dos guerras contra Irak como una organización ‘terrorista’. No podría ser caracterizado de otro modo el régimen de sanciones genocidas sucesivas impuestas contra Irak, por los mal llamados ‘coordinadores del programa humanitario de Naciones Unidas en Irak’, que según cálculo de UNICEF, en 1996 había matado a medio millón de niños iraquíes menores de cinco años, ante la insistencia de los Estados Unidos y Gran Bretaña y con pleno conocimiento de las consecuencias mortales en el contexto pertinente, y que se mantuvo hasta la invasión estadounidense de 2003.
    El propósito ostensible de estas sanciones mortales fue claramente ‘intimidar a una población u obligar a un gobierno a realizar o abstenerse de un acto’ o específicamente ‘a renunciar a las armas de destrucción masiva’, que Irak no poseía.
    La palabra terrorismo ha sido siempre el epíteto subjetivo último, debido a la popularidad y utilidad que la palabra tiene para todo usuario y abusador, basados en gran medida en tal subjetividad.
    Hasta que el planeta no sea de la misma opinión en cuanto a lo que constituye el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, la justicia y la injusticia, es inconcebible que el mundo pueda estar de acuerdo en una definición precisa y jurídicamente vinculante de las acciones que son siempre, en todas las circunstancias, en todas las condiciones, por cualquier motivo y sin importar quién se lo está haciendo a quién, injustificables, inadmisibles y criminales.
    Desde siempre, todos los estados se saben libres de definir el ‘terrorismo’ a su antojo, con el fin de demonizar cualquier comportamiento o idea de su gobierno que no gusta, mientras que la ‘incitación’ sea un simple sinónimo peyorativo de ‘defensa’, hacia la restricción, y de hecho, hacia la criminalización de la libertad de expresión para imponer el totalitarismo globalista en las sociedades.
    Si bien las personas no son capaces de ponerse de acuerdo sobre lo que el ‘terrorismo’ es, pero, sea lo que sea, los políticos reconocerán fácilmente lo riesgoso que es definir algo que hace a los gobiernos vulnerables cuando deban silenciar y sofocar a sus críticos y opositores, siendo con demasiada frecuencia usado y abusado a fin de excusar la conducta ilegal e inmoral propia.

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  19. La monopolización de la industria de la música cuenta con la frecuencia impuesta a 440 Hertz para provocar en las poblaciones y audiencias efectos de 'manada' con resultados de mayor agresividad, agitación psicosocial y estrés emocional, lo que predisponente a la gente a enfermedades físicas, imposiciones financieras que benefician a los agentes del sistema, organismos y empresas que se dedican al monopolio musical.

    Como alternativa, la frecuencia de la forma más natural, instintiva y atractiva, A = 444Hz (C5 = 528Hz), ha sido suprimida. Es decir, las 'buenas vibraciones' correctivas de la angustia emocional y la agresión social, han sido censuradas musicalmente. En otras palabras, la militarización de la música ha sido impuesta calladamente por decreto.

    La más poderosa y rentable 'ciencia dura' capaz de influir la política y la economía es la ciencia del comportamiento. Este hecho generalmente olvidado permite a las agencias de publicidad, los ingenieros sociales, empresas de marketing, y los medios de persuasión, para dirigir a la gente como si fuera ganado.

    Un rebaño responde de forma sincrónica a los estímulos, debido a un conjunto especial de circuitos nerviosos asociados con la respuesta y el comportamiento mediante automatismos generados.

    No obstante, los pequeños niveles o porcentajes de población total que se requiere para actuar, hace que el impulso para el cambio se convierta en imparable para toda la red social donde se ejecute. Este comportamiento de rebaño afecta el bienestar y refleja un modo de pensar bizarro, síntoma proteico de la enfermedad sociogénica de masas y sus manifestaciones históricas y transculturales.

