El combustible ´oilgárquico´ del banquismo global
´El petróleo es un producto de destilación desde grandes profundidades y emisiones de rocas primitivas por debajo de las cuales surgen todas las fuerzas de acción volcánica´. Alexander Von Humbolt.
Petróleo viene de la palabra greco-latina petroleum, que se traduce como ´aceite de piedra´, tiene un origen abisal endógeno, inorgánico, mineral, no biótico o abiótico, y primordial, siendo un material primigeno de origen profundo que ha llegado a través de erupciones a la corteza de la Tierra, y que estaba ahí muchos millones de años antes que la vida apareciera en el planeta.
En 1892, el petróleo fue falsamente clasificado como combustible fósil pasible de agotamiento por extracción. Un engaño reforzado que logró un precio mundial del petróleo, especulativo y lo más alto posible, y creó el sistema ´petrodólar´, sintagma para el dominio imperial de Estados Unidos.
En realidad, el petróleo es naturalmente creado y resulta después del agua el líquido más frecuente en la Tierra. Lo increíble es que ello no figure en los libros de texto de Geología y que haya geólogos que sostengan que se trata de un combustible fósil.
Se define como orgánica a una substancia compuesta de hidrógeno, oxígeno y carbono, una constante en toda clase de seres vivos. Los intereses del monopolio petrolero definieron para la ´ciencia´ que al también estar constituido de hidrógeno, oxígeno y carbono, el petróleo provenía de la descomposición de la materia orgánica, algo que lo convertía en un combustible fósil. Lo cierto es que nunca se ha encontrado un fósil real debajo de los 5 kilómetros de profundidad.
Es un hecho probado que el petróleo se forma de fuentes no biológicas de hidrocarbonos localizadas en las profundidades de la corteza y manto terrestres. Los depósitos de petróleo en estratos sedimentarios a menudo están relacionados con fracturas en el basamento inmediatamente inferior.
Los hidrocarburos primordiales, en su forma de metano, son los más básicos de los hidrocarbonos. Hay enormes depósitos de metano, carbón en estado elemental, dióxido de carbono y carbonatos, en el manto terrestre entre los 100 y 200 kilómetros de profundidad. El sistema hidrógeno-carbono evoluciona a hidrocarburo bajo presiones que se encuentran en el manto de la Tierra y a temperaturas consistentes con ese entorno.
Enterrada profundamente en la Tierra, se encuentra un segundo ámbito, una biósfera bacteriana mayor en masa que la de todos los seres vivos en la superficie.
Los seres vivos en o cerca de la superficie de la Tierra son sólo parte de la historia biológica. En las profundidades de la corteza terrestre existe una flora bacteriana profunda de biósfera caliente, la mayor masa de todas las criaturas que habitan en la tierra y los océanos. Son seres vivos que existen en las profundidades de la corteza del planeta a temperaturas por encima de los 100 grados centígrados, viviendo a expensas de metano y otros hidrocarburos.
En contra de la ´Teoría de la biósfera profunda caliente´, la ciencia académica oficial sostiene que el origen del petróleo, carbón y gas natural, proviene de residuos de criaturas muertas. Supone que cuando la materia orgánica de los pantanos y los fondos marinos es enterrada lo suficientemente profundo en la corteza terrestre, pasa por cambios químicos que destilan hidrocarburos, aunque lo cierto es que los hidrocarburos provienen de acciones químicas que se incorporaron a la Tierra en su creación.
El planeta está grandemente dotado de estos hidrocarburos, cientos de veces más de lo que la mayoría de geólogos, compañías petroleras, o líderes políticos aceptan. La creencia general en la escasez que hace subir los precios y provoca temores macroeconómicos, son un espejismo que ha servido durante décadas a los intereses creados entre los productores de petróleo.
Geólogos petroleros convencionales sostienen que los llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos son creados por el entierro de la materia orgánica a profundidades donde niveles moderados de calor y presión los ´cocinan´ en petróleo y gas natural, que luego migran a través de la corteza hacia los tipos de estructuras sedimentarias más adecuadas para atraparlos.
Los geoquímicos argumentan que la mayor parte de hidrocarburos no pueden residir en el manto de la Tierra, ya que a esa profundidad los hidrocarburos reaccionarían con el manto, provocando su oxidación en dióxido de carbono, un proceso que dicen es evidente en las erupciones de dióxido de carbono de los volcanes.
Otro de los argumentos que los geólogos utilizan para defender el origen orgánico de los hidrocarburos es que algunas moléculas de petróleo se parecen mucho a moléculas que se encuentran en las células vivas. Pero esta supuesta interpretación de moléculas indicadoras como signos que hay vida en la producción de los hidrocarburos de profundidad a partir de criaturas muertas que se convierten en hidrocarburos al ser enterradas, y la fuente de los combustibles fósiles a largo plazo, cuando en realidad los hidrocarburos son el combustible para la sobrevivencia de las criaturas enterradas en las profundidades de la Tierra.
Evidencia de que hay vida en la profunda biósfera caliente, en los productos químicos que brotan de las chimeneas volcánicas, y en los agujeros, cuevas y pozos profundos en todo el planeta.
La magnetita es una forma químicamente reducida de óxido de hierro, ya que tiene menos oxígeno unido al hierro que los óxidos ferrosos más comunes. Toda la cuestión sobre la biósfera profunda caliente es que el petróleo viene desde muy abajo, sin biología de por medio, y que será el material alimenticio para la flora microbiana de profundidad al llegar a un nivel relativamente poco profundo donde la temperatura no es demasiado alta. Para que los microbios utilicen ese hidrocarburo crudo como alimento en ausencia oxígeno atmosférico, tienen que encontrar oxígeno en las rocas. Hay mucho allí en forma de óxidos de hierro común, pero casi nada fácilmente utilizable.
