jueves, 20 de septiembre de 2012

Gran Espíritu Bisonte.

La maldición de vivir en casas cuadradas

Los Pieles Rojas o nativos norteamericanos, para quienes el pensamiento venía antes que el discurso, produjeron verdaderas piezas magistrales de ironía con bellos pasajes de furia poética: la Tierra -ya entonces arrasada- es infinita como el cielo y no pertenece a los seres humanos. Nada vive mucho tiempo, solo el gran viento, la tierra y las montañas.

Con el objetivo de justificar las transgresiones permanentes de la frontera nativa, los políticos estadounidenses inventaron el Destino Manifiesto -Manifest Destiny-, el evangelio moderno del progreso al precio que sea, precepto fundamentalista del ´excepcionalismo imprescindible de Estados Unidos, la última y mejor república que el mundo jamás haya visto, la nación que lleva esperanza, libertad y democracia a los pueblos del mundo´, en su avidez extrema de tierras para la especulación capitalista.

´Exterminio o Destierro´ era la consigna de aquellos colonos, gente de cara pálida tan numerosa que andaba siempre apresurada, aunque al dar tantas vueltas diera la impresión que no llegarían jamás a su punto de destino, porque no pertenecen a ningún sitio y adonde van la muerte los sigue.

Una sociedad que consiste en la suma de su vanidad y avaricia también es un estado de guerra. No hay tal cosa como la historia de Estados Unidos, solo una frontera a conquistar. Ni existe país sobre la faz de este planeta más allá de su alcance. No hay cómo escapar de ellos, están en todo lado. Los buenos norteamericanos mueren jóvenes en los campos de batalla.

Después de provocada la disolución de la Unión Soviética, Estados Unidos se proclamó como ´el único Estado con fuerza, alcance e influencia en todos los sectores - sean políticos, económicos y militares - realmente globales’ proponiéndose impedir que ninguna potencia hostil logre dominar una región cuyos recursos sean suficientes para generar un poderío global.

Ese puritanismo perfecto en el paraíso terrenal del hiper-capitalismo, está predestinado al asesinato de todo aquel que no se someta íntegramente a una misma e inexorable interpretación de la ´democracia universal´ y supuestamente humanitaria que Estados Unidos pretende imponer por la fuerza de las armas en los cuatro puntos cardinales del planeta.

La globalización o mundialización de los ´valores´ anglosajones ha creado una sociedad de estados nacionales clasistas. La piedra angular de esta ideología es su enemigo designado, todo aquel que se oponga a la globalización corporativa. El genocidio de los pueblos originarios fue su etapa inicial. La islamofobia es su última variante.

La Gran América, junto con el culto a la mística del superhombre y a pesar de una historia plena de guerras no ganadas, intervenciones fracasadas, actividad criminal intensiva, filtración de secretos, y todo tipo de escándalos, ve su destino manifiesto como un derecho ilimitado a matar a todos quienes se muestren reticentes a entrar por voluntad propia en la matriz sionista-protestante made in USA, instrumento de una destrucción interna y programada, del mismo modo que el mesianismo marxista y posteriormente el freudo-marxismo neoliberal-libertario realizaron y prosiguen una obra análoga de liquidación en las sociedades post-cristianas, en una continuidad del derecho divino de los reyes paganos al destino manifiesto del indispensable. Y después la nada.

38 comentarios:

  1. "El único indio bueno es el indio muerto". Aforismo extraído de las palabras del general Philip Sheridan en respuesta al jefe arapaho Tosawi, cuando éste se entregó a las tropas estadounidenses. Como había ocurrido con el antílope y el bisonte, el fantasma de la extinción cundía inexorable sobre los pieles rojas.
    Kiowas y Comanches pensaban que los hombres blancos sentían odio por todo lo natural, mataban bisontes por millares, tomaban sus pieles y dejaban que sus restos se pudrieran como carroña en las llanuras, talaban los arboles sin importarles el futuro de los bosques. Como los pieles rojas, las grandes manadas fueron extinguidas de manera gradual y continua. Al final, las praderas quedaron cubiertas de montones de huesos de bisonte abandonados por los cazadores blancos, ya no quedaba otra cosa de aquellas inmensas manadas. El ocaso del búfalo fue también el fin de las tribus nómadas de las grandes llanuras, un vago recuerdo en la ahora tierra de los blancos.

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  2. "Quiero que vayas y le digas al gran padre que no deseo vender mis tierras al gobierno. -Y tras tomar un puñado de polvo añadió-: ni siquiera esto". Tatanka-Yotanka (Toro Sentado), jefe de los sioux hunkpapa, de la nación Dakota, quien derrotó y mató al general George Custer, en la batalla de Little Bighorn. Irónicamente el único caballo sobreviviente de la masacre de las tropas de Custer se llamaba Comanche.
    "Odio a todos los caras pálidas, son ladrones y mentirosos. Nos han despojado de nuestra tierra y convertido en desechos humanos".
    "El cara pálida sabe como fabricar muchas cosas, pero no sabe como distribuirlas".

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  3. "Luchemos, mejor, y la muerte nos llegará antes. Al fin y al cabo eso mes todo cuanto cabe esperar". Kintpuash, jefe de los Modocs.
    "Sé que la guerra con Washington significa la extinción para mi pueblo, pero nos están obligando a ello; prefiero morir que vivir así". Lobo Solitario, jefe Kiowa.


    - "Maldito sea quien simpatice con los indios. He venido a matar indios, y considero justo y honorable usar todos los medios a mi alcance para lograrlo". Algún militar blanco.
    - "Hemos desenterrado el hacha de la guerra para siempre y enhiesta estará hasta que la muerte nos acabe". Algún guerrero piel roja.

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  4. Será duro para nosotros abandonar el territorio que recibimos del Gran Espíritu . Ahí descansan los huesos de nuestra gente y solo la idea de abandonarlos en su soledad nos resulta odiosa. Además, hay algo que permanecerá para siempre grabado en nuestra memoria: esa banda de soldados que destrozó nuestro poblado y dio muerte a nuestras mujeres y niños. Allí en Sand Creek yacen los restos de los nuestros, allí fue donde se nos despojo de nuestros bienes, de nuestros caballos, donde fuimos expoliados, y no nos sentimos dispuestos a trasladarnos a un lugar desconocido que nada significa para nosotros". Pequeño Cuervo.