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  20. El arco de ascenso de la civilización occidental se enfocó en los centros inferiores de la conciencia como son el poder, la riqueza y la gratificación física.
    A lo largo de la historia han sido las personas con riqueza y poder quienes han estado comprometidas en la guerra de decisiones, especulación, y varios otros métodos para control de la población. No es de extrañar que el estándar angloamericano de sintonización de estudio para instrumentos y voces tomado del nazismo, fuera instituido al mismo tiempo por los mismos agentes y agencias, avanzando en un acústica marcial para inducir a la histeria de masas.
    El análisis de los antecedentes de la corriente de la geopolítica y la economía, permite entender que este sucio hecho de la historia musical resulta fundacional para el actual status quo con un papel decisivo en las contemporáneas crisis socioculturales, incluyendo la moderna pandemia psicopatologica.
    En el período entre las dos grandes guerras europeas, durante la década de los años 1930, los estudios científicos sobre las frecuencias musicales más adecuadas para hacer la guerra fueron financiados por la alianza Rothschild-Rockefeller, representada por la Fundación Rockefeller y la Armada de Estados Unidos.
    Un objetivo principal de esta guerra fue el control de la población rentable, y la investigación se centró en determinar los factores musicales capaces de producir psicopatología de guerra, estrés emocional e histeria de masas.
    Académicamente dirigida por donaciones otorgadas por la Fundación Rockefeller, en coordinación con el Consejo Nacional de Investigación de la Defensa Armada de Estados Unidos -de acuerdo a los archivos de la fundación- investigadores de energía acústica, entre ellos un ingeniero de sonido y el instructor de teatro del Instituto Tecnológico Stevens de Nueva Jersey, fueron los encargados. Se utilizó su experiencia para optimizar las instalaciones de sonido en las fábricas de modo que la motivación emocional de los trabajadores fuera lograda a través de la música sin ser afectada de manera adversa por el ruido de la fábrica, lo que condujo al desarrollo de aplicaciones de guerra psicológica mediante vibraciones acústicas de alcances militar y comercial.

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    1. Esto puso las bases para el control fascista de la industria de la energía, incluyendo la energía de los seres humanos (bioenergía) y la espiritualidad que se superponen en la electro-genética, la eugenesia, la psiquiatría genética y otros movimientos de avanzada definidos por el mismo grupo de elite, y que resultaron en el desarrollo de un cartel para la difusión de la información y la propaganda, en realidad un gobierno paralelo creado para el monopolio en la radio y televisión, y el control de las comunicaciones telefónicas, cuyo objetivo primordial fue coordinar los intereses corporativos y militares con los intereses de investigación y radiodifusión televisiva, inicialmente mediante las corporaciones BBC, AT&T y RCA.
      Su investigación se centró en la guerra psicotronica, el estrés fisiológico de inducción negativo afectiva (emocional), la excitación en masa, la persuasión para el control del comportamiento de rebaño de la población, una operación 'negra' que revisada se pone de manifiesto de muchas maneras aparte de las comunicaciones.
      La idea era controlar la respuesta emocional del público por medios mecánicos, mediante aplicaciones rentables y méritos militares. Por lo tanto un proyecto típico de la Fundación Rockefeller en el que los objetivos fueron parcialmente especulativos, pero visando siempre el establecimiento de redes institucionales que finalmente pudieron crecer en mucho mayor medida con proyectos de desarrollo de los medios de comunicación comercial realmente factibles que sirven intereses puntuales.
      Militar, o 'no comercial', la investigación social era una forma importante en la construcción de sistemas para el desarrollo de métodos modernos de persuasión pública y adoctrinamiento cultural por las cadenas de televisión y de radio actualmente consideradas medios de comunicación.

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    2. La Fundación Rockefeller financió y ayudó a organizar el monopolio reservado y feroz de los medios de comunicación militar sobre la radiodifusión a través de diversas formas de 'educar' la mentalidad del público programable.
      En 1974, una investigación del Congreso registró que el Chase Manhattan Bank tenía acciones en 28 empresas de radiodifusión, incluyendo la creación de empresas basadas en la inteligencia musical. El banco sólo requería el cinco por ciento de propiedad para influir significativamente en la 'programación', una operación psicológica de adoctrinamiento educativo y propaganda para la ingeniería socio-cultural.
      La musicalidad habilitada por el uso del 'Technicolor' en el caso cine pasó la prueba afectiva para la dirección pública al elevar la posibilidad de una mayor participación de la audiencia y un espectro intensivo de manipulación para la aplicación comercial de la musicalidad como 'control' destacado mediante uso de la tecnologia de acustica marcial avanzada.