Los hidrocarburos del manto terrestre proporcionan un suministro dosificado a la vida que se desarrolla allá abajo. El helio que se concentra en el petróleo es asociado con los desechos biológicos. Pero el helio no tiene ninguna afinidad química con la materia biológica. El helio debe ser barrido desde el fondo hacia abajo por el petróleo. Si hay líquido a presión en los espacios entre los poros éstos se mantendrán abiertos, y si bien un átomo de oxígeno no podría pasar por las grietas de la roca, el metano es una molécula bastante estable para obtener masa, siempre y cuando la presión del fluido en los poros esté en equilibrio razonable con la roca presionando desde arriba.
Ello permite inferir que cualquier cuerpo planetario lo suficientemente caliente que tenga hidrocarburos en él, tendrá un biósfera profunda. Así que la vida podría extenderse no sólo dentro de los sistemas solares, sino a grandes distancias. Puede haber un gran número de cuerpos cósmicos que son como planetas no vinculados a las estrellas. Es decir, no hay motivo para pensar que la formación de los cuerpos planetarios necesita de una estrella para generar su biósfera profunda.
Las observaciones astronómicas han detectado grandes cantidades de hidrocarburos en diversos cuerpos planetarios de nuestro sistema solar, y muestran también que los hidrocarburos son el factor común a los cuerpos planetarios. Por lo tanto, parece natural que deba haber hidrocarburos similares dentro de la Tierra, filtrándose lentamente. Los hidrocarburos profundos son pues un hecho normal de la geología planetaria. Se puede ver el petróleo crudo como un hidrocarburo primordial al que se han añadido productos biológicos.
Pero ¿por qué las empresas petroleras interesadas no prestan atención a la evidencia? En parte quizás debido a que los geólogos petroleros que trabajan para las grandes empresas nunca van a admitir que podrían haber hecho toda su planificación y prospección bajo presupuestos falsos, dejando claro que la teoría geológicas oficiales y sus predicciones estaban de plano equivocadas.
El cartel de la Organización de Países Exportadores de petróleo -OPEP- a conveniencia mantiene la información de que el petróleo es un recurso no renovable que se va a acabar, lo que por supuesto debilita en gran medida a las decenas naciones individuales en detrimento de la OPEP y sus controladores reales.
La extracción de hidrocarburos a grandes profundidades se enfrenta al problema de las altas temperaturas. En la actualidad las compañías petroleras son capaces de perforar hasta 10 kilómetros de profundidad. Oficialmente, no existen brocas que soporten las condiciones temperatura más allá de esa profundidad.
Hay mares de hidrocarburos en rangos de profundidad entre 2.500 y 5.000 metros, donde las temperaturas permiten su formación, pero los extractos del manto no son estáticos, moviéndose a gran velocidad en términos geológicos, por lo que las condiciones para su formación y embalsamiento no se mantienen estables.
El petróleo es un líquido natural oscuro, oleaginoso e inflamable, constituido por una mezcla de hidrocarburos que se extraen de lechos geológicos continentales o marítimos. Mediante diversas operaciones de destilación y refinado, se obtienen distintos productos útiles con fines energéticos o industriales como gasolina, keroseno, nafta, diesel, y otros.
Debido a la existencia de una variedad de petróleos, que de acuerdo a su ubicación, origen y composición, presentas características que los diferencian. Su color varía del amarillo al rojo pardo, hasta clases oscuras y casi negras. El color depende de su estructura molecular, y también de su peso específico de acuerdo a la denominada escala de grados api, una medida de densidad en relación al agua.
Los aceites de bajo peso específico (0,777 a 0,789) son amarillos, los medianos (0,792 a 0,820) ámbar, y los más pesados son oscuros. Por luz reflejada, el aceite crudo es usualmente verde, debido a la fluorescencia. Por lo general, su tonalidad se oscurece con el aumento de su peso específico, que se incrementa al aumentar su porcentaje de asfalto.
Los hidrocarburos puros son incoloros, pero a menudo se colorean por oxidación, especialmente los no saturados. Los compuestos que dan color pertenecen a la clase de los hidrocarburos aromáticos. Los crudos de bajo peso específico (peso por unidad de volumen), es decir crudos livianos, son amarillos; los medianos color ámbar y los más pesados oscuros. Los petróleos de color claro son ricos en gasolina, mientras que los petróleos densos y de una gran viscosidad lo son en asfalto. La pigmentación del crudo está íntimamente ligada pues a su constitución química y a su densidad, y en esto parece influir, en forma determinante, en la composición de los distintos hidrocarburos que lo constituyen.
La hipótesis abiótica sugiere que la gran cantidad de hidrocarburos hallados en el petróleo pueden ser generados por procesos abiogénicos y estos hidrocarburos migran fuera del manto a la corteza terrestre hasta escapar a la superficie o permanecer atrapados por estratos impermeables, formando yacimientos de petróleo.
El petroleo se formaría por la acción del agua sobre carburos metálicos, cuando se filtra hacia las capas terrestres profundas y allí por reacciones químicas hidrocarburos de cadenas cortas, que luego por reacciones de polimerización cada vez más complejas se condensan y se polimerizan en petróleo. El petróleo es también un producto original de la masa cósmica durante la consolidación planetaria.
Por tanto, el petróleo no es un combustible fósil y no tiene relación intrínseca con los dinosaurios o con cualquier otro detrito biológico en los sedimentos o en cualquier otro lugar. El petróleo es un material primordial de origen profundo que ha erupcionado a la corteza de la Tierra.
Las teorías abiogénicas rechazan la suposición que ciertas moléculas encontradas dentro del petróleo, conocidas como biomarcadores, sean indicativas del origen biológico del petróleo.