    Paha-Sapa, las Colinas Negras, para los nativos de aquellas tierras el lugar más sagrado por ser el punto desde el cual la superficie del mundo se curvaba en las cuatro direcciones, el centro del universo que albergaba a los espíritus con quienes los guerreros deseaban hablar y obtener visiones transcendentales. Aunque finalmente el sagrado Paha-Sapa, con sus espíritus y misterios, sus vastos bosques y riqueza paisajista que despertaba la mente de aquellos pueblos indómitos aferrados a sus tradiciones, pero que escondía miles de toneladas de oro, pasó de la nación piel roja a manos de los Estados Unidos.

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  5. El 28 de julio de 1868, la decimocuarta enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, estableció derechos iguales para todos los estadounidenses, excepto para los pieles rojas.

    "Para una nación tan poderosa como la nuestra, el hecho de mantener una guerra con unos pocos y desgraciados nómadas es un espectáculo tan humillante, que dadas las circunstancias, tarde o temprano caerá sobren nosotros o sobre nuestros descendientes el juicio celestial". Tomas Murphy, superintendente para asuntos indios, 1867.

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  6. "Yo vengo de esa tierra que ve el sol ponerse, ahora estoy en la que lo ve salir. ¿De quien fue la primera voz jamás oída en esta tierra? De los hombres rojos, armados tan solo con arcos y flechas. El gran padre dice que es bueno y amable con nosotros. Yo no lo creo así. Me envió su palabra y yo he hecho un largo viaje para acudir a su casa. Los hombres pálidos que el gran padre nos envía no tienen sentido, no tienen corazón. Me hicieron poner mi marca en un papel, y eso es todo cuanto obtuvimos por nuestra tierra". Nube Roja a Jacob Cox, secretario del Interior, 1869, Washington DC.

    "El acuerdo que hace un piel roja con los Estados Unidos es como el que hace un búfalo con los cazadores que lo han atravesado con sus flechas. Todo cuanto le cabe hacer es tumbarse y rendirse". Ouray, jefe Ute.

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  7. Dejen que los cazadores maten, vendan la piel y comercien con el búfalo hasta que este haya desaparecido de la faz de la tierra, pues es la única forma de lograr una paz duradera y hacer posible que la civilización avance". General Philip Sheridan.

    "Los ricos y hermosos valles de Wyoming están destinados a servir a la raza anglosajona. La riqueza que desde los tiempos más remotos ha permanecido oculta bajo las nieve que cubre las montañas, ha sido puesta allí por la Providencia para recompensar a los espíritus bravos, cuyo destino es formar la vanguardia de la civilización. Los pieles rojas deben hacerse a un lado; de lo contrario serán arrollados por la siempre creciente marea migratoria. El destino de los aborígenes está escrito en caracteres inequívocos. El mismo arbitrio inescrutable que decretó la caída de Roma ya ha pronunciado la sentencia de extinción de los hombres rojos de América". Manifiesto de la asociación Bighorn en territorio Cheyenne, 1870.

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  8. "Yo nací en la pradera, donde el viento corre libremente y nada rompe el camino de la luz del sol. Nací en un lugar que no conocía límites ni fronteras y donde todas las cosas estaban en libertad. Quiero morir ahí, no entre muros. Conozco todas las corrientes y bosques que quedan entre el río Grande y el Arkansas. He cazado y he vivido siempre en este territorio. He vivido como hiciera mi padre antes que yo y como él he sido feliz". Parra-Wa-Samen (Díez Osos), jefe de los comanches yamparika.

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  9. "La tierra y yo sentimos lo mismo. Las medidas de los campos y las medidas de nuestros cuerpos son las mismas. El único que tiene derecho de hacer lo que le plazca con ella es el Creador. Nosotros solo reclamamos el derecho de vivir en nuestra tierra ancestral y les concedemos el derecho que ustedes vivan igual en la suya". Heinmot Tooyalaket, jefe de los nez perces , que acabarían extintos a causa de la malaria o de la desesperación.
    "No queremos iglesias porque nos enseñaron a disentir a causa de Dios, y no queremos aprender eso. Podemos discutir con la gente a causa de las cosas de este mundo, pero no discutiremos a causa de las cosas Dios ni queremos aprender a hacerlo".
    "Los caras pálidas dijeron sólo una parte, la que les placía. Contaron muchas cosas falsas. Sólo sus mejores proezas, sólo los peores actos de los pieles rojas, eso es cuanto ha contado el blanco". Lobo Amarillo, jefe de los nez perces.

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  10. Bajo la promesa de una reserva sioux en el territorio del río Podwer, el jefe oglala Caballo Loco se entrego al ejército estadounidense. Desarmado, sin caballo, sin autoridad sobre los suyos y prisionero de un gobierno que jamás logró vencerlo en un campo de batalla, se negó a ir a Washington a negociar las condiciones, pues bien sabía lo que les ocurría a los jefes que viajaban a la capital, volvían gordos y relucientes a causa de las comodidades con que les colmaba el gobierno, perdida ya toda la traza de bravura y temple en sus personas.

    "Todo lo que pedimos es que se nos permita vivir en paz. Cedimos a la voluntad del gran padre y marchamos al sur. Allí pronto descubrimos que el Cheyenne no puede vivir, de modo que regresamos a nuestro territorio. Pensamos que era mejor morir luchando que a causa de las enfermedades. Pueden matarnos aquí, pero no nos harán regresar. El único modo de hacer que volvamos allá es matándonos y después arrastrar nuestros cadáveres hasta aquel lugar". Tahmelapashme (Cuchillo Embotado).

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  11. El 3 de noviembre de 1883, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaraba que, por nacimiento, los pieles rojas eran extranjeros y dependientes del gobierno federal.

    Nelson Miles, por entonces un ambicioso brigadier general, asumió el mando de 5.000 efectivos, decenas de exploradores apaches y millares de civiles agrupados en una milicia de irregulares. Contaba con los más costosos medios de comunicación de la época. El enemigo a derrotar no era otro que el jefe Jerónimo y sus 24 guerrilleros.

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  12. La Danza de los Espíritus fue el ultimo intento desesperado de los pieles rojas para creer en una ayuda sobrenatural que nunca llegaría.
    "Al principio Dios creó la tierra, a la que envió a su Hijo para enseñar a la gente. Pero los blancos lo maltrataron y lo mataron luego de llenarlo de heridas, de modo que regresó al cielo. Ahora volverá a la tierra convertido en un piel roja para renovar las cosas y darles su verdadero significado, en ausencia total de gente blanca". Wovoka, piute fundador de la religión de la Danza de los Espíritus. Así acabó el sueño transmutado de todo un pueblo.