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  21. Finalmente, semanas antes de estallar la segunda guerra mundial, la investigación y desarrollo en 'armamento musical' fue puesto a punto con frecuencias disonantes, lo que dio lugar a la última y mayor toma de tecnología para la difusión de la histeria de masas instituida desde 1939 y adoptada con éxito en una conferencia internacional celebrada en Londres. Presumiblemente, como un compromiso entre las tendencias actuales y anteriores del tono de normas, se acordó que la norma internacional tenga el tono de base en 440 Hertz, muy cerca de la llamada Filarmónica Real que es 439 Hz, una dudosa derivación en número primo.
    La BBC comenzó de inmediato la difusión a 440 Hz de sintonización, que en aras de la exactitud fue producida electrónicamente como 'norma internacional musical', sin reconocer la creatividad artística y espiritualidad de la música.
    La frecuencia pura en el tono de 440 Hz se impuso en los medios de difusión en nota del dial que se deriva de un oscilador controlado por un cristal piezoeléctrico que vibra con una frecuencia de un millón de Hertz, que se reduce a una frecuencia de 1.000 Hz por sepadores electrónicos, a continuación multiplicados once veces y dividido por veinticinco, por lo que reproducen la necesaria la frecuencia de 440 Hz, un tono puro de uso generado por electrónica, militarmente diseñado y personalizado para ser construido en redes.
    La frecuencia en 440 Hz de la música crea conflictos con los centros humanos de energía, desde el corazón a la base de la columna vertebral. Teóricamente, tal vibración estimula el ego y la función cerebral izquierda, con la supresión del 'corazón-mente', la intuición y la inspiración creativa no coincidentemente metafísicamente, el intervalo entre un = 440hz (equivalente a f # = 741hz en la antigua original escala solfeggio, y un = 444hz (C (5) = 528hz en la misma escala) es clásicamente conocido como el intervalo del diablo en Musicología, debido a su altamente aversivos disarmonicos del sonido, que se ejecutan cuando estas dos notas se reproducen simultáneamente.
    Alternativas más armoniosas fueron obviamente suprimidas. Por ejemplo, durante la última década, a = 444hz (C (5) = 528hz, que análisis encontraron una frecuencia más compatible con la naturaleza. Ello todo conlleva hacia la supresión espiritual de la humanidad.

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  22. Ciertos líderes religiosos ya habían suprimido el original solfeggio de la escala musical, un = 444 Hz, equivalente a (C (5) = 528 Hz, en tono 'Mi', que se suscribie a la escuela pitagórica y las posteriores epistemiologias energéticas que recuperaron gran parte de este conocimiento suprimido durante milenios.
    Hubo una pronta indignacion internacional relativa a la imposicion tonal a 440 Hz. Este hecho explica mejor por qué tantos músicos intuitivamente sienten la mejor puesta a punto o hacia abajo, o un poco en agudo o grave, que la 'afinación estándar'. Las alternativas más naturales, en especial A = 444Hz (C = 528Hz) y A = 432Hz, han ido creciendo en popularidad entre artistas que buscan la máxima expresión musical humana, una frecuencia de resonancia más armoniosa y perdurable. Tales armónicos musicales también pueden resonar y cargar a tiempo en una progresión geométrica y armónica que es generalmente aceptada y que está en congruencia con el metabolismo de los aminoácidos y su codón dentro de la doble hélice de ADN.
    Los músicos espiritualmente sensibles casi se ven obligados a rechazar instintivamente las intrusiones a la creatividad pura en armonía con el flujo de energía cósmica natural, y muestran una tendencia innata a la puesta a punto en una frecuencia más relajante y estimulante, una especie de llamamiento indeleble hacia un tono superior, expresado en la preferencia por la precisión de afinación A = 444 Hz, en general más agradable para los músicos de orquesta que tienen dificultades para sintonizar sus instrumentos a 440 Hz.
    La diferencia entre A = 440 Hz y 432 Hz = A es de sólo 8 vibraciones por segundo, pero es una diferencia perceptible en la experiencia de la conciencia humana. La afinación de la música actual basada en = 440 Hz no armoniza en cualquier nivel que corresponda al movimiento, ritmo o vibración natural.
    Grandes compositores como Mozart y Verdi basan su música en la vibración A = 432 Hz, pero la mayoría de la música occidental todavía está sintonizada en el antinatural A = 440 Hz.
    Uno de los usos más antiguos del sonido es para propósitos ceremoniales y religiosos. Sea el canto de un mantra hindú, la recitación judía, un himno cristiano, o la llamada de un muecín musulmán, el sonido sagrado se abre paso en todas las diferentes religiones del mundo. El propósito de la música en el servicio religioso es elevar la frecuencia vibratoria de una congregación hacia arriba a través de una serie de alusiones al nivel espiritual.
    Instrumentos arcaicos descubiertos están sintonizados en gran medida a A = 432 Hz. En la antigua Grecia, cuna de la musica occidnetal, también sus instrumentos estaban sintonizados predominantemente a 432 Hz.