En cambio, argumentan que algunas de estas moléculas pueden provenir de microbios que el petróleo encuentra en su emigración hacia la superficie a través de la corteza, que otras moléculas similares se han encontrado también en meteoritos, los cuales presumiblemente nunca han tenido contacto con materia viviente, y que otras pueden ser engendradas por reacciones posibles en el petróleo inorgánico.
Toda la teoría del cenit del petróleo se basa en la idea de que el hidrocarburo es un combustible fósil, lo cual es aceptado como un dogma religioso por casi todos los departamentos de Geología del mundo, excepto en Rusia y su zona de influencia. La cuestión es que el petróleo no es un combustible fósil, y en realidad existe en cantidades ilimitadas a media y gran profundidad en casi todas las partes del planeta. Entonces el problema es la tecnología de perforación y extracción para permita llegar hasta el abismo donde se encuentran auténticos océanos de petróleo.
El llamado pico de producción de crudo es un gran fraude masivo para obtener incesantes beneficios económicos por parte de las corporaciones petroleras y la banca de inversión de WallStreet y la City londinense, que han encontrado en las fluctuaciones del precio de los hidrocarburos sujetos a derivados de riesgo financiero, una fuente de riqueza inagotable - en 2017 el mundo consumió 15 terawatt de energía - mientras que las sociedades pagan a precio de oro y sangre el truco de la escasez de un recurso esencial como es la energía a base de gas natural y petróleo.
Ocurre exactamente lo mismo con las teorías sobre el origen de la humanidad, la causa del Sida, o la estructura cierta de la Tierra, son resultado de un montaje sistemático a gran escala, con la renuencia para el caso de los teóricos convencionales de la industria del petróleo para aceptar cualquier idea que desafíe el fundamento de su creencia básica y presupuesto dogmático que, ´como todo el mundo sabe´, el petróleo tiene un origen orgánico o fósil.
Todos los pozos o depósitos de petróleo, gas natural, y bituminosos, no pueden ser considerados sino producto de emanaciones volcánicas solfatáricas condensadas -porque contienen ácido sulfídrico o hidrógeno sulfurado- y retenidas en su paso ascendente en los depósitos porosos de todas las edades de la corteza de la Tierra. Nada es tan simple, y por tanto nada tan natural como este origen, y puede ser sobradamente demostrado.
´Hay un importante número de datos geológicos que no encuentran una explicación satisfactoria en la hipótesis establecida del origen biótico del petróleo y que sólo pueden explicarse según la teoría del origen abiótico abisal del petróleo´, afirma la página on-line europea de la Asociación Americana de Geólogos del Petróleo, en un artículo titulado: ´Teoría del origen abisal abiótico del petróleo: un reto para la industria petrolera´.
El origen fósil de los hidrocarburos nunca ha sido probado, pero esta teoría ni siquiera ha sido cuestionada, ni se ha hecho nunca ningún esfuerzo para validarla. Es simplemente tomada como un criterio científico establecido, siendo obvio lo que es, una teoría falsa que postula que el petróleo, el gas natural y el carbón son todos combustibles fósiles depositados en cantidades finitas en un momento específico de la historia de la Tierra.
El petróleo puede ser producido de manera abiótica en laboratorio a través de reacciones inorgánicas simples, con lo cual se entiende demostrada la teoría abiogénica que ha sido también verificada mediante modelos matemáticos indiscutibles. Uno de los primeros defensores de esta teoría fue el químico ruso Dimitri Mendeleiev, pionero en la creación de la tabla periódica de los elementos.
Otro de los problemas principales de la hipótesis tradicional del origen biológico del petróleo es la determinación de las fuentes bióticas de la mayoría de los pozos gigantes y super-gigantes de petróleo y gas natural. ¿Cuál pudo ser la fuente suficiente de restos orgánicos que, según la teoría del origen fósil de los hidrocarburos, originó el petróleo de los yacimientos de esta categoría?
El fenómeno de las reservas de petróleo que parecen estarse llenando otra vez es algo ampliamente informado, de manera notable en el Medio Oriente y a lo largo de la Costa del Golfo de México en Estados Unidos. Allí se ha reportado que algunos pozos vacíos tras su explotación volvieron a llenarse. Una evidencia contundente que se aplica actualmente en más de 80 pozos de petróleo y gas en la región del mar Caspio, desarrollados aplicando la perspectiva de la moderna teoría de que están produciendo petróleo desde roca basáltica.
La extracción de hidrocarburos de pozos situados en Roca Basal es una realidad inexplicable que afianza la teoría del origen abiótico, ya que serían zonas donde la teoría biogénica u orgánica de los combustibles fósiles sostiene que no existen hidrocarburos.
Además, la composición química de los hidrocarburos es contradictoria con un origen orgánico. Por ejemplo, el elevado contenido en helio no existe en los restos biológicos. Impregnando todo descubrimiento de petróleo a lo largo de la historia, está la presencia de emanaciones de helio. De hecho, es tan abundante en los campos petrolíferos, que las compañías petroleras usan detectores de helio como una de sus herramientas de exploración.
El helio es un gas inerte que no reacciona con nada, y es identificado en cantidad a profundidades de hasta 500 kilómetros debajo de la superficie terrestre. No es uno de los miembros de la llamada docena primigenia de elementos. La vida vegetal no usa al helio para nada, y no es un derivado de la vida. Sin embargo, es un producto fundamental de la nucleosíntesis estelar. El helio no se encuentra en cantidades significantes en áreas que no producen petróleo o metano.
Los hidrocarburos de un campo petrolífero cualquiera no muestran cambios químicos a medida que la profundidad de extracción aumenta. Sin embargo, los fósiles por encima de él tienen una firma geológica que cambia constantemente y que se relaciona con sus particulares períodos paleontológicos.