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    1. Bendición apache para una boda: Ante el ojo de la naturaleza que todo lo ve, a partir de ahora no sentiréis la lluvia, porque seréis refugio el uno para el otro; no sentiréis el frío, porque siempre estaréis calientes el uno con el otro; no sentiréis la soledad, pues seréis compañeros inseparables, porque desde ahora tendréis una sola vida por delante; que la belleza y la paz os rodeen a los dos en vuestro viaje juntos en los años venideros.

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  13. El fatídico enfrentamiento entre los colonos de la cultura de Aristóteles, Lutero y Newton, y los jinetes aborígenes de las llanuras del bisonte tuvo lugar en una especie de túnel del tiempo, como si los primeros se hubiesen remontado miles de años atrás y estuviesen contemplando la versión premoral, precristiana y barbara de si mismos. Los pueblos celtas, antepasados de muchísimos de los emigrantes que llegaron a América del Norte en el siglo XIX, ofrecen un paralelismo aproximado. Según Herodoto, los celtas del siglo V AC, eran "guerreros feroces que luchaban con aparente desprecio por su vida". Al igual que los comanches, eran salvajes, sucios, llevaban el pelo largo y proferían un espantoso y penetrante grito de batalla. Eran excelsos jinetes, mostraban una afición desmesurada por el alcohol, y cometían actos terribles contra sus enemigos y prisioneros, entre ellos la decapitación, una practica que horrorizaba a los civilizados griegos y romanos. Los antiguos celtas, antepasados de los irlandeses y escoceses que formaban la vanguardia de la migración norteamericana al Oeste, no habrían tenido problemas "morales" con la afición comanche a la tortura.
    S.C. Gwynne.

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  14. Avanzar hacia el Oeste con la civilización estadounidense a cuestas significó enfrentar a los indómitos comanches, la tribu que ejerció mayor influencia en el destino del país, contra quienes los Estados Unidos libraron la más larga y brutal de las llamadas guerras indias. Las primeras compañías de los rangers de Tejas fueron expresamente concebidas hacia el año 1840 para enfrentar la amenaza Comanche.
    Es el momento histórico en que los tentáculos más occidentales del incipiente imperio estadounidense tocaron la punta más oriental de otro imperio, vasto, primitivo e igual de mortífero, dominado por los comanches. Ni los estadounidenses ni las tribus nativas que se disputaban esa frontera salvaje tenían las mas remota idea del tamaño geográfico del adversario, ni de su poder militar. Durante los dos siglos previos, ambos imperios se habían empeñado en la conquista y virtual exterminio de tribus de nativos norteamericanos. Y habían conseguido una expansión enorme de las tierras bajo su control. La diferencia era que los comanches se contentaban con lo obtenido, pero los angloamericanos, hijos de la doctrina del "destino manifiesto", no.
    Entonces los comanches representaban un imperio militar y comercial que abarcaba seiscientos veinte mil kilómetros cuadrados, la casi totalidad de las Grandes Llanuras meridionales, que comprendía amplias porciones de los actuales estados de Tejas, Nuevo México, Colorado, Kansas y Oklahoma; incluso mas extenso si cabe, dado que las incursiones comanches se adentraban en el interior de México y por el norte llegaban hasta Nebraska; territorio surcado por nueve grandes ríos a través de casi mil kilómetros de llanuras y praderas.
    No se trataba de un imperio en el sentido tradicional, ni los comanches sabían nada de las estructuras políticas que mantenían unidos los imperios europeos de la época, pero el dominio de la región era absoluto. En América del Norte, la única tribu que podía equipararseles en términos de superficie bajo control era la de los sioux occidentales, que dominaba las llanuras septentrionales.
    El radio de acción de las bandas nómadas era de unos mil doscientos kilómetros, y el radio de sus ataques de unos seiscientos kilómetros, algo inconcebible para la mente europea.
    Una de las grandes paradojas de la historia es que entre los motivos principales por los que el gobierno mexicano animó a los estadounidenses a afincarse en Tejas durante la década de 1820 y 1830 figuraba el deseo de establecer en la frontera un parapeto preventivo contra los comanches. En ese sentido, El Álamo, Goliad, San Jacinto e incluso el nacimiento de la república de Tejas fueron fruto de un plan descabellado para frenar a los comanches.

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    1. En el otoño de 1871, las tropas federales estaban de vuelta en la zona porque todo tenía un límite; porque la tan cacareada “política de paz” con los indios que quedaban vivos, encomendada por el presidente Grant a sus amables misioneros cuáqueros, había sido un fracaso estrepitoso en términos de pacificación; y, por último, porque el exasperado general en jefe del ejército, William Tecumseh Sherman, así lo había dictado. El azote escogido por Sherman era un héroe de guerra llamado Ranald Slidell Mackenzie, un joven difícil, arisco e implacable que, tras graduarse en West Point como primero de la promoción de 1862, había terminado la guerra de secesión habilitado como general de brigada, un hecho de lo más insólito. Debido al horripilante aspecto de su mano derecha, desfigurada por una herida de guerra, los indios lo llamaban Jefe sin dedos, o Mano Mala. A Mackenzie le aguardaba un destino complejo.
      En cuestión de cuatro años se revelaría el combatiente más brutal y eficaz de cuantos lucharon contra los indios en toda la historia de Estados Unidos. Más o menos en el mismo espacio de tiempo, mientras el general George Armstrong Custer se hacía mundialmente famoso en materia de fracasos catastróficos, Mackenzie caía en un victorioso anonimato. Y, sin embargo, fue Mackenzie y no Custer quien enseñó al ejército estadounidense a combatir contra los indios.
      .. De momento, Mackenzie era un instrumento de represalia. Lo habían enviado a matar comanches en las grandes llanuras porque, seis años después del fin de la guerra de secesión, la frontera occidental era una herida abierta y sangrante, una ruina humeante sembrada de cadáveres y chimeneas calcinadas, un lugar donde la
      anarquía y los asesinatos con torturas habían sustituido al imperio de la ley, y donde los indios, y en especial los comanches, atacaban y saqueaban como y cuando les placía. Los estados de la Unión habían ganado una guerra y ejercían sobre la América del Norte un dominio que, por primera vez en su historia, no les disputaba ningún
      enemigo extranjero; pero se veían incapaces de lidiar con el puñado de tribus indias que aún no habían sido exterminadas, asimiladas, u obligadas a retirarse sumisamente a unas reservas donde no tardaban en aprender el significado de la subyugación más abyecta y de la inanición. Todas las tribus hostiles habitaban en las grandes
      llanuras; todas montaban a caballo, estaban bien armadas y actuaban movidas por una mezcla de sed de venganza y desesperación política. eran los comanches, los kiowas, los arapahoes, los cheyennes y los sioux occidentales. Para Mackenzie, en las llanuras del sur, los comanches eran el objetivo más lógico: en la historia de las
      ocupaciones española, francesa, mexicana, tejana y estadounidense de esos territorios, ninguna otra tribu había causado tantos estragos y muertes. Ni de lejos.
      S.C. Gwynne.