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  23. Existe una evidencia abrumadora de que un programa de engaño y destrucción está siendo dirigido por mentes psicopáticas en el gobierno y financiación de las empresas.
    Bajo estas mentes psicópatas hay súbditos que en su mayor parte no entienden completamente lo que están haciendo y las implicaciones a largo plazo para sí mismos. Consiguen un cheque de sueldo y un poder menor para ejercer su hinchado ego. He aquí la debilidad de la mente humana, el fracaso de no profundizar más, en ser psico-patológicamente superficial, estar excesivamente intimidada por la autoridad y la presión de grupo. Es una receta para la esclavitud o peor.
    Una pregunta importante es: ¿son nuestros gobernantes psicopáticos autoorganizados y dirigidos por una agencia superior en el Apex
    del poder?
    El punto final se ve catastrófico para el Homo sapiens.

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  24. La Era Bíblica, que comienza alrededor de 6.000 años atras, está llegando a su fin. Fue la era de la comprensión avanzada de la función del cerebro del Homo sapiens en general, sus instintos, función cerebral psicopática, y el aumento de la comprensión y el desarrollo de la empatía y la ética.
    Se nota fácilmente que la empatia y el comportamiento ético como regla de oro están bajo ataque incesante. Esta nueva será la del análisis crypto-tecnocrático digital.
    Un escalón por encima una Alta Cábala dirige algunos de los eventos cruciales del que la absoluta mayoría de personas no saben nada.
    Las características emocionales de nuestra especie son la expresión de la empatía, la comprensión de la ética y la posesión de una conciencia.
    El Homo capensis, siendo una especie dominante que nuestro mundo, carece de ello.
    Las civilizaciones actualmente en existencia están en proceso de colapso, pero ahora los mecanismos del ataque subversivo son fáciles de ver.
    Generar miedo es un aspecto clave de sus operaciones psicológicas. Basados en su completa soberania sobre el uso del dinero quieren un Gobierno Mundial y hacen un esfuerzo absoluto para alcanzar una tiranía global.

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  25. A los rebaños humanos intoxicados, vuelto locos por predicadores atroces, se les permite saquear, matar, destruir los países de los ´infieles´, que en realidad son ellos mismos.
    Ello se logra fingiendo todo y su opuesto, instalando una serie de dobles vínculos que impiden la reflexión, paralizan la lógica, y fuerzan la aceptación de cualquier contorsión teológica.
    Cuando el monoteísmo ha conducido a las guerras contra las inevitables herejías, el espíritu humano redescubre las funciones psíquicas de los viejos dioses. Para eso no hay necesidad de libros o ídolos antiguos: el funcionamiento del cerebro es suficiente.
    Cualquier persona es capaz de redescubrirlos escuchando su inconsciente. El monoteísmo, opuesto al funcionamiento del cerebro, no existe en ninguna religión verdadera. Es que el cerebro necesita transformar los pensamientos en palabras para elaborar representaciones. Esto explica por qué el monoteísmo produce tantas patologías entre los creyentes comunes para quienes la neurosis está garantizada, o al cambio los empuja hacia la esquizofrenia.
    Obligado a un destino cuyo fin ignora, el ser humano está bajo vigilancia para realizar rituales que carecen de sentido ante el desprecio de la creación divina y la incomprensión ontológica del mundo. El ser humano que se cree libre, resulta ajeno en la Tierra, siendo un esclavo condenado a aceptar el servilismo como prueba de sumisión.

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  26. Precisa-se entender que os psicopatas constituem uma certa porcentagem da população que varia de 4 a 8%. Mas nem todo psicopata é um assassino em série. Algumas dessas pessoas são intelectualmente brilhantes e aprendem muito cedo a agir adequadamente. Mesmo que eles não têm consciência de si mesmos, eles podem ver, imitar e aprender a agir, e algumas dessas pessoas vão subir a escada corporativa ou a escada do governo para posições-chave de toma de decisão.

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