A causa que los hidrocarburos son químicamente muy consistentes, el uso de particulares trazas de metales puede usarse para identificar su origen geográfico. Los hidrocarburos se encuentran en áreas geográficas donde la abundancia de vida prehistórica que se conoce allí existía no podría jamás haber provisto la cantidad ya extraída. La mayor parte de la vida de superficie se compone de 90 por ciento de agua y 10 por ciento de compuestos orgánicos. De modo que aún si todo ese 10 por ciento orgánico se convirtió en supuesto combustible fósil no estaría ni siquiera cerca de la masa de hidrocarburos que ya se han extraído durante los últimos cien años.
Los patrones geográficos que emergen de los campos petrolíferos, todos muestran correspondencia con estructuras geológicas de gran profundidad. Esto contrasta notablemente con la distribución al azar de tales patrones de distribución geográfica.
Los hidrocarburos han existido desde los primeros tiempos del universo, y son parte del proceso de formación de los planetas. Sus componentes, hidrógeno y carbón, se originaron en el compuesto primordial del que se formó la Tierra.
Los hidrocarburos están presentes en cuerpos celestes sin vida como lunas, asteroides, cometas y en los planetas gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. De hecho, la coloración azulada de Urano es resultado del metano, uno de los llamados combustibles fósiles, que debe de formarse por procesos geológicos, filtrándose desde una fuente en el interior atrapada durante la formación del astro. Ello demostró que el metano puede formarse abióticamente.
Los hidrocarbonos se producen pues de manera inorgánica por todo el universo. A la luz de los nuevos datos de la astronomía planetaria, y de la experiencia de la explotación de numerosos yacimientos petroleros y gasíferos, parece cada vez menos probable que la teoría del origen fósil u orgánico del petróleo y el gas refleje la realidad geológica y astronómica.
En base científica se puede sostener que no hay suficientes elementos científicos como para seguir afirmando que el petróleo y el gas son de origen fósil.
La Regla de Kudryavtsev establece que todas las regiones en las que los hidrocarburos se encuentran en un nivel tendrán también hidrocarburos, en grandes o pequeñas cantidades, en todos los niveles por debajo y en roca de basamento. Cuando se encuentran depósitos de petróleo y gas, a menudo habrá capas de carbón por encima de ellos. El gas es normalmente lo que aparece a mayor profundidad, y puede alternar con el petróleo. Todos los yacimientos de petróleo tienen una culminación de carbono en general impermeable a la migración hacia arriba, y esto conduce a la acumulación de hidrocarburos.
¿Y si el petróleo fuera de hecho prácticamente inagotable, sería esto una buena noticia? Se cuestiona a viva voz los grandes intereses de la industria petrolera. Incluso los ecologistas opinan que el descubrimiento de petróleo fue la mayor tragedia, en términos de sus consecuencias a largo plazo, en la historia humana. Si bien encontrar un suministro ilimitado de petróleo podría evitar aumentos de precios y desagradables consecuencias por desabastecimiento, ello sólo agravaría todos los otros problemas que se derivan de la dependencia del petróleo, como acelerar la extracción de hidrocarburos, la emisión de dióxido de carbono -CO2- a la atmósfera, y los demás supuestos problemas relacionados, como el efecto invernadero, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.
Si el agotamiento del petróleo es una mala noticia, no sería peor el hecho de su abundancia ilimitada, aseveran. El precio del petróleo asocia muchos pasivos contingentes. Además, el petróleo es la materia prima que registra el mayor número de operaciones financieras en el planeta. El sector bancario ha crecido de la mano del sector petrolífero, ya que el petróleo genera grandes cantidades de financiación a través de la emisión de deuda.
Por cada barril de petróleo extraído se producen 60.000 dólares en derivados. Un recurso todopoderoso repleto de intermediarios que tiene la capacidad de generar conflictos políticos y desencadenar guerras. Teniendo el control del suministro de petróleo y manteniendo el montaje sobre su supuesta escasez se imponen las reglas del juego a la economía global. Las guerras de rapiña para controlar las fuentes mundiales de hidrocarburos se justifican porque en ciertas regiones del planeta la extracción resulta más simple y barata.
El monopolio corporativo petrolero ha forzado permanentemente la destrucción de los estados nacionales ricos en reservas petroleras de fácil acceso, como ha ocurrido durante el transcurso del presente siglo con Irak, Libia, Sudán, Nigeria, Siria, Venezuela, Ucrania o México, entre otros.
En realidad, no hay escasez de petróleo en el planeta y de hecho, la propia escasez es una conspiración masiva por parte de las corporaciones petroleras para especular con los precios fiduciariamente derivados y usar las fluctuaciones de los mismos como un arma geoestratégica, siendo la mayor operación especulativa a escala internacional jamás vista bajo la rubrica de un subterfugio corporativo conveniente, cuando el crudo es muy abundante en el interior profundo de la Tierra.
El petróleo no es un combustible 'fósil' con origen cercano a la superficie terrestre. Es una información inherentemente fraudulenta generada por los grandes extractores de petróleo del siglo XIX, como la familia Rockefeller, porque al ser considerado como un combustible ´fósil´ pudieron crear el concepto de que tenía de una oferta limitada y por lo tanto era extremadamente valioso. Ello encaja con la estafa por especulación de su 'agotamiento' subsidiado, y así el recurso más abundante en el planeta logra venderse artificialmente como un recurso finito en agotamiento.
Mediante una sostenida campaña de propaganda se ha mentido a la comunidad internacional durante décadas sobre el origen y la disponibilidad de una sustancia que es la fuerza vital de la sociedad industrial moderna, mientras han mantenido un sistema fiscal y energético fraudulento, siendo el petróleo abiótico, abundante y renovable.