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    2. En 1871, los bisontes aún pastaban libres en las praderas. a principios de ese año se había avistado una manada de cuatro millones de ejemplares cerca del río Arkansas, en el sur del actual estado de Kansas. El grupo principal medía setenta
      y cinco kilómetros de largo y veinticinco de ancho.Pero la masacre ya había comenzado, y no tardaría en convertirse en la mayor destrucción masiva de animales de sangre caliente de la historia humana. Entre 1868 y 1881, solo en Kansas, se vendieron como fertilizante los huesos de treinta y un millones de bisontes. Todos estos cambios tan profundos se sucedían mientras los soldados de Mackenzie levantaban el campamento de Clear Fork. La nación estaba en auge,
      y por fin existía una vía férrea que la aglutinaba. el único obstáculo que quedaba eran las belicosas y refractarias tribus indias que habitaban las inmensas extensiones de las grandes llanuras.
      S.C. Gwynne.

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  15. Los comanches eran los típicos cazadores-recolectores, completamente distintos a las tribus agrarias de Mexico y Centroamérica que entre los siglos VIII y XVIII desarrollaron una cultura de notable complejidad en torno al cultivo del maíz.
    Originarios de las montañas de la actual Wyoming, eran bajos, fornidos, de piel oscura, se llamaban a si mismo "nermenuh", palabra que en su idioma shoshon significaba "el pueblo" o "la gente". Descendían de los primitivos cazadores que cruzaron el puente terrestre de Asia y América hacen al menos diez mil años. Aún nomadas primitivos y soberbios jinetes, vivían en una extensión infinita de pastizales ondulantes, sin caminos y en su mayor parte sin agua, se parecían más a los legendarios arqueros montados de la historia como los mongoles, los partos y los magiares, que a la tribus del este de norteamérica.
    Los comanches son fruto de la revolución equina que se produjo con al dispersión del caballo en América del Norte. El mesteño ibérico, luego llamado mustang, es un caballo del desierto cuyos antepasados venían de las estepas secas y llanas de Asia central y que con el correr de los tiempos había migrado al norte de África cruzándose con otros caballos híbridos del desierto. Cuando la invasión árabe lo introdujo en España tenía el somatotipo del caballo que llegaría a América: listo, rápido, ligero, resistente y fuerte, acostumbrado a recorrer grandes distancia en condiciones de poca agua y capaz de sobrevivir por su cuenta incluso en invierno.
    No se sabe cómo pero los nativos copiaron por completo la cultura ecuestre de los colonizadores españoles, unos conocimientos hípicos que estos a su vez adquirieron de los árabes.
    El motivo principal de la dispersión equina fue una Gran Revuelta de los indios pueblo de Nuevo México contra los españoles que estalló en el año 1680. Abandonados por los invasores en un hábitat propicio y territorio de al menos treinta tribus nativas, miles de mustangs fueron el germen de las grandes manadas de caballos salvajes del sudoeste norteamericano, lo que altero para siempre la estructura de poder en la región. Con su movilidad asombrosa el caballo les permitió por primera vez dominar por completo al bisonte, en especial a las grandes manadas de bufalos de las llanuras del sur. La pericia cinegetica pronto devino en pericia bélica. Los indios montados continuaron siendo cazadores primitivos y belicosos, el caballo prácticamente les garantizó que no se convirtiesen en sociedades agrarias mas civilizadas. Ahora la guerra se podría librar a través de distancia descomunales.
    Los comanches se adaptaron al caballo antes que las demás tribus de las Grandes Llanuras y de un modo mas cabal. No en vano se les considera la tribu ecuestre norteamericana por antonomasia. Nadia cabalgaba ni disparaba mejor a caballo mejor que ellos. La historia los considera ya la mejor caballería ligera de la época. Los comanches resultaron ser unos genios en todo lo relativo a los caballos: la cría, la doma, la monta y la venta.

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  16. Hay dos Américas. Una de ellas es del siglo XIX, basada la sociedad de la industria pesada. La otra es la sociedad industrial, en algunos casos construida sobre los fragmentos de la antigua América. Es la crisis entre estos dos mundos la que producirá la catástrofe económica y social de las próximas décadas. Los dos mundos están en oposición fundamental, no pueden coexistir, pero al final, el mundo post-industrial debe aplastar y aniquilar a los otros.
    Peter Hall de Vickers, socialista Fabiano.

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    1. Es una gran idea un nuevo orden mundial, donde las diversas naciones se unan en una causa común, y sólo los Estados Unidos tienen tanto la posición moral como los medios para respaldarlo.
      George Bush, febrero 18 de 1991.

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  17. ¿Queremos que exista el derecho internacional o queremos que la pax americana se convierta en la lex americana, esto es, un mundo en el que no hay leyes excepto aquellas que acepta Estados Unidos? De ser así, esto implica el total desprecio por los derechos de todos los pueblos del planeta. Y todos nosotros, incluidos los y las europeas, nos encontraremos con que nos hemos convertido en pieles rojas. Tendremos derecho a sobrevivir solo en el caso de que no entremos en conflicto con los llamados “intereses estadounidenses” los cuales, en mi opinión, no son los intereses del pueblo estadounidense sino los de una minoría de corporaciones económicas dominantes. Esta es la elección política fundamental a la que nos enfrentamos hoy en día.
    Dirk Adriaensens, Brussells Tribunal.

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    1. Lo cierto es que el factor religioso no desempeña un papel central en cuanto causalidad maestra en la hipótesis del choque entre civilizaciones. Por ejemplo, Riad y Doha, capitales del fundamentalismo wahabita, están muy estrechamente asociadas al «destino manifiesto» del puritanismo estadounidense, lo cual tiende también a demostrar que modernidad y tradición pueden convivir perfectamente en un terreno propicio donde el comercio de hidrocarburos, mercados de armamento y guerras subversivas son silvestres.
      Obsérvese lo paradójico de las primaveras árabes de 2011 con sus pueblos eligiendo gobiernos dominados por los islamistas –Hermandad Musulmana y diversos componentes salafistas– apadrinados a la vez por la Turquía neo-otomana y por el wahabismo saudita, con la bendición de Estados Unidos. La integración de estos nuevos poderes religiosos en el plan de reconfiguración del Gran Oriente, desde el Mediterráneo hasta el río Indus, contradice del todo la teoría de la incompatibilidad entre civilizaciones.