´El petróleo es un producto de destilación desde grandes profundidades y emisiones de rocas primitivas por debajo de las cuales surgen todas las fuerzas de acción volcánica´. Alexander Von Humbolt.
Petróleo viene de la palabra greco-latina petroleum, que se traduce como ´aceite de piedra´, tiene un origen abisal endógeno, inorgánico, mineral, no biótico o abiótico, y primordial, siendo un material primigeno de origen profundo que ha llegado a través de erupciones a la corteza de la Tierra, y que estaba ahí muchos millones de años antes que la vida apareciera en el planeta.
En 1892, el petróleo fue falsamente clasificado como combustible fósil pasible de agotamiento por extracción. Un engaño reforzado que logró un precio mundial del petróleo, especulativo y lo más alto posible, y creó el sistema ´petrodólar´, sintagma para el dominio imperial de Estados Unidos.
En realidad, el petróleo es naturalmente creado y resulta después del agua el líquido más frecuente en la Tierra. Lo increíble es que ello no figure en los libros de texto de Geología y que haya geólogos que sostengan que se trata de un combustible fósil.
Se define como orgánica a una substancia compuesta de hidrógeno, oxígeno y carbono, una constante en toda clase de seres vivos. Los intereses del monopolio petrolero definieron para la ´ciencia´ que al también estar constituido de hidrógeno, oxígeno y carbono, el petróleo provenía de la descomposición de la materia orgánica, algo que lo convertía en un combustible fósil. Lo cierto es que nunca se ha encontrado un fósil real debajo de los 5 kilómetros de profundidad.
Es un hecho probado que el petróleo se forma de fuentes no biológicas de hidrocarbonos localizadas en las profundidades de la corteza y manto terrestres. Los depósitos de petróleo en estratos sedimentarios a menudo están relacionados con fracturas en el basamento inmediatamente inferior.
Los hidrocarburos primordiales, en su forma de metano, son los más básicos de los hidrocarbonos. Hay enormes depósitos de metano, carbón en estado elemental, dióxido de carbono y carbonatos, en el manto terrestre entre los 100 y 200 kilómetros de profundidad. El sistema hidrógeno-carbono evoluciona a hidrocarburo bajo presiones que se encuentran en el manto de la Tierra y a temperaturas consistentes con ese entorno.
Enterrada profundamente en la Tierra, se encuentra un segundo ámbito, una biósfera bacteriana mayor en masa que la de todos los seres vivos en la superficie.
Los seres vivos en o cerca de la superficie de la Tierra son sólo parte de la historia biológica. En las profundidades de la corteza terrestre existe una flora bacteriana profunda de biósfera caliente, la mayor masa de todas las criaturas que habitan en la tierra y los océanos. Son seres vivos que existen en las profundidades de la corteza del planeta a temperaturas por encima de los 100 grados centígrados, viviendo a expensas de metano y otros hidrocarburos.
En contra de la ´Teoría de la biósfera profunda caliente´, la ciencia académica oficial sostiene que el origen del petróleo, carbón y gas natural, proviene de residuos de criaturas muertas. Supone que cuando la materia orgánica de los pantanos y los fondos marinos es enterrada lo suficientemente profundo en la corteza terrestre, pasa por cambios químicos que destilan hidrocarburos, aunque lo cierto es que los hidrocarburos provienen de acciones químicas que se incorporaron a la Tierra en su creación.
El planeta está grandemente dotado de estos hidrocarburos, cientos de veces más de lo que la mayoría de geólogos, compañías petroleras, o líderes políticos aceptan. La creencia general en la escasez que hace subir los precios y provoca temores macroeconómicos, son un espejismo que ha servido durante décadas a los intereses creados entre los productores de petróleo.
Geólogos petroleros convencionales sostienen que los llamados hidrocarburos aromáticos policíclicos son creados por el entierro de la materia orgánica a profundidades donde niveles moderados de calor y presión los ´cocinan´ en petróleo y gas natural, que luego migran a través de la corteza hacia los tipos de estructuras sedimentarias más adecuadas para atraparlos.
Los geoquímicos argumentan que la mayor parte de hidrocarburos no pueden residir en el manto de la Tierra, ya que a esa profundidad los hidrocarburos reaccionarían con el manto, provocando su oxidación en dióxido de carbono, un proceso que dicen es evidente en las erupciones de dióxido de carbono de los volcanes.
Otro de los argumentos que los geólogos utilizan para defender el origen orgánico de los hidrocarburos es que algunas moléculas de petróleo se parecen mucho a moléculas que se encuentran en las células vivas. Pero esta supuesta interpretación de moléculas indicadoras como signos que hay vida en la producción de los hidrocarburos de profundidad a partir de criaturas muertas que se convierten en hidrocarburos al ser enterradas, y la fuente de los combustibles fósiles a largo plazo, cuando en realidad los hidrocarburos son el combustible para la sobrevivencia de las criaturas enterradas en las profundidades de la Tierra.
Evidencia de que hay vida en la profunda biósfera caliente, en los productos químicos que brotan de las chimeneas volcánicas, y en los agujeros, cuevas y pozos profundos en todo el planeta.
La magnetita es una forma químicamente reducida de óxido de hierro, ya que tiene menos oxígeno unido al hierro que los óxidos ferrosos más comunes. Toda la cuestión sobre la biósfera profunda caliente es que el petróleo viene desde muy abajo, sin biología de por medio, y que será el material alimenticio para la flora microbiana de profundidad al llegar a un nivel relativamente poco profundo donde la temperatura no es demasiado alta. Para que los microbios utilicen ese hidrocarburo crudo como alimento en ausencia oxígeno atmosférico, tienen que encontrar oxígeno en las rocas. Hay mucho allí en forma de óxidos de hierro común, pero casi nada fácilmente utilizable.