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    2. Primero los bombarderos y más tarde los aviones no tripulados o drones, son los que llevan a los pueblos del mundo el ´Evangelio de la democracia´ de libre mercado. Ya no se menciona el comercio sino las urgencias humanitarias, la liberación de las mujeres, la autodeterminación de las minorías étnicas o confesionales, todo lo cual se combina en el deber de asistir y el derecho a la injerencia del fuerte en auxilio del débil.

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    3. Se han contado los días de tu reinado y señalado un límite; has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso, es decir, estas dividido: tu reino ha sido separado y entregado.

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  18. Los comanches, para luchar contra los cuales se crearon nada menos que los rangers de Tejas, simplemente fueron la verdadera gran amenaza india a la expansión de Estados Unidos y la frenaron un tiempo como lo habían hecho con los españoles y mexicanos. Pueblo áspero, del que formaban parte las bandas más aguerridas, feroces e irreductiblemente hostiles de la historia del Oeste, como los quahadi, los más belicosos de los belicosos comanches, que jamás firmaron un tratado. Su cabecilla más célebre fue Quanah Parker, hijo de un jefe y una cautiva blanca, Cinthia Ann Parker, un mestizo de increíbles apostura y valor. Los comanches, los espartanos de las llanuras, a los que temían incluso los apaches, eran gente recia y vengativa. De su fama da fe un episodio: adentrados en territorio comanche, el guía indio de una partida de soldados muestra un gran nerviosismo al oír unos aullidos. Escucha en tensión hasta identificar el sonido: “
    ´Uf, lobos´, suspira aliviado.
    El nombre popular se lo dieron los utes y significa ´el que está siempre en mi contra´. Su cultura material era muy escasa; su organización social, sencilla, y su moral en el trato a los semejantes, laxa. Su vestuario era minimalista –taparrabos y poco más–, y sus pinturas de guerra preferidas, negras. Se relacionaban comercialmente con el mundo de los blancos a través de un colectivo mestizo y bronco de intermediarios apenas menos salvaje que ellos: los comancheros. Lucían nombres extravagantes como Siempre Sentado en Mal Sitio, Cuerno Verde, Vagina de Bisonte o Po-cha-na-quar-hip, traducido como joroba del mismo animal, pero que al parecer es en realidad Erección que Nunca Baja.
    Los soldados veteranos que se les enfrentaban guardaban siempre una bala para sí mismos, como hizo el oficial Sam Cherry cuando en combate con los comanches se vio incapaz de escapar atrapado bajo su caballo muerto. Sus únicos amigos en el mundo eran los kiowas. Llevaban 150 años viviendo así y creando la natural zozobra, cuando se encontraron con los tejanos y estadounidenses.

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    1. Aún hoy en Tejas denominan a los plenilunios de verano ´Luna comanche´, porque los gustaban de atacar esas noches. Soberbios jinetes a lomos de sus pequeños mustangs, eran la tribu ecuestre por antonomasia, magníficos arqueros, nadie cabalgaba ni disparaba a caballo mejor que ellos: La mejor caballería ligera del mundo en su época. Ese universo comanche de barbarie y salvajismo está, sin embargo, lleno de una agreste poesía. Los espíritus y los sueños lo empapaban todo en aquellas planicies infinitas abiertas al viento y al galope, y consagradas a la pura libertad y a la gloria.

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  19. La bancarrota de Detroit fascina al contemplarla en su gran desastre. Es ya un No Lugar donde parece que la bomba atómica del capitalismo explotó lentamente, víctima de la paradoja de un éxodo fenómeno de su velocidad, como metáfora de la ciudad más representativa del capitalismo estadounidense reducida ahora a un escenario fantasmagórico.
    Un golpe que ha dado directamente a las entrañas del sueño americano, y aquello que conforma su identidad como mito: el automóvil y la música. Detroit era el corazón de la industria automovilística, dónde tenían sus cuarteles generales los gigantes del sector -Ford, Chrysler y General Motors-, y por ende, dónde se había gestado la imagen del automóvil como elemento generador de riqueza al estilo de vida norteamericano.
    La ciudad también fue conocida como ´Motown´, sede del sello discográfico con el mismo nombre, que popularizó el sonido soul con influencias pop en todo el mundo y creó una verdadera corporación musical, la marca Motown, que hace tiempo que se deslocalizó, primero a Los Angeles y más adelante a Nueva York.

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  20. La doctrina Monroe es una continuidad de la concepción que lleva a denominar la nueva nación independiente Estados Unidos "de América". Desde ese momento ya existe una aspiración continental. La doctrina se enuncia cuando existe la posibilidad de que España retorne al nuevo mundo, y también ante la cada vez mayor injerencia inglesa. En esto, Monroe la pronuncia estableciendo que en su percepción el continente es "coto de caza" de su nación y no de otras, erigiéndose como el único interlocutor americano con el resto del mundo. Lo interesante es que no tienen la fuerza, en ese momento histórico, para hacerlo valer; sin embargo, es una declaración de principios hacia el futuro, no de aplicación práctica inmediata.

    Por debajo de esto hay toda una impronta cultural que esta doctrina revela y que se plasma en la noción de "americano" como sinónimo de estadounidense. Según esta noción mexicanos, brasileros, argentinos o cubanos no serían "americanos". ¿Por qué no? Simple: porque somos gente "de color" (¿de cuál color?, diría yo si hay sociedad multiétnica es la latinoamericana) y somos "latinos" (o sea, con origen mediterráneo y católico). Por ende, tendríamos una naturaleza "conscupiscente, no laboriosa, corrupta y desordenada por naturaleza, y sin empuje pragmático para el progreso". Digamos, necesitamos la tutela de todos aquellos que también pueden ser "latinos" pero cuya carta de ciudadanía o acta de nacimiento les otorgó automáticamente una naturaleza laboriosa, ahorrativa con deseos de progresar. Estupideces. Más allá de los problemas de las propias sociedades y las estructuras latinoamericanas, nuestro principal problema lo sintetizó el mexicano Porfirio Díaz: "Estamos tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos".

    Estas nociones siguen vigentes hoy y se expresan de múltiples maneras. Por ejemplo, en la capacidad de intervenir en los asuntos internos de las naciones latinoamericanas sin que el mundo los critique o los condene. ¿Por qué no ocurre? Porque la Doctrina Monroe se ha convertido en un postulado aceptado de las relaciones internacionales. Hasta es gracioso: los norteamericanos, cuyas empresas se dedican a hacer negocios en el mundo a través de corromper gobiernos (eso está ampliamente probado), vienen a ofrecer cursos anti corrupción. Más o menos es como que los ladrones te expliquen que el ciudadano común no debe robar. Eso también es parte de la Doctrina Monroe porque supone una sociedad civilizada, y otras que están cercanas al barbarismo.
    Pablo Pozzi.

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    1. Tras el cierre de la frontera del ´salvaje oeste´ como espacio territorial, sigue la necesidad de la expansión constante como forma de crecimiento económico y su articulación con el poderío militar. Como además llegan tarde al reparto del mundo, el imperialismo de Estados Unidos es más avanzado y también más flexible que otros: puede optar por la ocupación lisa y llana como en Filipinas o Puerto Rico, la independencia bajo su égida como en Cuba, el libre comercio como en China. También puede impulsar desde gobiernos títeres como en Panamá y en Honduras, invadir como en Iraq y Afganistán, intervenir a través de terceros como Libia, Egipto y Siria, o penetrar para controlar desde adentro como en Chile o en México. El eje es lo que funcione para poder ejercer su dominación.
      Para la década de 1890 Estados Unidos tenía un mercado integrado, grandes empresas cartelizadas, y los típicos conflictos sociales emergentes de la minúscula distribución del ingreso característico de fines del siglo XIX. Una guerra externa ya se venía pidiendo, por un lado para terminar de fusionar a las diferentes expresiones burguesas en un proyecto integral; y por otro lado para cohesionar en un sentimiento nacional a las diferentes nacionalidades que habían venido poblando el país, y ya estaba aceptado que debían desarrollar una expansión ultramarina para comenzar a confrontar con los otros rivales imperialistas.
      Además, 1898 consolidó el poderío militar de Estados Unidos como mensaje hacia los restantes países americanos, y como mensaje hacia los europeos: la doctrina Monroe en su total expresión: ´respeten nuestro patio trasero, que es el resto de América´.

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  21. En algún momento antes del año 2025, el imperio americano atravesará una fase decisiva en la historia en consonancia con su pasado. Durante tales giros la pelea entre las élites para mantener el poder se torna extrema. El resultado de esta temporada de cambio radical y destrucción potencial depende de pocos individuos.
    La historia humana es estacional y no puede ser evitada. Los ciclos históricos proporcionan una pista y el viejo dicho ´No hay nada nuevo bajo el sol´ está verdaderamente arraigado en los hechos. Los problemas que enfrentamos hoy en día, con nuevas caras y ángulos ligeramente diferentes, son las mismas realidades inevitables con las que nuestros antepasados trataron durante sus momentos de crisis.
    ¿Qué es un giro? En esencia un turno. La historia se compone de modos altos y bajos. Durante un modo alto, el gobierno y las instituciones se construyen mientras que los valores son establecidos y comúnmente se llevan a cabo. Cuando otra generación surge estas instituciones son cuestionadas y socavadas. Entonces se desarrolla una era que desentraña la anterior. Es cuando tanto la demanda como la oferta del orden social están cayendo y el respeto a los fundamentos de la vida vuelven a aparecer, después de lo cual hay un ´reinicio´ de la sociedad.
    Pero en el modo bajo el turno del giro ocurre sobre cuestiones sin resolución que han alcanzado ya un estado de ebullición al cabo de años todo explota, y afloran los peores miedos subconscientes. La política y la confianza económica caen de picada. La dificultad real acosa a la nación con graves problemas que podrían implicar cuestiones de clase, raza, religión e imperio. La supervivencia misma del estado se siente en peligro.

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  22. ´Las personas que creen que las soluciones emergen de su estudio juicioso de la realidad discernible. Pero esa no es la forma en que el mundo funciona. Nosotros somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras estás estudiando esa realidad, juiciosamente, nosotros actuaremos de nuevo, creando otras nuevas realidades, que se pueden estudiar también, y así es como las cosas van a suceder. Somos actores de la historia y a ustedes, todos ustedes, lo que les queda es estudiar lo que nosotros hacemos`. Karl Rove.

    ´Estados Unidos es y sigue siendo la única nación indispensable. Eso es cierto en el siglo pasado y será cierto en el siglo que viene. La disposición de Estados Unidos para aplicar la fuerza en todo el mundo es la última salvaguardia contra el caos. Estados Unidos debe siempre liderar en el escenario internacional. Si no lo hace ningún otro país lo hará. La fuerza militar es, y siempre será, la espina dorsal de ese liderazgo. Estados Unidos usará su fuerza militar, unilateralmente si es necesario, cuando nuestros intereses básicos lo exijan, cuando nuestro pueblo sea amenazado, cuando nuestros medios de vida estén en juego, cuando la seguridad de nuestros aliados esté en peligro. La opinión internacional y derecho internacional importan, pero Estados Unidos jamás debe pedir permiso para proteger a nuestro pueblo, a nuestra patria, a nuestra manera de vivir.
    El apoyo de Estados Unidos a la democracia y los derechos humanos va más allá del idealismo, es un asunto de seguridad nacional. Debido a los esfuerzos de Estados Unidos, debido a la diplomacia de Estados Unidos y la ayuda al exterior, así como al sacrificio de nuestros militares, más gente vive hoy con gobiernos elegidos, más que en ningún otro momento de la historia humana´. Barack Obama.

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  23. ´Hace instantes, un avión estadounidense arrojó una bomba sobre Hiroshima, dejando esta ciudad inutilizada para los fines del enemigo. Esta bomba tiene mas poder que 20.000 toneladas de TNT. Es una bomba atómica. El aprovechamiento del poder básico del universo. La fuerza de donde el sol extrae su poder ha sido arrojada contra aquellos que trajeron la guerra al lejano Oriente. Gastamos más de 2.000 millones en la mayor apuesta científica de la Historia y hemos ganado´.
    Harry S. Truman.