Los hidrocarburos del manto terrestre proporcionan un suministro dosificado a la vida que se desarrolla allá abajo. El helio que se concentra en el petróleo es asociado con los desechos biológicos. Pero el helio no tiene ninguna afinidad química con la materia biológica. El helio debe ser barrido desde el fondo hacia abajo por el petróleo. Si hay líquido a presión en los espacios entre los poros éstos se mantendrán abiertos, y si bien un átomo de oxígeno no podría pasar por las grietas de la roca, el metano es una molécula bastante estable para obtener masa, siempre y cuando la presión del fluido en los poros esté en equilibrio razonable con la roca presionando desde arriba.
Ello permite inferir que cualquier cuerpo planetario lo suficientemente caliente que tenga hidrocarburos en él, tendrá un biósfera profunda. Así que la vida podría extenderse no sólo dentro de los sistemas solares, sino a grandes distancias. Puede haber un gran número de cuerpos cósmicos que son como planetas no vinculados a las estrellas. Es decir, no hay motivo para pensar que la formación de los cuerpos planetarios necesita de una estrella para generar su biósfera profunda.
Las observaciones astronómicas han detectado grandes cantidades de hidrocarburos en diversos cuerpos planetarios de nuestro sistema solar, y muestran también que los hidrocarburos son el factor común a los cuerpos planetarios. Por lo tanto, parece natural que deba haber hidrocarburos similares dentro de la Tierra, filtrándose lentamente. Los hidrocarburos profundos son pues un hecho normal de la geología planetaria. Se puede ver el petróleo crudo como un hidrocarburo primordial al que se han añadido productos biológicos.
Pero ¿por qué las empresas petroleras interesadas no prestan atención a la evidencia? En parte quizás debido a que los geólogos petroleros que trabajan para las grandes empresas nunca van a admitir que podrían haber hecho toda su planificación y prospección bajo presupuestos falsos, dejando claro que la teoría geológicas oficiales y sus predicciones estaban de plano equivocadas.
El cartel de la Organización de Países Exportadores de petróleo -OPEP- a conveniencia mantiene la información de que el petróleo es un recurso no renovable que se va a acabar, lo que por supuesto debilita en gran medida a las decenas naciones individuales en detrimento de la OPEP y sus controladores reales.
La extracción de hidrocarburos a grandes profundidades se enfrenta al problema de las altas temperaturas. En la actualidad las compañías petroleras son capaces de perforar hasta 10 kilómetros de profundidad. Oficialmente, no existen brocas que soporten las condiciones temperatura más allá de esa profundidad.
Hay mares de hidrocarburos en rangos de profundidad entre 2.500 y 5.000 metros, donde las temperaturas permiten su formación, pero los extractos del manto no son estáticos, moviéndose a gran velocidad en términos geológicos, por lo que las condiciones para su formación y embalsamiento no se mantienen estables.
El petróleo es un líquido natural oscuro, oleaginoso e inflamable, constituido por una mezcla de hidrocarburos que se extraen de lechos geológicos continentales o marítimos. Mediante diversas operaciones de destilación y refinado, se obtienen distintos productos útiles con fines energéticos o industriales como gasolina, keroseno, nafta, diesel, y otros.
Debido a la existencia de una variedad de petróleos, que de acuerdo a su ubicación, origen y composición, presentas características que los diferencian. Su color varía del amarillo al rojo pardo, hasta clases oscuras y casi negras. El color depende de su estructura molecular, y también de su peso específico de acuerdo a la denominada escala de grados api, una medida de densidad en relación al agua.
Los aceites de bajo peso específico (0,777 a 0,789) son amarillos, los medianos (0,792 a 0,820) ámbar, y los más pesados son oscuros. Por luz reflejada, el aceite crudo es usualmente verde, debido a la fluorescencia. Por lo general, su tonalidad se oscurece con el aumento de su peso específico, que se incrementa al aumentar su porcentaje de asfalto.
Los hidrocarburos puros son incoloros, pero a menudo se colorean por oxidación, especialmente los no saturados. Los compuestos que dan color pertenecen a la clase de los hidrocarburos aromáticos. Los crudos de bajo peso específico (peso por unidad de volumen), es decir crudos livianos, son amarillos; los medianos color ámbar y los más pesados oscuros. Los petróleos de color claro son ricos en gasolina, mientras que los petróleos densos y de una gran viscosidad lo son en asfalto. La pigmentación del crudo está íntimamente ligada pues a su constitución química y a su densidad, y en esto parece influir, en forma determinante, en la composición de los distintos hidrocarburos que lo constituyen.
La hipótesis abiótica sugiere que la gran cantidad de hidrocarburos hallados en el petróleo pueden ser generados por procesos abiogénicos y estos hidrocarburos migran fuera del manto a la corteza terrestre hasta escapar a la superficie o permanecer atrapados por estratos impermeables, formando yacimientos de petróleo.
El petroleo se formaría por la acción del agua sobre carburos metálicos, cuando se filtra hacia las capas terrestres profundas y allí por reacciones químicas hidrocarburos de cadenas cortas, que luego por reacciones de polimerización cada vez más complejas se condensan y se polimerizan en petróleo. El petróleo es también un producto original de la masa cósmica durante la consolidación planetaria.
Por tanto, el petróleo no es un combustible fósil y no tiene relación intrínseca con los dinosaurios o con cualquier otro detrito biológico en los sedimentos o en cualquier otro lugar. El petróleo es un material primordial de origen profundo que ha erupcionado a la corteza de la Tierra.