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  24. ‘Entramos en un Siglo Americano en el que nos volveremos más ricos, más poderosos y nuestra cultura se hará todavía más mortífera. Exaltaremos odios sin precedentes. No habrá paz. Durante el resto de nuestras vidas habrá en cada momento innumerables conflictos que tomarán formas variables de una punta a otra del planeta.
    Los conflictos violentos serán portadas de prensa, pero los combates culturales y económicos serán más sistemáticos y al final de cuentas más determinantes.
    El papel efectivo de las Fuerzas Armadas estadounidenses será el de preservar un mundo seguro para nuestra economía y abierto a nuestro dinamismo cultural. Para ello deberemos matar mucho, y para llevar a cabo estas matanzas estamos constituyendo un ejército cuya baza será el sistema de información’.
    Ralph Peters, teniente-coronel, en un artículo publicado en la Revista de Guerra del U.S. Army, 1997.

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  25. Se tiene que ver más allá de la mentira que Estados Unidos es una democracia. Su historia reciente, desde la década de 1960, muestra la 'guerra contra las drogas' como una cruzada de represión en curso hacia los afroamericanos. En cualquiera de los casos, a menudo no se ve la realidad de esta historia, a pesar de que los hechos son claros. La presentación en orden cronológico de los eventos raciales conocidos aclara la conexión interna entre éstos.
    Al colocar los sucesos históricos en secuencia, queda claro que la Gran Migración –el desplazamiento de millones de afroamericanos desde los Estados meridionales hacia el medio oeste, noroeste y oeste del país, entre 1910 y 1939- trajo consigo una Gran Rebelión.
    Se orquestó una Gran Represión para aplastar esta Gran Rebelión y evitar su continuación. Disfrazada bajo el apelativo de ‘guerra contra las drogas’, ha barrido a millones hacia las prisiones y cárceles en los Estados Unidos. La Gran Represión en efecto ha castigado a varias generaciones por el pecado de sus antepasados a rebelarse.
    Sus efectos son claramente raciales pero camuflados como una guerra contra las drogas, lo que ha permitido a los gobernantes del país que la muestren como racialmente neutral, y como si ellos no hicieran nada más que cumplir la ley.
    En el siglo XX, huyendo de la descomposición del sistema de mano de obra agrícola en los campos y granjas del Sur, millones de afroamericanos se trasladaron buscando trabajo en los centros de la industria militar. Desde la primera guerra mundial hasta la década de 1960, los millones que migraron de la esclavitud virtual del Sur hacia la esclavitud financiera en el Norte, encontraron una poca mejoría.
    Hacinados en viejos guetos o en otros barrios precarios que se crearon rápidamente, se encontraron con la discriminación, viviendas apenas habitables en las que sufrieron una constante amenaza de desplazamiento por proyectos de renovación urbana de eliminación de lo negro. Gigantes proyectos de vivienda que eran poco más que un montón de chozas, se pusieron en marcha para albergar a los numerosos migrantes. Escuelas superpobladas y descuidadas proporcionaron una educación deficiente o inexistente para sus hijos.
    La miseria se vio agravada por los despiadados abusos policiales. Cuando Malcolm X hablaba de ‘la gran bronca del llamado negro’, estaba hablando sobre este grupo social. Malcolm X vivió esa experiencia y se convirtió en el portavoz de los habitantes de los guetos urbanos. La desesperación y la indignación experimentada por estos migrantes hicieron inevitable una explosión. Estas rebeliones urbanas son generalmente descartadas como disturbios civiles aislados y sus significados borrados.
    Prácticamente todos se precipitaron por ataques policiales violentos o por rumores sobre este tipo de ataques. Dado que los funcionarios a menudo mienten, es imposible saber qué es exactamente lo que sucedió en todos los casos puntuales, pero lo cierto es durante la década de 1960 se llevaron a cabo más de 300 levantamientos en todo el país.
    La represión de los manifestantes por los derechos civiles encendió una serie de revueltas urbanas de masas a través de los Estados Unidos, siendo un proceso único de la lucha de los afroamericanos por la liberación en la América racista. La rebelión estaba en el corazón de los años 1960 y conduce la política estadounidense hasta hoy, incluso hoy con el primer presidente negro de la nación.

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    1. La delincuencia, el desorden y la violencia se convirtieron en sinónimos de ser negro. El año 1968 demostró ser el punto de inflexión. La rebelión llegó a su apogeo y los cabecillas fueron capturados por las fuerzas del orden, que posteriormente organizaron la Gran Represión. El 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue asesinado, probablemente por el gobierno, y para muchos una señal enviada por el poder establecido para disuadir a la sociedad civil de tomar el camino revolucionario.
      Tras el asesinato de Martin Luther King tuvo lugar la mayor insurrección civil ya vista en Estados Unidos. Decenas de ciudades explotaron. El levantamiento de Semana Santa fue el levantamiento social más grave en los Estados Unidos desde la Guerra Civil. Las mayores insurrecciones tuvieron lugar en Washington DC, Baltimore, Louisville, Kansas City y Chicago.
      Los políticos estadounidenses refinaron un lenguaje cifrado para ocultar sus motivos raciales. El movimiento de derechos civiles llevó no sólo al resurgimiento del Ku Klux Klan, sino que también condujo a un lenguaje abiertamente racista. Ello no terminó bien.
      La elección se centró en la llamado a la ley y el orden de Richard Nixon, un eslogan que significó una dura respuesta a los insurgentes (llamados alborotadores) y la aún popular idea de que los políticos deben ser ‘duros con el crimen’.
      El gobierno de Richard Nixon declaró con entusiasmo que trabajaría en una guerra contra las drogas antes de su toma de posesión. Al principio de su presidencia, delineó su estrategia básica de ‘enfrentarse al hecho de que todo el problema realmente son los negros. La clave es diseñar un sistema que reconozca esto pero no parezca’. Richard Nixon inició así el patrón para los futuros presidentes.
      Siguiendo los pasos de sus predecesores, Ronald Reagan se superó en la política de mano dura contra el crimen, que condujo a la subida más pronunciada en la tasa de encarcelamiento. Willian Clinton firmó una ley contra el crimen en 1994 con la que se aumentaban el número de delitos capitales y el plan federal de ‘los tres golpes’, con el que se ordenaban sentencias de cadena perpetua a los que delincuentes condenados por un delito grave violento después de dos o más sentencias anteriores, incluyendo delitos de drogas.
      Menos reconocida es que la concesión de la inmunidad de la policía es en sí misma parte de la represión generalizada contra los afroamericanos. El sistema de encarcelación en masa se basa en un alto grado de discrecionalidad policial a la hora de elegir de quien sospechar, a quien interrogar y arrestar, y en cómo hacerlo, bajo esta tácita ley de represión racial.
      Al mismo tiempo, también hay que reconocer que los levantamientos de la década de 1960 fracasaron. A pesar de la gran fortaleza del manifiesto en la Gran Rebelión, el poder establecido fue capaz de utilizar las imágenes de violencia y saqueos para fomentar las divisiones en la sociedad estadounidense e instituir una represión vengativa con el consentimiento pasivo de la mayoría wasp -blanca, protestante y anglosajona-. Una y otra vez, los principales medios de comunicación demostraron ser una herramienta poderosa para promocionar la imagen de lo negro y moreno como violento, criminal y peligroso, un pilar clave de la dominación racial.