Las teorías abiogénicas rechazan la suposición que ciertas moléculas encontradas dentro del petróleo, conocidas como biomarcadores, sean indicativas del origen biológico del petróleo.
En cambio, argumentan que algunas de estas moléculas pueden provenir de microbios que el petróleo encuentra en su emigración hacia la superficie a través de la corteza, que otras moléculas similares se han encontrado también en meteoritos, los cuales presumiblemente nunca han tenido contacto con materia viviente, y que otras pueden ser engendradas por reacciones posibles en el petróleo inorgánico.
Toda la teoría del cenit del petróleo se basa en la idea de que el hidrocarburo es un combustible fósil, lo cual es aceptado como un dogma religioso por casi todos los departamentos de Geología del mundo, excepto en Rusia y su zona de influencia. La cuestión es que el petróleo no es un combustible fósil, y en realidad existe en cantidades ilimitadas a media y gran profundidad en casi todas las partes del planeta. Entonces el problema es la tecnología de perforación y extracción para permita llegar hasta el abismo donde se encuentran auténticos océanos de petróleo.
El llamado pico de producción de crudo es un gran fraude masivo para obtener incesantes beneficios económicos por parte de las corporaciones petroleras y la banca de inversión de WallStreet y la City londinense, que han encontrado en las fluctuaciones del precio de los hidrocarburos sujetos a derivados de riesgo financiero, una fuente de riqueza inagotable - en 2017 el mundo consumió 15 terawatt de energía - mientras que las sociedades pagan a precio de oro y sangre el truco de la escasez de un recurso esencial como es la energía a base de gas natural y petróleo.
Ocurre exactamente lo mismo con las teorías sobre el origen de la humanidad, la causa del Sida, o la estructura cierta de la Tierra, son resultado de un montaje sistemático a gran escala, con la renuencia para el caso de los teóricos convencionales de la industria del petróleo para aceptar cualquier idea que desafíe el fundamento de su creencia básica y presupuesto dogmático que, ´como todo el mundo sabe´, el petróleo tiene un origen orgánico o fósil.
Todos los pozos o depósitos de petróleo, gas natural, y bituminosos, no pueden ser considerados sino producto de emanaciones volcánicas solfatáricas condensadas -porque contienen ácido sulfídrico o hidrógeno sulfurado- y retenidas en su paso ascendente en los depósitos porosos de todas las edades de la corteza de la Tierra. Nada es tan simple, y por tanto nada tan natural como este origen, y puede ser sobradamente demostrado.
´Hay un importante número de datos geológicos que no encuentran una explicación satisfactoria en la hipótesis establecida del origen biótico del petróleo y que sólo pueden explicarse según la teoría del origen abiótico abisal del petróleo´, afirma la página on-line europea de la Asociación Americana de Geólogos del Petróleo, en un artículo titulado: ´Teoría del origen abisal abiótico del petróleo: un reto para la industria petrolera´.
El origen fósil de los hidrocarburos nunca ha sido probado, pero esta teoría ni siquiera ha sido cuestionada, ni se ha hecho nunca ningún esfuerzo para validarla. Es simplemente tomada como un criterio científico establecido, siendo obvio lo que es, una teoría falsa que postula que el petróleo, el gas natural y el carbón son todos combustibles fósiles depositados en cantidades finitas en un momento específico de la historia de la Tierra.
El petróleo puede ser producido de manera abiótica en laboratorio a través de reacciones inorgánicas simples, con lo cual se entiende demostrada la teoría abiogénica que ha sido también verificada mediante modelos matemáticos indiscutibles.
Otro de los problemas principales de la hipótesis tradicional del origen biológico del petróleo es la determinación de las fuentes bióticas de la mayoría de los pozos gigantes y super-gigantes de petróleo y gas natural. ¿Cuál pudo ser la fuente suficiente de restos orgánicos que, según la teoría del origen fósil de los hidrocarburos, originó el petróleo de los yacimientos de esta categoría?
El fenómeno de las reservas de petróleo que parecen estarse llenando otra vez es algo ampliamente informado, de manera notable en el Medio Oriente y a lo largo de la Costa del Golfo de México en Estados Unidos. Allí se ha reportado que algunos pozos vacíos tras su explotación volvieron a llenarse. Una evidencia contundente que se aplica actualmente en más de 80 pozos de petróleo y gas en la región del mar Caspio, desarrollados aplicando la perspectiva de la moderna teoría de que están produciendo petróleo desde roca basáltica.
La extracción de hidrocarburos de pozos situados en Roca Basal es una realidad inexplicable que afianza la teoría del origen abiótico, ya que serían zonas donde la teoría biogénica u orgánica de los combustibles fósiles sostiene que no existen hidrocarburos.
Además, la composición química de los hidrocarburos es contradictoria con un origen orgánico. Por ejemplo, el elevado contenido en helio no existe en los restos biológicos. Impregnando todo descubrimiento de petróleo a lo largo de la historia, está la presencia de emanaciones de helio. De hecho, es tan abundante en los campos petrolíferos, que las compañías petroleras usan detectores de helio como una de sus herramientas de exploración.
El helio es un gas inerte que no reacciona con nada, y es identificado en cantidad a profundidades de hasta 500 kilómetros debajo de la superficie terrestre. No es uno de los miembros de la llamada docena primigenia de elementos. La vida vegetal no usa al helio para nada, y no es un derivado de la vida. Sin embargo, es un producto fundamental de la nucleosíntesis estelar. El helio no se encuentra en cantidades significantes en áreas que no producen petróleo o metano.
Los hidrocarburos de un campo petrolífero cualquiera no muestran cambios químicos a medida que la profundidad de extracción aumenta. Sin embargo, los fósiles por encima de él tienen una firma geológica que cambia constantemente y que se relaciona con sus particulares períodos paleontológicos.
A causa que los hidrocarburos son químicamente muy consistentes, el uso de particulares trazas de metales puede usarse para identificar su origen geográfico. Los hidrocarburos se encuentran en áreas geográficas donde la abundancia de vida prehistórica que se conoce allí existía no podría jamás haber provisto la cantidad ya extraída. La mayor parte de la vida de superficie se compone de 90 por ciento de agua y 10 por ciento de compuestos orgánicos. De modo que aún si todo ese 10 por ciento orgánico se convirtió en supuesto combustible fósil no estaría ni siquiera cerca de la masa de hidrocarburos que ya se han extraído durante los últimos cien años.
Los patrones geográficos que emergen de los campos petrolíferos, todos muestran correspondencia con estructuras geológicas de gran profundidad. Esto contrasta notablemente con la distribución al azar de tales patrones de distribución geográfica.
Los hidrocarburos han existido desde los primeros tiempos del universo, y son parte del proceso de formación de los planetas. Sus componentes, hidrógeno y carbón, se originaron en el compuesto primordial del que se formó la Tierra.
Los hidrocarburos están presentes en cuerpos celestes sin vida como lunas, asteroides, cometas y en los planetas gaseosos como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. De hecho, la coloración azulada de Urano es resultado del metano, uno de los llamados combustibles fósiles, que debe de formarse por procesos geológicos, filtrándose desde una fuente en el interior atrapada durante la formación del astro. Ello demostró que el metano puede formarse abióticamente.
Los hidrocarbonos se producen pues de manera inorgánica por todo el universo. A la luz de los nuevos datos de la astronomía planetaria, y de la experiencia de la explotación de numerosos yacimientos petroleros y gasíferos, parece cada vez menos probable que la teoría del origen fósil u orgánico del petróleo y el gas refleje la realidad geológica y astronómica.
En base científica se puede sostener que no hay suficientes elementos científicos como para seguir afirmando que el petróleo y el gas son de origen fósil.
La Regla de Kudryavtsev establece que todas las regiones en las que los hidrocarburos se encuentran en un nivel tendrán también hidrocarburos, en grandes o pequeñas cantidades, en todos los niveles por debajo y en roca de basamento. Cuando se encuentran depósitos de petróleo y gas, a menudo habrá capas de carbón por encima de ellos. El gas es normalmente lo que aparece a mayor profundidad, y puede alternar con el petróleo. Todos los yacimientos de petróleo tienen una culminación de carbono en general impermeable a la migración hacia arriba, y esto conduce a la acumulación de hidrocarburos.
¿Y si el petróleo fuera de hecho prácticamente inagotable, sería esto una buena noticia? Se cuestiona a viva voz los grandes intereses de la industria petrolera. Incluso los ecologistas opinan que el descubrimiento de petróleo fue la mayor tragedia, en términos de sus consecuencias a largo plazo, en la historia humana. Si bien encontrar un suministro ilimitado de petróleo podría evitar aumentos de precios y desagradables consecuencias por desabastecimiento, ello sólo agravaría todos los otros problemas que se derivan de la dependencia del petróleo, como acelerar la extracción de hidrocarburos, la emisión de dióxido de carbono -CO2- a la atmósfera, y los demás supuestos problemas relacionados, como el efecto invernadero, el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad.
Si el agotamiento del petróleo es una mala noticia, no sería peor el hecho de su abundancia ilimitada, aseveran. El precio del petróleo asocia muchos pasivos contingentes. Además, el petróleo es la materia prima que registra el mayor número de operaciones financieras en el planeta. El sector bancario ha crecido de la mano del sector petrolífero, ya que el petróleo genera grandes cantidades de financiación a través de la emisión de deuda.
Por cada barril de petróleo extraído se producen 60.000 dólares en derivados. Un recurso todopoderoso repleto de intermediarios que tiene la capacidad de generar conflictos políticos y desencadenar guerras. Teniendo el control del suministro de petróleo y manteniendo el montaje sobre su supuesta escasez se imponen las reglas del juego a la economía global. Las guerras de rapiña para controlar las fuentes mundiales de hidrocarburos se justifican porque en ciertas regiones del planeta la extracción resulta más simple y barata.
El monopolio corporativo petrolero ha forzado permanentemente la destrucción de los estados nacionales ricos en reservas petroleras de fácil acceso, como ha ocurrido durante el transcurso del presente siglo con Irak, Libia, Sudán, Nigeria, Siria, Venezuela, Ucrania o México, entre otros.
En realidad, no hay escasez de petróleo en el planeta y de hecho, la propia escasez es una conspiración masiva por parte de las corporaciones petroleras para especular con los precios fiduciariamente derivados y usar las fluctuaciones de los mismos como un arma geoestratégica, siendo la mayor operación especulativa a escala internacional jamás vista bajo la rubrica de un subterfugio corporativo conveniente, cuando el crudo es muy abundante en el interior profundo de la Tierra.
El petróleo no es un combustible 'fósil' con origen cercano a la superficie terrestre. Es una información inherentemente fraudulenta generada por los grandes extractores de petróleo del siglo XIX, como la familia Rockefeller, porque al ser considerado como un combustible ´fósil´ pudieron crear el concepto de que tenía de una oferta limitada y por lo tanto era extremadamente valioso. Ello encaja con la estafa por especulación de su 'agotamiento' subsidiado, y así el recurso más abundante en el planeta logra venderse artificialmente como un recurso finito en agotamiento.
Mediante una sostenida campaña de propaganda se ha mentido a la comunidad internacional durante décadas sobre el origen y la disponibilidad de una sustancia que es la fuerza vital de la sociedad industrial moderna, mientras han mantenido un sistema fiscal y energético fraudulento, siendo el petróleo abiótico, abundante y renovable.