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  26. Cabe destacar que todos los países en los que los Estados Unidos ha intervenido militarmente, ya sea directamente o por medio de extremistas, o amenazado militarmente, desde la segunda guerra mundial, han tenido una economía en gran parte de propiedad pública en la que el Estado tiene un papel decisivo; o han tenido una economía democratizada en activos productivos redistribuidos de inversores privados, generalmente extranjeros, a los trabajadores y campesinos, y en el que espacio para bancos de Estados Unidos, sus corporaciones e inversionistas para explotar la tierra, el trabajo, los mercados y los recursos de los países ha sido limitado, si no totalmente prohibido.
    Estos incluyen la Unión Soviética y sus países socialistas aliados, China, Corea del Norte, Yugoslavia, Irak, Libia, y ahora Siria. Puede esperarse que una política exterior dominada por una clase financiera insaciable tuviera este desenlace.
    Un Estados Unidos con fines de lucro no acepta obstáculos a superar, incluso a un gran costo para la vida de otros, siempre en pos de la meta de política exterior de establecer la hegemonía estadounidense en el Medio Oriente ampliado para facilitar la acumulación de capital por la élite económica de su país, lo que significa la aniquilación de cualquier amenaza en la búsqueda de objetivos de política exterior en relación con los intereses de lucro de la banca, los inversores y las compañías petroleras que conforman el estado profundo.

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  27. A Estados Unidos en su constitución no le interesa la vida o la conciencia, sólo sus ciencias sociales dominantes, sus leyes viables, o su religión de fundamentalistas blancos.
    El mercado occidental y la doctrina política repudian en principio la conciencia colectiva. Sólo existe la auto-maximización de individuos atomizados sin vida comunitaria vinculante por sí sola a esta mentalidad dominante. Corporaciones y consumidores egoístas compiten por la supervivencia de acuerdo a las reglas del mercado, cuya álgebra son los ‘Acuerdos comerciales’ que anulan leyes colectivas de cualquier sociedad si reducen las ganancias esperadas para las transnacionales privadas. La Asociación Trans-Pacífico es la última extensión de esta metafísica sociópata integrada en el paradigma del mercado dominante.
    El retraso de la conciencia colectiva es así encerrada en lo que se llama ‘globalización’. La guerra permanente se libra para hacerla cumplir y extenderla. La academia en sí imita el modelo de mercado atomizado escondido en un código tecnocrático que pocos saben. Sus dogmas transnacionales y la forma corporativa han extendido a todos los países tratados comerciales secretamente acuñados cuya definición y principio son el derecho absoluto de las corporaciones sin fronteras sobre todos los derechos de las naciones soberanas, los trabajadores y los ambientes que puedan entrar en conflicto con el inversionista extranjero y sus demandas.
    El resultado predecible es que una creciente mayoría de la población mundial carece de medios de subsistencia suficientes o seguridad ecológica. Sólo se permiten soluciones de mercado. Sólo la avaricia propia de maximizar cuenta como racional en el modelo.
    La única seguridad que importa es la de este sistema de gobierno propio. En tal aspecto resulta un sistema de guerra perpetua y estado policial rastrero que pese a la oposición continúan rodando hacia su objetivo totalitario. La mayor ironía es que todo esto sucede en el nombre de la ‘seguridad colectiva’, cuando de hecho la seguridad colectiva de los seres vivos es lo que se destruye continuamente por este a priori trastorno potencialmente ciego.
    Las decisiones en interés de la vida colectiva ya están descartadas por las normas punitivas de los tratados transnacionales corporativos del mercado imperioso sobre las leyes de las naciones soberanas. Cada uno de estos tratados secretos se controla y acuñada fuera del voto, la participación o conocimiento de cualquier pueblo de los procedimientos, y se hace cumplir por desposesión pública decidida en instancias cerradas y sin registros públicos o cualquier derecho de apelación, y que precisamente prohíbe a cualquier formación política o legislación social que limite las oportunidades de ganancias corporativas privadas a través de sus fronteras.

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    1. El macro modelo del fascismo financiero global avanza por la ignorancia sobre el mismo. Pocos reconocen que la evolución social de la humanidad ha sido revertida por un mecanismo ciego omnipresente que gobierna fuera del conocimiento de su significado.
      Resulta en cámara lenta y en silencio un golpe de Estado a través de naciones y culturas que después de 1945 habían desarrollado una historia de estándares de vida humana colectiva floreciente. Por debajo de estos ideales internacionales, diversas formas de socialismo y socialdemocracia eran la elección de prácticamente todas las sociedades y poblaciones.
      Luego a partir de 1980 todo fue revertido por los regímenes corporativos fascista de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. A partir de entonces a través de la moneda global y el control de los intereses, los derechos corporativos y la fuerza armada del imperio sin fronteras de alcance mundial, el dinero privado liderado por Estados Unidos declaró la guerra a toda la conciencia colectiva y las instituciones que no sirven al mercado corporativo en tecnología y producción de conocimiento para la clase empresarial estadounidense, colaboradora con los nazis, incluso durante la guerra.
      La conciencia social se convirtió en un tabú dentro de la propia academia. Debajo de toda la propaganda ilusoria del ‘libre mercado y la democracia’, cada vez más incontrolables secuencias de dinero privado impulsaron pogromos asesinos de masas y guerras contra colectivos de todo tipo.
      Trabajadores y bases sociales fueron triturados por eufemismos cada vez más repetidos de austeridad, reducción del déficit, reformas de mercado, gobierno tecnocrático y eficiencia, que se convirtieron en consignas mecánicas llevadas a la boca por los medios de comunicación y los políticos controlados. Su sentido común se convirtió en indiscutible, pero nunca se nombran las reducciones significativas de los niveles de vida para los ciudadanos de todo el mundo.
      Regulaciones e instituciones de larga evolución para el interés común continúan hoy a ser desmanteladas y deconstruídas en todos los planos y en un frenesí que se retroalimenta en la codicia corporativa.

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